domingo, 25 de mayo de 2008

¿Debería ser obligatoria la lluvia?


Si es que no parece el mismo deporte. Una carrera de Fórmula 1 en seco y otra en mojado tienen el mismo parecido que una partida de ajedrez y una de póquer. En las carreras en seco casi todo resulta como se ha previsto. El cálculo de las diferencias de tiempo entre la Q2 y la Q3 permite aventurar cuándo se realizarán las paradas de repostaje. Los tiempos en los entrenamientos libres son procesados en los ordenadores y de ahí resulta con escalofriante precisión el tiempo que se empleará en cada vuelta según el tipo de neumáticos que se utilice. Hacia la mitad de la carrera puede ya adelantarse, con mínimas desviaciones, el resultado final de la misma. Solamente los accidentes pueden convertir en erróneos los estudios y previsiones que realizan máquinas y personas; equipos complejos en los que el piloto juega un papel casi secundario, permanentemente escrutado en su rendimiento por las telemetrías y los análisis de los ingenieros.
Casi nada de lo anterior se puede aplicar a la carrera de hoy en Mónaco. La incertidumbre acerca del tiempo ha condicionado la carrera totalmente. Neumático de seco, neumático intermedio o neumático de lluvia. Esta duda ha pesado sobre los dos tercios de la carrera, antes de que el sol despejara en su útimo tramo las dudas. Antes de eso todos han intentado ser más listos que el vecino, dando como resultado el que encontráramos que, en algún momento, coincidieran en la pista coches que iban equipados con los tres tipos de neumáticos posibles (ya sin contar con que, dentro de los secos, se podía escoger entre blandos duros). Ver competir coches calzados con "full wet", intermedios y secos es apasionante. En unas zonas de la pista iban mejor unos, en otras, otros y los pilotos debían compensar en cada lugar las limitaciones del neumático. De ahí el rosario de accidentes que adornaron toda la carrera, desde luego más divertida que aquellas que se realizan solamente en seco.
El resultado es una carrera dramática y para los seguidores de Alonso (entre los que me cuento), frustrante. Una y otra vez vuelvo a ver la forma en que se llevó por delante a Heidfeld en Loewe. A mi me da la impresión de que el toque fue culpa de Alonso, que pretendió pasar por donde no había sitio. Desde luego, si fuera un accidente de tráfico pagaba la compañía del asturiano, seguro. La Fórmula 1 es más complicada y, a lo mejor, alguno que sepa más que yo llega a otra conclusión; pero, en fin, a falta de que alguien me ilumine no tengo más remedio que mantener que me parece el error de pilotaje más grave que he visto a Alonso en todos los años que le sigo. Un error que, además, le destrozó la carrera, porque le condenó a la parte de atrás del pelotón sin posibilidades de recuperar. Heidfeld, que resultó muy perjudicado por el golpe, debe de estar todavía acordándose de Alonso, y supongo que lo estará por mucho tiempo.
El colmo de la desdicha le correspondió a Sutil, que estaba haciendo la carrera de su vida. A mi me da la impresión de que es un muy buen piloto, tal como demostró ya el año pasado en condiciones difíciles, y me disgustó sobremanera que, casi al final, cuando iba cuarto, Raikkonen se lo llevara por delante en uno de esos errores que te pueden costar un Mundial. Ahí me recordó la primera carrera en Australia, donde su afán de atacar al máximo le hizo salirse y perder un montón de puntos.
Y el mejor, Hamilton, sin duda. Ganar en Mónaco es difícil, hacerlo un día como el de hoy, debiendo adaptarse permanentemente a los cambios del circuito supone que hay que colocar a este piloto entre los superclases. Parece que se ha recuperado del bache en el que pareció sumido en Bahrein y que podemos esperar de él y de McLaren grandes cosas esta temporada. Los Ferrari están fuertes, pero sus pilotos no acaban de rematar la faena y ahí McLaren puede sacar tajada. Tengo la impresión de que la lucha por el Mundial no tendrá más actores, porque BMW no acaba de dar el saltito que le colocaría en posición de pelear realmente por el título. Mónaco, de todas formas, no es el mejor lugar para sacar conclusiones. Siempre es una carrera un tanto extraña, y más con lluvia. Dentro de quince días tendremos en Canadá, presumiblemente, una carrera "normal" y ahí se podrá valorar mejor en qué condiciones se encuentra cada uno.

jueves, 22 de mayo de 2008

Las Meninas y El Guernica




No es original comparar Las Meninas con el Guernica. Sin ir más lejos, acabo de leer un comentario del director del Reina Sofía en el que decía que el primero de estos cuadros es el epicentro de El Prado, mientras que el segundo lo es del Reina Sofía. No por tópico, sin embargo, puedo dejar pasar la ocasión de explicitar la impresión que tuve el otro día mientras pasaba cerca de la sala de El Guernica en el Museo Reina Sofía. Yo estaba cerca de la maqueta del pabellón de España en la Exposición de París de 1937. Desde allí veía a quienes rodeaban El Guernica, parados, extasiados, impresionados por la fuerza que emana de ese cuadro. El cuadro de los visitantes contemplando la obra de Picasso me recordó vívamente el que cada día se repite ante Las Meninas en El Prado. La misma curiosidad por el icono que se ve transformada en admiración, en auténtico goce estético que alcanza a todos (o casi todos). Lo mismo da que se tenga formación artística o que se sea un miserable bruto (como es mi caso); poco importa que se conozca el contexto de los cuadros o que se aterrice frente a ellos casi por casualidad. En los ojos de quienes los miran hay siempre luz, una inexplicable inteligencia. Pareciera que el pintor siguiera hablando a través del mensaje oculto en su obra y que nosotros fueramos capaces de captar de alguna manera lo que él (ellos) quisieron expresar mediante formas y colores hace décadas o siglos.
No soy un gran admirador de la pintura, pero he de reconocer que Las Meninas y El Guernica me hipnotizan y compruebo que también aquí no soy más que reflejo de sentimientos comunes a todos los seres humanos. ¿Qué explicará que formas y colores que pretenden representar una escena de corte del siglo XVII y el desgarro de una guerra impacten a quienes hoy las contemplen, personas completamente ajenas a las experiencias que reflejan esos cuadros? Para mi es un misterio.
Reparando en la multitud que rodeaba El Guernica, compuesta en gran parte por extranjeros, al igual que la que asedia a Las Meninas, no pude tampoco evitar pensar que quizás se trataba de las dos obras más importantes de la pintura española. Ciertamente, se trata de una afirmación discutible, que no descansa en una verdad objetiva (¿qué es la pintura española? ¿por qué son las más importantes?). Seguramente se podrían encontrar muchos argumentos en contra de la afirmación anterior ¿cuántos cuadros no habrá que reclamen el honor de situarse en la cúspide de la pintura? ¿tiene sentido clasificar las obras de arte por países? Tantas preguntas... pero lo cierto es que esta posición de primacía parece haber sido asumida por una mayoría. La reflexión del director del museo del Reina Sofía con la que comenzaba parece dar respaldo a esta imagen: Las Meninas y El Guernica, las dos obras más importantes de la pintura española, las más representativas, las que podrían resumir la pintura, la sociedad, la historia de este país. Me resultó sugerente la idea: la corte de los Austrias y la Guerra Civil. Por una parte, la imagen de la sociedad del siglo de oro, nobles, artistas ennoblecidos y bufones; todos ellos contemplados por los reyes que se reflejan en el espejo del fondo y que, por tanto, se confunden con nosotros, espectadores del cuadro durante siglos. Una imagen tranquila, detenida, en el que el movimiento se basa en un juego de espejos. Por otra parte la agitación de la guerra. Ruido (sí, sí, ruido, ¿no oís cómo suena El Guernica?), dolor, angustia. El cuadro que desaparece para fundirse con el espectador y el cuadro que encierra y congela una realidad que ha extraido de un mundo que tememos. ¿Será éste un resumen posible de España?

