viernes, 24 de octubre de 2008

La Rosa Blanca


El jueves, 18 de febrero de 1943, Hans y Sophie Scholl, hermanos y estudiantes de la Universidad de Múnich, se dirigieron al edificio principal de la Universidad portando en una maleta 1700 copias de un panfleto antinazi. Aprovechando el momento en que estudiantes y profesores permanecían en el interior de las aulas durante la clase de la mañana, distribuyeron sus panfletos por el edificio. Jakob Schmid, bedel de la Universidad, les descubrió y detuvo. Tras ser interrogados por las autoridades académicas, éstas les entregaron a la Gestapo. El lunes, 22 de febrero, cuatro días después de haber sido detenidos, fueron juzgados por traición y condenados a muerte. Junto con ellos fue también condenado a muerte Christoph Probst, estudiante de Medicina detenido el sábado 20 de febrero por estar implicado en la redacción y distribución de los panfletos encontrados a los hermanos Scholl.
El mismo día 22, a las cinco de la tarde, en Stadelheim, la prisión de Múnich, los tres condenados fueron decapitados. Habían pasado poco más de cien horas desde el momento en el que Hans y Sophie habían sido descubiertos por Jakob Schmid en el hall del edificio principal de la Universidad.
En la foto se pueden ver, de izquierda a derecha, a Hans Scholl (22.09.1918-22.02-1943), Sophie Scholl (09.05.1921-22.02.1943) y Cristoph Probst (06.11.1919-22.02.1943).
No sé la razón por la que me ha impresionado tanto esta historia, con la que me tropecé por casualidad hace unos días; pero, en cualquier caso, creo que merece la pena recordarla. En tiempos difíciles sus protagonistas tuvieron lucidez para identificar al mal, incluso en contra del pensamiento dominante; inteligencia para combatirlo con la palabra; sabiduría para renunciar a la violencia: valor para enfrentarse al poder y entereza para asumir las consecuencias de sus actos.
Recordándolos a ellos recordemos también a aquellos que con igual lucidez, inteligencia, sabiduría, valor y entereza se enfrentaron y enfrentan a la injusticia; pero sin la fortuna de ver a sus enemigos derrotados.



domingo, 19 de octubre de 2008

¿Quiere Ferrari que gane Hamilton?

Y es que si no es así no entiendo la estrategia de los de Maranello en la carrera de Shangai. Tal como está el campeonato lo lógico hubiera sido que Raikkonen hiciera la Q3 con poca gasolina para asegurarse la pole position. Con el sistema de calificación que tenemos desde hace unos años casi cualquier piloto puede conseguir la pole. Lo único que tiene que hacer es descargar el coche de gasolina. Si Sebastian Bourdeais, por ejemplo, en lugar de cargar gasolina el sábado para 23 vueltas hubiera cargado combustible para cinco vueltas hubiera hecho, previsiblemente, un tiempo en la calificación del sábado de 1.36.000 (cinco décimas más lento que en la Q2), lo que hubiera sido el mejor tiempo de la Q3, tres décimas más rápido que Hamilton.
Es claro que cargar gasolina solamente para cinco vueltas tiene poco sentido de cara a la carrera, pues un piloto que parara tan pronto se colocaría último tras el repostaje y, por tanto, con nulas posibilidades de hacer nada en la carrera. Ahora bien, si se juega con una estrategia de equipo las cosas pueden ser diferentes.
En Ferrari podrían haber cargado a Kimi con combustible para 10 vueltas. En esas circunstancias su tiempo en la Q3 hubiera sido de 1.36.200, aproximadamente. Una décima mejor que el de Hamilton. Tendría la pole position y desde ella debería haber intentado frenar a Hamilton. A Massa, en cambio, habría que haberlo cargado más. En la carrera paró en la vuelta 14, quizás hubiera sido aconsejable haber previsto la primera parada en la vuelta 17. En esas circunstancias el tiempo de Massa en la Q3 hubiera sido de 1.37.200, aproximadamente, colocándose en parrilla sexto.
A partir de ahí el desarrollo de la carrera está sujeto a impoderables, claro. En primer lugar, Kimi debería frenar a Hamilton, quien con un coche más rápido debería pelearse con el finlandés desde la primera curva. En segundo lugar, Massa debería seguir el ritmo de los de delante (para lo que debería adelantar a Webber en la primera vuelta). Si Kimi o Massa fallan en su trabajo se acabó la estrategia; pero si ambos cumplen con su tarea nos encontraríamos con que cuando Hamilton parase (vuelta 15) no tendría una ventaja significativa sobre Massa, pues solamente habría podido correr con aire limpio cinco vueltas (desde la 10 de la parada de Kimi hasta la 15 de su propia parada). En esas circunstancias no más de tres o cuatro segundos podrían separar al inglés del brasileño. Ventaja que Massa podría enjugar en las dos vueltas de más que tenía respecto a Hamilton. Además, mediante la ralentización de Hamilton podría conseguirse que otros pilotos se colocaran por delante suyo. El piloto que va poco cargado necesita abrir hueco para protegerse de quienes vienen por detrás con más vueltas en el depósito. Si no consigue abrir ese hueco el pelotón le engulle.
Son todo especulaciones, claro; pero con una estrategia así sería posible dar batalla a Hamilton. Con la estrategia seguida en la realidad todo quedaba en manos de la calificación del sábado. Si Massa conseguía batir a Hamilton (que se había mostrado más rápido que los Ferrari en la Q2) habría alguna posibilidad para el brasileño. De otra forma las cosas acabarían como han acabado: el inglés por delante de Massa y cada vez más cerca del título mundial.
Ahora nos toca esperar a la carrera de Brasil. Interlagos es territorio Massa. Allí gano en el 2006 y el año pasado hubiera ganado si no hubiera tenido que dejar pasar a Raikkonen para que éste se proclamara campeón del Mundo. Tengo el presentimiento de que este año volverá a ganar Massa. Si esto sucediera resultaría que Massa tendría seis victorias esta temporada frente a cinco de Hamilton ¿podría no ser campeón el piloto que no ha conseguido el mayor número de victorias durante la temporada? De acuerdo con la normativa vigente es posible tal circunstancia; pero me extrañaría que sucediese. Comprobaré cuando fue la última vez que pasó tal cosa.


