Libre

domingo, 18 de abril de 2010

Aciertos y errores en China

A mi me parece que la carrera de hoy ha sido, fundamentalmente, una carrera de pilotos. En la Fórmula 1 el coche es fundamental, es cierto; pero actualmente las diferencias entre unos y otros monoplazas no son muy grandes (al menos si dejamos aparte los equipos del furgón de cola de la parrilla: Hispania, Lotus, Sauber). Con diferencias pequeñas carreras "extrañas" como las de hoy permiten aventurar algunas conclusiones sobre las diferencias de calidad de los pilotos, partiendo siempre de la base de que ninguno de los que están ahí puede ser considerado "malo"; cuesta demasiado llegar a la Fórmula 1 como para que se cuele alguien que no sea, realmente, un buen piloto.
La carrera de hoy era especialmente interesante porque las condiciones meteorológicas (lluvia intermitente y variable) hacían necesario que el piloto asumiera mayor protagonismo en la toma de decisiones estratégicas que en otros casos. Es sabido que las estrategias de los equipos en cuanto a paradas no son cosa de los pilotos, son los ingenieros y los programas los que determinan en qué vuelta es más adecuado parar. En temporadas anteriores, cuando era posible repostar durante la carrera esto era, creo, incluso más claro.
Cuando empiezan a caer gotas, en cambio, el "feeling" del piloto es fundamental. Saber si es posible utilizar neumáticos de seco o, por el contrario, se hace necesario poner intermedios depende en gran parte de lo que diga el piloto, quien, a su vez, estará condicionado por su pericia al manejarse en las deslizantes pistas mojadas. En estas circunstancias los diálogos entre los pilotos y los ingenieros se vuelven mucho más humanos. Ya no se trata tanto de traspasar datos sobre temperaturas y consumo como de transmitir impresiones. Además, en cuestiones meteorológicas la ciencia todavía no es exacta. Recuerdo una ocasión en la que el ingeniero informaba al piloto de que no había previsión de lluvia y el piloto le replicaba que le parecía muy bien, pero que a él ya le estaba cayendo el agua encima.
Por eso decía que la carrera de hoy era una carrera de pilotos, en el sentido de que se puede apreciar quién va mejor sobre el agua y, también, porque los que en mayor medida acertaron con sus decisiones sobre los neumáticos a utilizar acabaron llevándose el gato al agua (si se me permite el chiste fácil). Y en este apartado los más listos han sido Button, Rosberg y Kubica. Los tres hicieron su primera parada en la vuelta 20 para poner neumáticos intermedios. Entre la vuelta 19 y la 20 pararon también casi todos sus rivales, pero para hacer su ¡tercera parada! (en el caso de Alonso la cuarta, contando el drive through que tuvo que cumplir como sanción por salir antes de que se apagara el semáforo). Resulta que en la vuelta dos Alonso, Vettel, Massa, Hamilton, Schumacher...) se detuvieron para sustituir los neumáticos de seco con los que habían salido por neumáticos intermedios... y entre la vuelta cuatro y seis tuvieron que volver a entrar para sustituir los intermedios por neumáticos de seco otra vez. Rosberg, Kubica y Button aguantaron en la pista mojada con neumáticos de seco y se ahorraron dos paradas en boxes. El ahorro de tiempo en boxes para estos tres pilotos fue, respecto a otros pilotos, de unos cincuenta segundos (al final de carrera Button había estado en boxes 47,599 segundos; Hamilton había empleado en boxes 99,785 segundos). Hubo otros dos pilotos que también eludieron esas paradas en las primeras vueltas: Petrov, de Renault; y Kovalainen, de Lotus; pero Petrov estropeo su carrera con una salida de pista y Kovalainen, con su Lotus, no pudo obtener más renta que superar al Williams de Nico Hulkenger y a los Hispania.
Así pues, el tino de Button y Rosberg explica que, al final, obtuvieran el premio del podium, y eso que se vieron perjudicados por un safety car que anuló la ventaja que habían ido acumulando durante la carrera. Se me podrá decir que en todo esto también hay un componente de suerte, ya que si la lluvia hubiera arreciado a partir de la vuelta 2 Button, Kubica y Rosberg no hubieran sacado la ventaja que obtuvieron. Es cierto, pero también lo es que tampoco hubieran salido especialmente perjudicados. Midieron bien el riesgo y ganaron.
Es claro, sin embargo, que hubo otros pilotos destacados. El primero de ellos, Lewis Hamilton. De nuevo al ataque, pese a las dos paradas de más respecto a otros pilotos alcanzó el segundo puesto, y hubiera seguido atacando hasta el final para llevarse la victoria; pero, como le suele pasar, destrozó el neumático antes de poder culminar su objetivo. De todas formas, muy buena carrera la suya.
Y también hay que destacar a Alonso. Es cierto que tuvo un error grave al saltarse el semáforo rojo; pero sigo todavía sin entender en qué forma pudo, habiendo tenido que pasar por un drive through, superar a Vettel, Weber, Kubica y a su propio compañero, Felipe Massa, quien, sin penalización, solamente pudo ser noveno, sin haber podido superar a ninguno de los pilotos que le precedían en parrilla y habiendo sido él, a su vez, superado por los dos Renault. Es cierto que Massa se vio penalizado frente a los Renault por su doble parada entre las vueltas 2 y 6; pero ¿cómo es posible que Alonso acabara por delante de los Renault pese a haber hecho esas mismas dos paradas y, además, el drive through? Reconozco que no sé cómo explicarlo, debería ver otra vez la carrera, cosa que no haré; pero me queda el buen sabor de boca de haber disfrutado de un Gran Premio en el que han pasado más cosas de las que he sido capaz de asimilar. Así debería ser siempre.

