Libre

miércoles, 31 de octubre de 2007

En la noche de Todos los Santos

Húmedos los labios,
brillo en los ojos.
Leve aleteo al respirar.
Piel y carne en su lugar,
vientre y garganta,
manos, y pies para caminar.
Saberes y esfuerzos
Bellos y tristes recuerdos
que ahora torna a invocar,
frágiles vínculos
que está a punto de desligar.
Abandono y frialdad.
Búsqueda de una presencia.
El amor total ¿dónde estará?
Unos pasos más.
Aún siente el corazón palpitar,
el frío en el rostro,
el reflejo en sus ojos
de la gris inmensidad.
En unos instantes,
todo desaparecerá.
Tiemblan las piernas,
no puede vacilar.
El orgullo, lo último que morirá;
una última mirada,
y la oscuridad.
Un aleteo, un sonido
en el mundo que seguirá.
Un escalofrío al imaginar
el filo de acero bajando,
el final.

jueves, 25 de octubre de 2007

Lo del tren

Ayer me comentaban que algunas empresas de Barcelona habían decidido no contratar a quienes vivieran fuera del municipio de Barcelona, aunque se tratase de núcleos separados por unos pocos kilómetros del centro de la ciudad. La razón es que con el actual caos en el transporte del área metropolitana es previsible que tales trabajadores lleguen sistemáticamente tarde a sus oficinas, talleres o fábricas.
No se trata de una anécdota. Es el primer síntoma claro de la fragmentación del área metropolitana. El primer indicio de que corremos el riesgo de que la "gran Barcelona" quede rota, desde una perspectiva económica y sociológica, en una docena de núcleos aislados entre sí. De suceder esto nos encontraríamos ante un escenario que tendría que preocuparnos.
Desde hace años vengo comentando que echo en falta una auténtica red de transporte público del área metropolitana. Las infraestructuras existentes permiten conectar -más mal que bien, como se está viendo- la periferia con el centro de la ciudad; pero las conexiones entre puntos diferentes de la periferia son lamentables (véase, por ejemplo, la experiencia de viajar desde Granollers hasta Bellaterra que relato en una entrada anterior). Tengo la intuición de que esta falta de integración perjudica gravemente el desarrollo económico de la región, pues impide aprovechar todas las ventajas que ofrecería una auténtica conurbación en la que las empresas, los trabajadores y los consumidores pudiesen desplazarse, elegir y ofrecer servicios fácilmente en todos los puntos. Es claro que a mayor integración mayor desarrollo, y es por eso que la falta de ambición a la hora de plantear la mejora de las infraestructuras de transporte impide que veamos cuál es nuestro auténtico potencial.
Ahora bien, en estos momentos estamos asistiendo a los inicios de la fase de aislamiento del núcleo del área metropolitana, ya no hablamos de cómo podemos mejorar lo que tenemos, sino de que corremos el riesgo de hacer quebrar la situación actual. No se trata sólo de molestias para los usuarios o de cabreo, sino de un problema con graves consecuencias económicas y sociales.

lunes, 22 de octubre de 2007

"We were racing Fernando..."


Pues al final Dennis se salió con la suya. En el gran premio de China dijo aquello tan significativo de que ellos no competían contra Kimi, sino contra Fernando ("we weren't racing Kimi, we were racing Fernando") y que les valía con que Kimi fuera primero y Hamilton segundo. Obviamente, se refería al resultado de la carrera, no del mundial; pero como se suele decir, ten cuidado con lo que deseas porque puede convertirse en realidad. Finalmente, Kimi ha sido campeón del mundo y Hamilton, subcampeón. Para que luego digan que es difícil cumplir con los objetivos de la empresa. En McLaren está chupado, tienes el mejor coche, los mejores pilotos y tu objetivo es ser el segundo. Así cualquiera...

sábado, 13 de octubre de 2007

Transporte público


No es en absoluto original quejarse del mal estado del transporte público en el área metropolitana de Barcelona. Yo mismo lo hago constantemente desde hace más de diez años. Y no porque los trenes vayan con retraso o existan averías, que es lo que está sucediendo últimamente, sino porque la propia infraestructura es absolutamente insuficiente para la magnitud de un centro como es Barcelona y su entorno. Aquí sí que soy original porque mi planteamiento es que hay que ir mucho más allá de solventar las ineficiencias actuales y ampliar aquí o allí alguna línea de metro o de cercanías. Mi planteamiento es que hay que diseñar un transporte público para el área metropolitana que sea una alternativa real al automóvil. Este planteamiento está muy alejado de los discursos oficiales. El otro día lo pude comprobar cuando en el Suplemento de El País con motivo del aniversario de la edición para Cataluña de ese periódico se indicaba que el futuro sería que hacia el año 2030 la red de cercanías funcionase como un metro del área metropolitana. ¡Dios mío! ¡En el 2030! ¡Pero si para el 2030 yo ya estaré casi jubilado! Además, ¿qué entenderán por un metro del área metropolitana? ¿algo así como lo que son hoy los Ferrocarriles de la Generalitat? No, yo no quiero algo que funcione "como un metro del área metropolitana". Quiero "un metro del área metropolitana"; porque sólo este tipo de transporte permitiría que dejáramos los coches en casa. Hasta que esto no suceda, las llamadas de los políticos, la Administración y los grupos ecologistas a la utilización del transporte público no serán más que brindis al sol. Hasta entonces la culpabilización al ciudadano por no utilizar el transporte público no será más que un ejercicio de hipocresía.
Y es que la gente no es tonta. Si el transporte público fuera eficaz ¡vaya si lo cogeríamos! Lo que sucede es que, actualmente, ocupa más tiempo realizar un desplazamiento en transporte público entre dos puntos del área metropolitana, uno de los cuales no sea Barcelona, que utilizar el automóvil o la moto. Pondré un ejemplo que padecí el 11 de octubre.
Tenía que desplazarme desde Granollers hasta la UAB, en Bellaterra. A las 8:30 inicie mi viaje. No llegué a la UAB hasta las 10:20, incluyendo aquí el desplazamiento a pie hasta la estación de Granollers y la conexión, también a pie, entre la estación de cercanías del Paseo de Gracia y la de los Ferrocarriles de la Generalitat de la calle Provenza. Es cierto que podía haberme equivocado y no haber optado por la mejor combinación. Es por eso que antes de escribir esto consulté lo que me proponía la web de Cercanías. Introduje los datos de mi recorrido y el resultado es que podría estar en la Estación de la UAB a las 9:59. Como la estación de la RENFE me queda bastante más lejos de mi destino final en la UAB que la de los Ferrocarriles de la Generalitat, no encontré ventaja significativa entre la opción que me proponía la web de RENFE y la que yo había tomado. Algo más de hora y media para un desplazamiento que en línea recta no son más de veinte kilómetros.
El mismo 11 de octubre por la tarde hice el desplazamiento entre Granollers y la UAB en automóvil. Salí de Granollers a las 16:25 y llegué a la UAB a las 16:45.
¿Alguien en su sano juicio optará por el transporte público en estas condiciones?

