sábado, 22 de marzo de 2014

Mentiras y de las gordas

Ayer estuvieron repartiendo esto en una biblioteca de Barcelona:



Estoy estupefacto.
Se trata de un folleto editado por CDC y que se enmarca en la campaña "Orgulloso de sus orígenes. Orgulloso de Catalunya", también publicitada como "¿Qué gano yo con el Estado propio?" de la que ya daba cuenta "Crónica Global" hace meses. Se trata de una campaña dirigida a convencer de las ventajas de la independencia y que, como digo, está en pleno funcionamiento.
La campaña se basa en preguntas sencillas y respuestas contundentes y lo que causa estupor es no solamente la seguridad con que en el folleto, editado por un partido político, se da cuenta de lo que haría el futuro Estado Catalán (¿cómo pueden saber con tanta certeza lo que pasará?); sino que en él se incluyen afirmaciones que son directamente falsas y, además, fácilmente verificables.

Empecemos por la más clara. En el apartado "Relación con Europa" se afirma textualmente lo siguiente:

"Si Catalunya es un estado, seguirá formando parte de la Unión Europea. La UE no prevé mecanismos de expulsión de sus miembros ni tampoco de aquella parte del territorio de un estado miembro que se haya independizado. Además, el derecho internacional establece que los tratados firmados por el estado predecesor pasan directamente al estado sucesor"



Bien, en los últimos meses tanto el Presidente del Consejo como el Presidente de la Comisión han afirmado de manera expresa y rotunda que en el caso de que una parte del territorio de un Estado miembro se separe de éste los tratados europeos dejarán de aplicarse en el territorio que se secesiona, lo que debe ser suficiente como para calificar de rotundamente falsa la afirmación del panfleto que, como digo, todavía hace dos días se repartía en las bibliotecas de Barcelona. 

¿Como es posible que alguien se pueda dirigir a un grupo de personas y pasarles un papel en el que se dice que Catalunya seguiría en la Unión Europea tras la secesión cuando se sabe que no es así? Una falsedad como ésta supone una quiebra de las reglas básicas del diálogo democrático. ¿Es la mentira parte legítima del debate público? ¿Carece de sanción el intento de engaño? La realidad es la que es y los ciudadanos tienen derecho a no ser engañados.


La tergiversación en el panfleto de CDC no queda en lo que acabo de señalar. En él se recogen otras afirmaciones que no responden en absoluto a la realidad, tal como indicaré a continuación.

En el folleto se indica en el epígrafe "Pensiones" lo siguiente: "Si Catalunya es un estado, las pensiones estarán aseguradas, tanto las actuales como las futuras, e incluso podrán ser mejores. El pago de las pensiones no depende de si estamos dentro o fuera de España, sino que depende del número de personas que están trabajando actualmente y en el futuro en Catalunya

Una respuesta mucho más ajustada a la realidad sería la siguiente:

"Dado que tras la secesión la Seguridad Social española dejaría de percibir las cotizaciones procedentes de los residentes en Cataluña y que las pensiones se pagan con las cotizaciones actuales, sin que opere como sistema de capitalización, lo lógico es que dejen de satisfacerse las pensiones que cobren los residentes en el territorio secesionado.

Esto quiere decir que si Cataluña se independiza los residentes en Cataluña dejarán de cobrar la pensión que venían cobrando hasta ese momento.
El nuevo Estado puede otorgar una pensión a quienes ya la vinieran cobrando; pero será una pensión diferente y que no tiene por qué coincidir con la que se cobraba. Hay que determinar cuántos años de cotización se exigirán, cómo se calculará la cuantía de la pensión y cuáles serán los niveles máximos y mínimos de la pensión. En cualquier caso será una nueva pensión, la pensión que hasta la independencia se tenía desaparece."

En el apartado "Nacionalidad" se indica que "Se otorgará la nacionalidad catalana a todos los ciudadanos que sean españoles y tengan vecindad administrativa en Catalunya, incluidos los originarios de otros países que hayan obtenido la nacionalidad española en los últimos años". Creo que sería necesario aclarar que ésta será, en su caso, la propuesta de CDC, pero no puede desconocerse que se barajan otros criterios para la concesión de la nacionalidad catalana, tal como puede verse, por ejemplo, en este artículo publicado en e-noticias y donde se sostiene una posición mucho más restrictiva sobre la concesión de la nacionalidad catalana, excluyendo de la misma, por ejemplo, a quienes se hayan opuesto a la independencia. Lo cierto es que serían las autoridades del nuevo Estado quienes decidieran qué criterios utilizar para la concesión de la nacionalidad y que no creo que sea posible a día de hoy cerrar ninguna posibilidad. Es bueno reflexionar sobre lo que pasó en los Países Bálticos, cuya "Vía Báltica" inspiró, precisamente, la Vía Catalana del pasado septiembre; tal como hizo hace unos meses Sonia Sierra en este artículo.