sábado, 17 de abril de 2010

El Tribunal Constitucional y el Estatut

No estoy demasiado de acuerdo con los acercamientos que he visto por encima esta mañana en relación al tema del Estatut. Se habla de quinto intento frustrado de sacar adelante la Sentencia y, me parece, esta forma de presentar las cosas no responde a la realidad. A continuación intentaré explicar cómo lo veo yo, advirtiendo ya que para escribir esta entrada no he buceado en las hemerotecas, así que puede ser que se me pase algo y, como siempre, si algún lector me lo hace saber le estaré muy agradecido. Y para adelantar ya la conclusión, aclaro que mi primera hipótesis (inconclusa, como siempre) es la de que no es que el Tribunal Constitucional (TC) no sea capaz de resolver sobre el Estatut, sino que no es capaz de resolver sobre el Estatut en el sentido que quiere la Presidenta del TC. La segunda hipótesis es la de que la tan traída y llevada división entre magistrados "progesistas" y "conservadores" responde menos a la realidad de lo que quisieran aquellos a los que les gusta simplificar y, sobre todo, aquellos que pretenden que no se puede mover nada en este país al margen de los aparatos de los partidos.
Veamos las cosas desde el principio. Se aprueba (por el Parlament de Catalunya, por las Cortes españolas y por el pueblo catalán en referendum) un Estatuto de Autonomía para Cataluña. Se presentan varios recursos de inconstitucionalidad contra el mencionado Estatuto y el Tribunal Constituciona (TC) tiene que resolver sobre ellos. El TC está formado por doce magistrados; pero sobre este tema solamente pueden pronunciarse diez (un magistrado ha fallecido y no ha sido nombrado aún sustituto y otro magistrado ha sido recusado con éxito). La tarea a la que se enfrenta el TC es la determinar si el texto del Estatut es compatible con la Constitución, lo que exige examinar, uno por uno, los distintos preceptos impugnados. La forma en que se aborda esta tarea es siempre la misma: se nombra un magistrado que elabora un proyecto de sentencia y este proyecto de sentencia se somete a la consideración del Tribunal. Es así como se hace en el TC y, hasta donde yo sé, en todos los tribunales.
Una vez que el proyecto de sentencia ha sido elaborado por el ponente se presenta, como digo, a la consideración del resto de miembros del Tribunal. Y aquí pueden pasar dos cosas:
A) Que una mayoría de los miembros del Tribunal estén de acuerdo con el texto presentado, en cuyo caso se acaba de formular la Sentencia y, en su caso, los Magistrados que no estén de acuerdo emiten lo que se denomina "Voto Particular", incluyendo en la Sentencia su propia opinión que, sin embargo, no tiene fuerza jurídica.
B) Que una mayoría de los miembros del Tribunal rechacen el proyecto de sentencia. En ese caso lo que se hace es que se nombra un nuevo ponente entre los magistrados que se han opuesto al proyecto presentado por el ponente inicial.
¿Qué es lo que ha pasado con la Sentencia del Estatut? En su momento se nombró ponente para la Sentencia a Elisa Pérez Vera. Esta magistrada es adscrita por la prensa al "bloque progresista" dentro del tribunal; de acuerdo con esta misma prensa de los diez magistrados que han de decidir sobre el Estatut cinco son "progresistas" y cinco son "conservadores", se podía dar, por tanto, un empate (siempre según la prensa), empate que desharía el voto de calidad de la Presidenta del TC, María Emilia Casas, también del sector progresista (de acuerdo siempre con esta división mediática). A partir de aquí, se ha mantenido que María Emilia Casas pretendía que la cuestión del Estatut se decidiera por mayoría y no por su voto de calidad y, en esa línea, una vez que Elisa Pérez Vera tenía listo el proyecto de sentencia, fue retrasando la votación sobre el mismo con el fin de que pudiera conseguirse que más de cinco magistrados apoyasen la ponencia. De hecho, si no estoy equivocado, fue ayer cuando por primera vez se votó sobre la ponencia presentada por Elisa Pérez Vera, las "votaciones" anteriores fueron meros tanteos con el fin de ver si se gozaba de una mayoría suficiente para sacar adelante el texto de la sentencia.
Y aquí nos encontramos con el primer matiz relevante a la forma en que se presenta la actuación del TC en todo este asunto. Se dice que el TC no es capaz de resolver el recurso de inconstitucionalidad planteado, y no es esto, lo que sucede propiamente es que el TC no es capaz de resolver el recurso en la línea que quiere su presidenta, y ésta, la Presidenta, ha ido retrasando el momento en el que esto resultara patente. Lo "normal" es que una vez lista la ponencia de la sentencia (hace meses) se hubiera votado, y si no sale adelante simplemente se cambia el ponente y ya está. Lo que pasó ayer tenía que haber sucedido en el momento en el que se hizo la primera "votación de tanteo" y no haber ido retrasando el momento por si alguno de los magistrados que se oponían cambiaba de opinión.