domingo, 12 de octubre de 2008

Japón

Me ha gustado esto de la precrónica. Muestra a las claras que la Fórmula 1 es impredecible. Claro que si no fuera así ¿a quién le interesaría? En la precrónica había algunos errores debidos a mi desconocimiento y que, seguro, un especialista hubiera resuelto. Así, preveía que Alonso entrara a repostar en la vuelta 20 y lo hizo en la 18, también aventuraba que Kimi iría un poco más largo que él y en realidad respostó una vuelta antes. A Massa, a quien también hacía con más carburante que Alonso, paró en la misma vuelta que el asturiano. Sobre los McLaren nada podemos decir, porque Kovalainen rompió motor antes de desvelar su estrategia y el caótico inicio de Hamilton impide saber cuál era su estrategia original. Además, preveía que Alonso saldría con neumáticos blandos, cuando lo hizo con duros, seguramente por que la temperatura era más baja de lo previsto y, por tanto, los neumáticos más blandos funcionarían peor que en circunstancias normales.

Pero aparte de esto, incluso habiendo acertado las estrategias al milímetro, los primeros treinta segundos de carrera se hubieran encargado de ponerlo todo patas arriba. El caos montado por la desastrosa salida de Hamilton favoreció a Kubica (que salía sexto) y a Alonso, colocándolos al frente del pelotón. El incidente posterior entre Massa y Hamilton contribuyó a despejar el panorama, debiendo disputar ambos la carrera en la parte de atrás, sin posibilidades ya de luchar por el podio y casi ni por los puntos. Al final Hamilton decimosegundo y Massa octavo (un puntito). En eso quedó la lucha de los dos candidatos al título.

Y es que tengo la sensación de que el campeón de este año será el menos malo. A tres carreras del final del campeonato, los dos pilotos que se están jugando el trono de la Fórmula 1 demuestran que aún les falta un hervor. La salida de Hamilton está ahí para ver. Se duerme o no acierta con la ejecución del programa de salida y se ve superado por Raikkonen. Al final de la recta pretende arregrarlo frenando más tarde que nadie y sacando de la pista a los Ferrari. El resultado: él también se sale y, posteriormente, le sancionan por la maniobra. En fin, toda una muestra de templanza.
Y en cuanto a Massa, pues que su maniobra en el adelantamiento de Hamilton es también para guardar en la memoria. Da la impresión de que se desentiende de la conducción y va a por el inglés. Creo que merecería una sanción más dura que un drive through. Luego Massa fue rápido, pero no da la impresión de seguridad que se espera de un posible campeón del Mundo.

