domingo, 4 de abril de 2010

Ferrari tiene un problema

El año pasado, comentando precisamente el gran premio de Malasia, dije que Ferrari comenzaba a hacer cosas raras. Este año ha vuelto a suceder. El año pasado le pusieron neumáticos de lluvia extrema a Raikkonen esperando un aguacero que nunca llegó. El finlandés destrozó las ruedas en unas pocas vueltas y tuvo que volver a entrar a poner neumáticos de seco. Este año la pifiaron en la clasificación esperando esta vez que parara una lluvia que, en vez de amainar, arreció. Incomprensible, cuando hay situaciones raras en la calificación lo que hay que hacer es estar todo el rato en la pista, porque nunca sabes cuándo llegará el buen momento, máxime cuando tienen un coche superior que con un poco más de gasolina es fácil que le saque dos o tres segundos por vuelta al pelotón de cola.
En la carrera, una nueva huida hacia adelante. A Alonso lo tienen dando no sé cuántas vueltas con las gomas duras esperando por si llovía y, así, se ahorraba una parada respecto al resto. Desde la televisión parecía que el cielo estaba despejado y, de hecho, no llovió. No sé si ahora que escribo esto han empezado a caer las gotas que hubieran salvado la estrategia de Ferrari. El caso es que como el agua no cayó en carrera Alonso perdió un montón de tiempo respecto a los que habían cambiado neumáticos antes que él. Bien es verdad que esto no hubiera cambiado nada, porque se hubiera tropezado igual con Button; pero es significativo que se empiecen a hacer cosas raras en la tercera carrera del campeonato, sin necesidad alguna, además, porque lideran la clasificación de constructores y en la de pilotos Massa y Alonso son primero y segundo, incluso después del desastre de carrera de hoy. En definitiva, un fin de semana para olvidar: pifia en la clasificación, estrategia aventurada en la carrera, rotura de cambio y de motor en el coche de Alonso y Massa felicitándose por un séptimo puesto. A ver si va a resultar que Ferrari va a volver a las extravagancias del año pasado. Veremos.
Al menos los Red Bull han acabado sin problemas ¡al fin! Me alegro por Vettel, del que me confieso admirador. Hemos visto también adelantamientos (Hamilton, Alguersuari, Massa), peleas bonitas y, en conjunto, una carrera muy interesante, y sin necesidad de que lloviera. Esta temporada promete ser de las mejores desde hace muchos años.

jueves, 1 de abril de 2010

Algunos intentos de soneto

Hace tiempo que no cuelgo aquí rimas. Ahora casi todas ellas van al blog "Impresiones Rimadas". Hoy, sin embargo, me apetece juntar aquí cinco intentos de soneto que ya tengo por ahí publicados.


Esmeralda

El sentimiento viene en un instante:
fresco olor de una tarde de verano,
luz excelsa de un perfume cercano,
corriente interior, fría y penetrante.
Hondo placer y dolor lacerante.
En la herida del pecho hundes la mano,
con rabia buscas anhelado arcano
mientras te apaga la llaga sangrante.
Rozar deseas la fría esmeralda
cuyo brillo sospechas en el centro.
Suave, exangüe, la vida ya se salda;
pero tienes fuerzas y miras dentro,
contemplas de estrellas una guirnalda
mientras viene la muerte para adentro.


Mar

Si dejaras que el mar los pies te bese,
que se empapen tus muslos de sal y olas,
que se llene tu vientre de amapolas
y que el agua tu pecho sumergiese;
si nadaras a donde nada hubiese,
donde habitan las almas que están solas
y lucen a la noche agrias farolas;
si el rostro un beso helado recibiese
y el frío del océano quemara
la piel que envuelve el corazón durmiente;
si algún día tal cosa te pasara,
y sólo te encontraras, impotente;
abre los ojos para ver la cara
del que en la mar nos mata, complaciente.


¿Dónde están?