lunes, 12 de mayo de 2008

Hamilton al desnudo

Esta entrada se iba a titular “¡Bravo por Hamilton!” y el título estaría justificado. La carrera de ayer domingo estuvo animada de principio a fin por el británico, que evitó que se convirtiera en un aburrido ejercicio de dominio por parte de Ferrari. La primera lectura sería la de que frente a unos Ferrari superiores Hamilton consiguió, con una estrategia arriesgada a tres paradas, interponerse entre ambos y evitar el doblete. Al ir menos cargado que los demás coches la mayor parte de la carrera, Hamilton pudo correr a gusto, adelantar a Massa en una acción histórica y superar a Raikkonen por poco. Hamilton debía correr para compensar los casi 30 segundos de más que resultarían de su parada extra y esta diferencia de estrategias dio emoción a la carrera.

El resultado fue una carrera en la que Hamilton parecía correr siempre más que los demás, siempre al límite y sin cometer errores. Se trata de una táctica atractiva para el espectador y que, incluso, pudo haberle llevado a la victoria, pues la diferencia entre el y Massa fue lo suficientemente ajustada como para que en varias fases de la carrera hubiese incertidumbre sobre ese punto. Es por todo esto que bien pudiera haberse titulado la entrada “¡Bravo por Hamilton!” como apuntaba. Tras la carrera el propio corredor dijo que había sido la carrera de su vida y la sensación que tenía quien esto escribe cuando la veía era esta. Por primera vez en mi vida vi a un Hamilton auténticamente dominador (aunque no ganara), un piloto con personalidad, que es capaz de correr 58 vueltas a tope sin cometer errores. Chapeau por él, por tanto. Después de unas carreras en las que había estado desdibujado ésta seguro que ha sido una buena inyección de moral para él.

Ahora bien, tras este primer análisis la pregunta es la de ¿por qué eligió Hamilton una estrategia de tres paradas? No era la mejor. Todos parecen coincidir en que lo ideal era realizar dos paradas, que fue la opción que siguieron el resto de pilotos. Pedro Martínez de la Rosa indicó que la causa de optar por tres paradas estaba en el riesgo de que los neumáticos sufrieran un daño excesivo si se utilizaban durante demasiadas vueltas. Es cierto que cada coche trata de forma diferente los neumáticos, y si el McLaren era excesivamente duro con ellos podrían ocasionarse reventones, como el que sufrió Kovalainen en Montmeló o el que padeció Hamilton en el Gran Premio de Turquía del año pasado. Ahora bien, el problema no parece que estuviera en el coche, porque Kovalainen había optado por una estrategia de dos paradas y solamente el inoportuno pinchazo en la vuelta inicial le obligó a realizar tres visitas a los boxes. Y la pregunta es ¿si la causa del deterioro de los neumáticos no estaba en el coche, dónde estaba? Bien la respuesta es sencilla, en el propio Hamilton. El año pasado ya se apuntó que su manera de conducir era excesivamente agresiva, y que de ahí su reventón en Turquía. En el mismo escenario en el que aquel reventón le costó el año pasado un podio o, quizás, una victoria, sintió miedo de repetir la historia y optó por la táctica conservadora (respecto a los neumáticos) de realizar tres cambios de gomas.

Así vista la situación resulta curiosa. Hamilton habría optado por una táctica que sabía mala solamente para poder mantener su agresividad en el pilotaje del coche. Es extraño que ni siquiera haya hecho el intento de conducir de una manera un poco más conservadora con el fin de poder realizar solamente dos paradas y no perder así 30 segundos con respecto a sus rivales por el título; pero bueno, las cosas son como son y, por tanto, el “¡bravo Hamilton!” debe ponerse en cuarentena, pues una cosa es dominar y otra hacer fuegos artificiales.

Esta extraña situación nos deja, además, una incógnita abierta, y que no es otra que la auténtica relación de fuerzas entre McLaren y Ferrari. Los Ferrari parecen muy superiores, pero si reparamos en que con una mala táctica Hamilton se coló entre los dos y a punto estuvo de amenazar el triunfo de Massa bien podemos plantearnos qué hubiera pasado si Kovalainen no pincha. Quizás hubiera sido un rival serio para los Ferrari. En la retransmisión De la Rosa reconocía que sus esperanzas para la carrera estaban puestas más en Kovalainen que en Hamilton, lastrado por su mala táctica.

Quedan los BMW. Me han decepcionado. Tras las tres primeras carreras parecía que estaban en condiciones de pelear por el título y, sin embargo, los veo algo apagados. Da la sensación de que no han progresado tanto como sus rivales con las mejoras que se probaron hace un mes en Barcelona. Heidfeld, además, está bastante gris. En una entrada anterior decía que los BMW parece que van a lo suyo, sin importarles lo que hagan los demás, y quizá sea esto lo que está pasando. Ellos no compiten con McLaren y Ferrari, sino consigo mismos para hacer un coche ganador. Quizás piensen que el de este año todavía no lo es y estén centrándose ya en el del año que viene, que no sé por qué me da que estará pilotado por un polaco y un español.

