New York Times

martes, 3 de febrero de 2015

Primer apunte sobre el 3+2 de Wert

Hoy se ha publicado el Decreto 43/2015, de 2 de febrero, de reforma de las enseñanzas universitarias oficiales. Este Decreto fue aprobado por el Consejo de Ministros el pasado viernes a propuesta del Ministro Wert y pese al escaso entusiasmo cuando no oposición directa que la propuesta ha encontrado en diversos sectores universitarios (véase, por ejemplo, la moratoria acordada por la CRUE en la implementación del nuevo sistema). El Informe del Consejo de Estado sobre la propuesta de Real Decreto tampoco era excesivamente elogiosa con la misma, advirtiendo de la improvisación que suponía modificar el sistema vigente cuando todavía no se tenían datos sobre sus resultados.



Con la diligencia que nos tiene acostumbrados, el profesor Eduardo Rojo nos ofrece hoy mismo en su blog una útil comparación de la normativa sobre enseñanzas universitarias antes y después del reciente RD 43/2015, de 2 de febrero cuya lectura recomiendo.

Así, a vuela pluma, hay algo en el RD que no me acaba de encajar. El RD insiste en configurar de forma complementaria títulos de grado y máster para cada materia. Eso se percibe con mucha claridad en la nueva redacción del art. 12.2 del RD 1393/2007:

"En los casos en que una titulación de Grado tenga menos de 240 créditos, las Universidades, conforme a lo establecido en el artículo 17 del presente real decreto, arbitrarán mecanismos que complementen el número de créditos de Grado con el número de créditos de Máster, de manera que se garantice que la formación del Grado es generalista y los contenidos del Máster se orienten hacia una mayor especialización"

Parece ser que la reforma parte de que tanto el Grado como el Máster se insertan en una categoría más global (¿titulación?) que englobaría a ambas. Por partir de un ejemplo concreto: parece que piensa que existe una categoría genérica tal como Derecho y que a partir de ahí tendremos que diferenciar entre Grado en Derecho y Másters en Derecho, prefigurando que quien haga el Grado en Derecho hará uno de los Másters en Derecho existentes. Lo mismo para Sociología o Física o cualquier otra materia que se nos ocurra. Parece, además, que este planteamiento es coherente con el énfasis que se pone en el carácter general del Grado frente al especializado del máster. La idea sería, por tanto, que el Grado sería tan solo un primer paso en la formación, que necesariamente debería completarse con un máster de un carácter más específico.
No diré que me disgusta el planteamiento, que podría hasta suscribir para el caso del Derecho: 3 años de formación muy genérica en las bases del Derecho y luego un máster que llevara a la especialización en alguna de las grandes ramas del Derecho (Derecho Privado, Derecho Penal, Derecho Público, por ejemplo). Por supuesto, en esta concepción el máster profesionalizado para el acceso a la abogacía debería ser posterior al primer máster del que estamos hablando, ya que éste primer máster no podría tener un perfil profesional, sino de complemento de la formación jurídica básica que se recibiría en el grado (aunque también sería posible reducir la duración de ese máster del año y medio actual a un solo año, por ejemplo).



El problema que le veo al planteamiento del RD no es, por tanto, que en abstracto no pueda ser una buena idea; sino que se aparta significativamente de la filosofía que inspira el Espacio Europeo de Educación Superior, el famoso Bolonia que tanto nos ha costado instaurar. La idea que nos vienen repitiendo desde que comenzó a hablarse de Bolonia hace más de quince años es la de que el Grado debe ofrecer una formación suficiente para el acceso al mercado laboral ("The degree awarded after the first cycle shall also be relevant to the European labour market as an appropriate level of qualification", se puede leer en la Declaración de Bolonia de 19 de junio de 1999). El Grado ha de tener un sentido autónomo y pleno sin necesidad de que sea completado con un máster. La idea es que tras cursar el Grado se pueda acceder al mercado laboral o continuar estudios mediante un máster que no necesariamente ha de vincularse directamente con el Grado cursado. Es decir, los másters han de estar abiertos a candidatos con diferentes Grados, potenciando así la flexibilidad y versatilidad (y de hecho, se observa que algo de esto está efectivamente pasando). Vincular como hace el RD 43/2015 Grados y Másters se aparta de las líneas estructurales del sistema de Bolonia.



Yo no defiendo de manera enfática el sistema de Bolonia. Ha aportado algunas cosas buenas, muchas malas y algunas directamente incompatibles con conseguir una educación superior de calidad; pero agradecería cierta coherencia en la legislación. No creo que sea de recibo que veamos en el BOE un planteamiento que de forma tan clara desconoce algunos elementos básicos del sistema en el que insisten que creamos como verdad revelada desde hace más de una década.
Diría que falta reflexión, claridad de ideas, determinación y eso quizás pudiera ser indicio de que también falta voluntad de que la educación sea realmente una prioridad política y social.