domingo, 26 de abril de 2009

El fracaso del KERS

Parece ser que Bahrein es uno de los circuitos en los que el KERS ha de ser más útil... pues, menos mal: primero, Button, sin KERS; segundo, Vettel, sin KERS (ni doble difusor); tercero, Trulli, sin KERS. El mejor con KERS ha sido Hamilton, cuarto. El resto de pilotos equipados con este artilugio se han situado, sexto (Raikkonen), octavo (Alonso), décimo (Piquet), decimosegundo (Kovalainen), decimocuarto (Massa) y decimonoveno (Heidfeld). Al final no sé si Kubica fue también con KERS en esta carrera; si es así habría que incluirle en esta lista, sin que cambien las cosas, puesto que Kubica concluyó la carrera decimoctavo.
¿Por qué este circuito era favorable para el KERS? Bueno, si alguien me lee que me corrija, por favor; pero por lo que tengo entendido, el KERS tiene una ventaja y un inconveniente. La ventaja es que en determinados momentos de la carrera aporta hasta 80 caballos extra de potencia; durante un tiempo limitado, eso sí. De esta forma, un coche que equipe el KERS puede utilizar esta potencia extra en un adelantamiento (bien para intentarlo, bien para defenderse de un ataque) o en la salida. En principio en las rectas largas es donde se podría sacar más provecho al KERS, por lo que un circuito con largas rectas sería favorable al KERS, mientras que uno con pocas rectas no permitiría tanto aprovechamiento del invento.
El inconveniente del KERS es que pesa bastante, unos 30 kilos, y esos kilos no pueden ser sustituidos por lastre. Un coche que use KERS tendrá esos kilos en una posición más elevada que en un coche sin KERS, en el que el peso del artilugio estará estratégicamente situado en la parte baja del vehículo. La consecuencia de esto es que en las curvas rápidas un coche sin KERS tendrá más agarre que un coche con KERS, ya que este último tendrá el centro de gravedad más alto que el primero, lo que implica que el coche sin KERS irá más rápido en ese tipo de curvas.
En el circuito de Bahrein se da que hay rectas largas y, además, no hay muchas curvas rápidas, por lo que es un circuito en el que se da la combinación ideal para el funcionamiento del aparato... y el resultado ya se ha visto. Si tuviera que apostar diría que Renault tardará en volver a instalarlo. Montmeló no me parece que sea un circuito favorable para el KERS (aunque la recta de meta es realmente larga) y en Montecarlo tengo mis dudas. Ciertamente, no es un circuito de rectas, desde luego; pero hay que tener en cuenta que tiene varias curvas muy lentas, lo que exige en su salida una gran capacidad de tracción; quizá en ese escenario el KERS pudiera ser útil; no lo sé; pero en vista de lo visto, creo que los equipos que quieran hacer algo en este campeonato deberían replantearse su utilización. Renault, sin ir más lejos, parecía más competitivo en China, sin KERS, que en Bahrein con KERS Al fin y al cabo, Flavio Briatore -un hombre que presume de no saber de coches de Fórmula 1 (para eso ya están los ingenieros)- dice que el KERS no sirve más que para tirarlo al mar como ancla... A lo mejor está jugando al despiste; pero mi impresión es que si no se mejora de alguna manera el sistema para que no perjudique tanto el equilibrio de los coches que lo llevan, debería abandonarse el invento.
Y el Mundial sigue en esta temporada tan atípica. Los Brawn (¡quién lo iba a decir!) son el equipo dominante, haciendo buenos los tiempos obtenidos en la pretemporada. Por detrás de ellos los Red Bull les siguen desde este acercamiento suyo tan particular (ni KERS ni doble difusor); y tras ellos la confusión; por una parte los equipos del difusor (Toyota y Williams) que no acaban de consolidar la ventaja que les da el tener el coche diseñado para esa pieza que los demás están intentando incorporar a marchas forzadas; y por otra McLaren y Renault que intentan recuperar el tiempo perdido. Ferrari aún no ha introducido el dobel difusor; parece ser que lo hará en el gran premio de España, dentro de quince días, y quizá eso implique que se incorpora a la lucha.
Si estuviéramos en una temporada normal ya se podría adelantar que el resto del campeonato será un mano a mano entre Button, líder sólido de Brawn y del Mundial, y Vettel, un piloto excepcional con un buen coche. Button/Vettel sería en el 2009 el Hamilton/Massa del 2008, el Hamilton/Alonso del 2007 (con la sorpresa final de Raikkonen), el Alonso/Schumacher del 2006, el Alonso/Raikkonen del 2005, etc.
Pero no estamos en una temporada normal. McLaren vuelve, y creo que Renault también volverá. Ferrari es un misterio, porque aunque sus ingenieros consigan mejorar el coche falta por saber que harán con él Massa y Raikkonen y, sobre todo, qué estrategias desarrollarán durante la temporada. Visto lo del año pasado nada bueno se puede esperar. Además Brawn no es un equipo que disponga de muchos recursos. Impresiona ver al frente de las carreras a coches con tanto espacio libre para publicidad conducidos por pilotos que tienen sus monos de un blanco impoluto. Y sin dinero pocas mejoras se podrán hacer.
Así pues, exito de momento para Brawn; veremos que pasa a partir de Barcelona y Mónaco. Si consiguen aguantar el tirón de las primeras mejoras importantes de sus competidores el título puede ser suyo.