Y dos palabras para Renault. Le falta un empujón. Dos, tres décimas para pelearse con los grandes (pelearse, que no ganar, que eso es otra cosa). ¿Las conseguirá? Lo veremos cuando introduzcan la nueva suspensión, diseñada para resolver los problemas de tracción que les acompañan. Lo que sucede es que no sé para cuándo estará esta mejora. Si no está en Mónaco les veo sufriendo en un circuito de curvas lentas en las que tracción es fundamental; pero bueno, ya veremos. Y para acabar. Con tantos buenos pilotos que hay en el Mundo ¿por qué está ahí Piquet? Cinco carreras es un margen demasiado amplio para lo que se estila en la Fórmula 1. Bueno, es una pregunta retórica, porque las razones de la presencia de Piquet en el equipo son conocidas, pero tal como va quizás estén buscando ya un recambio que tenga su mismo perfil pero que, además, sea capaz de estar un poco más cerca de Alonso.

sábado, 3 de mayo de 2008

El 2 de mayo

Uno de los tópicos que más me repatean es el de "la tenebrosa Edad Media". Es difícil encontrar a alguien que no vea cualquiera de los siglos que hemos dado en catalogar con ese curioso nombre como una época de barbarie, oscura, cruel y salvaje. Una noche oscura antes del amanecer que supuso el Renacimiento. Resulta curiosa esa visión de un tiempo en el que se desarrollaron las ciudades, se inventaron las gafas y el molino de agua, se crearon las Universidades y se escribieron obras tan luminosas como la Divina Comedia. Pero no es este el punto en el que me quería detener hoy, sino en el presunto "salvajismo" de aquellos años, de aquella época cruel frente a la que se yergue nuestra civilizada modernidad.
No sé yo si esa visión simplista responde a la realidad, o al menos a toda la realidad. Hay un elemento, al menos, que nos puede hacer dudar sobre la verdad del tópico, y es el de la forma en que se desarrollaba la guerra entonces y la evolución que ha seguido desde aquella época hasta nuestros días. En la Edad Media la guerra estaba, generalmente, reservada a grupos pequeños, especializados en el arte de matar que se enfrentaban entre sí. Es cierto que cuando alguno de estos grupos se desmandaba la indefensa población del campo o de las ciudades podía ser objeto de sus iras o abusos; pero tales sucesos no dejaban de ser una "patología del sistema", que se basaba en la idea de que las disputas entre territorios y naciones (permítaseme el anacronismo del término) se ventilaban mediante el enfrentamiento de un grupo reducido de caballeros y soldados. Hasta tal punto estaba este planteamiento desarrollado, que en algún caso, preparados ya dos ejércitos en el campo de batalla, se decidía que la contienda se resolviera mediante enfrentamiento singular entre un caballero escogido de cada uno de los ejércitos. ¡Qué magnífico ejemplo de ahorro de vidas y esfuerzos! El vencedor era dueño del campo y el ejército del derrotado se retiraba como si realmente le hubiesen vencido.
Cuando llega la Edad Moderna la cosa cambia un poco. En esa época cada país elegía unos representantes, unos cuantos miles, a los que disfrazaba de forma graciosa y enviaba al campo de batalla. Allí esos representantes de la nación se enfrentaban a los representantes, también ridículamente vestidos, de la nación enemiga y en el curso de una batalla -que normalmente no duraba más de un día- se decidía quien ganaba la guerra. El país de los soldados que habían sido derrotados se sometía al que había vencido y las cosas seguían más o menos igual en uno y otro.
Así estaban las cosas cuando a principios del siglo XIX algo cambió. Primero en España y luego en Rusia la gente normal y corriente -no los representantes disfrazados del pueblo- decidieron rebelarse contra la costumbre que establecía que el vencedor de la batalla era el dueño del país. Tolstoi, en Guerra y Paz desarrolla este argumento mucho mejor que lo estoy haciendo yo y allí remito a quien esté interesado en el tema. Surgía así la guerra total, en la que cualquiera puede ser un soldado (ahí está Agustina de Aragón) o sufrir los desastres de la guerra en su propia casa (véanse los horrorosos bombardeos de Londres primero y de las ciudades alemanas después durante la Segunda Gurra Mundial).
Así pues, el avance en la civilización ha supuesto que lo que era un asunto de una minoría, la guerra, sea cuestión que afecte directamente a toda la población. ¿Era realmente la Edad Media más salvaje que nuestra época actual?
¡Ah! y ya se me olvidaba. El título de este post es el 2 de mayo, porque, de acuerdo con lo que acabo de explicar, mi duda es la de si el 2 de mayo es una fecha que debemos recordar con orgullo o, por el contrario, lamentarnos de que por no sé que orgullo, furia o desatino, decidiéramos en aquel momento destrozar nuestro país en una guerra de seis años que podríamos habernos ahorrado de la misma forma que lo hicieron Holanda, los diferentes Estados de Alemania o de Italia o Polonia, países que, en aquel momento, prefirieron acogerse a la vieja regla de acuerdo con la cual una vez que se había perdido la batalla campesinos, comerciantes e industriales podían seguir con su vida de siempre, aunque fuera bajo otra bandera.



