sábado, 20 de julio de 2013

Propuesta de un caso práctico de Derecho procesal penal

Mi especialidad no es el Derecho procesal (y menos el procesal penal); pero no sé por qué se me ha ocurrido plantear un ejercicio práctico para un hipotético examen de Derecho procesal penal. Pido disculpas por los errores o sinsentidos que pueda incluir esta propuesta que hago "just for fun".

Planteamiento:

"Gestin S.L." es una sociedad de responsabilidad limitada con domicilio en Madrid que se dedica a la gestión de patrimonios y la intermediación en operaciones inmobiliarias. Francisco Fernández Feito (FFF), fue gerente y director de contabilidad de "Gestin S.L." durante más de veinte años. En el año 2008 es nombrado miembro del Consejo de Administración de la sociedad.
En el año 2009 el Juez instructor de una investigación en relación a una trama de sobornos para la recalificación de terrenos y otras vulneraciones de la normativa en materia urbanística, encuentra indicios de la participación de FFF en dicha trama. En el mes de febrero de 2011 se dicta auto de imputación contra FFF en relación a los siguientes delitos: cohecho, fraude fiscal y blanqueo de capitales. En el año 2012, y en el curso de la investigación se identifican varias cuentas en el extranjero titularidad de FFF con dinero de procedencia no identificada y que no habían sido declarados a la Hacienda española. Cabe la posibilidad de que el dinero de esas cuentas esté relacionado con las actividades ilícitas de la trama que se está investigando.
En enero de 2013 FFF declara que el dinero que consta en las cuentas que figuran a su nombre en el extranjero era gestionado en beneficio de la empresa "Gestin S.L.", habiendo él mismo entregado parte de las cantidades ocultas al fisco a otros miembros del consejo de administración de la empresa [incluido el presidente de dicho consejo, Gabriel García Garcés (GGG)]. Como apoyo de su declaración entrega al Juez instructor la que FFF califica de contabilidad "B" de la empresa, incluyendo algún recibo que coincide con las anotaciones realizadas. En esta contabilidad se incluyen las operaciones vinculadas a las actividades ilícitas que, presuntamente, había desarrollado la empresa, así como pagos irregulares a miembros del Consejo de Administración y otras personas vinculadas a la empresa. Algunas de las personas que figuran como receptoras de dinero en la mencionada contabilidad ratifican que en el caso de sus apuntes estos responden a la realidad.
El presidente del consejo de administración de la empresa "Gestin" S.L.", Gabriel García Garcés (GGG) niega conocer las maniobras de FFF y haber recibido ninguna cantidad de éste.
En el año 2013 FFF publica una serie de mensajes intercambiados entre FFF y GGG durante los años 2011, 2012 y 2013. En esos mensajes se comenta la actuación de FFF en relación a la investigación judicial que se está desarrollando y las declaraciones que realizan sobre ese tema otros miembros del consejo de administración. GGG, entre otras cosas, indica a FFF que "hace todo lo que puede" y le pide "que resista".
Tras darse a conocer estos mensajes GGG informa de que su publicación responde a un chantaje que FFF dirige contra GGG.

Preguntas:

1) En el caso que se acaba de indicar indique cuál o cuáles de las siguientes actuaciones debería seguir el Ministerio Fiscal:

a) Solicitar la comparecencia como testigo de GGG en el procedimiento abierto contra FFF por cohecho, fraude fiscal y blanqueo de capitales.
b) Solicitar la comparecencia como imputado de GGG en el procedimiento abierto contra FFF por cohecho, fraude fiscal y blanqueo de capitales.
c) Solicitar que se abran diligencias en relación al chantaje denunciado por GGG y del que sería autor FFF para determinar si tal chantaje pudiera ser constitutivo de delito.
d) No es adecuado que el Ministerio Fiscal realice ninguna actuación en relación a la difusión de los mensajes intercambiados entre FFF y GGG.

Razone en Derecho su respuesta.

2) Redacte los siguientes escritos:

A) Un escrito del Ministerio Fiscal en el que solicita la comparecencia como testigo o imputado de GGG en el procedimiento que se está instruyendo contra FFF.

B) Un escrito del Ministerio Fiscal en el que, habiendo solicitado una de las acusaciones particulares la comparecencia de GGG como testigo en el procedimiento que se instruye contra FFF y otra de dichas acusaciones particulares la comparecencia como imputado del mismo GGG, el Ministerio Fiscal se opone a la comparecencia de GGG como imputado y a que se le tome testimonio en relación al caso que se está instruyendo [utilice como argumentos de las acusaciones particulares lo que ha incluido en el escrito A)].

Indique cuál de los dos escritos le ha resultado más difícil de redactar y por qué.


miércoles, 12 de junio de 2013

Los salarios en 1870 y en 2013

Por indicación de Francesca Puigpelat leo "La gran búsqueda: una historia de la economía", de Sylvia Nasar y mucho antes de acabarlo no resisto la tentación de escribir una entrada sobre unos datos que me han sorprendido profundamente.
Estoy en la parte en la que se analiza el pensamiento de Alfred Marshall, el economista británico de la segunda mitad del siglo XIX y comienzos del XX. Me sorprendió relativamente una presentación hasta cierto punto positiva de las condiciones laborales y de salarios de los obreros ingleses de mediados del siglo XIX. Digo relativamente porque tengo reciente la lectura de "Los Miserables" de Victor Hugo, donde se muestra con bastante claridad que el obrero industrial era, en aquella época una persona con mejores condiciones salariales y substanciales ventajas sobre los campesinos y, sobre todo, sobre quienes pululaban en las ciudades sin haber obtenido un empleo y debían dedicarse a múltiples trabajos ocasionales fuera de las industrias (al trapicheo podríamos decir). Frente a la imagen de explotación inmisericorde que nos han transmitido las novelas de Dickens o, más bien, las películas y musicales que se han hecho sobre tales novelas, Marshall nos habla de obreros que ganan suficiente como para poder ahorrar y cuyos salarios aumentan al mejorar la productividad; nos habla de fábricas en la que los trabajadores se implican en el perfeccionamiento de los productos y que cuentan con la posibilidad de ascender dentro de la empresa, lo que incrementa sus emolumentos. También nos habla de cómo los trabajadores con más preparación obtienen empleos de más calidad, con lo que la conclusión de Marshall es la de que una mejora en la educación supondrá un aumento también en los salarios.



Estas observaciones, con ser interesantes, no son las que me han decidido a escribir esta entrada, sino los datos que se aportan sobre participación de los salarios en la renta nacional (una de mis obsesiones). En el libro se indica que la renta anual en Inglaterra era en aquella época de 900 millones de libras, de los que 400 millones de libras correspondían a los salarios de los trabajadores manuales y gran parte del resto de los 500 millones eran las retribuciones de militares, profesionales, administrativos, etc. El dato me impresionó porque indica que en Inglaterra en 1870 el porcentaje de las rentas del trabajo sobre la renta nacional era superior al 50% (probablmente, de acuerdo con estos datos, muy superior al 50%). Choca este dato con la situación actual en España, en la que las rentas del trabajo son tan solo un 45,8% del PIB. ¿No sorprende que la proporción de las rentas del trabajo en el conjunto de la economía sea muy inferior en la España de 2012 a la que era en la Inglaterra del XIX?
El dato creo que es espeluznante, pero es todavía más espectacular la comparación entre la participación en la renta nacional de los salarios más bajos en la Inglaterra victoriana y en la actualidad. Marshall indica, como acabamos de ver, que los salarios de los trabajadores manuales suponían 400 millones de libras anuales en una renta anual de 900 millones de libras. Esto es, los salarios de los trabajadores que menos cobraban suponían un 44,4% de la renta nacional; prácticamente lo mismo que supone el conjunto de los salarios en el PIB español actual. Ahora bien, en el caso español (como pasaba en la Inglaterra de entonces) los salarios no están igulamente repartidos. Estos 400 millones de libras corresponden a los salarios de los obreros peor remunerados; lo que podría ser el equivalente a los mileuristas actuales. Es interesante comparar, por tanto, qué supone en el conjunto de la economía nacional española actual el salario de los trabajadores que se colocan en la base de la pirámide salarial. En el año 2011 unos ocho millones de trabajadores cobraban en España menos de 1000 euros al mes; más del 60% del total de los trabajadores. Si sumamos los salarios de quienes cobran hasta 15.508 euros de salario (aquellos cuya remuneración bruta se sitúa ligeramente por encima de mil euros al mes) el resultado es de 85.000 millones de euros (pueden comprobarse los datos en este enlace); es decir, un 8,5% del PIB. Si consideramos todos los salarios hasta llegar al salario medio en 2011 (19.000 euros) llegaríamos a los 125.000 millone de euros, un 12,5% del PIB español. Menos de un tercio de lo que suponía la participación en la riqueza nacional de los salarios de los trabajadores manuales ingleses de 1870.
Advierto que estos números están hechos de prisa y corriendo y con escaso contraste y, por tanto, me gustaría que quienes de verdad saben los corrijan; pero esta corrección no creo que vaya a alterar esta conclusión (o hipótesis) escalofriante: las condiciones salariales de los trabajadores ingleses a mediados del siglo XIX eran sustancialmente mejores que las que tienen ahora mismo los asalariados españoles. Sorprende (al menos a mi me sorprende); pero los números ahí están.



