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sábado, 23 de noviembre de 2019

PSC y lengua en las escuelas




Estos dos puntos del programa que el PSC debatirá en su próximo congreso de diciembre están dando mucho que hablar. No es extraño: tratan dos elementos clave en cualquier sociedad, la lengua y la escuela. Creo que merece la pena detenerse en ellos.
Dejaremos para el final el análisis del contexto con el que se inicia el punto 35 y comenzaremos por las propuestas que hace.
- Conseguir una convivencia efectiva y afectiva del catalán y del castellano.
- Hacer de la diversidad lingüística un activo, defendiendo el catalán y el castellano mediante un modelo plurilingüe y flexible.
- Los niños y las niñas han de conocer y apreciar el catalán y el castellano.
Me parece difícil encontrar una propuesta más políticamente correcta que ésta que hace el PSC. Cataluña en una región en la que más de la mitad de la población tiene como lengua materna el castellano y un tercio aproximadamente el catalán. Las dos son (junto con el aranés, no lo olvidemos) lenguas oficiales, no solamente por su importancia cuantitativa, sino por el hecho de que han sido lenguas utilizadas en Cataluña desde hace siglos. Además, en el caso de Cataluña, a diferencia de otros territorios con diversas lenguas, la comprensión mutua es prácticamente total: quienes tienen como lengua materna el castellano entienden el catalán y quienes tienen como lengua materna el catalán entienden el castellano. En estas condiciones proponer que en la escuela se utilicen ambas con el objetivo de que ambas lenguas sean conocidas y apreciadas por todos los niños me parece de lo más sensato.
Obviamente, no es el único programa posible. En otras comunidades plurilingües se han desarrollado programas que no tienen como objetivo este conocimiento de las diversas lenguas, sino que se deja elegir a cada familia la lengua en la que han de ser educados sus hijos. Este planteamiento conducirá fácilmente a comunidades separadas en razón de la lengua, pues los niños se separarán en función de la lengua elegida y tenderán a construir relaciones entre aquellos que hablan su misma lengua. Es, como digo, un programa posible; pero creo interpretar que la mayoría de los catalanes no lo deseamos, sino que preferiríamos una escuela que fuera imagen de una sociedad en la que español y catalán se entremezclan con naturalidad, y para ello la escuela ha de ser no solamente imagen, sino generadora de convivencia.
Además existe otro planteamiento posible, aquel en el que solamente una de las lenguas es utilizada en la escuela, imponiendo un monolingüismo que no deja de ser tal porque la otra lengua pudiera ser estudiada de la misma forma que se estudia el inglés o el francés. Esta sería, por ejemplo, una escuela que fuera exclusivamente en castellano y en la que el catalán podría tener una presencia residual como si se tratara de una curiosidad regional o, también, si la única lengua que se utilizara fuera el catalán y el castellano se estudiara como se estudia el inglés o el francés, como una lengua ajena a la comunidad educativa y al propio territorio.
Por terrible que nos parezca, este último modelo es que el que de hecho se está aplicando en Cataluña desde hace décadas: el castellano, la lengua materna de más de la mitad de los catalanes y oficial en toda España (Cataluña incluida) no es lengua de la comunidad educativa, que en sus comunicaciones internas y externas, en la rotulación, en los materiales y en el estudio de todas las materias utiliza solamente el catalán; excepción hecha (y no siempre) de las clases de lengua castellana.
Algunos catalanes lo niegan o prefieren mirar para otro lado. Varias veces, debatiendo sobre lo que pedía la AEB, el PP o Cs se me decía que estas asociaciones o partidos pedían que no se estudiara en catalán y yo les decía que no, que lo que pedían era que se estudiara en catalán y en castellano, a lo que me replicaban que eso era lo que ya pasaba, mostrando así un desconocimiento palmario de la realidad de las escuelas catalanas o una tremenda capacidad de autoengaño.
La realidad era que con el pretexto de defender el catalán en las escuelas catalanas se había instalado (y aún continúa instalado) un sistema que tenía tan solo una justificación nacionalista: imponer el catalán como lengua común desplazando al castellano. Solamente desde el nacionalismo, por ejemplo, podía justificarse que el castellano fuera excluido como lengua vehicular y de aprendizaje en la escuela.
Todavía ahora este sistema profundamente injusto, que arrincona a la lengua materna de más de la mitad de los catalanes, es el que se aplica en las escuelas a las que van nuestros hijos. En ninguna de ellas, tal como ha probado la AEB, se cumple con la Constitución y la ley, que exige que el español tenga una presencia de al menos el 25%. Ese raquítico 25% no se aplica en ningua escuela catalana, excepción hecha de aquellas en las que las familias lo han exigido ante los tribunales.
Pero miremos hacia el futuro ¿plantea el PSC superar el monolingüismo en catalán e introducir el bilingüismo en la escuela catalana? Parece que sí y, por tanto, sería conveniente apuntar algunas ideas.
- Lo primero que hay que hacer es aplicar la Constitución y la ley, lo que implica que un 25% de la docencia tendrá que ser en castellano en todas las escuelas y para todos los alumnos. Desde preescolar (donde ahora la presencia del castellano es de un 0%) hasta el bachillerato o ciclos. Este 25% no supone ningún cambio sobre el modelo legal, sino simplemente convertir en real la obligación de que el castellano sea lengua vehicular también en la escuela.
- A partir de aquí de la propuesta del PSC se deriva que podría haber una presencia mayor o menor de  castellano/catalán en función del contexto. En algún momento se había apuntado que en aquellos entornos en los que se utiliza más el castellano quizás fuera conveniente una mayor presencia del catalán mientras que en aquellos otros de mayor presencia del catalán la presencia del castellano debería ser mayor; respetando siempre, como digo, un mínimo de 25% de castellano y sin que, por supuesto, se llegue a excluir al catalán de la enseñanza.
¿Es algo tan descabellado? Me parece que no. Hay, sin embargo, quien duda de que el PSC pueda avanzar en esta dirección, y la verdad es que hay motivos para esta duda.
En los últimos años el PSC, sobre todo a nivel municipal, ha sido un elemento activo en la lucha contra quienes cuestionan el modelo nacionalista catalán impuesto en las escuelas catalanas, negando también las evidencias sobre adoctrinamiento en las mismas.




(Proposción aprobada, entre otros, por el grupo municipal del PSC en Santa Perpètua de Mogoda. En muchos municipios catalanes podrán encontrarse mociones semejantes aprobadas por los grupos socialistas)

No es extraño que quienes han tenido enfrente al PSC cuando reclamaban el cumplimiento de la ley y de la Constitución y se han visto denigrados por representantes socialistas al reclamar algo tan elemental como el respeto a la lengua materna de la mayoría de los catalanes desconfíen; pero hemos de mirar hacia adelante. En la política no hay amigos ni enemigos permanentes y se ha de ser siempre capaz de tratar alianzas con aquellos en los que se tienen puntos de coincidencia.
Por tanto, sea bienvenido el PSC a una visión más tolerante e inclusiva de la escuela catalana.
Al comienzo decía que dejaría para el final la consideración del análisis del contexto en el que enmarca el progama del PSC sus propuestas; pero creo que lo dejaré aquí. Cuando hemos llegado a un punto de esperanza ¿para qué enfadarnos con la mentira del pacto de convivencia en materia lingüística que, en realidad, no era más que la exigencia de silencia absoluto a quien discrepara de los dogmas nacionalistas?
Dejémoslo, por tanto, y confiemos en el nuevo día.



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