Este escalofrío que ahora siento
¿es de esta vida? o, por el contrario,
recuerdo del frío aire estepario,
del océano helado o de aquel viento
que en lo alto henchía mi sentimiento.
Tiemblo ante la imagen de un sagrario,
un cuadro, el tañido de un campanario.
Si pudiera llenarme en un momento
de amores, muertes, lágrimas y risas;
de todo lo que sé que ya he pasado;
de labios y muslos; de suaves brisas;
de los instantes que me han embriagado
y de las negras horas indecisas;
si pudiera ¿sería iluminado?


Amor indiferente

La amistad del amado mueve al llanto
de quien ni fuerzas tiene para odiar
a quien bien quisiera poder amar
igual que ama a Dios un mártir santo.
Con leve sonrisa responde al canto
de quien la vida podría entregar
por unos labios altivos besar
que son puerta del Cielo y de su encanto.
Si amor te profesa el indiferente,
y aun así quieres mostrarle amistad,
hazlo; pero has de tener muy presente
que lo que tú tienes por gran bondad
herida es que marcará su frente,
semilla de una siniestra maldad.


Coloso

Se levanta el coloso no vencido;
ni lamento ni queja en él se encierra;
la rodilla que, fuerte, hinca en tierra
de elevarle es capaz con un chasquido.
Está de pie el guerrero y un aullido
avisa al mundo. ¡Vamos a la guerra!
Ya brilla el cielo de una a otra sierra;
contempla con ternura aquel latido
que la madre natura les regala
como beso enlutado a los poetas.
De una sonrisa el cielo hace gala
y la luz atraviesa altas grietas.
De la ira olvidado, ve la bala.
Sabe ahora que somos marionetas.



lunes, 29 de marzo de 2010

Caballos

Los caballos, al defecar, levantanban las colas en arco, formando un círculo imperfecto cerca de los árboles. Los alaridos eran insoportables; pero no parecían afectar a los animales, que olisqueaban el aire frío del crepúsculo con indiferencia. Los jinetes hablaban quedamente entre sí, acercándose o alejándose con leves movimientos de las riendas o rozando los costados de sus monturas. Los gorros de piel acentuaban lo oscuro de las pupilas, el brillo de la mirada. Alguno escupía con parsimonia, intentando esquivar las valiosos botas de montar. El arco, el carcaj y el sable repiqueteaban sobre la grupa; metal y cuero curtido en la quietud del bosque y la estepa. Una bandada de gorriones cruzaba el cielo gris; volaban como siempre lo habían hecho las bandadas de gorriones, tal como seguirían haciéndolo cuando todos los que entonces vivían ya hubiesen muerto.
Los alaridos cesaron. Se hizo el silencio en la pradera y en el bosque. Los restos del príncipe ruso teñían de rojo la hierba. La primavera se acercaba, era hora de regresar, de abandonar aquella tierra devastada. Hacía frío y se sentían bien, tan bien como sólo pueden estar los vencedores, los vencedores en todas las batallas.

domingo, 28 de marzo de 2010

Es verdad ¡qué aburrida es la Fórmula 1!