lunes, 27 de mayo de 2013

Abogado de pista

Tal como está la Fórmula 1 creo que junto a los ingenieros, a los especialistas en metereología y los estrategas, en el muro de cada equipo debería haber un abogado. En todas las carreras nos encontramos con incidentes que requieren la consulta y aplicación del Reglamento. Las decisiones se toman muchas veces durante la propia carrera y casi siempre se trata de decisiones difíciles. Ayer, en la carrera de Mónaco, volvimos a tener varios conflictos de esos que permiten a los aficionados opinar y opinar, primero sobre lo que ha pasado y luego sobre la decisión de los jueces.
Me ocuparé aquí del que enfrentó a Alonso con Pérez. Todos lo pudimos ver en directo y en las muchas repeticiones que se pasaron. Alonso llega primero a la curva 10 (curva de izquierdas), gira y se encuentra a Pérez, que había tomado la curva más a la izquierda que Alonso. Pérez gira a la derecha para abordar la chicane, Alonso se sale de la pista y cuando vuelve a entrar, al final de la chicane sigue delante de Pérez. Los comisarios entendieron que Alonso había obtenido una ventaja al salir de la pista y le sancionan con la obligación de ceder su posición a Pérez, lo que Alonso hace tras la reanudación de la carrera (que había sido suspendida por un aparatoso accidente entre Maldonado y Chilton).
La maniobra no es de fácil enjuiciamiento. Pérez le decía por radio a su equipo que Alonso había cortado la chicane (y es verdad) lo que le había dado una ventaja al español (lo que también es cierto). Alonso, por su parte, indicaba también por radio que se había salido de la pista para evitar colisionar con Pérez (y esto también es verdad). En estas circunstáncias ¿qué hacer?
Si existiera la figura del abogado de pista creo que el consejo que tendría que dar el del equipo Ferrari a Alonso era el de ceder inmediatamente la posición a Pérez. Tal como se acaba de indicar es cierto que Alonso había obtenido una ventaja al cortar la chicane y, por tanto, siendo escrupulosos con el reglamento debería ceder su posición al piloto de McLaren (art. 20.2 del Reglamento: "Should a car leave the track the driver may rejoin, however, this may only be done when it is safe to do so and without gaining any advantage"). Así pues, Alonso debería haber dejado pasar a Pérez si es posible antes de la siguiente curva. A continuación el equipo Ferrari debería haber solicitado una sanción para Pérez por haber echado a Alonso de la pista; porque también es evidente por las imágenes que Pérez se había colocado en una posición en la que Alonso no tenía más opción que salir de la pista (como hizo) o chocar contra él. Como echar a un coche fuera de la pista también está prohibido por el Reglamento de la Fórmula 1 (art. 20.5 del Reglamento: "Manoeuvres liable to hinder other drivers, such as deliberate crowding of a car beyond the edge of the track or any other abnormal change of direction, are not permitted") Pérez (que habría ganado la posición cedida por Alonso) debería cumplir al menos la penalización mínima que se prevé en estos casos, un "drive through" que le hubiera retrasado bastante en la carrera.
Como sabemos, no fue esto lo que se hizo, sino que Pérez ganó simplemente la posición a Alonso y desde allí se dedicó a hostigar a Kimi Raikkonen también en el mismo sitio (curva 10), obligando en una ocasión al finlandés a salir de la pista (de hecho ambos coches cortaron la chicane porque Pérez -que iba por la izquierda de Kimi- se saltó la curva y, claro, o Kimi se la saltaba también o se tragaba al mexicano). Finalmente, tanto fue el cántaro a la fuente que Raikkonen y Pérez se tocaron. Kimi tuvo que entrar en boxes y al final no pudo ser más que décimo y Pérez acabó abandonando como consecuencia de los daños que tenía su coche tras el accidente.
Creo que la maniobra de Pérez con Kimi se merecería también una sanción. No tanto la del accidente, que es más dudosa, como la anterior que acabo de contar en la que Pérez sigue recto en la curva 10 obligando a Raikkonen a saltarse también la curva. Es curioso que cuando haces eso dos o tres veces en el juego de la Fórmula 1 para consolas te sacan una bandera negra y en la vida real se permita sin mayores problemas. Debe de ser que el criterio de Charlie Whiting es menos estricto que el de la maquinita

sábado, 25 de mayo de 2013

Crisis y Universidad


Acabo de leer en el muro en facebook de Mar Campins esta reflexión, que me parece interesante, pero que no comparto plenamente. El autor mantiene que se ha "adormecido" a la Universidad en los últimos lustros cargándola con unas exigencias burocráticas que han limitado su capacidad de actuación y que en la actualidad está más volcada en sí misma que en aportar soluciones a la sociedad en una época tan dramática como la que vivimos.
Coincido en que en los últimos lustros se han multiplicado las exigencias burocráticas y el trabajo administrativo en la Universidad, lo que dificulta que tengamos tiempo para leer, escribir y aportar a la sociedad; pero eso no ha impedido que la Universidad tenga un papel muy activo en la explicación y en el tratamiento de la crisis actual. Bien es verdad que algunos especialistas en ciencia económica están hasta cierto punto un tanto "escondidos" y que la situación actual requeriría una participación mayor de estos en la aportación de propuestas; pero no puede olvidarse que otros tienen una participación en el debate público sobre la crisis muy relevante; desde Santiago Niño Becerra (a quien hay que reconocerle que previó hace ya tiempo lo que está pasando) hasta Vicenç Navarro, pasando incluso por ese hombre de las americanas llamativas que dice también ser economista.
En el artículo de Jordi Matas se recrimina que no haya congresos interdisciplinares sobre la crisis; pero me imagino que algo así sería parecido a un congreso científico sobre la cura del cáncer; bueno para la prensa, pero con escasas posibilidades -por lo amplio del tema- de llegar a resultados científicamente valiosos. De forma menos llamativa pero quizás más eficaz se vienen desarrollando actividades académicas constantes en relación a distintos aspectos de la crisis que muestran la preocupación de la Universidad por este tema. Hace un par de meses, por ejemplo, se desarrolló en Barcelona el Séptimo Jurists' Forum Europeo que reunió académicos, funcionarios, abogados y otros profesionales del Derecho venidos de toda Europa y en donde se trataron temas como la crisis de deuda, el papel de los supervisores bancarios, los problemas actuales de la inmigración o la cooperación judicial en Europa ; problemas todos ellos íntimamente vinculados a la crisis. Los compañeros de Derecho del Trabajo tienen una preocupación constante por las reformas laborales y de la Seguridad Social y se reunen con frecuencia, publican artículos o manifiestos y organizan congresos sobre el tema. Por otra parte contamos con reflexiones sobre la crisis de profesores universitarios que, liberadas en mayor o menor parte de la aspereza del rigor académico, transmiten explicaciones o propuestas sobre la crisis. Reciente tenemos el libro del profesor Fontana sobre el tema y pueden encontrarse otras muchas en monografías, artículos, en blogs o, incluso, en el facebook u otras redes sociales.
Siempre se puede hacer más; pero el problema fundamental es que los políticos escuchan poco, están escasamente dispuestos a dejarse asesorar. Hace poco me contaban que en China se producen reuniones periódicas de los responsables políticos con expertos. El presidente y los ministros se colocan en la mesa presidencial del congreso y por la tarima van pasando los expertos en el tema que se debata (economía, geopolítica, desarrollo industrial, derecho, etc.). Los expertos debaten delante de los políticos que toman buena nota y luego tienen en cuenta en sus reformas lo que los expertos han planteado. Todos los universitarios estaríamos dispuestos a participar en reuniones de este tipo, pero en España son los políticos quienes son refractarios a ellas, y tengo experiencias recientes en este sentido.