domingo, 27 de abril de 2008

Pequeños, muy pequeños detalles


Tras las dos primeras carreras del Mundial de Fórmula 1 señalaba que estábamos ante un campeonato igualado. Había un grupo de cabeza con tres equipos (Ferrari, BMW y McLaren) y un grupo perseguidor compacto y no muy alejado de la cabeza. También señalaba que la igualdad existente no hacía imposible que equipos de la cabeza pasasen al pelotón perseguidor y al contrario. Después del Gran Premio de España se confirma que el Mundial está igualado, y se van perfilando los contornos del grupo de cabeza y del grupo perseguidor.
Para comprobar la igualdad en el Mundial creo que debemos fijarnos en la Q2, el único momento en el que los pilotos y coches corren en igualdad de condiciones intentando dar lo máximo. La comparación de los resultados en la segunda tanda de clasificación del Gran Premio de España de este año con los del año pasado habla con claridad de esta igualdad. La diferencia entre los mejores pilotos de los cuatro primeros equipos en la Q2 ha sido de tan solo 233 milésimas (1:20.584 de Felipe Massa frente al 1:20.817 de Heikki Kovalainen). El año pasado esta diferencia fue de 891 milésimas (1:20.597 de Felipe Massa frente a 1:21.488 de David Coulthard). Para hacernos una idea, la diferencia entre el primero y el penúltimo de la Q2 este año ha sido inferior a estas 891 milésimas.
Nos encontramos pues, ante coches con prestaciones muy parecidas, con diferencias pequeñas que se hacen menores si nos fijamos en los primeros equipos. En la Q2 la diferencia entre Massa y Kubica fue de 13 milésimas, la misma diferencia que hubo entre Alonso y Kovalainen. Entre Kubica y Alonso las distancias se alargaron... hasta las dos décimas, un suspiro, incluso en el hiperajustado mundo de la Fórmula 1.
El resultado de esta igualdad es que cada detalle tiene una importancia mayúscula. Siempre ha sido así, es cierto. Recuerdo un duelo apasionante entre Alonso y Schumacher hace dos temporadas, cuando Alonso salió del último repostaje apenas un segundo por delante de Schumacher, y como en aquel momento Ross Brawn dio un pequeño golpe con su dedo (o un bolígrafo, no recuerdo bien) sobre la mesa de su consola de seguimiento... el resumen perfecto de lo cerca que habían estado de ganar la partida a Renault, de cómo un fin de semana entero se decidía en un segundo... la grandeza de la Fórmula 1...
Como digo esta igualdad es consustancial a este deporte; pero la diferencia es que esta temporada hay más equipos implicados. Otros años el duelo en los dígitos de las décimas y las centésimas enfrentaba a dos equipos; ahora hay más equipos "en la pomada" y, por tanto, cualquier error en la estrategia tiene consecuencias mayores. Este fin de semana ha sido un buen ejemplo de las dificultades que plantea este nuevo escenario y de cómo son los pequeños detalles los que deciden las carreras y los que decidirán, problabemente, el campeonato.
Todo empezó en la Q2. Las diferencias habían sido muy pequeñas: 11 pilotos en medio segundo (desde Massa, 1:20.584 hasta Barrichello, 1:21.049). Hay estaban los dos pilotos de Ferrari, BMW, McLaren, Renault y, además, un Red Bull, un Toyota y un Honda. Acabada la Q2 hay que decidir la carga de gasolina para la última tanda de la calificación. Y el margen es muy pequeño. Una vuelta más de carburante puede suponer bajar cinco puestos en la parrilla. ¿Qué hacer? En Renault lo tienen claro: a Alonso le echan poco combustible, quizás con la única idea de hacer una pole mediática aprovechando que no luchan por el campeonato; y a Piquet le llenan el depósito a tope, a ver qué pasa. En BMW prefieren ir cargaditos, Kubica con gasolina para 21 vueltas y Heidfeld con el depósito a tope: 24 vueltas tardó en parar a repostar. Ferrari opta por una opción intermedia: 19 vueltas para Massa y 20 para Raikkonen; y en McLaren también prefieren cargar el depósito: 21 vueltas para Hamilton y alguna más (no sabemos cuántas) para Kovalainen. ¿Quién acertó? A toro pasado es fácil decir in medium est virtus. El doblete de Ferrari parecería respaldar una opción intermedia; pero quizá no sean los aciertos, sino los fallos, quienes corroboran esta impresión. Y los fallos hay que adjudicárselos a Renault con Alonso y a BMW con Heidfeld.
Empezemos con Alonso. Le echaron poca gasolina, no tan poca como algunos pensaban el sábado, pero sí menos de la que aconsejaría una estrategia ideal. Yo creo que les sorpendió el buen resultado del coche. No se esperaban encontrarse con opciones reales de podium y prefirieron apostar por una pole que, finalmente, no consiguieron por muy poco. El sábado pensaban que habían tirado la carrera porque imaginaban que los demás irían mucho más largos que ellos; pero no contaban con que, ante la igualdad de tiempos en la Q2 también Ferrari había optado por echar menos gasolina de la que resultaría ideal para la estrategia de carrera. El domingo se dieron cuenta de que el coche iba en carrera mejor de lo que habían calculado y pensaron que había posibilidades de hacer algo. Se olvidaron de la táctica a tres paradas (que algunos barajaban como posible) y llenaron el depósito de Alonso en el primer pit stop por si pescaban algo. La rotura de motor nos impidió ver en qué quedaba todo; pero la cosa no pintaba como para tirar cohetes. Al parar tan pronto Alonso se vió metido en medio del pelotón tras el primer repostaje y con muchísimo peso en el coche, sin posibilidades reales de volver a contactar con los Ferraris y Hamilton, sus rivales en la primera parte de la carrera.
En el caso de Alonso, por tanto, pecado por defecto; y en el de Heidfeld, pecado por exceso. No es que anduviera fino el alemán. En todo el fin de semana estuvo a remolque; pero le acabaron de rematar con todo el peso que le pusieron en la Q3. Se quedó atrás en la parrilla y peleándose con los coches medios. Aún así, si no hubiera sido por la desgracia del coche de seguridad que le obligó a entrar a repostar con el pit lane cerrado, acabaría mejor que Alonso, que salía siete posiciones por delante; pero siempre lejos del podio.
Así pues, acertaron quienes se movieron en una carga de gasolina ligeramente por debajo de la ideal para la carrera: los dos Ferrari, Hamilton y Kubica. Como en el podio sobraba uno de estos el que se quedó fuera es el que estuvo más torpe en la salida, Kubica, que volvió a dejar que le robaran la cartera; en este caso Hamilton, que salía en quinta posición y le adelantó antes de llegar a la primera curva. También es verdad que Hamilton iba por la parte limpia, y ya se sabe que a veces es mejor quedar quinto que cuarto, o tercero que segundo.
En definitiva, que nos encontramos en una situación en la que cada pequeño detalle, cada kilo de combustible, cada duda a la hora de enchufar la manguera para el repostaje, cada titubeo al salir del pit stop... pueden decidir varios puestos en la clasificación final. Todo está tan igualado que todo puede pasar.
Hasta aquí la igualdad en las estrategias; pero la igualdad entre los coches tiene otra lectura, y es la de que una mejora en el coche, por pequeña que sea, puede implicar un cambio significativo en la jerarquía. Este fin de semana ha sido Renault quien lo ha ejemplificado. Han mejorado unas décimas, quizás medio segundo; pero esta mejora les ha supuesto pasar de la cola del pelotón perseguidor a ser el cuarto equipo del pelotón de cabeza; y digo el cuarto por prudencia, porque en la Q2 Alonso se quedó por delante de Kovalainen, por muy poco, pero por delante. Tras esta carrera la impresión que tengo es la de que Ferrari está ligeramente por delante y que por detrás BMW, McLaren y Renault pelearán por acercárseles. ¿Qué pasará dentro de dos semanas en Turquía?