Sobre un comentario de mi amiga Armida Martín

El otro día, mi amiga Armida Martín comentó algo que yo había escrito. Me quedé pensando en su comentario, y el martes me encontré con unos versos que me hicieron volver a él. Los versos son éstos:

"or evoking the dead
it brings life to the living"

Son los dos últimos versos del número 3 de la primera parte de Trilogía, de H.D. Me atrevo a tomarlos prestados y a cambiarlos para ajustarlos a lo que quiero decir. Lo que me gustaría haber escrito es:

"And evoking the death
I make life even brigther"


Mi duda es la de si puede amarse plenamente aquello de lo que siempre se ha gozado. Creo que la reflexión sobre la ausencia es una vía para apreciar el valor de aquello de lo que se goza. Nunca he creído en la bondad de ofrecer respuestas a quienes aún no han formulado las preguntas ni soluciones a los que todavía no son conscientes del problema. En el caso de la vida sucede, sin embargo, que su ausencia no puede ser experimentada, por lo que ha de ser el intelecto, la imaginación y el corazón los que suplan esta carencia. Los que nos permitan asomarnos al abismo y dar un paso atrás. Así se podrá valorar la fe y lo que aporta, la sensibilidad y lo que conlleva, la altura de miras y sus exigencias.
La reflexión sobre la vida y la muerte es, para mi, la más apasionante de las tareas que nos ocupan a los seres humanos. Nuestra imaginación e inteligencia nos permiten experimentar con aquello que en la realidad nos está vedado: el diálogo entre la existencia y la inexistencia.
Un racionalista seguramente diría que toda esta discusión carece de sentido, pues tanto la vida como la muerte se reducen a una serie de procesos químicos sobradamente conocidos por los científicos, al menos en sus líneas básicas, desde hace tiempo. Ahora bien, a mi el racionalismo no me convence o, al menos, no me convence totalmente. Quizá la cita que más me repito a mi mismo (y a quienes me padecen) sea ésta:

"There are more things in heaven and earth, Horatio,
than are dreamt of in your philosophy"

(W. Shakespeare, "Hamlet", Acto 1º, Escena 5ª).



domingo, 19 de abril de 2009

Anochecer

Al apagar el ordenador el despacho quedó iluminado por las luces de la ciudad. Se levantó, sabiéndose solo se estiró con ganas y, satisfecho, se puso la chaqueta, ajustó el nudo de la corbata y llamó al escolta. Le fueron abriendo las puertas hasta el parking y el coche oficial. Se acomodó en el asiento de cuero y sonrió. "¿A dónde vamos, don...?". Le sorprendió la pregunta, le avergonzó. No supo qué contestar. "Quiero dar una vuelta, sólo para despejar, tire Castellana arriba y luego por donde quiera". Era de noche, veía por la ventanilla la ciudad cansada y lloraba.