jueves, 11 de abril de 2013

Mentiras

Gracias a la diligencia de Eduardo Rojo, ayer mismo disponíamos del texto del Auto del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya sobre la presencia del castellano en la enseñanza. El texto puede consultarse aquí.
Recomiendo vívamente que se lea, porque la presentación del mismo que está haciendo la prensa no responde en absoluto a su contenido. Si alguien mira los periódicos o escucha la radio se encontrará con que el resumen que se hace del mencionado Auto es que si un solo niño en un aula pide que la clase sea impartida en castellano a todo el grupo deberá impartírsele clase en castellano. Véase, por ejemplo, este titular de La Vanguardia: "El TSJC obliga a que la clase sea en castellano si un solo alumno lo ha pedido". Esta mañana, en la SER escuchaba la misma idea a las 07:50 y en la web de la emisora puede encontrarse el siguiente titular: "El TSJC obliga a escolaritzar en castellà tota la classe si un alumne ho demana". Se trata de una idea que se va repitiendo y que va calando, la de que los Tribunales obligarán a todos los niños a recibir enseñanza en castellano si uno solo lo pide.
Las manipulaciones y las mentiras me irritan profundamente. Desconozco (o no quiero conocer) las razones que explican que se esté presentando de esta forma el Auto del TSJC; pero lo único que cabe es denunciar una manipulación grosera que, además, contribuye a encrespar los ánimos en un momento en el que sería aconsejable que reinara el sosiego, el diálogo y el rigor.

Lo que dice el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya es que si un niño así lo solicita su grupo o unidad docente tendrá que recibir enseñanza en catalán y en castellano. Lo que han establecido los tribunales hace ya tiempo es que el castellano ha de tener una presencia no meramente testimonial en la enseñanza. Dicha presencia ha de ser fijada por la Generalitat y puede ser inferior al cincuenta por ciento (es decir, no es preciso que la mitad de las materias se impartan en castellano, basta con que alguna de las materias se imparta en castellano y que el castellano pueda ser usado también, junto con el catalán, como lengua de comunicación con los padres y alumnos, tanto en forma oral como escrita). Los tribunales han dicho que ha de ser la administración educativa la que determine en qué forma se concreta esta presencia del castellano en la enseñanza que se imparte en Catalunya, aunque con el límite, como se ha dicho, de que la presencia no sea meramente testimonial (reducida, como ahora, a las clases de lengua castellana). Esto, como digo, hace tiempo que se estableción en otras decisiones judiciales.
Como el Departament d'Ensenyament se niega a cumplir lo que los tribunales le han ordenado los padres de algunos niños exigen su derecho a recibir una educación en la que el castellano esté presente junto con el catalán (no se ha pedido que se reciba clase en castellano solamente, sino que la educación se realice en las dos lenguas oficiales de Catalunya).
Frente a esto el Departament d'Ensenyament propone que los niños que soliciten educación también en castellano (no solo en castellano) reciban una atención individualizada. Este es otro punto sobre el que conviene detenerse. Se ha venido acusando a quienes solicitan la educación bilingüe de pretender separar a los niños en función de la lengua. Eso es falso también, pues lo que se pretende es que todos los niños reciban la enseñanza en las dos lenguas oficiales, no separarlos por lenguas; pero es que, además, quienes critican a los padres por lo que no hacen (solicitar la separación de los alumnos en función de la lengua) son quienes proponen, ante el reconocimiento judicial del derecho a recibir educación bilingue, la segregación de los niños que han hecho dicha solicitud. Los padres, antes esta propuesta del Departament que SÍ supone separar a los niños en función de la lengua de la enseñanza, recurren de nuevo a los tribunales y estos lo que reiteran es que el castellano no puede tener una presencia meramente testimonial en la educación; que quienes lo soliciten tienen derecho a recibir la enseñanza en las dos lenguas oficiales (catalán y castellano) y que no puede separarse a los niños en función de la lengua, por lo que si un niño solicita aquello a lo que tienen derecho todos los niños catalanes y que ya debería haber sido implementado por el Departamento de Educación (una educación en la que estén presentes el catalán y el castellano) toda la clase recibirá la enseñanza en el modelo bilingüe que es, según los tribunales, el único que se ajusta a las exigencias legales, estatutarias y constitucionales.
Esto es lo que dice el Auto, NO que todos los niños de un aula recibirán la clase en castellano si un solo niño lo solicita, sino que todos los niños del aula recibirán la enseñanza en catalán y en castellano si un solo niño lo solicita; y esto es así, tan extraño, porque el Departament d'Ensenyament no ha hecho aquello a lo que estaba obligado: establecer un sistema de enseñanza en el que el castellano esté presente de una manera no meramente testimonial. Tan sencillo como eso. Si en vez de realizar las modificaciones oportunas en la normativa para que "Conocimiento del medio", por ejemplo, se imparta en castellano y, además, autorizar a los centros a utilizar el castellano en las comunicaciones con los padres, se prefiere hacer decir a las decisiones judiciales lo que no dicen, con el consiguiente aumento de la crispación quizás alguien tendría que dar explicaciones.

domingo, 24 de marzo de 2013

La tendencia de Ferrari a hacer cosas raras

Es curioso lo de Ferrari: cuando tienen un coche decente les da por hacer cosas raras. Es una historia que se repite y repite, y además siempre esta carrera hacia el abismo comienza en Malasia. En el año 2009, cuando Kimi Raikkonen corría para ellos, le pusieron en Malasia neumáticos de lluvia extrema bajo un sol de justicia porque se pensaban que eran más listos que nadie y que el diluvio universal iba a caer sobre Sepang. El resto de equipos miraban con incredulidad el cielo azul y cómo los neumáticos del finlandés se destrozaban en un santiamén (lo comenté entonces aquí). Aquel año acabó ganando el mundial Jenson Button con su maravilloso Brawn del difusor mágico. En el año 2010, aquél en el que Alonso podría haber sido campeón, cuando Fernando era primero en el campeonato y Massa segundo, justamente en la carrera de Malasia cometieron el primer error grave del año (puede leerse el comentario en la entrada de este blog del 4 de abril de 2010 titulada precisamente "Ferrari tiene un problema"). En aquella ocasión retrasaron la salida de sus pilotos en la calificación esperando a que parara la lluvia y lo que sucedió fue justamente lo contrario, que la lluvia arreció y Alonso y Massa no pasaron ni siquiera a la Q2 (salieron decimonoveno, Alonso, y vigésimo primero, Massa). De nuevo el problema fue pasarse de listos; porque tratándose de la Q1 lo que tocaba hacer era cargar el coche de gasolina para no moverse de la pista en 20 minutos e ir haciendo vueltas a un ritmo suficiente en función del cambio de circunstancias. No lo hicieron así y el resultado es que todos conocemos, al final Vettel ganó el campeonato con cuatro puntos de ventaja sobre Alonso, tras un nuevo error grave de estrategia de los de Maranello en la carrera de Abu Dhabi ("Vettel es campeón y ¿ha hecho el ridículo Ferrari?").