Y a partir de ahora ¿qué? Lo lógico sería que se presentara otra ponencia en cuestión de semanas. Después del tiempo que los magistrados han dedicado a estudiar este tema el nuevo ponente debería poder presentar un nuevo proyecto de sentencia en breve. En el momento en el que el texto esté listo debería convocarse al pleno para votar y si hay una mayoría de magistrados que apoyan el nuevo texto ya tenemos sentencia. Sería de esperar que el ponente pudiera ofrecer un proyecto de sentencia que diera satisfacción a los seis magistrados que se opusieron ayer a la ponencia presentada por Elisa Pérez Vera, aunque con un recurso tan complejo como el del Estatut no puede asegurarse esto último.
Y lo anterior ¿cómo afectará a la Sentencia? Bien, si volvemos a recurrir a las hipersimplificaciones resulta que en relación al Estatut nos encontraríamos con dos bloques enfrentados en el TC, los progresistas y los conservadores. Los segundos pretenderían "laminar" el Estatut, mientras que los primeros, pese a anular algunos preceptos, entenderían que la mayoría del Estatut es constitucional. Esta es la presentación que se hace habitualmente en los medios del tema, de aquí también lo del previsible empate en la resolución y de la posibilidad de que se resolviese el tema por el voto de calidad de la Presidenta. La realidad es más compleja que todo esto, tal como se está demostrando, y resulta que cada Magistrado tiene sus propios planteamientos, no directa y automáticamente vinculados a las pretensiones de aquéllos que lo han nombrado. Es curioso, por ejemplo, que se "recrimine" a Manuel Aragón (progresista de acuerdo con esta summa divisio que han hecho los tertulianos) que no se adscriba a las posiciones de los "progresistas". Es curioso esto porque, dado que estos presuntos bloques no existen formalmente y son un "invento" de la prensa, resultaría que lo que efectivamente está pasando es que la realidad desmiente que los magistrados del TC se adscriben miméticamente a estos presuntos bloques. La reacción de la prensa, sin embargo, no es la de reconocer que habían hecho una representación equivocada de la realidad, sino reprochar a los individuos que no se ajusten a lo que ellos habían predicho. Bien es verdad que en esta reacción no hay simplemente el "mantenella i no enmendalla" sino también una manifestación del paradigma de acuerdo con el cual todo en la vida social y política se organiza en torno a los partidos políticos. De acuerdo con este planteamiento, los magistrados del TC que han sido designados (indirectamente) por el PSOE u otros partidos de izquierda deberían adscribirse a posiciones "progresistas", obrando de otra forma como tránsfugas. Evidentemente, cuando estamos hablando de magistrados del TC este discurso es errado, herrado y peligroso; y deberíamos, al contrario, congratularnos de encontrarnos con pruebas de que la tan aireada politización de la justicia no es tan profunda como algunos creen.
Así pues, lo de la división entre progresistas y conservadores ha de ponerse en cuarentena, y lo que nos encontramos es con un grupo de magistrados (cuatro) que apoyaban una propuesta de Sentencia que entendía que la mayoría del Estatut es acorde con la Constitución y un grupo mayoritario de magistrados que entienden que el Estatut contiene más reproches de constitucionalidad que los que le reconoce el grupo minoritario. En estas condiciones, como decía antes, podría resultar que en poco tiempo se obtuviera una propuesta de sentencia, restrictiva respecto al Estatut, pero que contaría con mayoría de apoyos dentro del TC. Si esto sucediera ¿qué pasaría? Bueno, que si se votara tendríamos Sentencia del Estatut; ahora bien, para que se vote tiene que convocar la Presidenta. Si hasta ahora había ido retrasando la votación de la ponencia preparada por Elisa Pérez Vera (recordemos que las votaciones anteriores a la de ayer fueron simples "tanteos", que no sé a qué venían) ¿convocará un Pleno para votar una ponencia que puede obtener mayoría y que conduciría a una Sentencia contraria a las posiciones que ella mantiene? Es una simple pregunta, y ya adelanto cuál es mi respuesta: una vez que el actual ponente de la Sentencia informe a la Presidenta del TC de que dispone de un proyecto de sentencia, la Presidenta convocará al Pleno de forma inmediata para que se pueda llegar a Sentencia en el recurso planteado contra el Estatut de Catalunya, sin que motivaciones o intereses políticos vinculados a la fecha de las elecciones en Catalunya o cualquier otro contaminen las decisiones que se tomen en el TC. Veremos si acierto.