La lluvia del Oriente

Por mi reciente paternidad, no he podido ver con tranquilidad los dos últimos grandes premios de Fórmula 1, y seguramente esto aumenta mi sensación de confusión. Llevamos tan sólo tres carreras y nos enfrentamos a un campeonato completamente diferente a los anteriores. Ecclestone lo ha conseguido: la Fórmula 1 se ha vuelto imprevisible y la estricta jerarquía de los equipos ha desaparecido. Hace dos meses se pensaba que los equipos que estarían arriba serían los de siempre (Ferrari, McLaren, Renault, BMW), hace quince días se pronosticaba una victoria por aplastamiento de un equipo nuevo, Brawn; y hoy acabamos de asistir al primer doblete de Red Bull ¿cuándo fue la última vez que un equipo "privado", esto es, que no tiene mototres propios, consigue un doblete? Seguramente hace mucho tiempo, porque yo no lo recuerdo. Los dobletes de Williams en la época en que llevaba un motor BMW no cuentan, porque entonces BMW fabricaba el motor para ellos en exclusiva.
En fin, el caso es que después de tanta polémica con el tema de los difusores el vencedor en Shangai ha sido un equipo que ni monta el difusor revolucionario ni ha empezado su adaptación al mismo (a diferencia de lo que han hecho McLaren o Renault). Red Bull ha demostrado que tiene un coche impresionante que, siguiendo su propio camino, estará arriba.
Es cierto que las carreras en agua son siempre diferentes. En Malasia, además, el simulacro de carrera y el fiasco final hacen que cualquier tentativa de extrapolación de lo allí sucedido sean poco fiables. La carrera de China, en cambio, nos permite vislumbrar algunas tendencias.
La primera es la solidez de Brawn. Tal como reconoció el propio Brawn, el resto de equipos les acabarán copiando, pero esto no les priva -de momento- de una ventaja que les mantendrá, previsiblemente, en el grupo de cabeza todo el campeonato.
La segunda, la calidad de Red Bull. No se trata solamente de la victoria en el gran premio de China, condicionada por los avatares de toda carrera bajo el agua, sino también de su papel en la clasificación, confirmando lo que ya se había visto en las otras dos carreras del campeonato. Estarán también arriba, sin duda.
La tercera, los avances significativos de los equipos que se han apresurado a copiar a los Brawn. Tanto McLaren como Renault han mejorado. Les ha bastado acercarse a la solución de Brawn para situarse casi a su par. Como son equipos con recursos y experiencia es posible que a partir de Barcelona luchen de tú a tú con los Brawn y los Red Bull.
La cuarta, los otros equipos con el "difusor mágico", Toyota y Williams, parece que pierden fuelle; probablemente en las próximas carreras pasen al pelotón intermedio, veremos.
La quinta, Ferrari no levanta cabeza. En Malasia empezó a hacer cosas raras con aquel cambio extraño de neumáticos de Kimi, poniendo los de lluvia extrema bajo un sol de justicia y este tipo de cosas son muy mala señal. Un equipo que aspira a dominar no cae en semejantes extravagancias. La misma debacle planea sobre la cabeza de BMW. No acaban de encontrar su sitio y empiezo a tener la impresión de que se les ha pasado el arroz.
La sexta, Vettel es un monstruo. Cuando ganó en Monza el año pasado escribí que había nacido una estrella. Esta temporada lo acabará de ratificar. Dominó la clasificación y luego, en condiciones difíciles, condujo como un reloj, apretando cuando debía, obteniendo las rentas que necesitaba sobre su compañero y sobre los Brawn; en fin, perfecto. Ya en Australia, a pesar del accidente final, comenté que me parecía el piloto del futuro, y confío en que tenga nuevas oportunidades de brillar en las siguientes carreras. Quien sabe, a lo mejore en un par de meses ya estamos hablando de él como serio aspirante al título mundial.
Del resto de pilotos creo que hay que destacar a Hamilton, agresivo, como siempre. A nada que el coche mejore algo estará luchando por el campeonato. También a Massa, que parece haberle perdido el miedo al agua e hizo una carrera brillante hasta el fallo (¿eléctrico?, ¿hidráulico?) que puso fin a su carrera. Alonso hizo una carrera meritoria, con el borrón del trompo que el sacó de la zona de puntos; pero aparte de este fallo estuvo siempre peleando en condiciones difíciles. Supongo que debe de dolerte que, después de haber conseguido la primera línea en la parrilla el director de carrera te condene a empezar la carrera el último porque ¿a santo de qué estuvo el coche de seguridad cuatro o cinco vueltas en pista? Ahí se acabó la carrera de Alonso, que contaba con solamente diez vueltas para abrir un huequecillo antes del primer repostaje. Sin esas vueltas no tenía nada que hacer, más que pelear desde atrás, tal como hizo hasta el momento del trompo.
Ahora que la Fórmula 1 está tan igualada ya no hace falta que llueva para dar emoción a las carreras. Probablemente en Bahrein no lloverá, pero ¿con qué nos sorprenderá allí esta temporada tan loca que acaba de empezar?