(Publicado en Marca)


Hoy el error evidente fue no haber hecho entrar a Alonso al final de la primera vuelta para cambiar el morro. Sería lo normal porque el morro estaba bastante, bastante descolgado. Es cierto que el año pasado en Abu Dhabi Vettel aguantó no sé cuántas vueltas con un morro a punto de caerse; pero me parece que a simple vista nos podíamos dar cuenta de que el de Alonso estaba bastante peor que el del alemán entonces. Quizás en los de Ferrari (que parecen bastante obsesionados con Vettel, y con razón) pesó el recuerdo de aquella carrera de la temporada pasada y la sensación de que el coche de Alonso parecía responder bastante bien; pero estando en la primera vuelta era la mejor opción con diferencia. Y ya sé que a toro pasado es fácil decirlo; pero hay que tener en cuenta que las posibilidades de desastre eran muchas. Incluso aunque el morro no se hubiera quedado enganchado al coche y Alonso hubiera podido seguir hay que pensar que el circuito de Sepang es muy largo, y si se te cae el morro en la recta de meta (como le pasó a Alonso), en el caso de que puedas continuar tienes que hacer más de cinco kilómetros sin morro, lo que es mucho y supone que todos los demás te metan una pila de segundos. Tocaba dar gracias al cielo porque Alonso había llegado al final de la primera vuelta con el coche en la pista, entrar y confiar en que con un coche como el Ferrari se podía dar una remontada histórica, teniendo en cuenta además todo lo que podía suceder con los cambios de neumáticos y la variación en el tiempo.
Eso hubiera sido lo normal, lo que hubiera hecho cualquier otro equipo y lo que tendría que haber hecho Ferrari. Intentar aguantar otra vuelta en aquellas condiciones era tentar a los dioses y estos no están por la labor de favorecer a Alonso. No les salió bien y espero que hayan aprendido la lección: las extravagancias mejor dejarlas para cuando se tenga el campeonato ganado matemáticamente; entre tanto habría que intentar seguir estrategias "normales", más o menos arriesgadas, evidentemente; pero nunca aquéllas en las que solamente tienes una oportunidad entre diez (siendo generosos) de salir airoso.

(Publicado en Sport)


Por lo demás la carrera fue muy interesante por ver cómo los equipos utilizaban las órdenes de equipo y la forma en que las seguían (o no) los pilotos. En el caso de Red Bull es evidente que Vettel se saltó la orden de mantener posiciones tras el último cambio de neumáticos. Todo más divertido, evidentemente, pero injusto. Webber había actuado en el convencimiento de que no sería atacado por su compañero, tal como explicó, habían cambiado el mapa motor para reducir riesgos sin preocuparse de que se le acercara Vettel. Si Webber no hubiera contado con esta seguridad podría haber conducido de otra manera. Ahora ya nunca lo sabremos, porque lo cierto es que Vettel atacó a traición (podríamos decir metafóricamente) y la cara que le quedó a Webber fue un poema. Distinto hubiera sido que Vettel hubiera insistido a su equipo en que le dejaran vía libre y que una vez concedida la venia Webber fuera también consciente de que la lucha se retomaba. Eso hubiera sido lo justo, porque atacar a un piloto que no se espera que vaya a ser atacado no tiene mucho mérito, la verdad.
Otro caso de órdenes de equipo es el que se dio en Mercedes. Ahí el disciplinado Rosberg se mantuvo detrás de Hamilton a pesar de que la impresión era de que podría haberlo pasado incluso sin DRS. Aquí no entiendo la insistencia de Mercedes en proteger a Hamilton. Estamos iniciando el campeonato, Hamilton tenía problemas y Rosberg iba como un tiro ¿por qué parar también a Rosberg? ¿No hubiera sido más lógico haber dado instrucciones a Hamilton para que no entorpeciera a su compañero? Creo que eso hubiera sido lo más lógico y justo. Además el espectáculo hubiera ganado. En fin, que lo de las órdenes de equipo es inevitable; pero no me parece adecuado que se utilicen para frenar al piloto que está yendo más rápido. En fin, quizás este Gran Premio de Malasia implique algún nuevo movimiento en relación a este viejo tema: las órdenes de equipo.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Chipre, o la concreción de lo inevitable

La desastrosa gestión de la crisis chipriota, con un acuerdo que debe ser rectificado al cabo de unas horas y la potenciación de las dudas y de la inseguridad no es fruto solamente de la torpeza o del egoismo, sino una certeza matemática. El resultado inevitable de un problema estructural de Europa que se viene denunciando desde hace años, pero al que no se le pone remedio y que, quizás, es de imposible solución. El caso de Chipre es especialmente útil para entender el problema, pero mucho me temo que nada cambiará.



El principal problema que tiene la Unión Europea (porque de éste derivan casi todos los demás) es que su estructura de toma de decisiones no responde a la existencia de "algo" que es Europa y que difiere de cada uno de los Estados en concreto e, incluso, de la suma de todos ellos. Si se quiere resumir en una frase podríamos decir que la Unión Europea se ha configurado como instrumento al servicio de los Estados, no de los europeos en su conjunto Esto ya lo mantuvo con sencillez y claridad Manuel Castells hace más de diez años en el volumen 3 de su monumental obra La era de la información y ninguna de las reformas acometidas durante los últimos años del siglo XX y lo que llevamos del XXI (Tratado de Amsterdam, Tratado de Lisboa) ha cambiado esta situación. La UE es una útil palanca para que los Estados puedan mantener su poder en un mundo globalizado, pero no directamente una entidad al servicio de los intereses generales del continente. El interés estatal prima sobre el interés de la Unión (desarrollaba esta idea aquí hace casi cuatro años).
El procedimiento de toma de decisiones en la UE es reflejo de lo que acabo de comentar. La última palabra en todos los asuntos importantes la tiene el Consejo, que es la reunión de los representantes de los diferentes Estados. La decisión sobre Chipre se tomó en el marco del Eurogrupo, al que pertenecen los representantes de los Estados que se encuentran integrados en la zona Euro. Fueron estos representantes quienes pactaron las condiciones del rescate con el Gobierno del país interesado y con el FMI. Es cierto que también la Comisión Europea estaba presente; pero la Comisión (que representa el interés general de la UE) no tiene capacidad real para oponerse a las decisiones que tomen los representantes de los Estados. De esta forma, los acuerdos que afectan al conjunto de Europa son adoptados por los representantes de los países. Y estos representantes, cuando acuden a las reuniones del Eurogrupo o del Consejo, no pretenden resolver los problemas generales de Europa, sino los concretos de sus países. En la negociación cada uno pretende solucionar sus propios quebraderos de cabeza. Esto hace que los intereses generales de Europa queden desatendidos; pero, además, y como hemos visto en la crisis chipriota, este desatender los problemas generales de Europa puede implicar un perjuicio también a los intereses concretos de cada país. Lo que puede resultar paradógico pese a su evidencia.
Probablemente la causa de esta paradoja está en que realmente Europa existe. Es decir, existe una realidad económica y social que supera a la suma de los Estados que la componen. Esta realidad tiene su propia dinámica, fruto de una integración sustancial mayor que la que reflejan las estructuras políticas actuales. La existencia de esta realidad implica que las decisiones que se adoptan a partir de criterios puramente egoistas no solamente pueden ser perjudiciales para el interés general, sino para el interés particular de los Estados, que se ven mucho más influidos por esa estructura europea de lo que piensan. Como digo el caso chipriota es un buen ejemplo de ello.



