martes, 27 de mayo de 2014

Historia, manipulación, ignorancia

Hoy toca cabreo.
Me he puesto a hojear el libro de "Medi" de mi hija. Tiene 10 años y cursa Quinto de Primaria en una escuela pública de Cataluña. "Medi" (Conocimiento del Medio) es una mezcla de lo que en la EGB eran Ciencias Naturales y Ciencias Sociales. Ahora, cuando está acabando el curso, abordan los temas de Historia, que abarcan desde la Prehistoria hasta la Edad Media. En total se dedican a estos temas 63 páginas, desde la 180 hasta la 243. La referencia del libro es la siguiente: C.-A. Trepat y otros, Medi natural, social i cultural, Barcelona, Barcanova, 3ª ed. 2011.
Me he quedado estupefacto.
Es intolerable que en un libro escolar se haga una presentación tan parcial, tergiversada e, incluso, mentirosa de la Historia. Es necesario que los padres reaccionemos ante la sarta de simplezas y falsedades con las que se está adoctrinando a nuestros hijos.
Evidentemente, toda la parte del libro de Medi que comento está dedicada a fomentar la "catalanización" de los estudiantes, ofreciéndoles una visión de la Historia que se centra casi en exclusiva en el territorio catalán. Las relaciones con otros espacios se presentan de manera parcial y, además, claramente orientada a eludir las conexiones de Cataluña con el resto de España (excepto los "Países Catalanes", claro). De hecho, en las 63 páginas que se dedican en el libro a la Historia desde la Prehistoria hasta la Edad Media, pasando por la colonización romana, los visigodos, las invasiones árabes y la unión con Aragón no aparecen ni una sola vez las palabras "España" o "Hispania" ¿cómo se puede explicar la Historia Antigua de lo que ahora es Cataluña sin mencionar la palabra "Hispania"? Difícil ¿no? Bueno, pues este libro lo consigue. Ni una sola vez en 63 páginas. Lo más cercano es el término "Marca Hispànica" que aparece ¡una sola vez! (p. 212); además de figurar también una vez en un mapa (p. 213). Alucinante. Por contra la palabra Francia sí que aparece, e incluso se hace una pequeña explicación del reino franco.



Vamos paso a paso.
En la p. 184 se habla de los yacimientos arqueológicos con restos humanos más antiguos. Se dice que los más antiguos de Europa son los de Atapuerca, situados en Castilla y León (ya hemos evitado decir España) y luego se indica que los más antiguos "en territoris de parla catalana" se encuentran en el Rosellón. ¿"Territoris de parla catalana"? ¿en la Prehistoria? ¿Se dedicará alguien a ver cuál es el yacimiento arqueológico más antiguo en los territorios de habla italiana o alemana o sueca? ¿Qué sentido tiene tal indicación? ¿Quizás hacer calar la idea de que Cataluña existía ya desde el comienzo de los tiempos?
Podría pensarse que soy exagerado, pero algún dato podría confirmar esta suposición. En la p. 188 se indica "Entre l'any 10000 i 8000 aC, al territorio on actualmente és l'Iran..." Correcto, el territorio que actualmente es Irán (y que entonces, hace 10000 años, no era Irán, evidentemente). En la misma página, sin embargo, se indica "Al territorio català els caçadors i recol·lectors van comenzar a ver de pagesos i de ramaders cap a l'any 5000 aC." ¡Vaya! Irán no existía hace 10000 años, pero Cataluña sí hace 7000. A continuación, en la misma página, se remacha la idea: "Durant el período Neolític a Catalunya enterraven el morts..." Tenemos Cataluña ya en el Neolítico. ¿Problemas de expresión? Lo dudo porque en el caso de Irán bien que se cuida el libro de indicar que no hace referencia a un imaginario Irán prehistórico, sino al territorio en el que actualmente se ubica Irán. En fin...



Llegamos a la época de los íberos y de los romanos. Aquí se trata -parece- de evitar a toda costa mencionar los términos España o Hispania, así que todo sucede en "la península ibérica", allí vivían los íberos, ahí llegan los fenicios, allí se establecen los romanos. Siempre la Península ibérica y nunca términos como España o Hispania. Así, en ningún momento se menciona que Tarraco (la actual Tarragona) fue la capital de la Tarraconense (o Hispania Citerior), una provincia romana que ocupaba todo el norte de la actual España, hasta llegar a Galicia. Este dato que podría tener algún interés para los alumnos catalanes es obviado, seguramente porque no interesa que parezca que el territorio catalán tenía vínculos con eso de "las Españas" y así sobre Tàrraco lo que se dice es lo siguiente (p. 200):

"La ciutat més important del territori català en temps dels romans va ser Tàrraco (Tarragona), que tenia aigua corrent a moltes cases. També va ser important Barcino (Barcelona)"

Luego llega la época de las invasiones bárbaras. Aquí se menciona a los visigodos (que gobiernan -como no- "la península Ibérica" y fijan su capital en Toledo (curioso que no se mencione el reino de Tolosa, tan próximo a Cataluña; se me escapan las razones para esta omisión).