domingo, 29 de marzo de 2009

Australia

Mucho se ha discutido sobre si los cambios introducidos en el Mundial de Fórmula 1 en los últimos años eran correctos; tras la carrera de Australia creo que puede afirmarse con cierta seguridad que estamos en la buena línea.
Hace tres o cuatro años las carreras resultaban bastante predecibles: si el Ferrari era tres o cuatro décimas más rápido que el McLaren sabías que cada vuelta la distancia entre ambos coches aumentaría precisamente en esa diferencia. Además, el cambio de circuito a circuito no alteraba sustancialmente esl rendimiento comparado de los vehículos. Las estrategias eran bastante similares siempre, y con lo único con lo que se podía especular era con la diferencia de combustible en la calificación, dándole así emoción a las primeras quince o veinte vueltas de cada Gran Premio, intentando adivinar en qué giro pararía cada uno de los pilotos. Finalmente, las diferencias entre coches eran grandes. Existía una primera división, inalcanzable para el resto; el pelotón y luego uno o dos equipos que siempre quedaban últimos. Solamente la lluvia o un accidente alteraba las carreras.
¿Qué tenemos ahora? Para empezar coches más igualados. El año pasado, en la Q2 de Australia, la diferencia entre el primero y el décimo fue de casi un segundo; este año ha sido de seis décimas; y eso contando con los inaccesibles Brawn. Si quitamos a Button y Barrichello nos encontraremos con que el resto de los diez pilotos esuvieron ¡en dos décimas! Sucede, además, que los coches responden en forma muy diversa según las circunstancias. Unos neumáticos fríos, la utilización del KERS o una determinada carga de combustible hace que un coche que hace unos momentos era inferior a otro pase a ser claramente superior. Esto implica que las luchas directas serán mucho más frecuentes en esta temporada que en otros años. Adelantamientos, toques, rueda con rueda... deberemos ir acostumbrándonos a ello. Es evidente que todo esto hará que las carreras sean más divertidas.
Además, con esto se consigue que el piloto resulte importante. Hemos visto diferencias grandes entre pilotos con el mismo coche, lo que, seguramente, se debe a la diferencia de cualidades entre unos y otros. Es decir, ahora se puede ver al piloto; y en esta primera carrera ya los hemos visto. Hemos visto a Vettel, que cometió un error al final, pero que hasta ese momento se había mostrado como un auténtico campeón, plantando cara a los Brawn tanto en calificación como en carrera, siendo rápido y preciso. Una auténtica figura en ciernes, el piloto del futuro a mi juicio. Hemos visto también a Kubica, que con un coche que no tenía ni difusor raro ni KERS estuvo en el podio hasta el final y hubiera sido segundo sin el choque con Vettel. Y hemos visto también a Hamilton, que con un coche que, por lo visto hasta ahora, es inferior a la mayoría, realizó adelantamientos, estuvo en la pelea y se mostró siempre agresivo. Y no hemos visto a Alonso, que se quedó casi el último en la salida y, a partir de ahí, hizo una carrera muy conservadora. Solamente apretó cuando Hamilton adelantó a Glock y el se vio en la necesidad de hacer lo mismo. El resto de la carrera estuvo aguantando, fiel al planteamiento que había hecho público antes de empezar: en Australia se trata de acabar porque si acabas es fácil que cojas puntos. Le salió bien la cosa y acabó con tres puntitos que no son mala renta para cómo le había ido el fin de semana.
¿Favoritos para este año? Por lo visto hoy, los Brawn, Kubica, Vettel, Hamilton... y sin olvidarnos de los de siempre: Ferrari y Alonso.