Y luego Alonso. Es claro que el R28 ha mejorado, y quizá en esa mejora esté también la mano de Alonso. Incluso aunque esto no sea así, sea cuestión exclusiva de los ingenieros, no cabe duda de que Alonso es un piloto que siempre consigue un poco más del coche. En Singapur encontró un set up que le convirtió en el coche más rápido del fin de semana. En Fuji, pese a no tener el coche más rápido supo colocarlo en cuarta posición en parrilla con una carga de combustible homologable a la de sus competidoras y luego sacar provecho de la salida. Una vez en cabeza su ritmo constante hizo el resto. En definitiva, una conducción de auténtico campeón con un coche inferior al de sus competidores.
En cuanto al Mundial, quedan dos carrera, veinte puntos y matemáticamente ya solamente pueden ser campeones Hamilton, Massa y Kubica (Kimi está a 21 puntos de Hamilton). Evidentemente quien lo tiene mejor es Hamilton, a quien le basta mantener cinco puntos de ventaja sobre Massa para ganar el título (a igualdad de puntos, y a falta de lo que pase en las últimas carreras, Massa sería campeón por tener una victoria más que Hamilton, cinco sobre cuatro). Pero claro, si Massa gana las dos carreras que faltan, Hamilton tendría que ser segundo en ambas para conseguir el título. Un doblete de Ferrari y una victoria de Massa, incluso con Hamilton segundo, supondrían que el título va para el brasileño. Esto quiere decir que Ferrari depende de si mismo para ser campeón (al igual que Hamilton) por lo que todo puede pasar. Y entre medias el renacido Renault de Alonso.

sábado, 11 de octubre de 2008

Precrónica de Japón

El otro día, mi amigo Justi proponía que escribiera la crónica del Gran Premio de Japón antes de que se celebrara. Podría ser divertido; algo parecido a aquél que escribía las reseñas de los libros antes de leerlos; y como soy muy osado; pues allá va:

El Monte Fuji es el gran protagonista del Gran Premio de Japón. Una montaña majestuosa que reina sobre el tiempo como un dios antiguo. Con el Monte Fuji a menos de quince kilómetros del circuito cualquier cambio meteorológico es posible. La lluvia puede llegar en cualquier momento, y -como hemos visto ya otras veces- lo que pueda pasar a partir del momento en que comience a llover es casi completamente imprevisible.

Si el tiempo no altera el escenario del drama nos vamos a encontrar con una lucha muy cerrada entre Ferrari y McLaren. Me da la impresión de que en esta ocasión a Kimi le han cargado poco. Es lógico. La estrategia ideal para Ferrari sería colocar a Kimi en la pole con poco carburante frenando a Hamilton en las primeras vueltas del gran premio, y a Massa con más combustible a las espaldas del británico. De esta forma Hamilton solamente dispondría de las vueltas de más que tuviera sobre Raikkonen para abrir hueco respecto a Massa. Si éste, más cargado, aguanta en pista dos o tres vueltas más que Hamilton sería fácil pasarle, pues el inglés no habría podido sacar excesivo hueco con el tapón de Kimi.

El resultado de la Q3 de hoy podría responder a este esquema; pero con el problema de que Kimi no habría conseguido superar a Hamilton, quizás porque este va también bastante descargado (solamente un segundo de diferencia entre su vuelta rápida en la Q2 y en la Q3). Además, Massa no ha echado la culpa al carburante de su mal resultado de hoy, sino que ha comentado que tuvo problemas con los neumáticos en el momento decisivo. Si esto es así resultaría que no iría mucho más cargado que Kimi y Hamilton, por lo que sus posibilidades de cara a la carrera descenderían bastante.

Así pues, tal como han quedado las cosas se prevé una salida en estampida de Hamilton. Si Raikkonen no puede con él en las primeras curvas es previsible que ambos se vayan del resto, porque Kovalainen, desde la tercera posición, debería tener la misión de frenar a Massa todo lo que pueda y más. Cuando comience el repostaje, allá por la vuelta 23, la ventaja de Hamilton sobre Massa podría estar ya por encima de los quince segundos; con lo que al brasileño sólo le quedaría pelear por el podio con Kovalainen y Alonso.