A partir de la p. 208 entramos en el nacimiento de Cataluña (así se denomina el tema). Curioso que sea ahora cuando nace teniendo en cuenta que, tal como hemos visto, ya venía siendo referente desde la Prehistoria. La historia se hace arrancar con los francos, a los que se les hace ser uno de los pueblos invasores del imperio romano "a partir del año 476" confundiendo la fecha del inicio de las invasiones bárbaras con aquella en la que es depuesto el último emperador romano, lo que supone un desajuste de casi un siglo; algo que también es preocupante, aunque en este caso nada tiene que ver con el tema de la "catalanización" de los niños que parece pretender el libro de texto.
A partir de aquí se explica la conquista de la parte norte de la actual Cataluña por parte de los francos a finales del siglo VIII y comienzos del IX y la creación de la Marca Hispánica (aquí parece que no hay manera de evitar el nombre, aunque curiosamente solamente aparece una vez -dos si se cuenta un mapa-, pese a la importancia que objetivamente tiene en los orígenes de Cataluña). Aquí se comete, sin embargo, un error no menor al explicar el régimen de los condados catalanes en aquella época (siglos IX-X) cuando se indica que "L'única relació que tenien les comtes amb el rei franc era un jurament de fidelitat"(p. 214) ya que desconoce el carácter de funcionario real del conde en esta época, que es anterior al feudalismo y a la relación de vasallaje entendido como un vínculo exclusivo.
En todo este relato no se hace ninguna referencia a la situación del resto de "la península ibérica", excepción hecha de la mención de que los musulmanes no habían ocupado "algunos rincones de Asturias, Cantabria y el País Vasco" (p. 211) y a la existencia de Al-Andalus, con capital en Córdoba (también en la p. 211).



Y en la p. 216 llega, finalmente, el nacimiento de "La Corona catalanoaragonesa" (sic). Allí se realiza una apresurada explicación del nacimiento del reino de Aragón (necesaria, claro, para poder explicar a continuación la unión con Cataluña) e incluso se dice literalmente "Alfons I (1162-1196). Va heredar de la seva mare el regne d'Aragó i del seu pare els seus comtats catalans. A partir d'aleshores el conjunt de territorio s'anomenaran Corona catalanoaragonesa".
Hasta donde yo sé en la Edad Media no se utilizó la expresión "Corona catalanoaragonesa" por lo que la afirmación del libro de texto ya no es una cuestión de matiz o manipulación, sino directamente una mentira, y como tal mentira intolerable, inadmisible; y menos en un libro dirigido a niños de diez y once años.
Por último, en la p. 217 se da por cierta e indubitada la tesis de que la bandera de las cuatro barras rojas, la señera, tiene su origen en la bandera de los Condes de Barcelona, cuando en realidad se discute si el origen de la bandera está en Cataluña o en Aragón.

En definitiva, me encuentro con un libro de Historia que incurre en imprecisiones importantes (aparte de las señaladas podemos encontrar otras, así por ejemplo, en la p. 202, referida a los comienzos del cristianismo) y en vez de formar en el espíritu crítico y abierto ofrece información sesgada cuando no directamente falsa y orientada a buscar una identificación entre el niño y una cierta idea mítica de Cataluña que, además, pasa por la negación de la existencia de España (repito, en ninguna de las 63 páginas que se dedican al período histórico que va desde la Prehistoria hasta la Edad Media aparece la palabra España o Hispania y tan solo dos veces el término "Marca Hispánica").
¿Qué están haciendo con nuestros niños? Y, por favor, ya sé que durante la época de Franco lo de los Reyes Católicos y el brazo de Santa Teresa y los Tercios de Flandes y la Conquista de América, etc.; pero ¿no hemos avanzado nada en cuarenta años?
Estupefacto, estoy estupefacto.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Derecho a decidir. Así, sí

Desde hace unos años en Cataluña algunos han descubierto el derecho a decidir, ese sintagma nominal gramaticalmente incorrecto si no se le añade un complemento y confuso hasta la tergiversación. Es cierto que cumple las funciones para las que se inventó: evitar emplear la expresión derecho a la autodeterminación, y trasladar a quien se oponga a tal derecho la carga de argumentar por qué está en contra de que la gente decida (lo que a veces se hace pasar por estar en contra de que la gente vote, lo que también es distinto); pero esto no convierte ese pretendido derecho a decidir en verdadero ni evita que se enfrente a ciertos límites infranqueables. No se puede tener derecho a decidir sobre lo que es imposible físicamente (no tengo derecho a decidir si alzo el vuelo agitando los brazos o no), carezco del derecho moral a decidir si uno de los términos de la decisión es éticamente reprobable (no se tiene derecho a decidir si se mata o no a quien se ha colado en la fila del cine) y tampoco se reconoce un derecho (legal) a decidir si uno de los términos de la decisión está prohibido jurídicamente (no se goza del derecho a decidir si se pagan o no los impuestos).
Así y con todo, pese a lo que algunos nos quieren hacer creer, tenemos muchas oportunidades de decidir en el ámbito político. Ciudadanos como somos en una democracia, integrada además en la Unión Europea disponemos de múltiples posibilidades para ejercer el derecho a decidir sobre los asuntos públicos; otra cosa es que aprovechemos ese derecho o que lo utilicemos responsablemente.



El próximo domingo los españoles elegiremos a nuestros representantes en el Parlamento Europeo. Además por primera vez esa elección condicionará la del Presidente de la Comisión. En definitiva, lo que votemos determinará cosas como en qué forma actuará la Troika, cómo se llevaran a cabo los rescates bancarios o los de los países con dificultades para colocar su deuda, si se avanza en la protección de los consumidores, se aumentan los programas de ayudas para el empleo o qué decisiones se adoptarán en materia energética. Las elecciones europeas son las elecciones más importantes en las que puede participar un ciudadano español y no podemos dejarlas pasar pensando que es irrelevante lo que en ellas se decida. Ninguna elección tendrá tanto impacto en nuestras vidas como la elección del domingo que viene. Que se lo digan a Grecia o a Portugal, o que nos lo digan a nosotros, los españoles, que llevamos cuatro años viviendo a expensas de lo que decide la Comisión sobre nuestro cumplimiento o incumplimiento del objetivo de déficit.