Perogrullada de campeonato lo de que la velocidad es consustancial a la Fórmula 1; pero es que es verdad; y no sólo por lo rápido que van los coches, sino por lo poco que tardan en desaparecer los argumentos. Han bastado quince minutos de carrera hoy para que todo el debate sobre si las nuevas reglas hacían la Fórmula 1 más aburrida desaparecieran como por ensalmo.
Hace quince días decía que me parecía que las nuevas reglas favorecerían los adelantamientos. Durante estas dos últimas semanas casi todo el mundo se quejó de lo contrario, de lo aburridas que resultarían las carreras, y hoy han bastado diez vueltas para que todos nos diéramos cuenta de que de aburrimiento, nada. No sé cuántos adelantamientos, cambios de situación y luchas enconadas a lo largo de la hora y media larga de carrera ¡fantástico!
Bien es verdad que la lluvia siempre ayuda; pero sería un error pretender que solamente la lluvia explica lo que ha pasado. La clave está en la nueva regla que prohibe los repostajes. Al no tener que parar para llenar el depósito las entradas en boxes se limitan a los cambios de neumáticos. Forzosamente, salvo en las carreras de mojado, habrá que hacer uno, ya que es obligatorio usar los dos tipos de gomas que aporta el fabricante; pero, a partir de ahí, se puede jugar con introducir un cambio más y ser agresivo en la conducción o, por el contrario, conducir de una forma "más fina" con el fin de ahorrarse la parada en boxes. Hay que calcular si lo que se pierde en la parada (entre veinte y treinta segundos) se compensa con la mayor velocidad que se puede conseguir con neumáticos menos usados. Hoy pudimos asistir a una prueba extrema de este juego: como la carrera se declaró de lluvia ya no era preciso utilizar los dos tipos de neumático de seco (el blando y el duro). A mayor libertad, mayor espectáculo ya que algunos pilotos (Button y los Ferrari, entre otros) optaron por aguantar con un sólo juego de neumáticos de seco desde que dejó de llover hasta el final de la carrera. Esto hizo que en la parte final los coches más rápidos (los que habían cambiado el neumático entre las vueltas 25 y 35) estuvieran por detrás de los coches más lentos (los que no habían entrada a hacer un segundo cambio y tenían las ruedas mucho más gastadas). Este es el ABC del espectáculo automovilístico: que los rápidos estén detrás y los lentos delante, y esto es lo que se puede conseguir con la nueva normativa.
Creo, por tanto, que se va viendo que el cambio de las reglas no estaba mal pensado, incidir en el neumático para que aumente el espectáculo es una buena idea. Y si se mira bien, es lógico. Las ruedas son el elemento más importante del coche, más que el motor, porque yo ya he visto a un piloto empujar a su coche sin gasolina con el fin de cruzar la meta. Sin motor se puede competir, sin ruedas es imposible. Además, dentro de la sofisticadísima Fórmula 1 los neumáticos son comparativamente baratos en relación a la incidencia que tienen en la velocidad del coche. Cuando hace años había dos suministradores de neumáticos (Michelín y Bridgestone) Montezemolo (Ferrari, Bridgestone) se quejaba de que la Fórmula 1 se había convertido en un campeonato de neumáticos y no de coches. De un neumático a otro podía haber un segundo de diferencia por vuelta. Conseguir una diferencia de un segundo a base de mecánica y aerodinámica es una proeza prácticamente imposible. Si ya no estamos hablando de diferentes marcas de neumáticos sino de duros o blandos, o nuevos y gastados, las diferencias pueden ser de dos, tres, cuatro segundos.
Esto es lo que estamos viendo con las nuevas reglas: las diferencias entre gomas hacen que los adelantamientos sean posibles. Ahora bien, creo que la carrera de Australia nos deja otra lección. Si no hubiera habido lluvia no hubiéramos visto un espectáculo como el que hemos visto, y no por lo que sucedió en las seis o siete vueltas en que llovió. Lo importante es que, como decía hace un momento, al declararse la carrera en agua ya no hubo necesidad de "calzar" el neumático duro y unos cuantos pilotos pudieron arriesgarse a hacer toda la carrera con un sólo juego de neumáticos. Sin la lluvia todas las estrategias hubieran sido muy parecidas, la lluvia permitió que compitieran entre sí quienes optaron por cuidar neumáticos y llegar al final (chapeau aquí para Button, que aguantó ¡52 vueltas! con el neumático blando) y los que optaron por una conducción más agresiva a costa de tener que hacer un cambio adicional de gomas. En vista de lo visto quizás fuera bueno dejar libertad a los pilotos para utilizar los neumáticos que deseen; como si quieren probar a hacer toda la carrera sin cambiar ruedas. Habrá circuitos en los que esto no sea posible, pero visto lo de Australia podríamos encontrarnos con pilotos que optan por escoger el compuesto más duro posible e intentar llegar al final con él ahorrándose así veinticinco segundos de parada en boxes.
En fin, que esta temporada tiene muy buenas perspectivas. A ver qué pasa en Malasia.

domingo, 14 de marzo de 2010

¡Qué pena lo del tubo de escape!