El panorama podría cambiar por un safety car, lluvia o un problema de Hamilton con los neumáticos. Se ha comentado que los neumáticos se degradan mucho en el circuito de Fuji, y que el estilo de conducción de Hamilton es especialmente duro con las gomas. Quizás esto pudiera hacer que Hamilton intentara una estrategia de tres paradas, como ya hizo en Turquía. Una estrategia que es peor que la de dos paradas, pero que podría resultar la única posible para su estilo de pilotaje. Si esto fuera así tendríamos una explicación para la facilidad con la que se ha hecho con la pole position, con un margen de más de cuatro décimas sobre su compañero de equipo; su coche iría cargado para parar hacia la vuelta 16, y no en el entorno de la 23, como harán los que vayan a dos paradas.

Si este fuera el caso para Hamilton (una estrategia de tres paradas), de lo dicho nada. Correrá como un demonio. En esas primeras vueltas sacará una ventaja sobre Massa de más de veinte segundos; pero cuando Hamilton salga de su segundo repostaje (en torno a la vuelta 31) estará detras de Massa y ahí seguirá hasta el final de la carrera.

¿Y Alonso? Yo creo que va descargado y que repetirá la estrategia de Singapur, quizás, incluso, con neumáticos blandos en el primer stint. A correr confiando en poder adelantar a Kovalainen en la primera vuelta gracias a su menor carga de combustible y sus neumáticos blandos. A partir de ahí hacerse un colchoncito para el momento en que entre a repostar (quiza en la vuelta 20) y esperar a ver qué pasa. Si consigue pasar a Kovalainen y los neumáticos blandos el aguantan esas veinte vueltas podría luchar por el tercer puesto (Hamilton y Raikkonen me parecen inalcanzables). De otra forma se verá metido en mitad del pelotón tras la primera parada en boxes y sufrirá con un tráfico que le impedirá hacer buenos tiempos.

Y si llueve, claro, todo cambia.

domingo, 28 de septiembre de 2008

Singapur (la noche blanca y negra)

Ay, ay, ay... que me parece que me he equivocado. Apostaba por Massa frente a Hamilton en anteriores comentarios. Pensaba que el brasileño ya había agotado la mala suerte esta temporada; pero me equivocaba. En Singapur ha vuelto el cenizo a restregar su mano por la chepa de Felipinho y le ha dejado una cara de "no me puedo creer lo que está pasando" que es un poema.

Y es que sin la manguera dichosa otra historia se estaría contando. Hasta ese momento Massa había dominado a Hamilton. Puede que fuera más corto de gasolina que el inglés; pero ahí el safety car jugaba en su favor. Todos tenían que entrar juntos a repostar y, por tanto, la ventaja que pudiera tener Hamilton no serviría de nada. Quizás no hubiera ganado la carrera; pero en cualquier caso Hamilton se hubiera quedado detrás.
Pero todo se torció. La manguera se enganchó y Massa salió a la calle del pit lane con ella adherida a su vehículo. ¡Qué imagen! ¡Qué desesperación! Hasta ahí tuvo mala suerte Massa. No se podía querar parado allí bloqueando la calle de boxes. Tenía que seguir hasta encontrar dónde aparcar; y para su desgracia Ferrari es el campeón del año pasado, y eso implica que su box es el primero de todos. Si su box fuera el último podría parar inmediatamente y arreglar el entuerto. Como era el primero, tuvo que hacer un desfile de la vergüenza ante los ojos incrédulos de toda la familia de la F1. La carrera de los mecánicos de Ferrari tras el coche de Massa fue el complemento perfecto para una actuación ridícula de la escudería italiana. La imagen de Kimi estrellándose contra el muro en las últimas vueltas de la carrera sirvió de colofón a una noche negra para los de rojo. Sin excesivo esfuerzo, Hamilton obtuvo el premio de seis puntos más de ventaja sobre Massa.

Y ganó Alonso. En otro comentario apuntaba que cualquier safety podría tener como consecuencia de que un piloto del fondo de la parrilla con una estrategia arriesgada se viera favorecido. Como hay muchos pilotos que no tienen nada que perder es fácil que cualquier alteración del ritmo normal suponga que gane quien ha acertado con la estrategia adecuada para las especiales circunstancias del gran premio. En este caso el beneficiado fue Alonso. Si el safety car entra dos vueltas antes o tres después no le hubiera servido de casi nada al asturiano. Al producirse el accidente de Piquet justo tras el repostaje de Alonso, éste se encontró con la primera posición virtual, que se convirtió en real cuando entraron a repostar quienes iban a una sóla parada y se cumplieron las sanciones impuestas a quienes repostaron con el pit lane cerrado.
Lo anterior no quiere decir que Alonso no tenga mérito. Lo tiene, y mucho, porque en las primeras vueltas adelantó hasta cuatro puestos en un circuito en el que resulta muy difícil sobrepasar al coche que tienes delante y, una vez que se vio en las primeras posiciones, rodó con un ritmo constante y muy alto. Es claro que si no hubiera tenido el problema en la calificación y la carrera se hubiera desarrollado normalmente hubiera estado peleando por la victoria. Tras la calificación y en una carrera normal lo más probable es que hubiera acabado por detrás de la décima posición. El coche de seguridad permitió que alcanzara la primera victoria tras la del Gran Premio de Italia en 2007.