viernes, 27 de marzo de 2009

Se abre el telón

En unas pocas horas comenzará la competición. Con el inicio de la calificación para el Gran Premio de Australia se descubrirán ya casi todas las cartas y sabremos a qué atenernos respecto a los que nos espera en el Mundial de Fórmula 1 de este año.
Por lo pronto, parece que será un Campeonato muy diferente al del año pasado. En el 2008 la lucha por el título fue un diálogo entre Ferrari y McLaren, ganando al final quien menos mal lo hizo. Se demostró que para ganar el Campeonato es importante que en el equipo se tenga claro quién es el líder. El año pasado ganó McLaren, que tenía claro quién era el jefe, y en el 2007 este mismo equipo lo perdió por la lucha entre sus dos pilotos. Los dos campeonatos de Alonso se cimentaron en su indiscutible liderazgo en Renault y qué vamos a descubrir ahora sobre los Mundiales que ganó para Ferrari Schumacher.
Este año las cosas serán, con toda probabilidad, distintas. Los cambios en la reglamentación parece que, finalmente, han traído la igualdad entre los equipos, con el añadido de que las distintas interpretaciones del reglamento en relación al tema del difusor han permitido que, de momento, se coloquen como dominadores equipos con los que hasta hace dos meses no se contaba.
Se me puede decir que todavía no se ha disputado una sóla carrera y que, por tanto, es pronto para hablar de equipos dominadores; pero apuesto a que Brawn, Toyota y Williams estarán arriba en este comienzo de temporada. No tenían nada que perder y arriesgaron con el tema del difusor. La FIA les da la razón de momento y esto obligará al resto de equipos a copiar el diseño de aquéllos, lo que, previsiblemente, hasta que las carreras lleguen a Europa McLaren, Ferrari y Renault estarán por detrás o, como mucho, a la par que estos otros equipos.
Tengo la impresión de aquí la FIA está jugando con el reglamento para igualar el campeonato. Es decir, si el difusor revolucionario fuera cosa de Ferrari o McLaren lo hubieran declarado ilegal; con la decisión de mantenerlo la FIA favorece a los equipos "modestos" (aunque en presupuesto Toyota no lo sea en absoluto) para incrementar el espectáculo. A mediados de temporada la ventaja que ahora tienen Brawn, Williams o Toyota se habrá disipado, pero esto garantiza un campeonato emocionante hasta el final.
Por otro lado está el tema del KERS. Los equipos que mejor están yendo no equiparán el KERS en estas primeras carreras, lo que podría suponer una ventaja para Renault, Ferrari y McLaren en el momento de la salida. Quizá nos encontremos el domingo con que Alonso, Massa y Hamilton, situados en la mitad del pelotón, remontan en la primera vuelta gracias al KERS, con lo que la carrera puede resultar tremendamente emocionante.
En fin, son especulaciones. Mañana empezaremos a saber de verdad dónde está cada uno, aunque después de los ensayos de hoy, viernes, ya se puede adelantar que los favoritos de hace dos meses tendrán que luchar para salir por delante de la tercera línea. En la calificación las diferencias se reducirán respecto a los entrenamientos, pero no me extrañaría nada que la pole se la disputaran Barrichello, Button, Trulli y Rosberg. Quedan pocas horas para salir de dudas.