Han vuelto Ferrari y Fernando Alonso. Doblete de Ferrari en la primera victoria de Alonso desde hacía más de un año. El equipo rojo vuelve por donde solía y parece que tendremos un campeonato en el que los grandes serán Ferrari, McLaren y Red Bull, con, quizás, la posibilidad de que Mercedes se una a la fiesta. Se trata de solamente una carrera, es cierto; pero ya existen algunos datos que pueden marcar tendencia.
Lo primero es que el mejor coche en conjunto es el Ferrari. Han dominado al resto de rivales con superioridad aplastante, ni los McLaren ni los Mercedes han podido estar a la altura del equipo de Maranello; y tampoco los Red Bull. A mi me parece que, pese a que la pole fue para Vettel y la victoria es probable que hubiera sido también para él de no tener el problema del tubo de escape, Red Bull están un paso por detrás de Ferrari. ¿En qué me baso? Se ha dicho más de una vez que el valor de un coche lo da su segundo piloto, y, por tanto, el valor del Red Bull nos lo ha de dar el resultado de Webber; y Webber tan sólo pudo ser sexto en la calificación ¡a más de un segundo de Massa! En carrera fue octavo, con la tercera vuelta rápida; aunque también a más de un segundo (1,2 en concreto) de la vuelta rápida de Fernando Alonso.
En definitiva, que Ferrari comienza con ventaja y, sin embargo, Vettel estuvo a punto de ganar la partida ¿cómo puede ser eso? pues porque Vettel es un absoluto fuera de serie (y esta es la segunda constatación relevante); el piloto más rápido ahora mismo (y soy alonsista, que conste). El sábado su vuelta de calificación en la Q3 fue para verla. En televisión la dieron en cámara subjetiva y Marc Gené, que la comentaba para televisión confirmaba que estábamos ante algo extraordinario: una vuelta al límite sin cometer ningún error; un piloto lanzado como un vendaval y tan preciso como un robot quirúrgico; un piloto que con un coche inferior es capaz de mantener a raya a los dos Ferrari; en definitiva, una estrella, tal como se sabía desde, al menos, su victoria en Monza. En algunas ocasiones le han denominado el nuevo Schumacher, por aquello de que también es alemán; pero a mi me recuerda mucho más a Ayrton Senna, un piloto rápido, muy rápido, brillante, que destellaba con una sonrisa de niño malo y bueno a la vez que vuelvo a ver en el perenne buen humor de Sebastian Vettel.
El mundial, por tanto, promete. Vettel enfrentándose a los Ferrari y, quizás, derrotándolos. Si McLaren y Mercedes aprietan y se acercan a los de Maranello podremos tener un campeonato muy divertido. Además las nuevas reglas, con la prohibición del repostaje, favorecerán el espectáculo. La calificación se hace con todos en igualdad de condiciones y la degradación de los neumáticos permitirá, quizás, más adelantamientos que en temporadas anteriores.