martes, 9 de octubre de 2007

La "Contra" de hoy (9 de octubre)

Recomiendo la lectura de la "Contra" de la Vanguardia de hoy. Entrevistas a quien fue presidente de los abogados de Estados Unidos, quien reflexiona sobre los daños punitivos que se aplican en Estados Unidos. La conclusión del entrevistador (Lluís Amiguet) es la de que esta extraña figura podría ser útil en España para evitar situaciones como el apagón de Barcelona o el caos de las cercanías. Me alegra que la opinión se vaya extendiendo. En este blog ya se había adelantado en una entrada del 30 de junio ("¿Quién ha de proteger al consumidor? Él mismo").

viernes, 5 de octubre de 2007

Aprender a aprender

Desde hace años vengo oyendo machaconamente la frase del título: "lo importante no es saber, sino aprender a aprender". La idea es que en la sociedad actual el volumen de datos y conocimientos es excesivamente amplio como para que nadie pueda aprehenderlo, ni siquiera en un ámbito limitado de conocimiento. Además este volumen de información cambia rápidamente. Lo que es válido hoy puede que ya no sirva el año que viene, y casi seguro que en cuatro o cinco años se habrá quedado obsoleto. La respuesta a esta situación es la de que no importan tanto los conocimientos como adquirir herramientas intelectuales que permitan una permanente y constante actualización.
Muy bonito, pero la clave está en cuáles son esas herramientas que facilitan la actualización. De momento, en nuestro sistema de enseñanza hemos asumido la primera parte de la idea (adquirir conocimientos no es tan importante hoy en día), pero sin dar una respuesta adecuada a la segunda. El resultado es que hay muchas personas que no saben nada. El otro día me sorprendió que alumnos de último año de carrera me dijeran que el año 1648 era la fecha de la "caída de Occidente". No quise indagar que entendían por la caída de Occidente, aunque me temo lo peor.
Si preocupante es que se sepan menos cosas, sin que los ignorantes actuales dispongan de mecanismos efectivos para esa "permanente actualización" que se presenta como objetivo final de su formación; más inquietante es aún que esta filosofía haya pasado del aprendizaje a la enseñanza. Me explico. Dado que la enseñanza no ha de basarse ya en la transmisión de conocimientos no es preciso que quienes enseñen sean conocedores de aquello que enseñan, sino que es más útil que se trate de expertos en la enseñanza en sí, entendida como este ideal mecanismo de adaptación de las cabezas para que se conviertan en máquinas de aprendizaje. Así, será posible que sean Pedagogos quienes enseñen Matemáticas, Inglés, Filosofía o Derecho. Los expertos en estas ramas del conocimiento serán menos adecuados para este cometido, toda vez que sus inútiles conocimientos no sirven de nada si carecen de las destrezas propias del auténtico enseñante. Por contra, quien se maneje bien en las técnicas del aprendizaje moderno podrá suplir su ausencia de conocimientos, ya que, como digo, la transmisión de estos no es el objetivo de la enseñanza, como no es su adquisición lo que se pretende con el aprendizaje.
Yo me muestro escéptico con este planteamiento, que se extiende y apropia de todas las fases de la educación, llegando ahora ya a la Universidad. No pocas veces he discutido sobre estos y otros argumentos parecidos, sin que -como es evidente- me llegaran a convencer quienes mantienen este necesario repliegue de los conocimientos, tanto en el aprendizaje como en la enseñanza. He de advertir, sin embargo, que se trata de una manera de ver y practicar la "enseñanza" que, para nuestra desgracia (en mi modesta opinión) no tiene vuelta atrás. Podría poner algunos ejemplos bien concretos de cómo se practica esta "enseñanza sin conocimientos", pero esta entrada está siendo ya demasiado larga, así que lo dejaremos para otra ocasión.
En cualquier caso, recomiendo la lectura del "Panfleto Antipedagógico" de Ricardo Moreno Castillo, que puede encontrarse en la siguiente dirección: http://www.lsi.upc.edu/~conrado/docencia/panfleto-antipedagogico.pdf.