En realidad la última etapa de la crisis chipriota comenzó hace unos meses cuando se eligió al nuevo presidente del Eurogrupo. Como acabo de indicar, el Europgrupo reúne a los representantes de los gobiernos de los países integrados en el Euro y cuenta con un presidente designado por los representantes de estos países que, se supone, ha de organizar los trabajos de este organismo y que, por tanto, ha de representar de alguna forma esos intereses generales, diferenciados de los particulares de cada uno de los Estados miembros. Si el presidente del eurogrupo es una personalidad fuerte y preparada puede ejercer una cierta influencia en las decisiones que adopte el órgano, compensando la lógica intergubernamental que lo caracteriza. Hace unos meses se designó como presidente del Eurogrupo a Jeroen Dijsselbloem. España se opuso a su nombramiento (en realidad se abstuvo) lo que origino no pocas críticas y comentarios sarcásticos acerca de lo mal que se movían los españoles por Europa. Bien, lo cierto es que cualquiera que se mire el curriculum de Dijsselbloem, que se puede consultar en el enlace que pongo dos líneas más arriba, se sorprenderá seguramente de que con ese perfil se sea presidente de una de las instituciones económicas más importantes del Mundo. La jugada es, creo, clara: el ministro alemán de finanzas, Schäuble, buscaba a un candidato que no le pusiera demasiados problemas en las reuniones del Eurogrupo. Alguien de un país en sintonía con Alemania como son los Países Bajos, y con un perfil lo suficientemente bajo como para que pudiera ser fácilmente intimidado. Desde la perspectiva de los intereses particulares de Alemania el nombramiento de Dijsselbloem es una jugada estupenda. No es tan buena noticia desde la perspectiva de los intereses generales de Europa, y por eso creo que estaba más que justificado oponerse a su nombramiento; pero en la lógica intergubernamental que comentamos era natural que Schäuble intentara colocar a alguien débil y próximo en la presidencia del organismo.
Con este Eurogrupo y este presidente del Eurogrupo hay que afrontar la crisis chipriota. Schäuble intenta defender los intereses de Alemania y los suyos particulares. Los de Alemania en el sentido de que la factura del rescate sea lo más baja posible, para lo que los chipriotas tienen que arrimar el hombro y aportar una cantidad importante (entre cinco y siete mil millones de euros. Si tenemos en cuenta que Chipre tiene una población de un millón de habitantes un esfuerzo semejante en españa sería de 200.000 millones de euros, cinco veces más de lo que ha supuesto del rescate bancario de nuestro país). Y, como digo, no solamente protegía los intereses de Alemania sino también los suyos particulares como político en activo. Hay elecciones en Alemania, y los electores de ese país quieren percibir que Alemania es dura, que castiga a los "malos" del sur y que no paga las facturas de las fiestas que se dan otros a su costa. La imagen de los pequeños (y grandes) ahorradores chipriotas viendo esquilmadas sus cuentas puede satisfacer a determinados votantes imbuidos de la idea de que ellos (los alemanes) son los buenos y los malos (los sureños) deben de ser castigados (por qué hayan de ser castigados ya es otro problema de más difícil concreción).



Con estas premisas Schäuble actúa y presiona en la línea que le interesa, aunque no sea la que aconsejarían los intereses generales de Europa. El presidente del Eurogrupo seguramente le deja hacer (no puedo saber si se opuso, pero en cualquier caso si lo hizo no fue con la suficiente contundencia, es evidente) y cuando el representante chipriota accede a gravar también los depósitos por debajo de cien mil euros Schäuble dice que no es su problema de dónde saque el dinero siempre que lo saque. Nadie parece preocupado por las consecuencias que esa medida tendría más allá de Chipre. Todo se ha resuelto en la lógica intergubernamental y parece que tenemos un tema cerrado. La unanimidad con la que se cierra el acuerdo y las declaraciones de unos y otros cuando concluye la cumbre parecen ir en esa dirección (que si se muestra firmeza en la voluntad de mantener el euro, que si es doloroso pero inevitable, que si no es extrapolable lo que sucedió en Chipre a otros países, etc.).
La sorpresa viene cuando a las pocas horas se monta la que se monta. En contra de lo que seguramente pensaban Schäuble, Guindos, Dijsselbloem y demás, los ciudadanos de Europa, los bancos, los inversores, los analistas y casi todo el mundo no ven el problema chipriota como una cuestión meramente chipriota. En España, Italia y Portugal se siente una profunda empatía con los habitantes de la isla y los analistas destacan que se ha roto un tabú -la intangibilidad de los depósitos bancarios hasta cien mil euros- frente a lo que nadie se siente indiferente ni seguro. Lo que pasa en Chipre afecta a toda Europa, como debería ser evidente para quienes nos gobiernan. A las pocas horas tienen que reunirse, rectificar y ahora estamos metidos (y empleo la primera persona del plural de forma muy consciente) en un lío considerable.
¿Por qué este follón? Ya digo que no solo por torpeza. El mecanismo intergubernamental de toma de decisiones en Europa, desconociendo que hay una cosa que se llama Europa que es diferente de la suma de los Estados miembros tiene estas consecuencias. Hace años que planteo (y desde luego afortunadamente no soy el único) que Europa tiene que tener órganos decisorios con legitimidad directa, no indirecta a través de los Estados (aparte del enlace que colocaba más arriba pueden consultarse también estos otros: "La política exterior y Europa", "Lo de Bombay", "Política ficción" y "La verdadera naturaleza de Europa"). La ausencia de estos mecanismos suponía hace unos años la pérdida de oportunidades de progreso y el lento retroceso de Europa en el Mundo. Ahora ya conduce a situaciones desastrosas (véase, por ejemplo, la disparatada propuesta que se hizo para Grecia de convertir el sábado en un día laborable) o a una escenificación que roza el ridículo, como es el tratamiento de la crisis chipriota, un problema que para una entidad política que aún supone casi una cuarta parte del PIB mundial debería ser una bagatela y que se está convirtiendo en un quebradero de cabeza serio ya no por la torpeza, sino por las limitaciones evidentes de una estructura de toma de decisiones que es suicida.
Toca cambiar esto, cambiarlo rápido y cambiarlo bien. ¿Hay alguien al otro lado?

viernes, 15 de marzo de 2013

Sobre rigor y responsabilidad

Una de las muchas críticas que se hacen al actual sistema político español es que ha fracasado como mecanismo para conseguir que los puestos de mayor responsabilidad estén ocupados por las personas más capaces, preparadas y con mejores valores. Al revés, si uno mira a uno y otro Parlamento, Gobierno o Alta Institución se encuentra con un número elevado de imputados (falta de valores), gente sin la adecuadad formación para la tarea que desempeña (falta de preparación) y -a los hechos me remito- escasamente capaces, tal como sufrimos todos los ciudadanos un día sí y otro también.
Seguramente no es fácil encontrar una explicación a tamaño desastre; pero sí que existen algunas cosas que cada uno de nosotros, modestamente, puede hacer para intentar paliarlo. Una de ellas es denunciar aquello que se entiende que no se ajusta a lo que debería ser, y en eso estoy.
Una de las instituciones creadas por el Estatuto de Autonomía de Cataluña de 2006 es el Consell de Garanties Estatutàries. Este "Consell" está integrado por juristas de reconocida competencia (art. 77 del Estatuto de Autonomía de Cataluña) y tiene como función emitir dictámenes sobre la adecuación al Estatuto de Autonomía y a la Constitución de las reformas del Estatuto y de los proyectos de ley; así como de informar antes de que se interponga un recurso de inconstitucionalidad por el Parlamento de Cataluña o el Gobierno de la Generalitat (art. 76 del Estatuto de Autonomía).