En el apartado "Fronteras" del panfleto se hace un totum revolutum entre la Unión Europea, Schengen y "El Espacio Europeo de Libre Circulación de personas y bienes" (¿se referirán al Espacio Económico Europeo? ¿A la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA)?). Lo que ahí dice es esto: "Si Catalunya es un estado en el marco de la Unión Europea, seguirá formando parte del Espacio Schengen. En caso contrario, Catalunya pactará la adhesión al Espacio Europeo de Libre Circulación de personas y bienes" (sic.).
Bueno, ya hemos visto que lo de la pertenencia de Catalunya a la UE no se daría, lo que no impediría sin embargo -buena noticia para los independentistas, no sé cómo no se han dado cuenta- la pertenencia a Schengen, ya que hay países integrados en Schengen que no son parte de la UE. Otra cosa es que se admitiera a Catalunya en el espacio Schengen, porque eso habría que negociarlo, claro. Y en lo que se refiere a la alternativa de incorporarse a ese misterioso "Espacio Europeo de Libre Circulación de personas y bienes" hay que decir que tanto si es el Espacio Económico Europeo como la Asociación Europea de Libre Comercio no afecta la pertenencia a los controles fronterizos, sino, en su caso, al derecho a cruzar las fronteras, que es una cosa distinta.
Sin salir de las fronteras en lo que se refiere a las relaciones Catalunya-España se indica lo siguiente:
"Mantendremos puentes de diálogo y de colaboración con el Gobierno español, no habrá fronteras físicas, habrá total libertad de circulación para las personas, los bienes y los capitales".
Nos encontramos aquí con otra afirmación que no es cierta. Las fronteras tienen dos lados, y podría ser que en el lado catalán no se quisiera establecer ningún control, pero mucho me temo que en el lado español sí que habría controles, entre otras cosas porque una vez producida la secesión la frontera de Cataluña con España es una frontera exterior de la Unión Europea y, por tanto, España está obligada a establecer en ella los controles europeos previstos en relación a países terceros; o sea que lo de que no habrá controles es una pura falsedad. Por otra parte, aquí se vuelve a confundir el control fronterizo con el derecho de libre circulación. Como decía antes son conceptos diferentes, ya que puede existir el derecho y mantenerse el control o desaparecer el control sin que se goce del derecho. En el caso de las relaciones entre una Cataluña independiente y España (y también Francia) mucho me temo que habrá controles y no existirá el derecho. La realidad es la que es.

Lamento profundamente que se confunda de esta manera a los ciudadanos. Es lógico que intenten presentarse las cosas en la forma que más favorezca los intereses de quien realiza la presentación, pero en un país serio el límite a estos relatos "orientados" debería ser la verdad. En Cataluña, por desgracia, ese límite no existe. Algunos al menos gozan de bula para decir lo que quieran, como quieran, cuando quieran y donde quieran. Creo que es obligación de los demás denunciar estas aberrantes manipulaciones, por servicio a la verdad y porque es mucho lo que nos jugamos.

domingo, 16 de marzo de 2014

Tres motores Mercedes y Alonso

Cada temporada oímos que los entrenamientos previos a la primera prueba del Mundial de Fórmula 1 no sirven para determinar dónde está efectivamente cada escudería. Sin embargo con cierta frecuencia esa primera carrera acaba confirmando lo que ya mostraban los entrenamientos de la pretemporada. En el año 2009 los Brawn (antiguos Honda) impresionaron en la pretemporada con tiempos que superaban en más de un segundo al resto de coches. Entonces se dijo que Brawn estaba intentando buscar anunciantes y que por eso en vez de probar de verdad cosas en el coche se limitaba a correr en condiciones de calificación para impresionar a los patrocinadores. Luego comenzó el Mundial y Brawn ganó seis de las siete primeras carreras.
Este año la pretemporada mostró una clara superioridad de los motores Mercedes y en concreto del equipo Mercedes que se ha visto confirmada en la primera carrera. Rosberg ha ganado de forma aplastante y el segundo y el tercero han sido los dos McLaren (cuando escribo esto ya se ha confirmado la exclusión de Ricciardo como consecuencia de haber tenido un flujo de combustible superior al permitido). Espectacular también ha sido el rendimiento de otro coche Mercedes, el de Valtteri Bottas, quien pese a haber tenido un accidente que le relegó a las últimas posiciones de la carrera consiguió remontar hasta la quinta posición, y dando la impresión de que sin aquel incidente estaría también en las primeras posiciones. Tan solo los abandonos de Hamilton (Mercedes) y Massa (Williams-Mercedes) han impedido un dominio total de los motores alemanes. Force India, el otro equipo con motores Mercedes ha estado también a un buen nivel, con Hulkenberg séxto y Sergio Pérez décimo. En definitiva, paliza de Mercedes al resto.



¿Quiere decir lo anterior que Ferrari ya ha perdido el Mundial? Diría que sí, pero evidentemente todavía hay tiempo de reacción. La fiabilidad seguirá siendo importante, como ha demostrado el abandono hoy de Hamilton; aunque probablemente Ferrari también tendrá sus problemas por ese lado cuando le toque (explicaba Alonso hoy que se había quedado sin motor eléctrico durante parte de la carrera). Ahora bien, tampoco ha de descartarse totalmente una reacción. En el año 2010 Vettel acabó la primera carrera del Mundial en cuarta posición a 38,7 segundos de Alonso, ganador de esa prueba, y sin embargo al final de la temporada el campeón fue Vettel, y el año pasado Vettel acabó la carrera de Australia en tercera posición a más de veinte segundos del ganador, Raikkonen, lo que no impidió que de nuevo Vettel fuera campeón como sabemos todos. Ferrari puede reaccionar porque parece que tiene un coche decente, pero que ha de mejorar tanto en motor (y los de Ferrari siempre han presumido de ser más motoristas que diseñadores de coches gráciles y aerodinámicamente eficientes) y en la aerodinámica. Si se ponen las pilas podrán hacer algo, pero han de actuar ya porque de otra forma el Mundial será un concierto de Mercedes, actuando el resto como mero acompañamiento, o, a lo sumo, un duelo entre Mercedes y McLaren.



miércoles, 12 de marzo de 2014

Baño de realidad

Ayer, 11 de marzo, compareció en la Comisión del Parlamento de Cataluña sobre el derecho a decidir el profesor Gregori Garzón Clariana, Catedrático de Derecho internacional público en la Universidad Autónoma de Barcelona y catedrático Jean Monnet de Derecho de la UE. El profesor Garzón ha sido funcionario del Servicio Jurídico de la Comisión Europea y Director General del Servicio Jurídico del Parlamento Europeo (aquí puede consultarse su currículum).