sábado, 10 de abril de 2010

Se acerca el 2012

Acabo de leer una entrada, que recomiendo, en el blog "Desde el Trópico de Cáncer". El tema es el bicentenario de la Constitución de Cádiz. Al hilo de éste el autor nos recuerda que las celebraciones, conmemoraciones o recuerdos no son ingenuos, sino premeditados, intencionales; esto es, ahondan en el carácter instrumental de la historia para construir conceptos e identidades. En este sentido la conmemoración (o no conmemoración) del bicentenario de "La Pepa" será tremendamente significativa. No soy historiador, ni constitucionalista, así que no tengo conocimiento suficiente para poder aportar nada sobre la primera de nuestras constituciones; pero sí que recuerdo cómo durante mucho tiempo la Constitución de Cádiz nos fue presentada como punta de lanza de las distintas versiones de la izquierda española. En la época en la que el debate era, ante todo, el de las dos Españas la Constitución de Cádiz se erigía en símbolo de todos aquellos que quisieron hacer avanzar el País hacia la modernidad, la libertad, el progreso, la democracia.
La Constitución de Cádiz tiene, sin embargo, otras dimensiones. Quisiera aquí llamar la atención sobre una en la que, creo, se repara poco; y es que, pese a lo que nos enseñaron en la escuela, España, desde una perspectiva formal, nace, precisamente, con la Constitución de Cádiz (bueno, propiamente con el Estatuto de Bayona de 1808, pero como éste fue impuesto por Napoleón, pues tampoco parece que vayamos a festejarlo ¿no?). Antes de la Constitución de Cádiz, antes de 1812, no existe ningún sujeto de Derecho que sea España, el término España tenía, hasta la mencionada Constitución, casi la misma entidad que pueden tener ahora Norteamérica, el Cáucaso o los Balcanes. Jurídicamente Castilla, Navarra, Aragón, Valencia, Cataluña... seguían teniendo entidad propia. De hecho, tras la vuelta del absolutismo nos encontramos con que en una fecha tan cercana como 1829 ¡aún se reunieron Cortes en Navarra! De esta forma resulta que la Constitución de Cádiz es la partida de nacimiento de España. ¿Será éste motivo de celebración o, por el contrario, causa de que el bicentenario pase con más pena que gloria? Veremos, de momento "I do my part" y recomiendo vívamente la lectura de la entrada del blog "Desde el Trópico de Cáncer" con la que empezaba ésta mía.