martes, 22 de abril de 2008

Dialoguemos

Llevo unos días un tanto perplejo. Parece ser que hace unas semanas unos cuantos individuos entraron en el edificio de una facultad de la Universidad Autónoma de Barcelona vestidos en forma estrafalaria, con monos, guantes y máscaras, como si estuvieramos en medio de una crisis NBQ (guerra nuclear, biológica y química), y procedieron a echar a los alumnos de las aulas, a los profesores de sus despachos y al personal de administración y servicios de sus oficinas. A continuación bloquearon los accesos al edificio y declararon la facultad ocupada. El objeto de la ocupación era -también según lo que me han contado- protestar contra la reforma de la enseñanza superior que se ésta desarrollando en los últimos años y que viene impuesta por la adaptación de nuestro sistema universitario al Espacio Europeo de Enseñanza Superior, también conocido como proceso de Bolonia. Por lo que me han dicho, el Rector, responsable último de lo que acontece en la Universidad, planteó a los ocupantes que no podían privar a la Universidad del uso de uno de sus edificios. Además -y este creo que fue un argumento decisivo en lo que después vino- al bloquear los accesos al edificio de la Facultad infringían la normativa sobre seguridad e higiene en el trabajo, creándose una situación de riesgo intolerable. Las autoridades académicas, una vez expuestos estos argumentos y ante la negativa de los ocupantes a abandonar el edificio, decidieron autorizar la intervención de la policía, que puso fin a la situación con los mecanismos que son propios en este tipo de situaciones (es decir, utilizando el material antidisturbios).
Este es más o menos el relato que por distintas vías me ha llegado de lo sucedido. Como no fui testigo directo de lo que pasó no puedo decir si es un relato fiel o no; pero para lo que aquí pretendo poco importa, porque lo que me tiene perplejo no son los hechos que he relatado, sino que quienes me los cuentan como ciertos, a renglón seguido, manifiestan su preocupación por no haber podido resolver mediante el diálogo el conflicto planteado. Incluso hacen votos de intentar una y otra vez el diálogo para resolver situaciones como la relatada si éstas se plantean en el futuro. Bien, de momento parece ser que ya ha habido oportunidad de volver a ensayar el diálogo hace unos días, cuando otro grupo, esta vez parece que vestido de calle, interrumpió una reunión del Consejo de Gobierno de la Universidad Autónoma, produciéndose alguna algarada de cierta consideración. Preveo que esta apuesta por el diálogo propiciará en el futuro nuevas situaciones que permitirán poner a prueba hasta dónde llega el talante de sus defensores.
Yo tengo mis dudas sobre este acercamiento. Me planteo lo siguiente: imaginemos que un día voy tranquilamente conduciendo por la ciudad. Me paro en un semáforo, se me acercan unos cuantos individuos y me dicen que necesitan mi coche para ir a hacer un recado urgente que es más importante que la cita a la que yo me dirijo. Evidentemente estamos ante un conflicto, un conflicto que me enfrenta a mí con los tres o cuatro individuos que dicen necesitar mi coche. ¿Lo resolvemos mediante el diálogo? Ya adelanto que en una situación como esta no me veo con ninguna disposición a dialogar. Si puedo, cierro los seguros y en cuanto pueda acelero.
Imaginemos otra situación: un juez acaba de dictar sentencia. Ha condenado a un conductor imprudente a la privación del permiso de conducir por un periodo de un año. El condenado es representante y necesita su coche para trabajar. La condena le supone un grave perjuicio. Es lógico que esté enfadado con el Juez. El condenado se dirige al Juez y le dice: "Mire, aquí hay un conflicto. Usted no sabe el daño que me hace con esta sentencia. Vamos a dialogar". Lo lógico es que ante esta situación el Juez abra ojos como platos y se vaya sin decir nada o, como mucho, reiterándole que tiene derecho a recurrir la sentencia.
Los ejemplos podrían multiplicarse, pero creo que estos bastan para lo que quiero decir. El diálogo es una herramienta esencial en la sociedad, clave; un instrumento que debe ser potenciado y protegido; pero por eso precisamente debemos evitar vulgarizar su utilización. No puede mantenerse que existe un derecho al diálogo en los supuestos en los que a una de las partes en el conflicto le asiste el derecho y a la otra no. Si yo soy el dueño del coche nadie me puede exigir diálogo sobre la utilización que debo hacer del mismo. De la misma forma que no cabe dialogar con quien expulsa de su despacho, oficina o clase a un profesor, personal de administración o estudiante que ejercía allí su derecho al trabajo o al estudio. En esos supuestos la exigencia de diálogo se convierte en chantaje y amenaza. Y la aceptación del diálogo en esas condiciones hace que quienes usualmente obran de acuerdo con sus derechos, sin excederse en sus límites, se planteen: ¿Estoy haciendo el idiota?