Las elecciones tienen también una importancia fundamental para los catalanes que va más allá de la que tiene para todos los europeos. Desde hace dos años vivimos en Cataluña un proceso sin precedentes en el que se ha pasado de reclamar que Cataluña sea un nuevo Estado en Europa a plantear que no sería ningún desastre que un hipotético Estado catalán quedara fuera de la UE. En estos momentos nos jugamos realmente la continuidad en la UE. Algunos de los partidos que se presentan a las elecciones europeas en realidad lo que plantean es que las del domingo sean las últimas europeas en las que podamos participar los catalanes. Es responsabilidad de todos acudir a las urnas el domingo y ser conscientes de que la opción elegida no resultará irrelevante para la continuidad de Cataluña en España y en la UE.
Ser ciudadano no implica solamente gozar de derechos, sino asumir obligaciones. En una democracia nadie puede excusarse plenamente de la marcha de los asuntos públicos. En mayor o menor medida todos somos responsables de lo que sucede, y el ejercicio del voto es uno de los actos más relevantes en los que podemos poner en práctica ese derecho, esa obligación en realidad, de participar en el gobierno de la sociedad. Votemos el domingo y hagámoslo de una forma responsable.



El domingo tenemos el derecho y la obligación de decidir.

De decidir en primer lugar si somos ciudadanos, comprometidos con los asuntos públicos, o meros súbditos que se someten a lo que decidan otros.

En segundo término hemos de decidir qué Europa queremos; si aspiramos a una Europa más integrada o no; si queremos una Europa más comprometida en lo social u otra en la que se primer la libertad de los operadores económicos; una Europa comprometida en la unión fiscal y bancaria o una Europa que no avance en la integración financiera.

En tercer lugar hemos de decidir si queremos una Cataluña que corra el riesgo de verse excluida de la Unión Europea o, por el contrario, una Cataluña plenamente comprometida con el proyecto español y europeo.

Esto es lo que decidimos el domingo. El 25 de mayo ejerceremos verdaderamente nuestro derecho a decidir, el que reconocen los Estados democráticos y de Derecho, aquel que integra a los ciudadanos en el ejercicio responsable del poder.
Ese derecho a decidir sí que lo suscribo; ese sí que reclamo ejercerlo y pido que todos lo ejerzamos.

sábado, 12 de abril de 2014

¿Hasta dónde vamos a llegar?

No me puedo quitar de la cabeza este vídeo:


Es un vídeo realizado en una escuela concertada catalana por alumnos de 6º de Primaria (11-12 años) en el marco de la asignatura de inglés, según consta en diversas informaciones (aquí y aquí).
La escuela no solamente es el lugar en el que se aprende a leer, a escribir y a sumar; sino que es también un espacio donde se adquieren valores y principios. Valores y principios éticos que nos ayudan a convivir en sociedad; en cualquier sociedad; pero también los valores y principios específicos de la comunidad política en la que crece el niño. No es ningún secreto que la escuela es un instrumento de un enorme poder en la configuración de personalidades maleables como son las de los menores y no es casual, por tanto, que en todas (o casi todas) las sociedades se de una importancia fundamental al sistema educativo.
El Derecho español, como no podía ser de otra manera, recoge esta idea en el artículo 1 de la Ley Orgánica de Educación, donde se indica que:

"El sistema educativo español, configurado de acuerdo con los valores de la Constitución y asentado en el respeto a los derechos y libertades reconocidos en ella, se inspira en los siguientes principios:

(...)

c) La transmisión y puesta en práctica de valores que favorezcan la libertad personal, la responsabilidad, la ciudadanía democrática, la solidaridad, la tolerancia, la igualdad, el respeto y la justicia, así como que ayuden a superar cualquier tipo de discriminación".

"valores de la Constitución", derechos y libertades reconocidos en la Constitución, "ciudadanía democrática", "justicia". No son términos que nos inventemos, sino obligaciones concretas a que ha de atenerse el sistema educativo. La escuela ha de transmitir los valores comunes de la sociedad y no puede convertirse en instrumento para el adoctrinamiento en opciones partidarias.
La independencia de Cataluña es un objetivo político que los ciudadanos (ojo, los ciudadanos, no las instituciones públicas) pueden proponer, defender e impulsar; pero no es un valor común sino una opción partidista y como tal opción partidista no puede ser apoyada desde el sistema educativo.
Poner la escuela al servicio de una opción partidista es completamente inadmisible, gravísimo, y no solo porque implica la vulneración de los principios estructurales que han de inspirar necesariamente el sistema educativo; sino por lo que supone de perjuicio para los niños y las familias.

Con cierta frecuencia vengo oyendo desde hace tiempo que el Gobierno español hace bien en no responder a las provocaciones de la Generalitat, que desde hace meses vulnera sistemáticamente el principio de lealtad institucional, supera con creces su ámbito competencial (especialmente al actuar como un sujeto soberano en el ámbito internacional con capacidad de relación directa con otros Estados y organizaciones internacionales) y perjudica los intereses generales de España (al crear una situación de tensión con proyección exterior que obliga a reaccionar al Ministerio de Asuntos Exteriores y a nuestros servicios diplomáticos). Se dice que el Gobierno hace bien porque de esta forma se evitará alentar el victimismo y se reducirá la tensión social. Seguramente es cierto; pero a la vez, no podemos olvidar que ya no se trata de evitar lo que puede pasar, sino lo que ya está pasando. Cuando se toca el tema de la educación y de la escuela ya hemos llegado al hueso de la tolerancia democrática.
El vídeo muestra una actividad escolar. No sé si obligatoria o voluntaria; pero que en cualquier caso habrá situado a cada niño ante la necesidad de preguntarse por su opción en relación al tema de la independencia de Cataluña (la opción del niño que, en realidad, será la opción de su entorno familiar). ¿Cómo podemos tolerar que los menores, niños de 11 o 12 años deban pronunciarse en su entorno escolar sobre sus opciones políticas? Más grave aún ¿cómo podemos permitir que niños de 11 o 12 años sean reclutados en su entorno escolar para formar parte de un vídeo de propaganda independentista?
Es grave lo que ha pasado; pero me parece más grave que no se reaccione. Esto es una línea roja y ningún cálculo político justifica que las autoridades autonómicas y estatales hagan dejación de sus funciones y permitan que los niños puedan ser utilizados políticamente de una forma tan nauseabunda.
La reacción, sea la que sea, ya llegará demasiado tarde para muchos niños catalanes.