viernes, 9 de abril de 2010

La verdadera naturaleza de Europa

Hace tiempo que me obsesiona la idea -nada original, por cierto- de que Europa (la Unión Europea) es un instrumento al servicio de los Estados y que es este carácter auxiliar el que explica las dificultades para avanzar en la integración. Una mayor integración supondría alterar el paradigma en el que, de facto, se basa la construcción europea.
Si de las ideas descendemos a los intereses, resulta que Europa no está controlada por una élite política auténticamente "europea" (la burocracia de Bruselas) sino por las élites políticas de los Estados, y son estas últimas las que no quieren avanzar en una mayor integración porque supondría perder cuotas de poder. Esta segunda parte del razonamiento no es tan evidente ni tan compartida como la primera, pero creo que también es clara si consideramos la forma en que se mueven los actores políticos en Europa.
En este sentido, la pretendida presidencia española de la UE es un claro ejemplo. Desde hace no sé cuánto tiempo el Gobierno de España ha estado haciendo marketing de esta presidencia. Seguro que casi todos recordamos las declaraciones de Leire Pajín sobre Obama y Zapatero a ambos lados del Atlántico, por ejemplo. El problema es que tras el Tratado de Lisboa la presidencia española se esfumó, cosa que se negó a aceptar nuestro Gobierno. Lo auténticamente europeo hubiera sido reconocer que a partir del nombramiento de Van Rompuy como presidente del Consejo Europeo era éste el que debía representar a Europa y ejercer ese papel de presidente, sin que el país que ejerce la presidencia rotatoria del Consejo de la Unión (que es lo que está haciendo España este semestre) limite el papel representativo del Presidente del Consejo Europeo, lo que más se acerca actualmente a un Presidente de Europa.
España no adoptó este papel, al menos de puertas adentro y en cuestión de imagen. Estoy saturado de la pretendida presidencia española, presidencia que, como digo, en realidad tiene menos contenido del que se pretende. Si había dudas sobre esto último, aconsejo la lectura de la entrevisa a Van Rompuy que se publica hoy en El País. En ella el Presidente del Consejo Europeo explica, entre otras cosas, las entrevistas que tuvo con Merkel y Sarkozy con el fin de tratar la crisis griega. El periodista le hace notar a Van Rompuy que en esas importantes entrevistas estuvo ausente la presidencia española a lo que Van Rompuy responde que "La presidencia española no preside el Consejo Europeo. No hay que crear falsas expectativas". Negro sobre blanco: no pretendan jugar a lo que no son, su papel es otro, es lo que viene a decir Van Rompuy. Me empieza a gustar cómo actúa este hombre. Parece ser que, sin estridencias, está poniendo a cada uno en el sitio que le corresponde. Ahora bien, si traigo a colación este asunto no es tanto por la forma en que se está resolviendo el caso particular sino como muestra de las resistencias de los Estados a dejar en manos de los organismos europeos los auténticos resortes del poder. El Gobierno español ha pretendido hacerse autopromoción a costa de Europa, esto es utilizar la Unión en beneficio propio. Aquí es, fundamentalmente, una cuestión de marketing y de imagen; pero