(Miembros del Consell de Garanties Estatutàries siguiendo un pleno del Parlament de Catalunya)

Se supone que es un órgano reservado a juristas de reconocida competencia y prestigio que han de obrar con independencia de criterio. Son nombrados a propuesta del Parlamento de Cataluña y del Gobierno de la Generalitat (art. 77.1 del Estatuto de Autonomía). Para garantizar su adecuación al puesto se someten a una audiencia en el Parlamento de Cataluña en la que explican su curriculum y méritos y los diputados pueden requerir las aclaraciones que estimen oportunas; en la misma línea que los "hearings" en el Congreso o en el Senado de Estados Unidos que algunas veces hemos visto en las películas (maravillosa, por ejemplo, "Tempestasd sobre Washington").
La diferencia es que en Estados Unidos -hasta donde yo sé- a nadie se le ocurre presentar un candidato que no reúna méritos suficientes, porque los congresistas y senadores son duros y lo que allí pasa tiene transcendencia. Aquí, en cambio, con frecuencia nos encontramos ante un ejercicio patético en el que los méritos presentados no alcanzarían para un puesto de muchísimo menos relieve y responsabilidad que el pretendido y las intervenciones de los diputados, con frecuencia, carecen de profundidad alguna. Además, estas audiencias no encuentran eco en los medios de comunicación, de manera que es probable que hayamos tenido más noticia de una que ha tenido lugar en Washington que de las que se celebran en Madrid o Barcelona.
Por casualidad he tenido acceso a una de estas audiencias en las que se verificaba la adecuación de varios candidatos al Consell de Garanties Estatutaries al que antes me refería. Aquí puede verse la comparecencia al completo; pero quiero destacar la defensa del curriculum que hace uno de los candidatos y dejar que sea el lector quien juzgue si reúne méritos para aspirar al cargo que ocupa (interviene en catalán, pero creo que puede entenderse bastante bien). También dejo la intervención del único diputado que, a mi juicio, planteó objeciones de verdad al candidato. La intervención de este diputado es en castellano.



sábado, 2 de marzo de 2013

Renta Básica de Ciudadanía

Me acabo de dar cuenta de algo que me ha sorprendido: si un 25% del producto interior bruto mundial (el conjunto de riqueza que se produce en el Mundo durante un año) se repartiera de forma igual entre todos los habitantes del Planeta cada uno de nosotros dispondría de 208 dólares al mes. 208 dólares al mes (160 euros) para todos y cada uno de los habitantes del Planeta. Me he quedado anonadado. Hace tiempo que vengo defendiendo la necesidad de establecer una Renta Básica de Ciudadanía en España; pero siempre había considerado que sería una medida que no podría extenderse más allá de los países más ricos. En lo que se refiere a estos el cálculo que hacía era precisamente el de que un 25% del PIB se repartiera a partes iguales entre todos los ciudadanos (aunque podría matizarse de tal forma que los menores de edad recibieran menos de lo que tocaría de dividir ese 25% entre el número de nacionales y los mayores, más); otro 25% del PIB se dedicara a servicios públicos, un 10% a infraestructuras y demás gastos de interés general y que el 40% restante se distribuyera de acuerdo con los criterios de mercado; esto es, en forma de beneficios por capital y trabajo después de impuestos. Es decir, se pagaría un 60% de impuestos, pero casi la mitad de tales impuestos (un 41% para ser exactos) se redistribuirían entre todos los ciudadanos a través de la Renta Básica de Ciudadanía (RBC). En el caso de España esta operación conduciría a que cada persona recibiera una cantidad de 634 dólares mensuales. Resulta chocante que de acuerdo con esta distribución una familia de 4 miembros recibiría más de 2400 dólares al mes (más de 1800 euros), lo que es más de lo que ingresan muchas familias españolas, incluso muchas de aquellas en las que trabajan todos sus integrantes en edad laboral. Es chocante, pero ahora no me quiero detener en ello porque lo que me interesa resaltar es que este reparto no solamente funcionaría a nivel local (en este caso en lo que se refiere a un país hasta ahora desarrollado como es España), sino que podría operar también a nivel mundial; y esto me parece mucho más significativo.



¡Qué mundo tan hermoso podríamos tener si, simplemente, una cuarta parte de su riqueza total se repartiera de forma que se garantizara que todos los habitantes del Planeta dispusieran de lo necesario para tener un techo y alimento! ¡Qué mundo tan hermoso si todos y cada uno de los seres humanos gozaran de los servicios públicos esenciales (salud y educación)! Y todo eso está al alcance de nuestra mano. Los recursos ahí están y lo único que hemos de hacer es repartirlos de una forma más equitativa. ¡Qué hermoso propósito y qué hermosa tarea!
Evidentemente, no podría hacerse de una vez y sin establecer matices. La diferencia entre el coste de la vida entre unos países y otros aconsejaría que inicialmente lo que recibiera cada persona se ajustara al nivel de vida de su propio país (más en los países que resultan más caros, menos en los países con un nivel de precios más bajo; en algunos lugares 160 euros al mes son prácticamente nada mientras que en otros te colocan directamente en la clase media) para, progresivamente, ir igualando unos y otros territorios. Estoy convencido de que una medida como ésta no solamente sería justa, sino que acabaría suponiendo también un mayor crecimiento global.
Un 25% de la riqueza repartida a todas las personas de igual manera, un 25% para servicios esenciales, un 10% para infraestructuras y gastos de las administraciones y un 40% que se distribuiría libremente en función del trabajo, de los méritos, del patrimonio o de la suerte de cada uno.
He aquí un programa que debería ser asumido y llevado a término. Hace cuatro años muchos en España quizás hubieran pensado que por qué íbamos nosotros a ceder parte de nuestra riqueza en beneficio de todos; hoy muchos de los que hace cuatro años hubieran pensado así firmarían donde fuera recibir esos 160 euros por persona (640 euros para una familia de cuatro miembros). Muchos de los que hoy en Alemania, en Holanda o, incluso, en Estados Unidos, tildarán esta medida de ingenua, demagógica, injusta e impracticable es probable que la añoren en diez o quince años; porque solamente hay una cosa cierta: si no cambiamos radicalmente las bases de nuestro sistema social y económico lo único que espera a una inmensa mayoría es la pobreza extrema, y tras ella ha de venir el colapso del sistema. Hace treinta años pensábamos que sería una guerra nuclear la que nos devolviera a la era de las cavernas; ahora cada vez es más claro que serán los economistas y sus amigos los que nos colocarán otra vez en la oscura Edad Media. 




Hay que reaccionar y no queda mucho tiempo.

domingo, 17 de febrero de 2013

El Informe

Me he pasado un rato leyendo el Informe elaborado por los expertos convocados por el Ministro Wert para la reforma y mejora de la calidad y eficiencia del sistema universitario español. Hay algunas cosas que me han gustado y con las que estoy de acuerdo. Así, por ejemplo, cuando indica que "La actual burocracia de la universidad española no constituye un problema menor que pueda ignorarse: implica un enorme despilfarro de tiempo, medios y financiación" (p. 16) y en la misma línea, en la p. 69 se recomienda que "la ANECA simplifique el sistema actual de acreditación de títulos (programa VERIFICA), para evitar la generación de un alto grado de controles de calidad extenuantes que no aportan beneficios en forma de mejoras". También me gusta la propuesta de sustituir el actual sistema de acreditaciones para el acceso a la condición de Profesor Titular o Catedrático por un procedimiento que se asemeja bastante a las antiguas habilitaciones y coincido en la crítica que se hace al sistema actual que, como se indica, podría implicar la imposibilidad de que se acreditara como Catedrático en España algún galardonado con el premio Nobel (p. 31, n. núm. 30).