martes, 1 de abril de 2014

¿Realmente se completó la Vía Catalana?

Parece ser que hoy se hará pública la Gigafoto de la Vía Catalana. Una foto en la que podrán verse todos los participantes de la Vía Catalana, al menos aquellos que se encontraban en primera fila.
Han pasado más de seis meses desde que se celebró la Vía Catalana, un gran éxito para sus organizadores ya que se movilizó un gran número de personas y, sobre todo, se consiguió transmitir a quienes participaban que formaban parte de un proyecto común, ambicioso y positivo. La estrecha colaboración de los medios públicos y subvencionados, que no se limitaron a informar sobre la Vía, sino que participaron activamente en ella, tal como denuncié en su momento, fue un elemento esencial para el éxito de la convocatoria. Las imágenes seleccionadas por TV3 y el enfoque del especial dedicado a la manifestación contribuyeron de manera decisiva a transmitir que la convocatoria había sido un éxito y que, efectivamente, una serie de manos había unido la frontera con Francia y el límite sur de Cataluña con Valencia. De hecho, a las 17:14, la hora prevista, por TV3 comenzó a pasarse el rótulo que indicaba que la Vía había sido completada. Entonces me pregunté cómo era posible que supieran que eso se había producido, pues para poder afirmarlo sería preciso verificar que en los 400 kilómetros de Vía no se había producido ninguna discontinuidad.
Unos meses después la propia ANC difundió un vídeo en el que se veían desde el aire varios tramos de la Vía. Es el siguiente:


A partir de este vídeo de la ANC se puede comprobar que no en todos los tramos se consiguió ese efecto mágico de que una mano tocara la de quien tenía al lado uniendo los extremos sur y norte de Cataluña. Puede verse en las siguientes capturas de pantalla extraídas del mencionado vídeo:






La existencia de estos huecos en la Vía no impide reconocer el éxito de la convocatoria, tanto desde el punto de vista de participación como de organización, pero también confirma que cuando TV3 pasaba el rotulito de que se había completado la Vía no estaba dando información sino haciendo propaganda, como es habitual.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Lo de Crimea según el Consejo de Europa, lecciones para Cataluña

Fue, creo, en noviembre de 2012 cuando Artur Mas anunció (¿amenazó?) con la internacionalización del conflicto. Esto es, si en España no me hacen caso no me callaré, acudiré a la Unión Europea, a los foros internacionales y a la comunidad internacional.
Como es sabido, esa internacionalización del conflicto no ha tenido ningún éxito. Las puertas de la Unión Europea y de las cancillerías de las potencias se cerraron para Artur Mas y su dedo acusador hacia la "antidemocrática" España. Mi impresión es que no tanto porque la causa secesionista estuviera mejor o peor justificada como porque moverse en el complejo mundo de las relaciones internacionales no es fácil, y menos si pretendes competir contra una potencia media asentada y con buenas relaciones con la mayoría de las grandes potencias y organizaciones internacionales. En cualquier caso, no quiero ahora entrar en esto que daría para un post independiente sino limitarme a constatar que la estrategia diplomática de la Generalitat ha sido hasta ahora un completo desastre.
A estas alturas creo que se arriesgaron a dar un paso tan peligroso como es trasladar el conflicto a la esfera internacional, pese a lo exiguo de sus medios, porque sinceramente creían que tenían razón; esto es, que el Derecho internacional amparaba el planteamiento secesionista de Mas, Junqueras, Forcadell, etc.



Causa sorpresa tamaño desconocimiento, porque solamente es preciso haber cursado la materia "Derecho internacional público" en la licenciatura o grado en Derecho para saber que el derecho a la autodeterminación que se pretendía ejercitar (escondido en ese inefable "derecho a decidir" que hace varios meses desenmascaró Sonia Sierra) no era predicable de Cataluña ya que ni se daba una situación colonial ni una sistemática vulneración de los derechos humanos que justificara una "secesión como remedio". Unos conocimientos mínimos de Derecho de la UE hubieran bastado para confirmar que la permanencia en la UE era también imposible tras la secesión, careciendo de fundamento jurídico alguno tesis como la de la "ampliación interior", que con tanto entusiasmo se difundió durante los años 2012 y 2013 en los medios públicos/subvencionados de la Generalitat.
Es cierto que desde las filas secesionistas se ha intentado construir un argumentario que defendiera sus planteamientos, pero en los últimos meses se ha ido desmoronando con cierto estruendo. Así, en el mes de diciembre cayó la mentira de que la Opinión Consultiva del Tribunal de La Haya sobre la declaración de independencia en relación a Kosovo amparaba una consulta "democrática" incluso aunque fuera contraria a la legalidad, algo que había sido defendido como una certeza absoluta por independentistas como Santiago Vidal o Pilar Rahola (dejo a continuación el vídeo de Santiago Vidal donde lee sin inmutarse el fragmento falso de la Opinión Consultiva del Tribunal de La Haya)