en otros asuntos puede ser más sustancial ¿o pensamos que cuando Merkel o Sarkozy se reúnen con Van Rompuy no tienen en su cabeza, ante todo, los intereses alemanes o franceses? Evidentemente que sí, y además es su obligación como presidentes de cada uno de sus países, lo que sucede es que cada país europeo es, además, integrante del Consejo Europeo y del Consejo de la Unión, que son los órganos de la Unión más importantes, y la tensión que resulta del doble papel de los gobernantes de los Estados, como tales y, además, como órganos comunitarios, impide el avance en la construcción europea. La única solución es crear órganos europeos con legitimación directa. Si a Van Rompuy lo hubiéramos elegido entre todos los ciudadanos europeos (o el Parlamento Europeo) veríamos grandes avances en la construcción, y sería un cambio tan sencillo de hacer...

domingo, 4 de abril de 2010

Ferrari tiene un problema

El año pasado, comentando precisamente el gran premio de Malasia, dije que Ferrari comenzaba a hacer cosas raras. Este año ha vuelto a suceder. El año pasado le pusieron neumáticos de lluvia extrema a Raikkonen esperando un aguacero que nunca llegó. El finlandés destrozó las ruedas en unas pocas vueltas y tuvo que volver a entrar a poner neumáticos de seco. Este año la pifiaron en la clasificación esperando esta vez que parara una lluvia que, en vez de amainar, arreció. Incomprensible, cuando hay situaciones raras en la calificación lo que hay que hacer es estar todo el rato en la pista, porque nunca sabes cuándo llegará el buen momento, máxime cuando tienen un coche superior que con un poco más de gasolina es fácil que le saque dos o tres segundos por vuelta al pelotón de cola.
En la carrera, una nueva huida hacia adelante. A Alonso lo tienen dando no sé cuántas vueltas con las gomas duras esperando por si llovía y, así, se ahorraba una parada respecto al resto. Desde la televisión parecía que el cielo estaba despejado y, de hecho, no llovió. No sé si ahora que escribo esto han empezado a caer las gotas que hubieran salvado la estrategia de Ferrari. El caso es que como el agua no cayó en carrera Alonso perdió un montón de tiempo respecto a los que habían cambiado neumáticos antes que él. Bien es verdad que esto no hubiera cambiado nada, porque se hubiera tropezado igual con Button; pero es significativo que se empiecen a hacer cosas raras en la tercera carrera del campeonato, sin necesidad alguna, además, porque lideran la clasificación de constructores y en la de pilotos Massa y Alonso son primero y segundo, incluso después del desastre de carrera de hoy. En definitiva, un fin de semana para olvidar: pifia en la clasificación, estrategia aventurada en la carrera, rotura de cambio y de motor en el coche de Alonso y Massa felicitándose por un séptimo puesto. A ver si va a resultar que Ferrari va a volver a las extravagancias del año pasado. Veremos.
Al menos los Red Bull han acabado sin problemas ¡al fin! Me alegro por Vettel, del que me confieso admirador. Hemos visto también adelantamientos (Hamilton, Alguersuari, Massa), peleas bonitas y, en conjunto, una carrera muy interesante, y sin necesidad de que lloviera. Esta temporada promete ser de las mejores desde hace muchos años.