domingo, 6 de abril de 2008

Rocroi



El 19 de mayo de 1643 un ejército español de unos 27.000 soldados fue derrotado por un ejército francés a las órdenes del duque de Enghien en las cercanías de Rocroi, en las Ardenas, Francia. Fue una batalla más en una época en la que hubo muchas; pero ha pasado a la Historia como el momento del principio del fin para el Imperio Español. Seguramente el 20 de mayo de 1643 nadie pensaba que se había cruzado una de esas fronteras invisibles de la Historia, al igual que nadie era consciente el 30 de mayo de 1453 que ese era el primer día tras el fin de la Edad Media. El Sol sale por la mañana como cada día. Los pájaros cantan igual, nada muestra que el cambio se ha producido. Siempre he pensado que es una pena que los contemporáneos se pierdan esos momentos históricos, y me pregunto cuáles habremos vivido nosotros sin saberlo.
Creo que hoy hemos asistido a uno de esos momentos y de ahí el título de esta entrada. El 19 de mayo de 1643 los Tercios españoles, que durante más de un siglo habían tenido fama de invencibles, iniciaron su ocaso. El camino ascendente de Francia se encontraba con el descendente de España. Cambiaban los protagonistas en el continente europeo. Hoy, 6 de abril de 2008 asistimos a una situación semejante en la Fórmula 1. Un equipo dominador, McLaren, ha sufrido una derrota inesperada y dolorosa, sobre todo porque no viene de quien se supone que es su máximo rival, Ferrari, sino de un equipo ascendente, que lleva dos años mostrando que aspira seriamente a dominar el campeonato, BMW. Solamente la vuelta rápida de Kovalainen da algo de esperanza a McLaren, que comienza a dar signos de ser un equipo que ha perdido el norte.
McLaren ha sido durante los últimos años un equipo grande "bajo palabra de honor". Tras los éxitos de Hakkinen el dominio demoledor de Schumacher desde Ferrari dejó a las flechas plateadas en un papel secundario. Incluso Williams se mostró más competitivo que McLaren en varias temporadas. Cuando el dominio de Ferrari parecía agotado y muchos pensaban que llegaba el momento de McLaren surgió Renault. Un equipo que tenía tradición en la Fórmula 1, pero que en su nueva configuración era relativamente nuevo arrebató a McLaren un campeonato en el año 2005 que parecía destinado a Raikkonen. En 2006 el equipo se hundió. Había que cambiar algo, y lo hicieron. La temporada 2007 los dos pilotos de McLaren eran nuevos. El vigente campeón del Mundo, Alonso, y un chaval que prometía, Hamilton. Los resultados no se hicieron esperar. En la temporada 2007 el mejor coche era el McLaren y todo hacía prever que el título iría a sus vitrinas. Pero algo se torció. No consiguieron su objetivo, Alonso se fue, Hamiltón se consolidó y se prepararon para el asalto al título en 2008. Comenzaron bien en Australia, pero en Malasia recibieron un toque de atención. Bahrein aguardaba para despejar dudas, y vaya si se han despejado.
Ferrari es el equipo más fuerte, y eso que Kimi no ha tenido su mejor fin de semana. Sin problemas mecánicos su dominio es incontestable. Si el objetivo de McLaren fuera derrotar a Ferrari tendría que empezar a preocuparse, porque los coches rojos comienzan a abrir brecha. Ahora bien, tras lo visto hoy yo diría que los rivales de McLaren son los BMW en la lucha por el segundo puesto del campeonato, y no los inalcanzables Ferrari. Y los BMW serán un rival serio. Son coches rápidos y consistentes y sus pilotos parece que saben a lo que juegan. Es cierto que hoy Kubica acusó -seguramente- los nervios de su primera pole; pero tengo la impresión de que es algo pasajero; que gestionarán bien las carreras. En esas condiciones aspirarán al mundial de pilotos y al de constructores. En este último ya son primeros, y en el de pilotos Heidfeld es segundo, a tan solo tres puntos de Raikkonen, y Kubica es cuarto, empatado con Hamilton.
Frente a ellos McLaren presenta un coche que, si se me permite la licencia, carece de personalidad. Ha hecho la vuelta rápida, pero no ha dado en ningún momento la impresión de poder imponerse en ritmo de carrera a los BMW. En calificación tampoco destacan (en la Q2 Hamilton fue casi dos décimas más lento que Kubica y dos centésimas peor que Heidfeld). Seguramente va bien en casi todos los aspectos, pero cuando se le ve en un mano a mano con el resto de coches de la parrilla no se tiene la sensación de superioridad que desprendía el año pasado y que siempre se ha presumido a los coches punteros (Ferrari, McLaren; y en sus buenos momentos Williams y Renault).
Y para llevar el coche dos pilotos que creo que no están a la altura. Kovalainen la pifió en Australia, sin poder imponerse a Alonso, que llevaba un coche claramente inferior, y lo de Hamilton de hoy es de traca. Se merienda a Alonso en un error grave, que da la impresión de ser consecuencia de la impaciencia. Y a partir de ahí se hundió. No sé si en su coche había algo más dañado, aparte del morro; pero lo cierto es que le costó Dios y ayuda superar a Fisichella, que llevaba ¡un Force India! Su vuelta rápida en carrera fue la antepenúltima. Solamente fue más rápido que Takuma Sato y Jenson Button. De pena. Para colmo de males deja de ser líder del Mundial. Hace un año, en esta misma carrera, se colocó líder, superando a Alonso. En este año ha sido el piloto de referencia, la gran esperanza. Hasta hoy. Hoy he visto un piloto como los demás, que parece comenzar a acusar las consecuencias de haber sido "casi" campeón. España obtuvo "casi" la hegemonía en Europa. No la logró y en Rocroi comenzó a ser lo que hoy es. Quizá hoy hemos empezado a ver el McLaren que será. Tiempo al tiempo.