En fin, una noche blanca de luz en la primera carrera de Fórmula 1 nocturna, que fue luminosa para Renault y Alonso, y negra para Massa y Ferrari.
Lo de la noche blanca y negra fue tema de un comentario que hice en el blog de Lucía Angélica Folino hace unas semanas y aprovecho la coyuntura para colocar aquí aquel comentario con una mínima alteración, no sin recomendar antes una visita a dicho blog.

Rojo, verde, azul;
colores primarios
relucen bajo un cielo estrellado
en la noche blanca y negra
que iluminan tus muslos
acerados. 
Descansa la luna en ellos
y el reflejo tornasolado
de sus rayos
hace estallar campo y flores
¿Quien pudiera contar
lo que fue aquella noche,
clara como el día,
en que tus caderas fueron almohada
y compañía?
No recuerdo olores
no recuerdo sabores,
tan solo recuerdo colores
en la noche blanca y negra.

sábado, 20 de septiembre de 2008

Gaiet y Oriour

Gaie et Oriour
(canción anónima francesa medieval)


Lou samedi a soir fat la semainne,
Gaiete et Oriour, seeurs germainnes,
main et main vont bagnier a la fontainne.
Vante l'ore et li raim crollent:
ki s'antraimment souef dorment.


L'anfes Gerairs revient de la cuitainne
S'ait chosit Gaiete sor la fontainne,
antre ces bras l'ait pris, souef l'a strainte.
Vante l'ore et li raim crollent:
ki s'antraimment souef dorment.


«Quant auras, Oriour, de l'ague prise,
reva toi an arriere, bien seis la ville:
Je remainrai Gerairt, ke bien me priset;
Vante l'ore et li raim crollent:
ki s'antraimment souef dorment.


Or s'an vat Oriour teinte et marrie;
Des yeuls s'en vat plorant, de cuer sospire,
cant Gaiete sa seeur n'anmoinnet mie.
Vante l'ore et li raim crollent,
ki s'antraimment souef dorment.


«Laise», fait Oriour, «com mar fui nee
J'ai laxiet ma seeur an la vallee.
l'anfes Gerairs l'anmoine an sa contree.»
Vante l'ore et li raim crollent:
ki s'antraimment souef dorment.


L'anfes Gerairs et Gaie s'an sont torneit,
Lor droit chemin ont pris vers la citeit:
Tantost com il i vint, l'ait espouseit.
Vante l'ore et li raim crollent:
ki s'antraimment souef dorment.


Versión (que no traducción) al español :


Gaiet y Oriur, las dos hermanas,
manos llevan entrelazadas,
camino de la fuente van.
Al viento las ramas se mueven,
quienes se aman tranquilos duermen.

Gerard mira cómo ellas pasan
y a Gaiet a la fuente llama
suave la coge y la abraza.
Al viento las ramas se mueven,
quienes se aman tranquilos duermen.


“Cuando agua bastante tuvieres,
la vuelta sola que hacer tienes:
Yo aquí me quedo, que él me quiere”.
Al viento las ramas se mueven,
quienes se aman tranquilos duermen.


Oriur sola y dolida viene.
Es a Gaiet a la que pierde,
y ella es su hermana, a la que quiere.
Al viento las ramas se mueven,
quienes se aman tranquilos duermen.


"Maldito el día en que nací.
A mi hermana –dice- perdí
y es con él que goza de sí".
Al viento las ramas se mueven,
quienes se aman tranquilos duermen.