Se trata de un experto en Derecho de la UE que, además, conoce su práctica desde la Comisión Europea y el Parlamento Europeo, su intervención en la Comisión del Parlamento sobre el derecho a decidir se ha ocupado de las consecuencias de una hipotética secesión de Cataluña desde la perspectiva del Derecho Europeo. Su comparecencia, extensa y detallada creo que se convierte en una pieza fundamental para el debate sobre las consecuencias de la independencia de Cataluña tanto por la información aportada, la riqueza de los análisis, el rigor en el razonamiento y la ecuanimidad en el planteamiento. Evidentemente, si uno se queda con los titulares de algunos diarios no tendrá una cumplida imagen de lo que ha dicho el profesor Garzón. Es por eso que cuelgo aquí tanto su intervención como las respuestas que ha dado a las diputados que han intervenido (en la web del Parlament de Cataluña pueden encontrarse todas las intervenciones). La intervención son más de 35 minutos y las respuestas casi 30, pero cualquiera que quiera opinar sobre este debate debe inexcusablemente tener en cuenta estas intervenciones, a salvo de que no le importe expresar opiniones sin tener en cuenta todos los elementos presentes en el debate.



Esta es la intervención inicial del profesor Garzón. Destacaré algunas de las cosas que dice:

- La independencia de Cataluña supondría una discontinuidad respecto a su integración en la UE (minuto 7), esto es, debería negociar su adhesión a la UE como cualquier otro Estado. España, en cambio, seguiría siendo miembro de la UE.

- La teoría de la ampliación interna, aquella que defendía que la secesión dentro de un Estado miembro no podría implicar que los ciudadanos del nuevo Estado dejaran de ser ciudadanos europeos (aquí puede verse un vídeo donde se desarrolla esta idea), carece de base jurídica (minuto 19).

- La pérdida de la nacionalidad española supondría la pérdida de la ciudadanía europea (minuto 21).

- La incorporación de una Cataluña a la UE sería un proceso largo y que no puede - hoy en día- realizarse con carácter previo a la independencia (minuto 25).

- La entrada de Cataluña en la UE podría tener dificultades no solamente por las que planteara España, sino que otros países podrían plantear problemas. En este sentido es muy significativo lo que relata en el minuto 30 sobre la posición francesa al hilo de los debates que siguieron al planteamiento de la posibilidad de que el catalán pudiera ser utilizado en las instituciones europeas.

- No sería imposible que Cataluña llegara a acuerdos con la UE, pero hay que tener en cuenta que los tratados de asociación de la UE con Estados europeos se consideran un paso previo a la adhesión (minuto 32).

En definitiva, una intervención que desmonta las fabulaciones que han ido floreciendo en ciertos medios independentistas sobre la continuidad de Cataluña en la UE, la imposibilidad de que los ciudadanos catalanes perdieran su condición de ciudadanos europeos o la posibilidad de una adhesión express de una hipotética Cataluña independiente.

Quizás esta intervención no satisfizo a algunos de los diputados presentes, y en concreto la Ilma. Sra. Gemma Calvet, de ERC intentó que el Dr. Garzón se volviese a plantear algunos de los temas que habían ido saliendo en su ponderada intervención anterior. Dejo aquí la intervención de la Sra. Calvet.


Y, claro, el profesor Garzón ha de responder. Dejo aquí su contestación.



Como puede apreciarse el profesor Garzón indica que los representantes de las instituciones europeas ya han dejado claro que no habría continuidad en la pertenencia de una Cataluña independiente en la UE, lo que resulta significativo (a partir del minuto 1). También deja claro que no hay duda de que la pérdida de la nacionalidad de un Estado miembro supone la pérdida de la ciudadanía europea (minuto 3:24). Además, sin un cambio de los Tratados no sería posible la incorporación automática de una Cataluña independiente en la UE (minuto 8).

Finalmente, tras la intervención de otros diputados el Dr. Garzón realiza su última intervención en esta sesión de la Comisión para el derecho a decidir del Parlamento de Cataluña. Dejo aquí también el enlace:


Aquí no deja de indicar que las personalidades europeas que verían como "normal" un referéndum en Cataluña son minoritarias (minuto 3) y que la conservación de la nacionalidad española es una decisión de España y decir que tras la secesión los catalanes conservarían la nacionalidad española "es una ingenuidad que mata" (minuto 7). En el Derecho europeo, además, han de respetarse las reglas de juego (minuto 8).

En definitiva, una intervención que hay que ver y escuchar. Aporta muchas claves que deberían ser tenida en cuenta por nuestros políticos, contribuiría, sin duda, a que hubiese algo más de rigor en el debate público. Quienes hayan llegado hasta aquí podrán juzgar si la prensa que ha dado cuenta de la intervención ha sido fiel o no a su contenido.

domingo, 9 de marzo de 2014

¿Hay Historia más allá de la verdad? Sobre una frase de Jaume Sobrequés en la introducción de su libro "Història de Catalunya"


En la introducción del libro de Jaume Sobrequés i Callicó "Història de Catalunya" puede leerse lo siguiente: "Que l'historiador, tot servint fins on sigue possible la veritat, té un comprimís amb el seu país és quelcom que he assumit des del día que vais publicar els primers estudis sobre el passat català". Creo que se entiende bastante bien, pero ofrezco una traducción del fragmento: "Que el historiador, sirviendo a la verdad hasta donde sea posible, tiene un compromiso con su país, es algo que he asumido desde el día en que publiqué los primeros estudios sobre el pasado catalán".