sábado, 7 de marzo de 2009

El Dios desconocido

Estoy jugando con un libro que encontré por azar este viernes. Es la Historia de los Heterodoxos Españoles, de Menéndez Pelayo. Había leído fragmentos en Internet; pero nunca lo había tenido en mi mano. Buscando otra cosa (un libro de fitness, hay que ver) lo vi y no pude resistir la tentación de comprarlo.
Apenas lo empiezo a hojear y caigo en la siguiente frase (p. 62 del volumen I): "Celtas y celtíberos adoraban al Dios desconocido (Dios anónimo le llama Estrabón), como si dijéramos, al alma del mundo".
¡Qué hermosura de frase! Es cierto que, al menos para mi gusto, va perdiendo, puesto que comienza con una idea chispeante, sugerente, iluminadora; "el Dios desconocido"; para de ahí pasar a la sequedad del calificativo de Estrabón y acabar con cierto aire a tópico; pero, aún así, qué fuerza y cuánto sugiere. De hecho -ya se ve- no he resistido la tentación de redactar una entrada sólo para hacerme constar el descubrimiento de una idea sobre la que, intuyo, volveré.
"El Dios desconocido", qué maravilla, con qué sencillez se explica no solamente el origen de la religión, sino también la forma en que esa divinidad nos persigue, nos embarga, nos fortalece y nos llena de dudas; a todos, a la Humanidad y también a cada uno de nosotros. "El Dios desconocido", o quizás, a veces, el Dios escondido. Adorar al Dios que no se conoce, que no se manifiesta. Y, sin embargo, ahora, cuántos y con cuánta rotundidad hablan en su nombre... Cuánto tendríamos que aprender de quienes vivieron antes que nosotros.
En otro libro que me encantó, las Redes Humanas, de J.R. McNeil y W.H. McNeill, se lee lo siguiente (p. 17):
"El animismo, que es el nombre moderno de esta idea, era y es todavía la cosmovisión más emocionalmente accesible que ha creado la humanidad. Dado que lo comparten los cazadores-recolectores que áun existen en toda la tierra, podemos suponer que probablemente formaba parte del bagaje cultural que los seres humanos llevaban consigo durante su expansión mundial. Los sistemas religiosos y filosóficos que furgieron más adelante nunca lo desplazaron del todo, y tampoco lo han hecho las ideas científicas modernas. Ninguna visión del mundo ha durado tanto ni explicado tantas cosas a tantas personas de forma tan convincente. Por ello merece nuestro respeto."
Historia de los heterodoxos españoles y Las redes humanas. Dos libros tan diferentes en todo y, sin embargo, algo de lo que cuentan está profundamente emparentado; precisamente algo que no vemos y que, sin embargo, quizás forma parte del sustrato más profundo de todos nosotros y del mundo en el que vivimos.