Estas coincidencias no impiden, sin embargo, que considere que en general el Informe me parezca claramente desenfocado y en más de un sentido decepcionante, porque en lugar de analizar con rigor y seriedad se pierde en tópicos y lugares comunes, algunos irrelevantes y otros claramente equivocados. En definitiva, es una muestra más de cómo se está abordando en España la permanente reforma universitaria desde hace décadas, una forma torpe que no contribuye en nada a mejorar y que tiene la virtualidad de estropear lo bueno (que no es poco) que tenemos en nuestro sistema universitario (en el SUE, Sistema Universitario Español, que es como se denomina a lo largo del informe).
El Informe comienza con una presentación del SUE claramente orientada a mostrarlo como deficiente y lleno de vicios internos. Se incide en su falta de calidad y se achaca esta no a la falta de financiación (que también sale, es cierto) sino a la endogamia (alguien tendrá que definirla en relación al sistema universitario y explicar a la sociedad que no quiere decir que se contrate a los primos o hermanos de los profesores universitarios, sino que endogamia en la universidad quiere decir que -y ese es el gran pecado- que se pretende que quienes se han formado en una determinada universidad obtengan plaza de profesor en esa misma universidad) y a que la universidad se organiza para servirse a si misma y no a la sociedad (p. 8).
Evidentemente las afirmaciones sobre la endogamia y la presunta orientación "autoreferencial" de la Universidad no están ni demostradas ni siquiera argumentadas, por lo que aquí no me detendré en ellas más que para decir que en la universidad, como en todos los sitios, en ocasiones te encuentras con personas que pretenden proteger tan solo sus propios intereses, pero que afortunadamente son muchas más las que se esfuerzan por hacer bien su trabajo y conseguir que los estudiantes y la sociedad en su conjunto salgan beneficiados. Si realmente en la Universidad estuviéramos pensando solamente en nuestro propio interés ¿habríamos hecho el esfuerzo de modificar títulos, pedir proyectos de investigación, dirigir tesis doctorales u organizar cursos que en nada incrementan el salario que se cobra a final de mes? Se trata de acusaciones tan absurdas que ni siquiera merece la pena comentarlas.
Centrémonos por tanto en el tema de la calidad de las Universidades. El Informe se basa en tres criterios para mantener la escasa calidad del SUE. Por una parte se fija en la poca empleabilidad de nuestros titulados (p. 8), por otra en la ausencia de Premios Nobel "científicos" y en la mala posición de las universidades españolas en los rankings internacionales (p. 7). Me parece que se trata de indicadores poco adecuados. En lo que se refiere a la empleabilidad, y tal como expliqué hace unos meses de forma más detallada, se trata de un problema de la estructura económica española y no de la universidad, como muestra que en estos momentos de crisis nuestros "defectuosamente formados" titulados encuentren trabajo en Alemania, Holanda, Estados Unidos, el Reino Unido, etc. Resultaría chocante que la formación que ofrecemos sea suficiente para las empresas de estos países y, sin embargo, inadecuada para las empresas españolas ¿dónde estará realmente el problema?
El tema de los premios Nobel llama especialmente la atención. Parece casi puesto a calzador para contrarrestar un dato que no tiene refutación: la producción científica española es acorde con el tamaño del país [el Informe se hace eco de este dato (p. 14, n. núm. 15), aunque solamente para despreciarlo con displicencia]. A partir de aquí el Informe dice que lo que cuenta no es el número de artículos, sino la calidad e influencia de los mismos. Cierto, pero eso no anula lo anterior. Si el número de artículos publicados en España es el que se corresponde con el tamaño del país y superior al que sería esperable a partir de la inversión que se realiza en España en investigación ¿por qué no se profundiza en las causas de que esa producción no implique una mejor situación de las universidades españolas en los rankings internacionales o en los premios Nobel concedidos? Más adelante me ocuparé del tema de los rankings universitarios; ahora me centraré en el otro tema que tanto parece preocupar al grupo de expertos: la escasez de premios Nobel españoles.



En primer lugar, llama la atención que si se va a utilizar como criterio para medir la calidad se emplee con tan poco rigor. Así, se indica que en España tan solo se ha obtenido un premio Nobel "científico". Añado las comillas porque creo que en buena lógica podría discutirse la adecuación de ese término para diferenciar entre unos premios Nobel y otros, y especialmente en lo que se refiere al premio Nobel de Economía, que no sabría muy bien si catalogar entre los científicos o entre los no científicos. Aparte de esto no se incide lo suficiente en otro dato, y es el de que han sido cinco los premios Nobel de Literatura que han recibido autores españoles. Un premio Nobel de Literatura es tan premio Nobel como otro cualquiera, y en el SUE hay facultades de Filología, estudios sobre Literatura y, además, los ganadores de los premios Nobel de Literatura también se han formado en universidades (en muchos casos) y son susceptibles de ser profesores universitarios. El hecho de que en España podamos presumir de cinco premios Nobel de Literatura (seis si incluimos a Mario Vargas Llosa, quien también es español y desarrolló una parte importante de su carrera en España) ¿nos habilita a pensar que los estudios literarios de nuestras Universidades son de gran calidad? Y si es así ¿podrían ser tomados como modelo por otras Facultades con menos éxitos en la obtención de premios Nobel? El Informe pasa por alto todo esto que, sin embargo, debería ser considerado si realmente el número de premios Nobel fuera tan relevante. Adelanto algunas hipótesis que quizás puedan explicar esta falta de coherencia del Informe y que, además, pueden darnos algunas pistas sobre la auténtica consideración que tiene que recibir el número de premios Nobel como índice de calidad.
Por una parte, hemos de ser conscientes de que la "carrera hacia el Nobel" es muy diferente según el ámbito en el que nos movemos. Evidentemente no es lo mismo optar al premio Nobel de Literatura que al de la Paz o a un premio Nobel "científico" (y aquí admitiremos pulpo como animal de compañía y asumiremos que el premio Nobel de Economía se encuadra entre los "científicos"). Ahora bien, también la forma en que se puede optar al premio Nobel de Medicina diferirá sustancialmente de lo que hay que hacer para optar al de Química o al de Economía. En definitiva, cada área tiene sus particularidades y mezclar unas con otras se asemeja bastante a sumar peras con manzanas. Por otra parte allí donde tenemos una mayor experiencia en cuanto a premios, en la Literatura, somos plenamente conscientes de que la obtención o no del ansiado galardón tiene que ver muchas veces con factores que nada tienen que ver con la calidad de las universidades. Nuestra falta de proximidad con otros premios Nobel quizás nos dificulta entender que eso también pasa en otros ámbitos. En el caso del premio Nobel de Medicina seguramente no solamente es relevante la calidad del sistema universitario, sino también la de las instituciones sanitarias que permiten que circule con fluidez la información y las técnicas entre los laboratorios y las clínicas. Si estamos hablando del premio Nobel de Economía quizás no debamos escandalizarnos si consideramos que la potenciación de determinadas escuelas a través de mecanismos que van más allá de lo estrictamente académico (presencia en medios, influencia en foros económicos y políticos, etc.) puede tener también que ver con la concesión del Premio. En el caso de otros Premios Nobel seguramente también encontraremos factores que ayuden a explicar las razones de que algunos países acumulen premios y más premios mientras otros permanecen alejados sistemáticamente del galardón. En fin, no lo sé; pero si realmente se quiere utilizar el número de premios Nobel como criterio para santificar o condenar podría ser bueno profundizar en estos y otros aspectos y no quedarse puramente en el número.
Por otro lado, el número de premios Nobel puede ser útil para realizar un ranking de las mayores potencias en cuanto a investigación en el Mundo; pero quizás fuera bueno asumir que España está en la segunda división. Desde el año 2000 tan solo han recibido el premio Nobel de Física, por ejemplo, nacionales de Estados Unidos, Alemania, Rusia, Japón, Italia, Francia, Reino Unido y los Países Bajos (no tengo en cuenta los Estados de origen de los premiados, sino la nacionalidad que tenían cuando consiguieron el premio). ¿No resultará más útil una clasificación que pueda visualizar el lugar que ocupan los diferentes países del Mundo y no una que deja fuera a todos excepto a ocho? No es ésta la visión del Informe, que desprecia los datos de publicaciones realizadas por profesores de universidades españolas mediante un símil futbolístico (p. 35, n. núm. 38). Se mantiene que igual que lo que importa en un partido no son los pases sino los goles, lo que deberíamos considerar no es el número de trabajos, sino cuáles de estos son excelentes, hacen avanzar el conocimiento y conducen a patentes innovadoras. Siguiendo con la misma metáfora podríamos decir que los goles vienen prefigurados por los pases, y que si un equipo tiene la posesión de la pelota es más probable que acabe marcando goles. En definitiva, que los premios Nobel han de ser resultado de una mejora generalizada de la masa crítica investigadora, no un resultado buscado directamente, porque aparte de que la consecución del Nobel puede deberse tanto a factores extra-académicos como académicos, quizás sea más importante para un país mantener un buen nivel medio que no contar con uno, dos o tres premios Nobel en medio de un desierto.