Me llaman la atención dos cosas en este fragmento: la primera es que el historiador se supone que es un científico (en sentido amplio lo de científico, claro), que solamente ha de deberse en su función de historiador al rigor y a la búsqueda de la verdad. Siendo esto así no acaba de entenderse en qué se traduce ese compromiso con el país, a salvo que se reduzca al que todos podemos tener con nuestra comunidad como trabajadores que han de cumplir honradamente con sus tareas. En este sentido el historiador, al igual que el abogado, el albañil o el conductor de autobús tiene un compromiso con su país en tanto en cuanto de que su trabajo se realice bien depende la calidad de la sociedad. Esta observación, sin embargo, es tan trivial que se hace difícil pensar que en la introducción de un libro de historia se dediquen tres líneas a ello.
¿Querrá decir Jaume Sobrequés algo diferente a esto que acaba de ser planteado? ¿Apuntará a que la función del historiador, en tanto que historiador, tiene una incidencia política que ha de ser considerada en su trabajo? Diría que sí, y si se lee lo que va antes y después de la frase que aquí copio se encontrarán elementos que apoyarán esta conclusión. Así, podemos leer justo antes de la frase que se cita: "Que la Història és una ciència social és una realitat que ningú no posa en dubte. Que la reflexió i l'anàlisi sobre el passat tenen sovint una projecció política no és menys cert". E inmediatamente después: "Aquestes consideraciones, que tenen un valor universal, assoleixen una major intensitat a Catalunya, una nació sense estat propi, que en va tenir durant gairabé mil anys i que hauria de poder exercir el dret de tornar-ne a tenir si així ho volgués la majoria dels catalans."

A la luz de lo anterior estremece comprobar con qué claridad se pone de manifiesto este carácter instrumental de la tarea del historiador y las consecuencias de esta tergiversación de la función de la historia: tal como señala Jaume Sobrequés se servirá a la verdad "hasta donde sea posible". Se supone que hasta donde lo permita el servicio al país, punto a partir del cual la verdad ya no podrá ser servida. O es esto o es que el autor se ha expresado rematadamente mal. En cualquier caso impresentable ¿no?

Obtuve la noticia de este curioso planteamiento de Jaume Sobrequés en la conferencia del Dr. Jordi Canal en el Foro "Cataluña en España: historia, cultura e identidad", organizado por FAES. El vídeo puede consultarse aquí:


La referencia al libro de Jaume Sobrequés está en el minuto 11 del vídeo; pero recomiendo vívamente   escucharlo en su integridad. No defrauda en absoluto.

domingo, 16 de febrero de 2014

No en mi nombre

Hace unos meses el gobierno de la Generalitat editaba un libro (Catalonia calling. What the world has to know) que enviaba a diez mil personas influyentes de todo el mundo. Sonia Sierra escribió un mordaz artículo sobre el proyecto que muy acertadamente tituló "Catalonia Calling: no en mi nombre". Rechazaba en él la confusión entre propuestas de partido y de gobierno y pedía que esta confusión no pudiera hacer pensar que el envío se hacía en su nombre (evidentemente, no en su propio nombre, sino en el del pueblo de Cataluña al que ella también pertenece).
Artur Mas vuelve a insistir en esta apropiación de lo público y en la utilización incorrecta del pueblo de Cataluña como argumento para sus pretensiones; ahora en una carta publicada en seis periódicos de Bélgica, Bulgaria, Chipre, Malta, Estonia y Croacia. En ella vuelve a arrogarse la representación del pueblo de Cataluña para así hablar en nombre de todos nosotros. Esto es incorrecto y un abuso que no deberíamos tolerar.
El pueblo de Cataluña, como cualquier otro pueblo, entendido como un sujeto con voluntad propia no es más que una creación jurídica. Estamos tan acostumbrados a oír hablar en nombre del pueblo alemán, del pueblo americano, del pueblo español o de cualquier otro pueblo que se nos pasa algo evidente: siete millones de personas (u ochenta millones en el caso de Alemania o trescientos millones en el caso de Estados Unidos) son un conjunto de individuos cada uno con planteamientos y voluntad propia y pretender que alguien actúa en nombre de todos es una ficción que funciona únicamente si se respetan los mecanismos que la hacen posible. Estos mecanismos están recogidos en el ordenamiento que rige en cada territorio y que establecen, en primer lugar, quién integra el pueblo (en el caso de Cataluña los nacionales españoles con residencia en la Comunidad Autónoma de Cataluña) y cómo se configura la voluntad de ese pueblo; esto es, en nuestro caso mediante la existencia de unas instituciones que actúan dentro de sus competencias marcadas por la Constitución Española y el Estatuto de Autonomía de Cataluña. A la vez se determina quiénes dentro del pueblo de Cataluña tienen capacidad para designar a los integrantes de las instituciones que nos representan a todos (los mayores de edad que no se encuentran incapacitados ni privados de su derecho al voto) y cómo se configuran las elecciones.
Si falla alguno de los elementos del párrafo anterior la ficción dejará de operar: si en las elecciones catalanas votaran quienes no son ciudadanos catalanes o se privara de derecho de voto a una parte de ellos (los residentes en Girona, por decir algo absurdo) no podría decirse correctamente que los designados hablaran en nombre del pueblo de Cataluña, si se dejara votar a los niños o se privara del derecho de voto a los rubios (por ejemplificar con un absurdo) tampoco se configuraría correctamente la voluntad del pueblo catalán. De igual forma si no se designara a los diputados que han sido elegidos según el sistema electoral o no se nombrara al presidente de la Generalitat de acuerdo con el procedimiento establecido, y también cuando los diputados o el presidente de la Generalitat actuaran fuera del marco competencia que les es propio quienes se pronunciaran en nombre del pueblo catalán lo estarían haciendo de forma incorrecta.