También entre diciembre del 2013 y enero del 2014 se confirmó el rechazo a una continuidad de Cataluña como Estado independiente en la UE. Tanto el Presidente del Consejo como el de la Comisión así lo expresaron incluso con cierta solemnidad en el caso del Presidente del Consejo.
Ahora ha llegado la última confirmación de la falta de fundamento internacional de la pretensión de una secesión unilateral como la defendida por entidades como la ANC o el propio Presidente Mas. La reciente secesión de Crimea en el marco de la crisis ucraniana ha dado origen a un dictamen de la Comisión de Venecia del Consejo de Europa que incluye no pocas indicaciones muy relevantes para el caso catalán. Aquí puede consultare (en inglés) el texto íntegro del informe. A continuación destacaré algunas de las afirmaciones más relevantes del mismo (la traducción es mía y, por tanto, mejorable).

"14. Dado que el artículo 134 de la Constitución de Ucrania define a Crimea como una parte constituyente de Ucrania e inseparable de ésta, la secesión de Crimea requeriría la reforma de la Constitución de Ucrania. Esta reforma constitucional se encuentra, sin embargo, prohibida por el artículo 157.1 de la Constitución de Ucrania que establece: (...).

15. Es, por tanto, claro que la Constitución de Ucrania prohíbe un referéndum local que pueda alterar el territorio de Ucrania y que la decisión de convocar un referéndum en Crimea no entra en el ámbito de las competencias atribuidas a las autoridades de la República Autónoma de Crimea por el artículo 138 de la Constitución Ucraniana (...).

17. Que la Constitución de Ucrania no permita un referéndum para la secesión de ninguna forma contradice los estándares constitucionales europeos. Al contrario, es típico de las Constituciones de los Estados miembros del Consejo de Europa no permitir la secesión (...).

18. Esto no significa que la noción de autodeterminación sea ajena al Derecho constitucional europeo. De todas formas, en su Informe sobre "Autodeterminación y secesión en el Derecho constitucional" antes citado, Comisión de Venecia concluye que la autodeterminación es entendida en primer lugar como autodeterminación interna dentro del marco que ofrecen las actuales fronteras y no como autodeterminación externa a través de la secesión.

(...)

21. Aunque el primer requisito para la validez del referéndum es que no vulnere lo previsto en la Constitución de Ucrania, esto no es en absoluto suficiente."

En definitiva, un referéndum de autodeterminación no puede celebrarse válidamente si vulnera las previsiones constitucionales del Estado del que pretende realizarse la secesión, y el hecho de que tal Constitución no permita la secesión de ninguna manera vulnera los estándares democráticos europeos.
Ahora donde pone Ucrania pongan España y donde pone Crimea lean Cataluña y saquen sus propias conclusiones.

sábado, 22 de marzo de 2014

Mentiras y de las gordas

Ayer estuvieron repartiendo esto en una biblioteca de Barcelona:



Estoy estupefacto.
Se trata de un folleto editado por CDC y que se enmarca en la campaña "Orgulloso de sus orígenes. Orgulloso de Catalunya", también publicitada como "¿Qué gano yo con el Estado propio?" de la que ya daba cuenta "Crónica Global" hace meses. Se trata de una campaña dirigida a convencer de las ventajas de la independencia y que, como digo, está en pleno funcionamiento.
La campaña se basa en preguntas sencillas y respuestas contundentes y lo que causa estupor es no solamente la seguridad con que en el folleto, editado por un partido político, se da cuenta de lo que haría el futuro Estado Catalán (¿cómo pueden saber con tanta certeza lo que pasará?); sino que en él se incluyen afirmaciones que son directamente falsas y, además, fácilmente verificables.

Empecemos por la más clara. En el apartado "Relación con Europa" se afirma textualmente lo siguiente:

"Si Catalunya es un estado, seguirá formando parte de la Unión Europea. La UE no prevé mecanismos de expulsión de sus miembros ni tampoco de aquella parte del territorio de un estado miembro que se haya independizado. Además, el derecho internacional establece que los tratados firmados por el estado predecesor pasan directamente al estado sucesor"



Bien, en los últimos meses tanto el Presidente del Consejo como el Presidente de la Comisión han afirmado de manera expresa y rotunda que en el caso de que una parte del territorio de un Estado miembro se separe de éste los tratados europeos dejarán de aplicarse en el territorio que se secesiona, lo que debe ser suficiente como para calificar de rotundamente falsa la afirmación del panfleto que, como digo, todavía hace dos días se repartía en las bibliotecas de Barcelona. 

¿Como es posible que alguien se pueda dirigir a un grupo de personas y pasarles un papel en el que se dice que Catalunya seguiría en la Unión Europea tras la secesión cuando se sabe que no es así? Una falsedad como ésta supone una quiebra de las reglas básicas del diálogo democrático. ¿Es la mentira parte legítima del debate público? ¿Carece de sanción el intento de engaño? La realidad es la que es y los ciudadanos tienen derecho a no ser engañados.


La tergiversación en el panfleto de CDC no queda en lo que acabo de señalar. En él se recogen otras afirmaciones que no responden en absoluto a la realidad, tal como indicaré a continuación.