domingo, 30 de marzo de 2008

Como cada primavera

Como cada primavera, cargaron el coche de cosas útiles e inútiles y se prepararon para viajar al sur. Ropa, de vestir y de cama, cremas y potingues, algo de comer –como si allí no hubiera, por Dios-, los libros que estaban leyendo; el costurero y la bomba de la bicicleta, algunos regalos y el dvd de la boda del pequeño. Las cargaron con la misma ilusión de siempre. Volvían a las calles de su infancia y de su adolescencia, al pueblo de sus amigos de entonces, de algunos de los de ahora y unos pocos de los de siempre. Volvían a su otra casa, la que añoraban cuando estaban aquí y a la que querían volver, aunque ya sabían que nada más llegar allí comenzarían a echar de menos las cosas que dejaban a este lado. Volvían para regresar porque la vida los había hecho dobles, divididos, y sólo se sentían completos si eran, a la vez, del Norte y del Sur, emigrantes e inmigrados, Volvían sabiendo que ya no eran del todo de allí, a pesar de lo que dijeran y una leve desilusión les teñía el alma cuando habían de reconocer que sus hijos y nietos lo serían aún menos que ellos.
Volvían y la carretera se extendía, larga y tentadora; con el sol aún por su izquierda, sabían que habría de dar una vuelta casi completa antes de concluir su viaje; pero no tenían prisa. Ya no les aguardaba ningún trabajo, ningún horario que cumplir. Sus hijos ya habían asumido que aquellos meses eran sólo suyos y no se preocuparían de recoger nietos ni de tapar agujeros en las casas ajenas de los suyos. El coche era cómodo, casi nuevo aún, amplio y silencioso. La música estaba preparada, la parada para la comida decidida. Ya sólo quedaba recorrer los kilómetros, dejarse llevar por aquella mañana fresca, pero plena de sol, por aquella circulación tranquila –habían elegido bien el día de la partida- por aquel paisaje familiar y sugerente; dejarse arrastrar por las muchas conversaciones que nacerían y morirían durante el viaje, por el suave discurrir de la vida en aquel día, común e irrepetible.
Viajaban y apenas había coches en la carretera. De vez en cuando uno más veloz que ellos les adelantaba morosamente. En ocasiones, eran ellos los que rebasaban algún camión, furgoneta o coche más lento. Todo fluía sin sobresaltos hasta que la caravana apareció de pronto ante ellos. Casi un muro, apenas anunciada por los intermitentes de los últimos coches de la fila. Una rápida comprobación de la hora y de los kilómetros para confirmar que era lo que estaba previsto. El peaje ante ellos. El peaje y ahora algo más.
No tuvieron que estar mucho rato en la fila –ya hemos dicho que habían elegido bien el día del viaje. Unos pocos minutos de primera, punto puerto, primera –el siguiente coche con cambio automático- y estaban junto a la cabina. Allí estaba el policía, joven, sonriente. Abre la ventanilla y espera a que acabe de bajar la del coche: “Papeles, por favor”. Sabe que lo saben y la frase parece colgada para rellenar el momento, aún no la ha concluido y ya el brazo se ha extendido con los carnets, superando el hueco frío entre el interior del coche y la cabina del agente. Un vistazo rápido, protocolario y se los retorna. Los documentos recorren el camino de vuelta sobre el asfalto del control. La mano derecha a la gorra, el saludo, la sonrisa, la bandera en la manga. Todo esto ven mientras se cierra la ventanilla. “No los guardes”; por decir algo. De nuevo primera, segunda, unos metros y la otra cabina. Otro policía sonriente, una chica joven –ya todos les parecían jóvenes-, con cola de caballo. De nuevo una ventanilla que se abre, los documentos que pasan del coche a la cabina, de la cabina al coche. “Pueden seguir, bienvenidos”. La mano a la gorra, el saludo, la sonrisa, una bandera diferente en la manga. De nuevo primera, segunda; y ahora tercera, cuarta, quinta, sexta…durante unos minutos la mirada se concentró en el sur, en el horizonte azul de la autopista, queriendo disimular así la humedad de los ojos, las lágrimas, silenciosas, en las mejillas.

domingo, 23 de marzo de 2008

¿Renace Ferrari?


Tras la debacle de Australia, Ferrari vuelve a imponer su ley. Los pronósticos de la pretemporada se han visto, por fin, cumplidos y el "imperio rojo" vuelve por sus fueros. ¿Estaremos en los inicios de una nueva etapa de dominio de Ferrari, incontestado por el otro equipo grande, McLaren? Yo creo que no, y pienso que la carrera de Malasia confirma que estamos ante una temporada igualada y entretenida. Vamos por partes.
1) Ferrari ha dominado, es cierto; pero no creo que McLaren sea tan inferior como el resultado de la carrera de hoy puede dar a entender. En todo el fin de semana el punto de comparación más fiable entre los vehículos es la Q2, en la que todos van con gasolina mínima, máximas revoluciones y el mejor juego de neumáticos. En estas condiciones la diferencia entre el mejor Ferrari (Raikkonen) y el mejor McLaren (Hamilton) fue de algo más de cuatro décimas. No es mucho si tenemos en cuenta que Malasia era el segundo gran premio para el motor de los McLaren y el primero de ambos Ferrari. No se trata de un detalle menor. La dura carrera de Australia puede haber dejado tocados los motores de quienes han tenido que competir este fin de semana con el mismo con el que concluyeron la carrera de Melbourne. Véase, por ejemplo, el desastroso fin de semana de Rosberg, tercero en Australia, y de su compañero Nakajima; lo cerca que ha estado Piquet con su nuevo motor de Alonso, que llevaba el de Australia y lo bien que han rodado Trulli (cuarto en Seapang) y Button (autor de la cuarta mejor vuelta en carrera), ambos habiendo abandonado en la primera carrera de la temporada.
En conclusión, para saber si Ferrari ha encontrado el auténtico camino de la victoria habrá que esperar a Bahrein, donde los rojos correrán con el motor de Malasia mientras que los McLaren lo harán con un motor nuevo. A lo mejor allí las tornas vuelven a cambiar.
2) BMW está con los grandes. Son segundos, pero siempre son segundos. Si falla Ferrari ahí están ellos, si lo hace McLaren el líder de la carrera verá por el retrovisor el coche blanco de Heidfeld o Kubica. El coche es rápido (en la Q2 la diferencia entre Hamilton y Heidfel fue de ¡dos centésimas!) y fiable. Heidfeld fue el autor de la vuelta rápida en carrera en la última vuelta de la vida de su propulsor, en la vuelta 56 del Gran Premio de Malasia, después de haber completado con ese motor todo el gran premio de Australia y, por supuesto, todo el fin de semana en Seapang. Van de tapados, pero los veo como aspirantes al título.
3) El pelotón está compacto. Tras la carrera de Australia comentaba que había un grupo nutrido de equipos muy igualado. Malasia lo confirma. Tras Malasia se confirman en ese pelotón Toyota, Red Bull, Honda y Renault. Se trata, como digo de un pelotón muy igualado y bastante pegado también a la cabeza. A los hechos me remito. En la Q2 Trulli fue seis décimas más lento que Raikkonen (primero en la Q2), pero tan solo dos décimas por detras de Hamilton y una más lento que Kovalainen; Webber fue ocho décimas y media más lento que Raikkonen, a cuatro de Hamilton; la diferencia entre Raikkonen y Alonso en la Q2 fue de menos de un segundo y Button fue sólo cuatro décimas más lento que Kovalainen en la Q2. La diferencias el año pasado en la Q2 de los primeros pilotos de estos equipos (Toyota, Red Bull, Honda y Renault) respecto a Alonso (primero en la Q2 el año pasado) fue de 1,2 segundos; 1,5 segundos, 2 segundos y 1,5 segundos respectivamente. Si nos fijamos en la vuelta rápida de carrera la igualdad se ve confirmada. El año 2007 la vuelta rápida en carrera fue para Hamilton, quedándose la del primer piloto de Renault a 1,1 segundos, el primero de Toyota a 1,4, Couthard, de Red Bull, a 1,3 segundos y Barrichelo, de Honda, a casi dos segundos. Este año la vuelta rápida ha sido para Heidfeld, Button ha hecho ¡el cuarto mejor tiempo! a menos de cuatro décimas, Trulli se ha quedado a siete décimas de Heidfeld y Alonso a menos de un segundo. Si tenemos en cuenta que Heidfeld ha acabado sexto, rodando en ocasiones en los mismos tiempos que Alonso, octavo al final, nos damos cuenta de que, de momento, el campeonato está muy apretado.
De lo anterior resulta que cualquier cosa puede pasar. Ni Ferrari ni McLaren pueden descartar a BMW ni resulta impensable que alguno de los equipos del "grupo perseguidor" se les pueda subir a la chepa. Barcelona, donde se verán las primeras evoluciones de la temporada podrá darnos más luz sobre cómo seguirá la temporada.
Y en cuanto a Alonso, creo, en contra de lo que pueda parecer, que esta carrera ha sido más positiva para él que la de Australia, donde fue cuarto únicamente merced a los abandonos (y su pericia, que se da por descontada). Aquí el Renault ha entrado en la Q3 y ha tenido en ciertos momentos ritmo de carrera. Además estamos ante un circuito que no engaña. El coche tiene que ir razonablemente bien en todos los aspectos para poder hacer tiempos decentes (al menos eso es lo que dicen los que entienden). A ver qué pasa ahora en Bahrein.