Esto es lo que está pasando desde hace unos meses. El presidente de la Generalitat se arroga competencias en materia de política exterior que no tiene ni según la Constitución Española ni de acuerdo con el Estatuto de Autonomía aprobado por referéndum hace unos pocos años. Actúa, por tanto, fuera del marco legal en el que ha sido nombrado y es por ello incorrecto que pretenda expresarse en nombre de todos los catalanes ¿ya se ha producido la revolución que ha convertido en Derecho no vigente en Cataluña la Constitución de 1978 y el Estatuto de 2006? ¿Ya han sido sustituidos por una Constitución Catalana de acuerdo con la cual el Presidente de la Generalitat tiene la facultad de representarnos ante otros Estados y reclamar la celebración de consultas que conducirían a la ruptura de vínculos con el resto de España? ¿Qué me he perdido en los últimos meses que ha hecho que el Presidente de la Generalitat pueda actuar como un Jefe de Estado?
No, desde luego, que no. Ya lo he dicho y lo repito. No me siento en absoluto representado por un gobernante que desprecia el ordenamiento a través del cual ha sido designado. Esta es una situación completamente nueva en mi experiencia. En muchas ocasiones quienes han gobernado, tanto en España como en Cataluña, son personas o partidos a las que yo no había votado, pero eso no impedía que me sintiera representado por ellos en tanto en cuanto actuaban en el marco del ordenamiento que nos vincula a todos. Siempre he tenido un alto sentido institucional y de lealtad hacia quienes en cada momento representan la voluntad del conjunto de los españoles o de los catalanes; pero esa lealtad y respeto solamente son posibles si los elegidos ajustan sus actuaciones a lo establecido en las leyes que nos vinculan a todos. Fuera de ellas, de las leyes, su actuación no tiene más legitimidad que las de un forajido que cuenta con medios suficientes para mantener amedrentada a la población (el viejo problema del Estado y la banda de ladrones que ha ocupado a tantos juristas y politólogos). Y esa es la situación en la que me siento ahora. Roto el respeto a las normas, actuando por la vía de hecho, apoyándose en pretendidas voluntades mayoritarias que no existen más que en su imaginación, vivo en medio de la crisis institucional más seria que recuerdo haber experimentado en mis 46 años de existencia.
No en mi nombre.

sábado, 1 de febrero de 2014

El fin del Oasis catalán

Cuando llegué a Cataluña a mediados de los años noventa me incorporé al masivo juego de rol en el que participábamos todos o casi todos los habitantes del país.
Se trataba de un juego divertido y complejo (en Cataluña -como me dice un compañero- las cosas no son nunca lo que parecen y nunca parecen lo que son) en el que partíamos de algunos elementos de la realidad para construir una representación, para levantar una sociedad distinta a la real que, al menos a los efectos del juego, sustituía a ésta.
Como digo todos (casi todos) participábamos en la representación. Cataluña es una Comunidad Autónoma dentro de España; pero todos hacíamos como si España no existiera, como si fuera un accidente o una circunstancia irrelevante. En la televisión oficial, la previsión del tiempo se ofrecía asumiendo que el verdadero encaje de Cataluña son "los Países Catalanes", y así recibía un tratamiento más detallado la previsión de Alicante que la de Zaragoza o Madrid (situadas en el mismo plano que la de París o Roma). Las banderas españolas estaban reducidas al mínimo y todos (o casi todos) asumían que quien de verdad nos representaba en el fútbol o en otros deportes era el Barça, no la selección española.
La lengua mayoritaria de los catalanes es el castellano; pero en las administraciones autonómicas o locales, en las escuelas y hasta en las asociaciones de vecinos parecía que lo "normal" era solamente utilizar el catalán para cualquier comunicación que tuviera el mínimo aspecto de oficial. En el Parlamento de Cataluña solamente se hablaba en catalán y se suponía que si era posible las presentaciones o intervenciones oficiales deberían ser también en catalán. Por ley se estableció también que la rotulación de los establecimientos debería hacerse también en catalán.
La realidad es que la historia de Cataluña es una parte de la historia de España; pero todos (o casi todos) asumían la ficción de que eso no era así. Así, en Cataluña la guerra de la independencia no se llama así, sino "la guerra del francés" y todas las representaciones medianamente oficiales del pasado catalán asumen que Cataluña es una entidad que tan solo por vía de enfrentamiento se ha relacionado con el resto de España (con España en la terminología propia del juego de rol al que me refiero). La integración de Cataluña en la Corona de Aragón se disimulaba mediante la invención de una inexistente "Corona Catalano-Aragonesa", etc.
Se trata de una situación curiosa: una serie de sobreentendidos y ficciones crean una ilusión en la que todos participan y en la que todos tienen un papel. Los términos del debate político se mueven tan solo en los límites de este "mátrix", pues si alguien no lo acepta es excluido como un apestado o, para ser más precisos, como si fuera alguien "que no entendiera la realidad". Esto sucedió cuando se creó "Ciutadans" (C's). Recuerdo que entonces "Polònia", ese programa imprescindible para asumir los elementos estructurales del "mátrix", describía a los promotores de la formación como marcianos que precisamente por serlo desconocían cuál era "la realidad". No les faltaba razón. C's rechazaba participar en el juego de rol y, por tanto, para quienes en él chapoteaban eran ajenos -los fundadores de C's- a la "realidad"; esto es, propiamente a la ficción de quienes habían creado ese espectacular decorado que era la política catalana.
Desde afuera a ese inmenso escenario en el que todos (casi todos) parecían sentirse tan cómodos se le denominó "el Oasis catalán". En realidad era tan solo un decorado que, como en la maravillosa película "El Atlas de las Nubes" escondía paredes grises entre suelos y techos bastos y oscuros.