En el folleto se indica en el epígrafe "Pensiones" lo siguiente: "Si Catalunya es un estado, las pensiones estarán aseguradas, tanto las actuales como las futuras, e incluso podrán ser mejores. El pago de las pensiones no depende de si estamos dentro o fuera de España, sino que depende del número de personas que están trabajando actualmente y en el futuro en Catalunya

Una respuesta mucho más ajustada a la realidad sería la siguiente:

"Dado que tras la secesión la Seguridad Social española dejaría de percibir las cotizaciones procedentes de los residentes en Cataluña y que las pensiones se pagan con las cotizaciones actuales, sin que opere como sistema de capitalización, lo lógico es que dejen de satisfacerse las pensiones que cobren los residentes en el territorio secesionado.

Esto quiere decir que si Cataluña se independiza los residentes en Cataluña dejarán de cobrar la pensión que venían cobrando hasta ese momento.
El nuevo Estado puede otorgar una pensión a quienes ya la vinieran cobrando; pero será una pensión diferente y que no tiene por qué coincidir con la que se cobraba. Hay que determinar cuántos años de cotización se exigirán, cómo se calculará la cuantía de la pensión y cuáles serán los niveles máximos y mínimos de la pensión. En cualquier caso será una nueva pensión, la pensión que hasta la independencia se tenía desaparece."

En el apartado "Nacionalidad" se indica que "Se otorgará la nacionalidad catalana a todos los ciudadanos que sean españoles y tengan vecindad administrativa en Catalunya, incluidos los originarios de otros países que hayan obtenido la nacionalidad española en los últimos años". Creo que sería necesario aclarar que ésta será, en su caso, la propuesta de CDC, pero no puede desconocerse que se barajan otros criterios para la concesión de la nacionalidad catalana, tal como puede verse, por ejemplo, en este artículo publicado en e-noticias y donde se sostiene una posición mucho más restrictiva sobre la concesión de la nacionalidad catalana, excluyendo de la misma, por ejemplo, a quienes se hayan opuesto a la independencia. Lo cierto es que serían las autoridades del nuevo Estado quienes decidieran qué criterios utilizar para la concesión de la nacionalidad y que no creo que sea posible a día de hoy cerrar ninguna posibilidad. Es bueno reflexionar sobre lo que pasó en los Países Bálticos, cuya "Vía Báltica" inspiró, precisamente, la Vía Catalana del pasado septiembre; tal como hizo hace unos meses Sonia Sierra en este artículo.

En el apartado "Fronteras" del panfleto se hace un totum revolutum entre la Unión Europea, Schengen y "El Espacio Europeo de Libre Circulación de personas y bienes" (¿se referirán al Espacio Económico Europeo? ¿A la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA)?). Lo que ahí dice es esto: "Si Catalunya es un estado en el marco de la Unión Europea, seguirá formando parte del Espacio Schengen. En caso contrario, Catalunya pactará la adhesión al Espacio Europeo de Libre Circulación de personas y bienes" (sic.).
Bueno, ya hemos visto que lo de la pertenencia de Catalunya a la UE no se daría, lo que no impediría sin embargo -buena noticia para los independentistas, no sé cómo no se han dado cuenta- la pertenencia a Schengen, ya que hay países integrados en Schengen que no son parte de la UE. Otra cosa es que se admitiera a Catalunya en el espacio Schengen, porque eso habría que negociarlo, claro. Y en lo que se refiere a la alternativa de incorporarse a ese misterioso "Espacio Europeo de Libre Circulación de personas y bienes" hay que decir que tanto si es el Espacio Económico Europeo como la Asociación Europea de Libre Comercio no afecta la pertenencia a los controles fronterizos, sino, en su caso, al derecho a cruzar las fronteras, que es una cosa distinta.
Sin salir de las fronteras en lo que se refiere a las relaciones Catalunya-España se indica lo siguiente:
"Mantendremos puentes de diálogo y de colaboración con el Gobierno español, no habrá fronteras físicas, habrá total libertad de circulación para las personas, los bienes y los capitales".
Nos encontramos aquí con otra afirmación que no es cierta. Las fronteras tienen dos lados, y podría ser que en el lado catalán no se quisiera establecer ningún control, pero mucho me temo que en el lado español sí que habría controles, entre otras cosas porque una vez producida la secesión la frontera de Cataluña con España es una frontera exterior de la Unión Europea y, por tanto, España está obligada a establecer en ella los controles europeos previstos en relación a países terceros; o sea que lo de que no habrá controles es una pura falsedad. Por otra parte, aquí se vuelve a confundir el control fronterizo con el derecho de libre circulación. Como decía antes son conceptos diferentes, ya que puede existir el derecho y mantenerse el control o desaparecer el control sin que se goce del derecho. En el caso de las relaciones entre una Cataluña independiente y España (y también Francia) mucho me temo que habrá controles y no existirá el derecho. La realidad es la que es.

Lamento profundamente que se confunda de esta manera a los ciudadanos. Es lógico que intenten presentarse las cosas en la forma que más favorezca los intereses de quien realiza la presentación, pero en un país serio el límite a estos relatos "orientados" debería ser la verdad. En Cataluña, por desgracia, ese límite no existe. Algunos al menos gozan de bula para decir lo que quieran, como quieran, cuando quieran y donde quieran. Creo que es obligación de los demás denunciar estas aberrantes manipulaciones, por servicio a la verdad y porque es mucho lo que nos jugamos.