Los amantes han regresado.
A la ciudad presto han llegado
y de inmediato se han casado.
Al viento las ramas se mueven,
quienes se aman tranquilos duermen.


jueves, 18 de septiembre de 2008

Ha nacido una estrella

Ya sé, ya sé, es un tópico; pero creo que esta vez completamente justificado. La victoria de Vettel en Monza no es una casualidad ni un fruto de la mera fortuna. Tengo la impresión de que dentro de muchos años los que hemos visto la carrera contaremos a quien nos quiera escuchar "recuerdo la primera victoria de Vettel en la Fórmula 1, fue en Monza, bajo el agua". Probablemente cuando contemos esto Vettel ya haya ganado algún título Mundial o, incluso, puede estar tranquilamente retirado, convertido en una leyenda del mundo del motor. Y los que tuvimos la suerte de ver, aunque sólo fuera por televisión, el Gran Premio de este domingo sonreiremos como hacen los que han sido testigos de algo histórico.

Se veía venir. El año pasado el muchacho ya protagonizó carreras muy buenas en agua. En China fue cuarto y en Japón estaba en posición de podio cuando un golpe por detrás le arruinó la carrera. Recuerdo la imagen del chaval (veinte años) llorando en su box tras aquello. Reconozco que entonces yo no pensaba que tardaría tan poco en conseguir acabar entre los tres primeros en una carrera; pero, vaya, el chico es bueno de verdad y a la primera oportunidad que ha tenido, ¡zas! a por la victoria.

Es grande lo que ha hecho Vettel. Ganar una carrera de Fórmula 1 es difícil, muy difícil. Solamente seis pilotos han conseguido ganar una carrera este año: los dos de Ferrari, los dos de McLaren, Kubica y Vettel. Y si sumamos a las catorce carreras de este año las diecisiete del años pasado nos sale que en esas 31 carreras solamente han ganado siete pilotos: los seis mencionados y Fernando Alonso. Las dieciocho carreras del año 2006 solamente añaden tres nombres a la lista: Fisichella, Schumacher y Button. Es decir, en 49 carreras solamente diez pilotos han podido ver la bandera a cuadros en primer lugar. Que Vettel haya ingresado en este club con un coche que no es puntero solamente puede explicarse porque nos encontramos ante un piloto muy sólido. Es cierto que tuvo su punto de suerte con la catástrofe de Raikkonen y Hamilton en la calificación y luego, ya en carrera, con el error que cometió McLaren al colocar neumáticos de lluvia extrema a Hamilton en su último repostaje; pero hay que estar ahí para aprovecharse de esas circunstancias y Vettel estaba. Chapeau por él.

Dentro de unos años lo único que recordaremos de la carrera será la victoria de Vettel; pero ahora conviene comentar un par de cosas más. En primer lugar la remontada de Hamilton. ¡Qué gran piloto! Este tiene sangre en las venas, está claro. Algún día tendrá un problema por esta manía suya de echar a la gente de la pista; pero es espectáculo puro.

De los pilotos de Ferrari mejor no hablar. En fin, en Maranello sabrán lo que hacen...

Y para acabar, la carrera de Alonso. Los comentarios han sido "gran estrategia de Renault", "acierta el equipo". No estoy muy de acuerdo. Renault había cargado el coche hasta los topes. El resultado de ello fue que en las primeras vueltas de la carrera Alonso destrozó los neumáticos, lo que le obligó a rodar muy lento. Un montón de coches le habían pasado en el momento de hacer el repostaje. Si los coches que paraban delante de él hubieran hecho lo lógico, poner intermedios, Alonso hubiera acabado del décimo para abajo. Tuvo la suerte de que casi todos los equipos fueron conservadores, calzaron neumáticos de lluvia extrema y eso les obligó a realizar una parada adicional. Gracias a esa parada Alonso adelantó los seis u ocho coches que le permitieron llegar a la cuarta posición. Estrategia inteligente hubiera sido haber cargado menos el coche para conservar mejor los neumáticos en la primera fase de la carrera. Estoy casi seguro que de esa forma Alonso hubiera acabado en el podio; pero bueno, siempre es fácil analizar a toro pasado.

viernes, 12 de septiembre de 2008

Bailén, 19 de julio de 1808 (II)

José guardó otra vez la navaja en el bolsillo. Se echó en el suelo boca abajo y miró por el agujero que acababa de hacer en la retama que le servía de parapeto. Ahora podía ver a los franceses que subían olivar arriba. Ante sí distinguía a cuatro o cinco que marchaban casi hombro con hombro. Tras ellos aún se veía otra línea y quizás tras esta aún había otra. Desde allí no podía saberlo.