Quizás el Oasis hubiera podido mantenerse indefinidamente; pero hace unos años comenzó a resquebrajarse; algo pasó que lo cambió todo. Quizás el desmoronamiento viniera de que CiU fuera expulsada del gobierno de la Generalitat en 2003, quizás ese fue el primer "fallo de programación" que desestabilizó todo el software (aún recuerdo la perplejidad entonces de algunos políticos de CiU que se mostraban casi indignados por verse obligados a realizar un traspaso de poderes a otro partido, como si se tratase de un acto contra natura); quizás; pero no es seguro, porque las primeras señales inequívocas de que el escenario había cambiado se produjeron en 2010, con motivo de la disparatada reacción a la Sentencia del TC sobre el Estatuto de Autonomía de 2006 y se confirmaron en 2012 con el inicio de la campaña por la independencia de Cataluña a la que se ha sumado el Gobierno de la Generalitat y todo su aparato más una parte significativa de periodistas e intelectuales.
En los últimos dos años el "Oasis" ha cambiado de naturaleza. En primer lugar se ha intensificado la alteración de la realidad que se deriva del escenario diseñado por los creadores del "matrix". Los ejemplos podrían multiplicarse, pero baste recordar cómo se pretende, contra todas las evidencias, que una Cataluña independiente permanecería en la UE o que el Derecho internacional ampara el derecho a la autodeterminación de Cataluña (y ahí está el bochornoso espectáculo de la falsificación de la decisión del Tribunal de La Haya sobre la decisión de Kosovo).
Esta profundización en la ilusión no es, seguramente, fruto de la casualidad. Durante décadas en Cataluña se actuó como si no se fuera parte del Estado español. A partir de 2012 se pretende que esa ilusión se convierta en realidad. Ahora bien, de nuevo esa transformación se pretende que sea también obra de la ilusión. La dureza e incertidumbres de un proceso tan traumático como es la separación del Estado en el que se ha estado integrado durante siglos se presenta como un acontecimiento casi trivial y sin consecuencias. El método del "Oasis" debe adquirir así una nueva función, pero, mucho más compleja. Mientras se mantuvo en los límites del Estado español la ficción catalana contó con la aquiescencia del resto del Estado, quien también actuó en el marco de esta recreación (véase, por ejemplo, cómo se tolera que el grupo de CiU en el Congreso se denomine "Grupo Catalán", favoreciendo así la identificación de Cataluña con una determinada opción política, o el escasísimo interés del Estado por conseguir la aplicación de las decisiones judiciales que obligaban a que el castellano estuviera presente en la educación pública catalana). Cuando el "mátrix" pretende alcanzar el ámbito internacional es preciso que sean cómplices otros Estados y las instituciones internacionales. La ausencia de esta complicidad se ve compensada con una labor de propaganda para mero consumo interno que llega al ridículo. Se trata de un intento que casi parece desesperado por mantener la realidad alejada de ese mundo ideal en el que se pretende que se desarrolle el debate político y social.
Porque al pretender convertir en real la ficción, al adentrarse por la senda de la independencia es más probable que los espectadores rechacen participar en la función. Muchos hemos abandonado el juego de rol en los últimos dos años. Participamos en él durante lustros o décadas porque pensábamos que quizás era un forma inteligente de conseguir un equilibrio en la sociedad catalana que permitiera mantener el status quo; pero esa misma complicidad se nos antoja imposible cuando el juego pasa a convertirse en real. Podemos disfrutar con la simulación de un combate de esgrima; pero si nos damos cuenta de que las espadas carecen de botón y los filos están preparados para cortar es probable que entreguemos nuestros disfraces y rechacemos participar en la obra. Para una parte cada vez mayor de catalanes la realidad se está convirtiendo en el auténtico escenario de su vida, una realidad en la que no has de forzar la utilización del catalán, en la que no has de esconder que te sientes representado por las instituciones del Estado, en la que pides explicaciones por el sistema de inmersión que hace prevalecer por razones nacionalistas a una lengua sobre la materna de la mitad de los catalanes, etc. Una parte cada vez mayor de los catalanes ha decidido dejar un juego de rol en el que, como sucede a veces en las novelas de misterio, te acabas dando cuenta de que los muertos son de verdad.
Para muchos catalanes, en cambio, esa transformación en realidad del juego es el resultado de una aspiración largamente sentida. Durante décadas estos catalanes jugaron a algo en lo que creían mucho más que sus compañeros de partida. Seguramente para esos catalanes este es el momento histórico que deseaban y en el que se acercan a su objetivo final: la independencia de Cataluña. Para ellos "el Oasis" solamente ha sido una etapa necesaria pero frustrante, pues impedía presentar con total claridad sus propuestas. Quizás ha sido el hartazgo de los diseñadores del juego lo que ha precipitado los acontecimientos que vivimos. Quizás.
El resultado de todo ello es que ya no tenemos un escenario común en el que movernos. Es probable que quienes asumieron sin mayores problemas una prevalencia del catalán en las aulas que, sin embargo, para ellos no era esencial; sean ahora reacios a admitirlo. Quizás quienes asumieron como una necesidad la protección del catalán ya no la consideren como tal. Cabe la posibilidad de que quienes rechazaron la utilizaron de los símbolos del Estado en Cataluña reclamen ahora su presencia. Frente a estos los convencidos de la independencia plantearan ésta como un resultado irrenunciable.
En medio de ellos solamente quedan ya los restos del Oasis, que son un montón de mentiras cada vez más grandes a las que me refería un poco más arriba que pronto, seguramente, serán abandonadas por inútiles y nos quedaremos solamente con el crudo enfrentamiento de dos voluntades.
El Paraíso ha sido clausurado.