domingo, 16 de marzo de 2014

Tres motores Mercedes y Alonso

Cada temporada oímos que los entrenamientos previos a la primera prueba del Mundial de Fórmula 1 no sirven para determinar dónde está efectivamente cada escudería. Sin embargo con cierta frecuencia esa primera carrera acaba confirmando lo que ya mostraban los entrenamientos de la pretemporada. En el año 2009 los Brawn (antiguos Honda) impresionaron en la pretemporada con tiempos que superaban en más de un segundo al resto de coches. Entonces se dijo que Brawn estaba intentando buscar anunciantes y que por eso en vez de probar de verdad cosas en el coche se limitaba a correr en condiciones de calificación para impresionar a los patrocinadores. Luego comenzó el Mundial y Brawn ganó seis de las siete primeras carreras.
Este año la pretemporada mostró una clara superioridad de los motores Mercedes y en concreto del equipo Mercedes que se ha visto confirmada en la primera carrera. Rosberg ha ganado de forma aplastante y el segundo y el tercero han sido los dos McLaren (cuando escribo esto ya se ha confirmado la exclusión de Ricciardo como consecuencia de haber tenido un flujo de combustible superior al permitido). Espectacular también ha sido el rendimiento de otro coche Mercedes, el de Valtteri Bottas, quien pese a haber tenido un accidente que le relegó a las últimas posiciones de la carrera consiguió remontar hasta la quinta posición, y dando la impresión de que sin aquel incidente estaría también en las primeras posiciones. Tan solo los abandonos de Hamilton (Mercedes) y Massa (Williams-Mercedes) han impedido un dominio total de los motores alemanes. Force India, el otro equipo con motores Mercedes ha estado también a un buen nivel, con Hulkenberg séxto y Sergio Pérez décimo. En definitiva, paliza de Mercedes al resto.



¿Quiere decir lo anterior que Ferrari ya ha perdido el Mundial? Diría que sí, pero evidentemente todavía hay tiempo de reacción. La fiabilidad seguirá siendo importante, como ha demostrado el abandono hoy de Hamilton; aunque probablemente Ferrari también tendrá sus problemas por ese lado cuando le toque (explicaba Alonso hoy que se había quedado sin motor eléctrico durante parte de la carrera). Ahora bien, tampoco ha de descartarse totalmente una reacción. En el año 2010 Vettel acabó la primera carrera del Mundial en cuarta posición a 38,7 segundos de Alonso, ganador de esa prueba, y sin embargo al final de la temporada el campeón fue Vettel, y el año pasado Vettel acabó la carrera de Australia en tercera posición a más de veinte segundos del ganador, Raikkonen, lo que no impidió que de nuevo Vettel fuera campeón como sabemos todos. Ferrari puede reaccionar porque parece que tiene un coche decente, pero que ha de mejorar tanto en motor (y los de Ferrari siempre han presumido de ser más motoristas que diseñadores de coches gráciles y aerodinámicamente eficientes) y en la aerodinámica. Si se ponen las pilas podrán hacer algo, pero han de actuar ya porque de otra forma el Mundial será un concierto de Mercedes, actuando el resto como mero acompañamiento, o, a lo sumo, un duelo entre Mercedes y McLaren.



miércoles, 12 de marzo de 2014

Baño de realidad

Ayer, 11 de marzo, compareció en la Comisión del Parlamento de Cataluña sobre el derecho a decidir el profesor Gregori Garzón Clariana, Catedrático de Derecho internacional público en la Universidad Autónoma de Barcelona y catedrático Jean Monnet de Derecho de la UE. El profesor Garzón ha sido funcionario del Servicio Jurídico de la Comisión Europea y Director General del Servicio Jurídico del Parlamento Europeo (aquí puede consultarse su currículum).



Se trata de un experto en Derecho de la UE que, además, conoce su práctica desde la Comisión Europea y el Parlamento Europeo, su intervención en la Comisión del Parlamento sobre el derecho a decidir se ha ocupado de las consecuencias de una hipotética secesión de Cataluña desde la perspectiva del Derecho Europeo. Su comparecencia, extensa y detallada creo que se convierte en una pieza fundamental para el debate sobre las consecuencias de la independencia de Cataluña tanto por la información aportada, la riqueza de los análisis, el rigor en el razonamiento y la ecuanimidad en el planteamiento. Evidentemente, si uno se queda con los titulares de algunos diarios no tendrá una cumplida imagen de lo que ha dicho el profesor Garzón. Es por eso que cuelgo aquí tanto su intervención como las respuestas que ha dado a las diputados que han intervenido (en la web del Parlament de Cataluña pueden encontrarse todas las intervenciones). La intervención son más de 35 minutos y las respuestas casi 30, pero cualquiera que quiera opinar sobre este debate debe inexcusablemente tener en cuenta estas intervenciones, a salvo de que no le importe expresar opiniones sin tener en cuenta todos los elementos presentes en el debate.



Esta es la intervención inicial del profesor Garzón. Destacaré algunas de las cosas que dice:

- La independencia de Cataluña supondría una discontinuidad respecto a su integración en la UE (minuto 7), esto es, debería negociar su adhesión a la UE como cualquier otro Estado. España, en cambio, seguiría siendo miembro de la UE.

- La teoría de la ampliación interna, aquella que defendía que la secesión dentro de un Estado miembro no podría implicar que los ciudadanos del nuevo Estado dejaran de ser ciudadanos europeos (aquí puede verse un vídeo donde se desarrolla esta idea), carece de base jurídica (minuto 19).

- La pérdida de la nacionalidad española supondría la pérdida de la ciudadanía europea (minuto 21).

- La incorporación de una Cataluña a la UE sería un proceso largo y que no puede - hoy en día- realizarse con carácter previo a la independencia (minuto 25).

- La entrada de Cataluña en la UE podría tener dificultades no solamente por las que planteara España, sino que otros países podrían plantear problemas. En este sentido es muy significativo lo que relata en el minuto 30 sobre la posición francesa al hilo de los debates que siguieron al planteamiento de la posibilidad de que el catalán pudiera ser utilizado en las instituciones europeas.