jueves, 4 de marzo de 2010

El fin del canibalismo

De siempre he sentido curiosidad por el origen y sentido de los tabúes. Quizás por ello sorprendo a veces a mis amigos preguntándoles si saben la razón de la prohibición del canibalismo. Me suelen mirar como si fuera un salvaje, como si la simple duda sobre un punto semejante me convirtiera en potencial caníbal, o como si fuera indecoroso buscar razones para algo tan "evidente". Es claro que esto no satisface mi curiosidad; pero el otro día se me ocurrió una posible explicación que, supongo, es por casi todos sabida o, de lo contrario, habrá sido ya refutada en mil ocasiones. En cualquier caso, como para estas cosas cree este blog paso a detallar mi hipótesis.
Creo que la explicación de la prohibición del canibalismo se relaciona con el paso de la economía paleolítica a la neolítica. De hecho, existen testimonios de que en el Paleolítico se practicaba el canibalismo y, sin embargo, en las culturas históricas esta práctica está, como todos sabemos, generalmente prohibida y, además, proscrita por las costumbres sociales, la ética y la religión. Quizás este cambio esté vinculado al hecho de que en la economía paleolítica los excedentes que generaba el trabajo de cada concreto individuo eran reducidos. Esto es, cada persona dedicaba la mayor parte del tiempo a buscarse su propio sustento (mediante la recolección y la caza) y los escasos excedentes que podía generar eran difícilmente almacenables y, por tanto, aprovechables para otros. En el Neolítico, en cambio, al desarrollarse la agricultura y la ganadería resultaba que cada individuo podía generar excedentes que podían ser aprovechados por otros, lo que permitió la estratificación de la sociedad, creándose una casta superior que vivía de los excedentes que generaban los campesinos.
¿Qué tiene que ver lo anterior con el canibalismo? Pues que en una cultura paleolítica resulta que lo más eficiente que puede hacerse con un enemigo vencido es comérselo, pues no es rentable mantenerlo como esclavo. En el Neolítico, en cambio, el canibalismo es un desperdicio inasumible, porque es mucho más el alimento que puede generar un enemigo vencido convertido en esclavo que el que resulta de comerse su carne. En este contexto, aquellas sociedades que hubiesen generado la prohibición del canibalismo serían más eficientes que aquellas otras que mantuviesen la costumbre de comerse a los enemigos derrotados. Cuanto más intensa fuera el tabú contra el canibalismo más eficiente sería la sociedad. Hay que tener en cuenta, por ejemplo, que las víctimas más apetecibles como alimento (los más jóvenes) serían, al mismo tiempo, aquellos cuyo rendimiento como mano de obra resultaba menos evidente, por tener que mantenerlos durante unos años hasta que pudieran ser realmente útiles. En estas circunstancias un tabú muy intenso favorecería que no se desperdiciaran esos recursos futuros por una satisfacción presente.
En fin, que a mi me gusta esta hipótesis; pero ¿será cierta?

lunes, 1 de marzo de 2010

Parecidos







¿No hay un extraño parecido entre Julio Cortázar y Ernesto Guevara? Hay que tener en cuenta que en la foto que aquí aparece Cortázar tenía unos 50 años, mientras que la de Ernesto Guevara fue tomada cuando era un joven de 22 años.