martes, 24 de diciembre de 2013

Las relaciones entre Cataluña y España según el CATN

Leo con cierto estupor el III Informe elaborado por el "Consell Assessor per a la Transició Nacional" (CATN), dedicado a las relaciones entre Cataluña y el Estado español.



1) Me sigue sorprendiendo que el documento aparezca con el sello de la Generalitat, que es una institución del Estado. Es chocante que el Estado apoye un documento en el que se plantea directamente su destrucción. No hago una valoración jurídica del caso, me limito a manifestar mi sorpresa como ciudadano.
2) El documento da por sentada una voluntad mayoritaria de los catalanes que está lejos de haber sido probada. Reitero -porque es una evidencia- que en el actual Parlamento de Catalunya tan solo 24 diputados (de 135) llegaron a sus escaños tras participar en las elecciones en listas de partidos que planteaban de forma directa la independencia de Catalunya.
3) El análisis que hace el grupo de expertos (entre quienes se cuenta Pilar Rahola, quien hace poco ha reconocido que no se había leído la Opinión Consultiva del Tribunal de La Haya en el caso de la declaración de independencia relativa a Kosovo más que cuando se hizo público que estaba citando párrafos falsos de dicha Opinión Consultiva, lo que, seguramente, debería ser suficiente para que dimitiera o fuera cesada como miembro de un comité de expertos como pretende ser el CATN) plantea algunas incoherencias (internas al propio informe o a la realidad política), razonamientos especulativos y debilidades en la argumentación que podrían llegar incluso a lo risible. Así, por ejemplo:

a) En la p. 5 se indica: "seria absurd concebre aquesta independència com una via de ruptura amb Espanya".
b) En la p. 9: "I això significa que des de Catalunya caldria ser especialment curós d'observar en tot moment un capteniment amistós envers l'Estat espanyol".
c) En las pp. 13-14: "Vista des d'aquesta perspectiva, doncs, la independització de Catalunya d'Espanya no hauria de comportar dificultats insalvables per arribar a un grau de relacions i intercanvis semblant a l'actual. I molt especialment si la negociació de la separació no posa en qüestió la continuïtat de Catalunya dins de la UE. Però, fins i tot en l'hipotètic cas que Catalunya en quedés temporalment fora, amb tal que el nou Estat català s'adherís a tractats como l'esmentat de Schengen, al de l'EFTA (Associació Europea de Lliure Comerç), a organitzacions europees i internacionals que són considerades en altres informes d'aquest Consell i a les noves xarxes i espais que van més enlla de la UE, un cop acomodats a les noves regles de joc, els intercanvis entre Catalunya i l'Estat espanyol haurien de tornar a fluir progressivament tan bé com fins ara."
d) En la p. 13: "I serà decisiu trobar les millors fórmules de respecte a les minories nacionals, culturals i lingüístiques que determinarien la hipotètica realitat d'una Catalunya independent".
e) En la p. 15: "Es tractaria de proposar la creació d'un Consell Ibéric, a l'estil del "The Nordic Council (Annex 1.2), format pels quatre Estats de la península: Espanya, Portugal, Catalunya i Andorra"
f) En la p. 16: "Es tractaria, en definitiva, de proposar la creació d'un Consell entre l'Estat espanyol i l'Estat català, amb l'objectiu de buscar les màximes sinèrgies de cooperació entre els dos països."
g) En la p. 19: "És per això que a l'hora d'imaginar una nova realitat estatal per a Catalunya, una de les primeres qüestions que es formulen és la de com quedaria afectat l'espai de les competicions esportives."
h) En la p. 20: "Res no impediria, per exemple, que el FC Barcelona, el RCD Espanyol i la resta d'equips que ara participen a lligues espanyoles, seguissin participant a la mateixa Lliga de Futbol Professional."