Agarró el fusil que tenía a su lado. Ya estaba cargado y con la bayoneta calada. Aún no había llegado el momento de disparar, pero quería tenerlo cerca. Los correajes, a los que aún no estaba acostumbrado, le molestaban al moverse en aquella posición poco natural. Sentía que la ropa le quedaba grande en algunos sitios y pequeña en otros. Le picaba la entrepierna y sentía el sudor en la espalda y en la frente, bajo el sombrero reglamentario que no osaba quitarse. Le dolían los riñones y los hombros.
Había pasado la noche en ese sitio, casi sin poder moverse. A derecha e izquierda más soldados de su compañía inmóviles, aguardando, sin poder levantarse para no descubrir su posición. Tras ellos, a pocos pasos, otra hilera de soldados que aprovechaba la protección de aquella línea de matorrales. No podían hablar para evitar descubrirse, por eso las órdenes pasaban de boca en boca, casi al oído: "cargar fúsiles", les habían dicho. Pensaba que la batalla comenzaría enseguida, su corazón se aceleró y repasó lo que debía hacer. A la orden de "preparados" debía ponerse en pie, apuntar y disparar. Agacharse inmediatamente para que pudiera disparar la segunda línea y, tras la descarga, sin esperar orden para ello, levantarse, cargar el fusil, sacar la baqueta antes de disparar -esto era importante, si no la retiraba, la baqueta saldría disparada, se perdería, el fusil sería ya inútil y, en caso de sobrevivir a la batalla, el sargento le daría una buena paliza- y disparar de nuevo.

Pero la batalla no empezaba, el fusil cargado estaba a mano, los minutos pasaban, el cielo comenzaba a clarear y la batalla no empezaba. Le picaban las piernas, la nariz... aquella inmovilidad le mataba. Claro, tenía dieciséis años, y a esa edad uno no está hecho para permanecer quieto. Cuando se incorporó al ejército de Castaños hacia un mes no pensaba que estaría tanto tiempo quieto. Se imaginaba que la mayor parte del tiempo se la pasaría matando franceses, que para eso se había alistado. En su imaginación los franceses morían de formas diversas: unos fusilados, otros estrangulados o ahorcados; la mayoría, sin embargo, caían bajo su navaja, y ahí, de nuevo, se abrían diversas posibilidades: cortar el cuello, rajar la barriga, hoja directa al corazón -cuando se sintiera misericordioso- o navajazo al ojo. Lo de navajazo al ojo, a su vez, permitía distintas continuaciones. Por un lado, enterrar la hoja en la cabeza hasta llegar a los sesos; por otro lado, profundizar lo justo para hacer saltar el ojo y repetir la operación con el otro ojo ¿qué sería más horrible, morir o quedarse ciego? Le daba vueltas a la cuestión mientras hacía guardia, cuando comía o mientras aparentaba escuchar a sus compañeros.

Podría pensarse que los pensamientos de José eran crueles; pero él no compartiría esta opinión, él no se consideraba una persona cruel. De hecho era uno de los chavales más pacíficos de su pueblo. Ni siquiera cuando era un zagal se había dedicado a martirizar lagartijas, gatos o perros, a diferencia de lo que era habitual entre sus amigos. Le disgustaba, incluso, tener que golpear a las bestias. Ocasiones hubo en que al castigar a un pollino remiso se le habían saltado las lágrimas. Ahora, sin embargo, se regodeaba en sádicos pensamientos dirigidos a seres humanos... bueno, a seres humanos exactamente, no; porque José diferenciaba entre franceses y el resto de la humanidad. Ni por asomo se le ocurriría clavar una navaja en el ojo de otro español, un italiano o un alemán. Con los franceses, sin embargo, era distinto. Cualquier persona de otra nacionalidad debería haber agraviado muy seriamente a José para llegar a mover la ira de éste; sin embargo, en lo que tocaba a los franceses bastaba la pertenencia a esta nación para que le inundara el deseo de causar mal. Era irracional -José lo sabía-; pero, a la vez, inevitable, ineludible.

En algún momento José había intentado apartar aquellas imágenes crueles de su cabeza; pero sucedía que en esas ocasiones las escenas de franceses asesinados eran sustituidas por el sol de aquella tarde de hacía un par de meses en que había tenido que recoger junto al camino el cuerpo desnudo de su hermana, cubierto de suciedad y sangre. Recordaba entonces el llanto de María y las risas de los soldados que se alejaban e, inevitablemente, su cabeza volvía a poblarse con escenas de muerte, mientras que con el pulgar repasaba el filo de la navaja, comprobando que estuviera lo suficientemente mellado como para causar el mayor dolor posible.