En definitiva, que el hecho de que no se cuente con premios Nobel españoles (fuera de la Literatura, que tampoco se explica bien porque esto se considera irrelevante, como ya se ha apuntado) no dice gran cosa en sí mismo, como tampoco resultaba significativa la crítica sobre la empleabilidad de los graduados españoles. El tercer elemento que considera el Informe es la posición de las Universidades españolas en los rankings internacionales. De nuevo aquí el Informe se queda en el tópico sin profundizar, porque no basta (como se apunta) con ver qué miden los rankings (p. 7) sino que hay que fijarse también en cómo se mide lo que mide. Si realmente le damos importancia a los rankings podemos plantearnos como objetivo mejorar la posición de nuestras universidades en ellos; pero para eso hay que estudiar cómo se configuran tales rankings y proponer medidas concretas que se relacionen directa o indirectamente con los ítems que se tienen en consideración. Este ejercicio está completamente ausente del Informe y no tiene explicación, ya que es relativamente sencillo identificar medidas concretas que tendrían incidencia inmediata en la posición de las universidades españolas en los rankings internacionales. Yo mismo intenté este ejercicio hace unos meses sin más ánimo que proponer una profundización en esta metodología y me sorprendí al ver lo relativamente sencillo que es incidir en algunos indicadores que favorecen el ascenso en los rankings internacionales, a la vez que se apreciaba con nitidez como algunos de los parámetros que se utilizan poco tienen que ver con la calidad y sí con determinada posición de privilegio que las universidades anglosajonas han conseguido en tales rankings y que se mantiene de una forma poco justificada. No entraré aquí de nuevo en lo que allí planteaba, pero sí que me interesa destacar que me parece sorprendente que el grupo de expertos no hayan ido en este punto más allá de una genérica llamada a la excelencia que me parece de una extrema ingenuidad y de nula utilidad.

Puede entenderse ahora el escepticismo con el que abordé la lectura del resto del Informe, cuyo planteamiento inicial me había parecido tan endeble intelectualmente. Si lo que se quiere es analizar la situación de la universidad y las posibilidades de mejorar ésta debemos mirar a la universidad sin prejuicios e intentando ser rigurosos en el análisis, definir las premisas y también los objetivos. Este es un ejercicio que yo no he encontrado en ninguno de los múltiples documentos que se han dado a conocer en los últimos años sobre esta cuestión, y este Informe no supone tampoco una novedad en este punto. Falto de presupuestos conceptuales sólidos lo que sigue al planteamiento es una serie de reflexiones que pueden gustar más o menos, pero que carecen de estructura y coherencia. Como digo algunas me parecen acertadas, pero más por coincidencia con planteamientos y experiencias personales que porque vengan sustentadas por una rigurosa argumentación; y esto es predicable tanto de las propuestas sobre la selección del profesorado universitario como de las relativas a la diversificación de las universidades o a las ofertas de títulos.
No quisiera concluir este breve comentario sin referirme a lo que entiendo es un fallo significativo del documento. En él se dedica un apartado específico a las formas de selección del profesorado y se mantiene expresamente que "Una universidad vale, sobre todo, lo que vale su personal docente e investigador" (p. 11 y se repite varias veces a lo largo del documento). Podemos discutir sobre lo que quiere decir "valer" y, de nuevo, si nos situamos en la perspectiva de lo que valoran los rankings internacionales será cierto lo que señala el Informe, pues elemento clave en tales rankings es la producción científica de los profesores. Ahora bien, si lo que pretendemos medir es la calidad de lo que acaban sabiendo (perdón por utilizar este término tan antipedagógico: "saber") los estudiantes (de grado y de postgrado) que acuden a la universidad, descubriremos que más importante que la calidad de los profesores es la calidad de los alumnos. Cualquiera que haya tenido el más pequeño contacto con la docencia se habrá dado cuenta de que acaban "sabiendo" (perdón otra vez) más los mejores estudiantes que los peores, pese a que el profesor sea el mismo para todos. No es tampoco un secreto que las mejores universidades de Estados Unidos basan su prestigio en la calidad de sus estudiantes y que hacen un esfuerzo significativo por conseguir que el número de solicitudes de acceso sea alto para así poder seleccionar a los mejores estudiantes, que son quienes acabarán consolidando el prestigio de la universidad en el futuro. Desde este punto de vista quizás fuera bueno dedicar un espacio importante a la selección de los alumnos, al menos tan importante como el que se dedica a la selección de los profesores ya que para la calidad (real) del SUE tanto cuenta la selección de unos como de los otros.
En este sentido de incoherencias en la estructura del informe me llama la atención que, como no podía ser menos vistos los antecedentes, se dedique una importancia significativa al gobierno de las Universidades, pese a que no se haya justificado qué relación tiene directa o indirectamente dicho gobierno con la calidad del sistema (desde luego no se deriva de los rankings internacionales que la forma en que se organiza el gobierno de la universidad incida en la posición que ocupe la universidad en el ranking, me remito de nuevo a la entrada en este mismo blog de hace unos meses -"Sobre la gobernanza universitaria (II)"- para contrastar este extremo). Esta insistencia en el tema del gobierno de las universidades me preocupa, sobre todo si se vincula con la referencia que incluye el informe a la "desfuncionarización" del profesorado universitario (p. 30). Esta referencia a la desfuncionarización choca, ya que en el texto del Informe se indica que en la Europa continental el carácter funcionarial del profesorado universitario no parece suponer ningún problema para la calidad del sistema (p. 19); es decir, no parece que influya negativamente en la calidad del sistema el que los profesores sean funcionarios ¿por qué entonces esta insistencia en este tema obviando otros de gran relevancia para que la calidad del sistema (al menos la calidad que reflejan los indicadores de los rankings internacionales)?
Como ya escribí hace meses ["Sobre la gobernanza universitaria (III)"] la preocupación por el gobierno de la universidad y la desfuncionarización de los profesores parece más orientada a dominar la universidad que a mejorar la calidad del SUE. Profesores que pueden ser despedidos y gobierno de la universidad controlado por agentes externos puede ser el mecanismo perfecto para callar una voz que puede ser molesta. Algo de esto debe de haber cuando dos de los integrantes del grupo de expertos plantearon un voto particular (addenda) en relación a este punto en el que, precisamente, inciden en los riesgos que la desfuncionarización pudiera tener en la libertad de cátedra. Parece, por tanto, que esta preocupación no es particular o individual, sino que puede responder a algo más profundo. Deberíamos planteárnoslo con seriedad desde las universidades y no dejarnos enredar por llamadas muchas veces poco sólidas a la "excelencia", "la flexibilidad", "la calidad" o "la rendición de cuentas".

(Imagen de "Los Siete de Gotinga" -entre ellos los Hermanos Grimm- cuya destitución en 1837 dio origen a la construcción dogmática de la libertad de cátedra en Alemania, tal como se explica en la addenda al Informe firmada por Oscar Alzaga Villaamil y Mariola Urrea Corres, p. 7 n. núm. 3)


La universidad ha de intentar siempre mejorar y para ello ha de cuestionarse permanentemente; ahora bien, sin renunciar a la independencia, a su condición de elemento crítico en la sociedad y a la libertad de su personal docente e investigador. Hemos de plantearnos objetivos concretos que cuenten con el consenso social e identificar los mecanismos necesarios para conseguirlos. Los discursos vacíos a los que estamos acostumbrados últimamente en el mejor de los casos son inútiles, con frecuencia nos hacen perder un tiempo maravilloso (como el que estoy perdiendo yo ahora) y en el peor de los supuestos (pero no descartable) son una maniobra para desmantelar la universidad y acabar con un molesto foco de crítica.