domingo, 14 de febrero de 2010

La ley de las películas

El mes pasado se ponía en marcha en Cataluña el proyecto de ley del cine. Levantó una pequeña polvareda en el momento de su aprobación por el Gobierno de la Generalitat y en pocos días el polvo se fue depositando en el suelo, sin que hayan tenido tampoco demasiado eco en la sociedad los cierres de salas que se han llevado a cabo para protestar contra la mencionada Ley. Me extraña la relativa paz que rodea todo el asunto; o, por mejor decir, contrasta esta aparente paz con la transcendencia del contenido de la norma. Transcendencia que se deriva no tanto de las consecuencias directas de la misma, sino de lo que supone de legitimación de una forma de hacer que, a mi al menos, me parece muy cercana a la de los regímenes totalitarios. Y la frase anterior no es ninguna metáfora ni exageración, sino que pretende ser entendida en sentido literal. A continuación intentaré explicar las razones que me llevan a una consideración tan extrema.
El motivo de mi preocupación no es la parte del proyecto de ley que se refiere a la obligatoriedad de que la mitad de las copias de las películas que se exhiban en Cataluña deban estar dobladas o subtituladas en catalán. No es que esté de acuerdo con esta exigencia (más bien, no lo estoy); pero no es ésta la parte que me parece más preocupante de la ley, más escandalosa. Lo que realmente me perturba es la previsión del art. 17.1.c) de la norma. De acuerdo con este precepto, las películas que se distribuyan en Cataluña por canales diferentes a las salas de exhibición (los DVD que compramos o alquilamos, vaya) deberán incluir la versión catalana en su menú lingüístico.
Dicho así quizás no parezca tan escandaloso como adelantaba; pero eso es porque las normas siempre se pueden formular, al menos, de dos maneras. En el proyecto de ley del cine esta norma está formulada en positivo (podrán distribuirse en Cataluña las películas que incluyan la versión catalana en su menú lingüístico); pero, claro, la misma norma también puede leerse así: "está prohibida la distribución en Cataluña de películas que no incluyen en su menú de idiomas el catalán". Aclaro que la prohibición no es general, puesto que las películas que no hayan sido exhibidas en los cines de Cataluña no están afectadas por esta prohibición, y tampoco lo están aquéllas que tengan como lengua original el castellano; así como algunas películas europeas; pero hecha la aclaración quisiera que nos fijáramos otra vez en el contenido de la norma:

Está prohibido distribuir en Cataluña películas que no incluyan la versión catalana en su menú lingüístico.

A mi esta norma me parece escandalosa. Pensemos, por ejemplo, en su equivalente en el campo de los libros:

Está prohibido distribuir en Cataluña libros que no vayan acompañados de su correspondiente traducción al catalán.

¿Qué nos parecería? Escandaloso, no; pues con las películas ha de ser lo mismo que con los libros porque, al fin y al cabo también las películas son productos culturales, portadores y transmisores de ideas; y cualquier limitación en su acceso debe ser meditada cuidadosamente y justificada de una forma exhaustiva.
Que los poderes públicos se crean legitimados para limitar el acceso de los catalanes a determinados contenidos culturales es, para mi, muestra de una falta de conocimiento y aprecio de las libertades que raya lo inadmisible, pues toca elementos básicos del sistema político que se ha ido construyendo laboriosamente desde el siglo XVIII.
Es por lo anterior que la relativa tranquilidad con que se ha asimilado el proyecto de ley me parece preocupante ¿estamos dejando de ser ciudadanos para convertirnos en súbditos? ¿estamos ya en disposición que nos guíen los que más saben dejando en sus manos que decidan lo que debemos leer o lo que debemos ver? ¿Estamos dispuestos, en fin, a dejar de ser una sociedad libre y democrática? Por desgracia, parece que así es.

miércoles, 6 de enero de 2010

Política de verdad

Lo más inteligente en política que he oído o leído en los últimos años proviene de un amigo mío, militante de base de ERC, quien hace ya más de seis años, en el 2003, cuando aún se especulaba sobre si ERC pactaría con el PSC o con CiU, me aseguró que el pacto se haría con el PSC. Yo le pregunté que por qué y me dio la siguiente razón:
"Mira, nosotros somos independentistas, nuestro objetivo es poder convocar en un momento u otro un referendum por la independencia y ganarlo. Ahora no lo ganaríamos, y probablemente dentro de cinco años tampoco. Para poder ganarlo tenemos que ir sumando gente a esta causa. Los de CiU ya están en esta línea. Si ahora mismo les preguntas habrá simpatizantes o militantes de CiU que digan que si a la independencia, otros habrá que no; pero en su conjunto verían la independencia como positiva, al menos idealmente. Por eso si pactamos con CiU no ganamos nada de cara a nuestro objetivo último. En cambio, si pactamos con el PSC podemos intentar ir atrayéndolos también al independentismo. Poco a poco, no a todos de golpe; pero nosotros trabajamos a largo plazo porque nuestro objetivo es ambicioso. Si gobernamos con ellos una, dos, tres legislaturas habremos sumado gente al independentismo; o, al menos, habremos colocado a muchas personas más cerca de ser independentistas. Es por eso que pactaremos con el PSC".
Se me perdonarán las comillas, que son excesivas. Han pasado casi seis años, no tomé nota y fue una conversación de café; pero no se me ha olvidado. Es más, casi no pasa una semana en que leyendo las noticias, viendo la televisión o escuchando declaraciones más me convenza de lo ajustado, fino y acertado de aquel análisis.