jueves, 1 de abril de 2010

Algunos intentos de soneto

Hace tiempo que no cuelgo aquí rimas. Ahora casi todas ellas van al blog "Impresiones Rimadas". Hoy, sin embargo, me apetece juntar aquí cinco intentos de soneto que ya tengo por ahí publicados.


Esmeralda

El sentimiento viene en un instante:
fresco olor de una tarde de verano,
luz excelsa de un perfume cercano,
corriente interior, fría y penetrante.
Hondo placer y dolor lacerante.
En la herida del pecho hundes la mano,
con rabia buscas anhelado arcano
mientras te apaga la llaga sangrante.
Rozar deseas la fría esmeralda
cuyo brillo sospechas en el centro.
Suave, exangüe, la vida ya se salda;
pero tienes fuerzas y miras dentro,
contemplas de estrellas una guirnalda
mientras viene la muerte para adentro.


Mar

Si dejaras que el mar los pies te bese,
que se empapen tus muslos de sal y olas,
que se llene tu vientre de amapolas
y que el agua tu pecho sumergiese;
si nadaras a donde nada hubiese,
donde habitan las almas que están solas
y lucen a la noche agrias farolas;
si el rostro un beso helado recibiese
y el frío del océano quemara
la piel que envuelve el corazón durmiente;
si algún día tal cosa te pasara,
y sólo te encontraras, impotente;
abre los ojos para ver la cara
del que en la mar nos mata, complaciente.


¿Dónde están?

Este escalofrío que ahora siento
¿es de esta vida? o, por el contrario,
recuerdo del frío aire estepario,
del océano helado o de aquel viento
que en lo alto henchía mi sentimiento.
Tiemblo ante la imagen de un sagrario,
un cuadro, el tañido de un campanario.
Si pudiera llenarme en un momento
de amores, muertes, lágrimas y risas;
de todo lo que sé que ya he pasado;
de labios y muslos; de suaves brisas;
de los instantes que me han embriagado
y de las negras horas indecisas;
si pudiera ¿sería iluminado?


Amor indiferente

La amistad del amado mueve al llanto
de quien ni fuerzas tiene para odiar
a quien bien quisiera poder amar
igual que ama a Dios un mártir santo.
Con leve sonrisa responde al canto
de quien la vida podría entregar
por unos labios altivos besar
que son puerta del Cielo y de su encanto.
Si amor te profesa el indiferente,
y aun así quieres mostrarle amistad,
hazlo; pero has de tener muy presente
que lo que tú tienes por gran bondad
herida es que marcará su frente,
semilla de una siniestra maldad.


Coloso

Se levanta el coloso no vencido;
ni lamento ni queja en él se encierra;
la rodilla que, fuerte, hinca en tierra
de elevarle es capaz con un chasquido.
Está de pie el guerrero y un aullido
avisa al mundo. ¡Vamos a la guerra!
Ya brilla el cielo de una a otra sierra;
contempla con ternura aquel latido
que la madre natura les regala
como beso enlutado a los poetas.
De una sonrisa el cielo hace gala
y la luz atraviesa altas grietas.
De la ira olvidado, ve la bala.
Sabe ahora que somos marionetas.