sábado, 22 de marzo de 2008

La reforma del sistema electoral

Tras las elecciones del 9 de marzo unos cuantos (no sé si muchos) han comenzado a agitar la bandera del cambio del sistema electoral. El argumento para ello es que con el actual sistema puede ser que quien tenga más votos no tenga más escaños. Así, por ejemplo, en las últimas elecciones IU obtuvo 963.000 votos que se tradujeron en 2 escaños; el PNV, con 303.000 votos llegó a los 6 escaños y UPD, con algún voto más que el PNV, se quedó en 1 escaño. En el instituto no era del todo malo en matemáticas; pero estos números cuestan de entender:

963.000 votos = 2 escaños;
303.000 votos = 6 escaños;
303.000 votos = 1 escaño.

A partir de aquí, venga Dios y lo vea.

Una situación tan estrambótica es de difícil digestión. Sobre todo cuando llevamos no se cuanto tiempo oyendo lo de la importancia de ir a votar, el valor de la democracia, cada persona un voto y que gane el que tenga más votos y cosas así... Ante todo esto no es extraño que a través de los medios de los que se dipone (blogs, sobre todo) algunos "ciudadanos de a pie" hayan mostrado su malestar por la situación. Este malestar se une al de la gran perjudicada por el sistema electoral, que es IU, quien ya ha iniciado una campaña de firmas para pedir que se modifique el sistema electoral. El link para poder firmar la petición es el siguiente:

http://www1.izquierda-unida.es./leyelectoral.htm

Ya son varios los análisis realizados sobre la situación, y circula una propuesta de la Universidad de Granada para mejorar la proporcionalidad del sistema electoral; esto es, que el número de diputados se corresponda con la proporción de votos obtenidos en mayor medida que lo que sucede en la actualidad. En La Comunidad de blogs de "El País" existen varias entradas y comentarios sobre el tema. El debate se cifra en si es posible conseguir una mejora del sistema electoral en el sentido apuntado mediante una mera modificación de la Ley Electoral o es preciso cambiar la Constitución, y también si el responsable de esta situación es el sistema D'Hondt por el que se realiza en nuestro país la atribución de escaños, o el que la circunscripción electoral sea la provincia.
Mi posición sobre este tema es que la clave del problema está en la circunscripción provincial. El sistema D'Hondt de atribución de escaños respeta la proporcionalidad, y si se proyectase sobre una única circunscripción los resultados serían aceptables. Así, en las últimas elecciones generales la utilización del sistema D'Hondt sobre los votos emitidos, contando España como una única circunscripción, daría los siguientes resultados:

PSOE: 161 escaños
PP: 147 escaños
IU: 14 escaños
CiU: 11 escaños
UPD: 4 escaños
PNV: 4 escaños
ERC: 4 escaños
BNG: 3 escaños
CC: 2 escaños

El reparto de escaños se ajustaría bastante a la proporción de votos obtenido por cada lista electoral. Así pues, la solución para las deficiencias del actual sistema electoral pasa por sustituir las circunscripciones provinciales por una sóla circunscripción nacional para las elecciones al Congreso. Ahora bien, este cambio no puede hacerse sin modificar la Constitución, que en su art. 68 es muy clara a este respecto, estableciendo como circunscripciones electorales las provincias, Ceuta y Melilla. No cabe en el actual texto constitucional una circunscripción nacional para las elecciones al Congreso.
El hecho de que se tenga que reformar la Constitución para llegar al resultado deseado, un sistema electoral más justo, puede parecer a primera vista un inconveniente, pues la reforma de la Constitución exige un trámite más complejo que la reforma de una Ley; ahora bien, también presenta una ventaja y es la de que tal reforma, de llevarse a cabo, podría aprovecharse para trasladar este principio de mayor justicia y proporcionalidad a las elecciones autonómicas, ya que las deficiencias que se derivan de un sistema electoral basado en la provincia se proyectan también sobre las elecciones a los Parlamentos de las Comunidades Autónomas. Ciertamente, es probable que aquí los cambios que se derivaran del paso de la circunscripción provincial a la autonómica no fuesen tan significativos como lo son a nivel estatal; pero no dejarían de darse. Me he entretenido en proyectar los resultados de las últimas elecciones en Cataluña a una circunscripción única para toda Cataluña y el resultado es el siguiente:

Composición actual del Parlamento de Cataluña:

CiU: 48 escaños
PSC: 37 escaños
ERC: 21 escaños
PP: 14 escaños
IC: 12 escaños
C's: 3 escaños

Con una única circunscripción para toda Cataluña y con los resultados obtenidos por las distintas listas en el año 2006 la composición del Parlamento de Cataluña sería la siguiente:

CiU: 45 escaños
PSC: 38 escaños
ERC: 20 escaños
PP: 15 escaños
IC: 13 escaños
C's: 4 escaños

No es mucho, pero es algo, y sobre todo, se consigue que ningún ciudadano piense que su voto se pierde o que vale menos que el voto de quien vive en otro sitio. ¿No es lógico que si las elecciones son al Congreso de España la circunscripción sea España y si las elecciones son al Parlamento de Cataluña la circunscripción haya de ser Cataluña? Creo que la carga de la prueba corresponde a quien mantenga lo contrario.