domingo, 22 de febrero de 2009

Política ficción

Hace unos días, Jordi Pedret publicaba en su muy recomendable blog (http://jordipedret.blogspot.com/) un artículo sobre el discurso en el Parlamento Europeo de Vaclav Klaus. En dicho artículo planteaba la necesidad de reaccionar ante el "sueño de la razón" que estaba produciendo discursos monstruosos como el del Presidente Checo. En un comentario a la entrada yo proponía tres reformas que podrían ayudar a que Europa diera un paso adelante. Mis propuestas eran:
1- Elección de un presidente europeo por sufragio de todos los ciudadanos. Dicho presidente tendría competencias en materia de defensa y política exterior.
2- Competencia fiscal plena para el Parlamento Europeo.
3- Competencia legislativa plena para el Parlamento Europeo.
Apuntaba también que prefería que la elección al Parlamento Europeo se hiciese por sistema mayoritario en circunscripciones en las que solamente se eligiese a un parlamentario.
Jordi mantenía que no estaba convencido de un sistema presidencialista para Europa y que no creía conveniente un sistema de elección mayoritario para el Parlamenteo Europeo, siendo preferible un sistema basado en listas realmente transnacionales.
A mi la ficción me gusta y el tema de Europa me apasiona; así que, en vez de escribir un largo comentario en el blog de Jordi, prefiero hacer esta entrada para poder explayarme a gusto sobre estos dos puntos: el Presidente Europeo y el modo de elección del Parlamento Europeo.
Sobre el Presidente Europeo:
Tal como he expuesto en otras entradas, la necesidad de una auténtica política exterior y de defensa europea me parece fuera de toda duda. También mantengo que estas políticas no tienen que basarse en la coordinación de las políticas de defensa nacionales. Esta coordinación es imposible, tanto en lo que se refiere a la política exterior como a la política de defensa (y si hubiera alguna duda sobre este último punto, la colisión de hace unas semanas entre dos submarinos nucleares francés y británico nos ha dejado claro lo eficaz de los mecanismos actuales de coordinación entre los aliados europeos); y siendo imposible operar medieante la armonización de las políticas estatales se hace necesaria la creación de una política europea propia, autónoma respecto a las que puedan desempeñar los Estados (aunque, evidentemente, intereaccionará con ésta). A este respecto, un Presidente europeo que tenga legitimidad directa y capacidad de acción propia tanto en materia de política exterior como de política defensa es indispensable. Es claro, sin embargo, que este Presidente Europeo tendrá que contar con el Parlamento Europeo para el desarrollo de sus funciones, aunque no sea más que porque el poder fiscal debería descansar en el Parlamento, tal como mantenía en la segunda de mis propuestas.
El Presidente Europeo, además, podría asumir parte de las funciones de la Comisión, en concreto las de impulso legislativo (compartida con el Parlamento y con los Estados). Además, quizá pudiera atribuírsele también la competencia de designar al Presidente del Banco Central Europeo; aunque nada más fuera para identificar un responsable político a quien culpar porque no se bajen o suban los tipos de interés del dinero.
Sobre el Parlamento Europeo:
El Parlamento Europeo debería asumir, tal como es tradicional en los sistemas parlamentarios, la capacidad de fijar impuestos. De esta forma, el presupuesto comunitario no dependería de la voluntad de los Estados, lo que resulta imprescindible para que Europa pueda avanzar como organización política. Además el Parlamento debería tener competencia legislativa plena, como cualquier otro Parlamento, de tal forma que podría plantear iniciativas legislativas y resolvería tanto sobre las por el introducidas como por las presentadas por el resto de sujetos habilitados (el Presidente Europeo, los Estados miembros...). De esta forma el Parlamento sería un auténtico representante del pueblo europeo y un contrapeso al Presidente europeo.
Y aquí viene el tema de la elección. Yo propongo un sistema de elección basado en circunscripciones donde se elija un solo candidato, mientras que Jordi plantea listas transnacionales. La diferencia no es de matiz ni técnica, sino de objetivos propuestos. Lo que hay detrás de mi propuesta es un intento de que no todo el poder se vaya a los partidos políticos. Si el sistema se basa en listas en la práctica los partidos controlarán quien es o deja de ser diputado, por lo que la legitimidad de los parlamentarios se basará en su adscripción al partido, quedandole a los electores únicamente la posibilidad de elegir entre unos u otros partidos. No digo que el sistema no tenga ventajas, que las tiene y muchas; pero no me satisface. Yo preferiría que todos y cada uno de los parlamentarios tuvieran una legitimidad popular, basada en haber ganado en la circunscripción por la que se han presentado enfrentándose directamente a otros candidatos en dicha circunscripción.
Y ya dentro de este esquema, el tamaño del Parlamento europeo tiene mucho que decir. Si el Parlamento europeo acoge a 700 y pico parlamentarios, tal como sucede ahora, cada circunscripción sería de, aproximadamente, 700.000 personas. La ciudad de Barcelona, por ejemplo, elegiría a dos diputados al Parlamento europeo. No me parece mal. Sabríamos quien es nuestro representante en Europa y podríamos seguir lo que hace, lo que vota, con quien se alia. Y luego daría cuenta directa a sus electores de sus años de servicio en Estrasburgo.
Como digo, no estaría mal; pero preferiría que el Parlamento Europeo tuviera menos diputados. Si en vez de 700 tuviera 200 cada diputado sería elegido por circunscripciones de unas 2.000.000 de personas. Cada parlamentario tendría más poder y los partidos políticos dejarían de tener el poder omnímodo que tienen actualmente en Europa. Yo creo que esto sería bueno porque los ciudadanos tendríamos la sensación (a lo peor solamente la sensación) de que tenemos algo que decir en la política europea, que actualmente se siente muy alejada de cada uno de nosotros. Si la elección al Parlamento Europeo se hace por medio de grandes listas transnacionales tendríamos la sensación de que todo está controlado por las grandes élites políticas, las que tienen el poder de decidir quién va en el número 3 de la lista y quién va en el 33.
Pero bueno, al fin y al cabo esto no es más que política ficción...

lunes, 9 de febrero de 2009

Febrero 2009

Con gris satisfacción observas cómo
en clara vaguedad las voces fluyen
para que a los que escuchan suave arrullen.
En la mesa aparentan un aplomo,
que no oculta un latido agrio, romo,
ansioso de placeres que de él huyen.
Ideas y palabras lucen, bullen,
llenan los corazones sin asomo
de vida ni alegría ni verdad.
Jauría de corderos que de lobos
disfrazan, sin saberlo, su bondad.
Enfados y también tiernos arrobos
mudan las caras llenas de frialdad
de los que creen ser letales bobos.