- No sería imposible que Cataluña llegara a acuerdos con la UE, pero hay que tener en cuenta que los tratados de asociación de la UE con Estados europeos se consideran un paso previo a la adhesión (minuto 32).

En definitiva, una intervención que desmonta las fabulaciones que han ido floreciendo en ciertos medios independentistas sobre la continuidad de Cataluña en la UE, la imposibilidad de que los ciudadanos catalanes perdieran su condición de ciudadanos europeos o la posibilidad de una adhesión express de una hipotética Cataluña independiente.

Quizás esta intervención no satisfizo a algunos de los diputados presentes, y en concreto la Ilma. Sra. Gemma Calvet, de ERC intentó que el Dr. Garzón se volviese a plantear algunos de los temas que habían ido saliendo en su ponderada intervención anterior. Dejo aquí la intervención de la Sra. Calvet.


Y, claro, el profesor Garzón ha de responder. Dejo aquí su contestación.



Como puede apreciarse el profesor Garzón indica que los representantes de las instituciones europeas ya han dejado claro que no habría continuidad en la pertenencia de una Cataluña independiente en la UE, lo que resulta significativo (a partir del minuto 1). También deja claro que no hay duda de que la pérdida de la nacionalidad de un Estado miembro supone la pérdida de la ciudadanía europea (minuto 3:24). Además, sin un cambio de los Tratados no sería posible la incorporación automática de una Cataluña independiente en la UE (minuto 8).

Finalmente, tras la intervención de otros diputados el Dr. Garzón realiza su última intervención en esta sesión de la Comisión para el derecho a decidir del Parlamento de Cataluña. Dejo aquí también el enlace:


Aquí no deja de indicar que las personalidades europeas que verían como "normal" un referéndum en Cataluña son minoritarias (minuto 3) y que la conservación de la nacionalidad española es una decisión de España y decir que tras la secesión los catalanes conservarían la nacionalidad española "es una ingenuidad que mata" (minuto 7). En el Derecho europeo, además, han de respetarse las reglas de juego (minuto 8).

En definitiva, una intervención que hay que ver y escuchar. Aporta muchas claves que deberían ser tenida en cuenta por nuestros políticos, contribuiría, sin duda, a que hubiese algo más de rigor en el debate público. Quienes hayan llegado hasta aquí podrán juzgar si la prensa que ha dado cuenta de la intervención ha sido fiel o no a su contenido.

domingo, 9 de marzo de 2014

¿Hay Historia más allá de la verdad? Sobre una frase de Jaume Sobrequés en la introducción de su libro "Història de Catalunya"


En la introducción del libro de Jaume Sobrequés i Callicó "Història de Catalunya" puede leerse lo siguiente: "Que l'historiador, tot servint fins on sigue possible la veritat, té un comprimís amb el seu país és quelcom que he assumit des del día que vais publicar els primers estudis sobre el passat català". Creo que se entiende bastante bien, pero ofrezco una traducción del fragmento: "Que el historiador, sirviendo a la verdad hasta donde sea posible, tiene un compromiso con su país, es algo que he asumido desde el día en que publiqué los primeros estudios sobre el pasado catalán".



Me llaman la atención dos cosas en este fragmento: la primera es que el historiador se supone que es un científico (en sentido amplio lo de científico, claro), que solamente ha de deberse en su función de historiador al rigor y a la búsqueda de la verdad. Siendo esto así no acaba de entenderse en qué se traduce ese compromiso con el país, a salvo que se reduzca al que todos podemos tener con nuestra comunidad como trabajadores que han de cumplir honradamente con sus tareas. En este sentido el historiador, al igual que el abogado, el albañil o el conductor de autobús tiene un compromiso con su país en tanto en cuanto de que su trabajo se realice bien depende la calidad de la sociedad. Esta observación, sin embargo, es tan trivial que se hace difícil pensar que en la introducción de un libro de historia se dediquen tres líneas a ello.
¿Querrá decir Jaume Sobrequés algo diferente a esto que acaba de ser planteado? ¿Apuntará a que la función del historiador, en tanto que historiador, tiene una incidencia política que ha de ser considerada en su trabajo? Diría que sí, y si se lee lo que va antes y después de la frase que aquí copio se encontrarán elementos que apoyarán esta conclusión. Así, podemos leer justo antes de la frase que se cita: "Que la Història és una ciència social és una realitat que ningú no posa en dubte. Que la reflexió i l'anàlisi sobre el passat tenen sovint una projecció política no és menys cert". E inmediatamente después: "Aquestes consideraciones, que tenen un valor universal, assoleixen una major intensitat a Catalunya, una nació sense estat propi, que en va tenir durant gairabé mil anys i que hauria de poder exercir el dret de tornar-ne a tenir si així ho volgués la majoria dels catalans."

A la luz de lo anterior estremece comprobar con qué claridad se pone de manifiesto este carácter instrumental de la tarea del historiador y las consecuencias de esta tergiversación de la función de la historia: tal como señala Jaume Sobrequés se servirá a la verdad "hasta donde sea posible". Se supone que hasta donde lo permita el servicio al país, punto a partir del cual la verdad ya no podrá ser servida. O es esto o es que el autor se ha expresado rematadamente mal. En cualquier caso impresentable ¿no?

Obtuve la noticia de este curioso planteamiento de Jaume Sobrequés en la conferencia del Dr. Jordi Canal en el Foro "Cataluña en España: historia, cultura e identidad", organizado por FAES. El vídeo puede consultarse aquí:


La referencia al libro de Jaume Sobrequés está en el minuto 11 del vídeo; pero recomiendo vívamente   escucharlo en su integridad. No defrauda en absoluto.