domingo, 7 de septiembre de 2008

Bélgica

Pues sí que ha acabado bien para Massa el Gran Premio de Bélgica. Gana la carrera, le endosa cuatro puntos a Hamilton y, sobre todo, elimina a Raikkonen de la lucha por el título. En el comentario al Gran Premio de Europa decía que sería suicida para Ferrari mantener la lucha entre sus dos pilotos. Tras el resultado de Spa no creo que existan dudas acerca de la necesidad de que Raikkonen se sacrifique por Massa en las cinco carreras que quedan. Ahora el brasileño está a tan solo dos puntos de Hamilton, mientras que al finlandés le separan diecinueve puntos del británico. Bien es cierto que con cinco carreras aún por disputarse una diferencia de diecinueve puntos no es insalvable; pero es claro que la escudería debería apostar por el piloto que tiene más posibilidades, el que se encuentra a un mero tiro de piedra de Hamilton.

Queda por ver si Raikkonen asume este papel de escudero. Debería, ya que aún recordamos el favor que le hizo Massa el año pasado dejándole pasar en Brasil para que fuera campeón del mundo; pero, claro, el campeonato del mundo de Fórmula 1 no es un colmado donde te fían o un club de intercambio de favores. Quizás el finlandés se rebele... lo sabremos en los próximos grandes premios, el primero de ellos en Italia, precisamente ¿Será un chico obediente Raikkonen y aceptará correr con la estrategia que favorezca en mayor medida a su compañero, dejándole pasar en caso necesario? A mi me parece que a pesar de que Raikkonen le debe a su compañero un favor muy grande, no será fácil que admita correr para algo diferente de su propia victoria. Tal como ya he comentado en otras ocasiones Kimi parece un tipo muy especial, un piloto rapidísimo y poco calculador. Hoy hemos visto cómo en la pelea pierde la prudencia; y todavía recuerdo aquél Gran Premio en Alemania (no sé si era el Gran Premio de Alemania o el Gran Premio de Europa) en el año 2005 cuando reventó una rueda en la última vuelta. Estaba enfaenado en una lucha con Alonso y prefirió arriesgarse al reventón a entrar y cambiar la goma, que es lo que tocaba hacer. En fin, con estos antecedentes no me lo imagino ralentizando el ritmo cuando Massa entre en boxes, al estilo de Barrichello en los buenos tiempos de Schumacher.

Quien más favorecido puede salir de una hipotética "rebelión" de Raikkonen es Hamilton. Si los dos Ferrari van al unísono pueden hacerle mucho daño, porque él, por su parte, no parece que vaya a encontrar gran ayuda en Kovalainen. Hamilton es, sin duda, un grandísimo piloto. Hoy lo ha vuelto a demostrar manteniendo la cabeza fría durante cuarenta vueltas y atacando justo en el momento en el que tenía que hacerlo: cuando empezó a llover. Además lleva un coche excelente. A estas alturas todos los equipos excepto los dos que están luchando por el título parecen encontrarse más centrados en el desarrollo del coche del año que viene, por lo que será difícil que los cuatro primeros no sean en cada carrera los Ferrari o McLaren, salvo accidente o jugada afortunada tipo la que llevó a Piquet al segundo puesto en el Gran Premio de Alemania.

En estas condiciones Hamilton puede centrarse en batir a los Ferrari y nos encontraremos con carreras interesantes, tanto en la estrategia como en el desarrollo. Ahora bien, yo sigo creyendo que aquí Ferrari tiene ventaja. Es cierto que en Bélgica los coches estaban igualados; pero no hay que perder de vista que las temperaturas eran muy bajas, y que parece ser que los Ferrari necesitan algo más de calor, lo que probablemente se encuentren en Italia, Singapur y Brasil. Además, Ferrari gestiona mejor estas situaciones que McLaren. A lo mejor los británicos han aprendido de sus errores pasados y este año nos sorprenden; pero, como digo, mi apuesta es Ferrari.

Veremos.

martes, 2 de septiembre de 2008

Amanecer

Un manto negro pálido, rosado
en azul se transforma poco a poco.
Gotas de rocío en el pelo toco,
vibra en el cielo un gemido ahogado,
de los labios el hueco ya cerrado.
Son dioses antiguos los que yo invoco,
son males eternos los que revoco
en este aire puro transfigurado.
Que este primer rayo de la mañana
selle el sacramento de nuestro amor.
Que esta claridad sea luz que sana
de olvidos y reproches el ardor
y que al saber la oscuridad cercana
la esperemos juntos y sin temor.