He destacado en negrita algunas ideas que me parecen especialmente llamativas y que, creo, pueden ilustrar el tono general del Informe; y que no es otro que el que esto de la independencia es una cosa que no tiene ninguna importancia, que carece de transcendencia y que no va a implicar ningún cambio relevante en la vida de las personas; excepto, claro, que todos seremos más libres, ricos y felices, añado yo a partir de la propaganda sobre la independencia que todos oímos desde medios, políticos afines y ciudadanos convencidos.
Esta idea de que la independencia es una menudencia está ya en la p. 5 del escrito, en el que se dice, sorprendentemente, que la independencia no puede concebirse como una vía de ruptura con España; pero ¿qué es la independencia si no una ruptura? En otras ocasiones ya he comentado que me encuentro con muchas personas que no saben realmente lo que es la independencia, que no asumen que tras la independencia las relaciones entre Cataluña y España podrían ser mejores o peores, pero que en cualquier caso se desenvolverían en el ámbito internacional, no en el interno, que Cataluña sería para España lo que ahora es Portugal, Namibia o Canadá; otro Estado con el que la cooperación se realizaría en el marco que ofrece el Derecho internacional, que es sustancialmente diferente al interno. Todo este Informe del CATN, en el que se parte de la necesidad de tras la independencia recomponer relaciones, no es más que un cómic en el que se profundiza en esta idea absurda por irreal y que tan bien se resume en esa frase que es una pura contradicción sin sentido: "la independencia no puede concebirse como una vía de ruptura con España".
Para conseguir esto el Informe parte de que en el proceso desde Cataluña debe mostrarse una actitud amistosa hacia el Estado español. Bien, eso choca, evidentemente, con campañas como la de "España nos roba" o con el persistente propósito de presentar a España como un Estado con una democracia imperfecta, con tintes autoritarios, en ocasiones vinculados al tradicional atraso del pueblo español y a su incapacidad para insertarse en la modernidad (alguna referencia a esto incluso en este informe, ya que se plantea la historia del encaje de Cataluña en España ha sido siempre leal desde Cataluña y orientada a la modernización de España, con tradicionales dificultades para la regeneración y la modernización -p. 5-).

Este planteamiento de una secesión que no supondría prácticamente alteraciones en la sociedad queda reflejado en el Informe cuando se dice y repite que no deberían existir dificultades para mantener el mismo grado de relaciones entre Cataluña y el resto de España (tras la independencia, España). Ahora bien, es evidente que esto no es más que pensamiento ilusorio que se basa en una falsedad y en algunas manipulaciones.
La falsedad es sostener, aunque sea como hipótesis que la independencia no supondría la salida de la UE. Ya sabemos que éste ha sido un planteamiento nuclear del independentismo (recordemos el lema de la Diada del año 2012, "Catalunya, nou Estat d'Europa" y que se ha recurrido a los argumentos jurídicos más absurdos para defender la continuidad catalana en la UE, como, por ejemplo, "la ampliación interna". A día de hoy tal debate debería estar definitivamente cerrado tras el Comunicado del Presidente del Consejo, Herman Van Rompuy, del pasado 12 de diciembre. Reproduzco a continuación el comunicado:

"I will make three points. First, it is not for me to express a position on questions of internal organisation related to the constitutional arrangements in a Member State.
Second, I just want to recall some of the principles that would apply in such a scenario. The separation of one part of a Member State or the creation of a new State would not be neutral as regards the EU Treaties. The European Union has been established by the relevant treaties among the Member States. The treaties apply to the Member States. If a part of the territory of a Member State ceases to be a part of that state because that territory becomes a new independent state, the treaties will no longer apply to that territory. In other words, a new independent state would, by the fact of its independence, become a third country with respect to the Union and the treaties would, from the day of its independence, not apply anymore on its territory. Under article 49 of the Treaty on European Union, any European State which respects the principles set out in Article 2 of the Treaty on European Union may apply to become a member of the Union according to the known accession procedures. In any case, this would be subject to ratification by all Member States and the Applicant State.
Third and more personally, I am confident that Spain will remain a united and reliable Member State of the European Union."

Tras este comunicado del Presidente del Consejo seguir planteando como hipótesis la continuidad de Cataluña en la UE tras la independencia es un ejercicio o de voluntarismo o de cinismo; pero, evidentemente, la salida de la UE no encaja con esta presentación de la independencia como algo completamente inocuo, casi trivial y por eso se insiste contra toda lógica en esta posibilidad o en alternativas, tal como se hace en el Informe que, sin embargo, tampoco son realistas (véase en este sentido el artículo de Víctor Andrés Maldonado en El País el 19 de diciembre).
En realidad la independencia plantea más interrogantes que los que algunos nos quieren hacer creer; y de solución no sencilla precisamente. Dudo que si todos fuéramos conscientes de las implicaciones que tiene este cambio esencial en la organización política de Europa nuestra principal preocupación fuera en qué Liga iban a jugar el Barça o el Español, tal como nos quiere hacer creer el Informe (p. 19).
Por cierto, en el Informe se apunta también la necesidad de que en una futura Cataluña independiente se tuviera en cuenta la situación de las minorías nacionales, culturales y lingüísticas (p. 13) ¿entre estas minorías estaría el 50,7% de los catalanes mayores de 14 años que actualmente, y tal como reconoce el propio informe, tienen el castellano como lengua de identificación personal (p. 11)?
Finalmente ¿tiene algún sentido que el CATN plantee la creación de organismos internacionales en los que se integren España, Portugal, Andorra (por cierto ¿qué hay de Gibraltar?) que hasta ahora Estados soberanos como España y Portugal no se han planteado ¿no es esto pensamiento ilusorio?

Me produce consternación comprobar la deriva de la situación en Cataluña. Con una población dividida, utilizando con frecuencia medias verdades o directamente mentiras (ahí está reciente la falsificación de la decisión del Tribunal de La Haya sobre la declaración de independencia relativa a Kosovo), con un escasísimo respeto institucional, se están dando palos de ciego con una acentuada dosis de "amateurismo" que no auguran nada bueno. A mi no me parece imposible que Catalunya sea un Estado independiente si así lo quieren la mayoría de los catalanes y se consigue la complicidad del resto de los españoles; pero el camino que se está siguiendo no es el camino, ni muchísimo menos.