sábado, 2 de enero de 2010

Un artículo de Francesc de Carreras

Acabo de leer el excelente artículo de Francesc de Carreras "Fin de época". Pensaba introducir un comentario; pero me he dado cuenta de que sería demasiado largo; así que opto por reconducirlo a una entrada en el blog.
El tema es apasionante: diagnosticar las grandes líneas de la evolución mundial ahora que parece definitivamente enterrado el optimismo que siguió a la caída del Muro de Berlín. Y coincido (como coincidirá todo el mundo) en que son más las sombras que las luces: los conflictos se extienden, sin que la extinción del bloque soviético haya tenido como efecto -tal como pretendían algunos- que el mundo sea más seguro y pacífico (al revés). Ahora bien, creo que en el análisis de Francesc de Carreras no tiene el suficiente peso la circunstancia clave para explicar el mundo actual (y, probablemente, el futuro): la globalización. La globalización está detrás de casi todos los fenómenos relevantes que agitan el Mundo desde hace unos años; fundamentalmente porque el paso a una economía mundial hace que los Estados tengan una capacidad de influencia menor que la que tenían. Se ha producido un desajuste entre el poder público y la sociedad y economía global: desde un punto de vista sociológico, político y económico la vida humana se desarrolla en ámbitos que superan a los Estados; en cambio no existe un poder público equivalente al ámbito de actuación de la economía.
Esta falta de equivalencia entre la economía y el poder público es transcendente. Cuando algo va mal no podemos, simplemente, echar la culpa al gobierno. Existen fuerzas que superan a los Estados y que solamente pueden ser controladas por la actuación conjunta de los Estados. La reacción a la crisis económica actual es muestra de ello. La falta de una adecuada coordinación entre los Estados dificulta la salida de la crisis, y lo mismo se puede decir de la crisis medioambiental y de tantos otros problemas actuales.
La crisis del Estado explica también ciertos fenómenos de desintegración estatal que han tenido consecuencias dramáticas (el Cáucaso, Yugoslavia) y todavía puede ser causa de otros conflictos de similares características. A esto hay que añadir la confrontación entre el mundo islámico y occidente. Este enfrentamiento puede tener muchas causas latentes; pero el detonante es el conflicto arabe-israelí; mientras ese conflicto no se solucione las tensiones (mayores o menores según el momento serán permanentes).
Junto con esto en Europa nos enfrentamos a la pérdida de relevancia de nuestro continente. Es algo que se venía previendo desde hace décadas, al menos desde el final de la II Guerra Mundial, y se trata de un proceso que se está acelerando ahora precisamente por la pérdida de relevancia del instrumento que en mayor medida contribuyó a la hegemonía europea durante los siglos XVIII y XIX: el estado-nación. Dado que no existe voluntad de sustituir esta forma de organización social por una fuerte estructura europea el declive de nuestro continente es inevitable.
A partir de aquí prever lo que sucederá en el futuro es difícil. Una cierta "medievalización" es inevitable. Las relaciones entre grupos heterogéneos sustituirán (ya están sustituyendo) a las relaciones entre individuos dentro de estructuras políticas fuertes. Una cierta privatización será también inevitable. En definitiva, un mundo más caótico, más inseguro y, probablemente, más infeliz ¡qué se le va a hacer!