domingo 12 de febrero de 2012

La reforma laboral




No me he leído el texto de la reforma laboral aprobada por el Gobierno el viernes pasado; pero parece claro (si no es así que se me corrija) que entre sus objetivos no está el de aumentar los salarios en España. Y esto no es una buena noticia. Es cierto que el altísimo número de parados es preocupante; pero no debería ser una preocupación menor lo escaso de la remuneración de los trabajadores de este país. Hace poco se publicaba que más del 60% de los trabajadores en España cobraban mil euros o menos al mes. Me imagino que la mayoría de los restantes estarán entre los mil y los dos mil euros, lo que nos da un panorama general bastante desolador. Lo escaso de los sueldos es un problema estructural que de alguna forma tiene que ser atajado, y no parece que la reforma laboral vaya a suponer una mejora de los salarios; más bien al contrario, podría implicar rebajas de salarios. Si esto es así la reforma, incluso aunque suponga un aumento de la ocupación, no es una buena noticia.
Ya sé que con más de cinco millones de parados se me puede decir que lo importante es que la gente trabaje, aunque sea por menos de mil euros al mes; pero a mi me sigue pareciendo que esto no soluciona nada, porque un aumento del trabajo basado en salarios tan bajos no curará las debilidades de nuestra economía y sociedad ya que:
1) No aumentará el consumo, porque con salarios tan bajos solamente se puede sobrevivir (y malamente, además).
2) No mejorará la recaudación de las administraciones públicas; porque quien tiene salarios tan bajos no contribuye prácticamente al IRPF. En general la dependencia que la recaudación tiene respecto a las rentas del trabajo (cada vez menor importante en el PIB) es una dificultad que en algún momento tendrá que ser abordada de manera decidida; pero entretanto no hay más remedio que constatar que un aumento del número de trabajadores no supondrá mejoría alguna en las arcas públicas si los salarios se sitúan tan solo entre el salario mínimo interprofesional y los mil euros.
3) Los salarios bajos contribuirán a que se materialice la crisis de la Seguridad Social que está planeando sobre nuestras cabezas. Como desconocen casi todos los pensionistas, sus pensiones no son fruto de la capitalización de lo que en su día aportaron, sino de lo que pagan a la Seguridad Social quienes ahora trabajan. Como los salarios bajan y las pensiones se mantienen más o menos, pronto resultará imposible sufragarlas. Si no aumentan los salarios las pensiones son insostenibles (salvo que se completen vía impuestos; pero para las dificultades de hacer esto véase el punto 2 anterior).

En definitiva, que la reforma laboral podrá mejorar el empleo; pero es probable que el conjunto de los trabajadores vean disminuidos sus salarios sin que se mejore ni la situación de la Seguridad Social ni de los ingresos de las administraciones públicas. ¿A quién beneficiará, por tanto, una reforma que supondrá nuevos contratos pero, presumiblemente, con sueldos paupérrimos; y, además, una bajada generalizada de los salarios de quienes ahora trabajan? Evidentemente a los empresarios, los mismos que declaran en su conjunto y de media menos ingresos per cápita que la media de los trabajadores y pensionistas. El mensaje es claro: ponga su empresa, intente contratar al primero que pille por cuatro duros y luego declare lo que le de la gana de los beneficios que obtenga ¿o se hará algo serio para evitar el fraude?

Se me podrá decir que qué alternativas existen con cinco millones de parados; y coincido en que en estas circunstancias es necesario adoptar medidas de flexibilización que favorezcan la contratación. No estoy en contra, por ejemplo, de abaratar el despido; porque no creo que esta medida vaya a suponer -tal como dicen algunos- más despidos. Ya ahora si se quiere despedir se despide; seguramente las medidas adoptadas serán eficaces en ese sentido y conseguirán que aumenten las contrataciones; pero al coste de envilecer aún más nuestro sistema de empleo (y aquí el papel de las ETTs tendría que ser también valorado). Mi crítica es que no se perciba que el bajo nivel de los salarios es un problema real y en vez de abordarlo se introduzcan mecanismos que pueden contribuir a agravarlo aún más.
Desde luego las soluciones no son fáciles. A mi se me ocurre una que no es una varita mágica, pero que podría contribuir en algo. Como ya propuse, se podría modificar el Impuesto de Sociedades para que tributasen menos aquellas empresas que pagasen mejor a sus trabajadores. Y para evitar la trampa de que los dueños de la empresa evitasen generar beneficios por el mecanismo de atribuirse unos sueldos despampanantes propondría que a efectos fiscales se considerasen beneficios todo lo que se dedicase a salarios por encima de, pongamos, 150.000 euros al año (o 100.000 ó 200.000, ya se vería). En fin, que convendría pensar mucho en cómo subir los salarios y no, como se está haciendo, en ver la forma de bajarlos.


viernes 10 de febrero de 2012

Lo de Garzón

Comienzo diciendo que no soy penalista; lo que es -no lo niego- una explícita petición de excusas por las tonterías que pueda decir a continuación. Sé de la prevaricación lo que he leído en la Sentencia del TS en la que se inhabilita al juez Garzón, por lo que quizás fuera más prudente guardar silencio; pero como al menos me la he leído y sobre este tema está opinando todo el mundo no resisto la tentación de poner negro sobre blanco lo que pienso sobre el asunto.
Me enteré de la noticia en el metro, y de momento me quedé bastante sorprendido. Hace poco había leído un artículo de Francesc de Carreras en el que explicaba, de forma bastante argumentada, por qué entendía que Garzón no había prevaricado, y la condena me pilló con el paso cambiado. En cuanto pude me puse a leer la decisión y a medida que iba leyendo más anonadado iba quedando por la demoledora argumentación del TS. Incluso sin haber llegado al final ya tenía la sensación de que la mayoría de las críticas que se habían lanzado en caliente al TS no estaban justificadas. El Tribunal explica bien y con detalle las razones por las que había llegado a la decisión de condenar a Garzón.
En la Sentencia se explica que en un momento dado el Juez Garzón ordenó "la observación de las comunicaciones personales" que mantuvieran ciertos detenidos (implicados en el conocido como caso Gürtel) con sus abogados; en concreto con los letrados que se encontraban personados en la causa abierta contra tales detenidos y también (y esto es importante) con "otros [abogados] que mantengan entrevistas con ellos [con los detenidos]". De acuerdo con la explicación que da el TS en su Sentencia, uno de los principios básicos del procedimiento penal es el derecho de defensa, derecho que incluye el secreto de las comunicaciones de los detenidos con sus abogados. Solo de forma excepcional puede romperse este secreto de las comunicaciones. En el Derecho español esta posibilidad se encuentra prevista en el art. 51 de la Ley Orgánica General Penitenciaria, que prevé que la intervención de las comunicaciones de los detenidos con sus abogados solamente podrá ser ordenada por la autoridad judicial y en supuestos de terrorismo. Este artículo había sido interpretado, tal como se explica en la Sentencia, tanto por el Tribunal Constitucional como por el Tribunal Supremo, y ambos habían sostenido que tan solo en los supuestos de terrorismo puede el Juez ordenar la intervención de las comunicaciones entre los detenidos y sus abogados. Además, incluso en estos casos de terrorismo la intervención de las comunicaciones tiene que basarse en indicios de que el abogado en concreto está siendo utilizado para la comisión de nuevos delitos. De acuerdo con esta interpretación del art. 51 de la Ley Orgánica General Penitenciaria la orden dada por Garzón de intervenir las comunicaciones de los detenidos por el caso Gürtel resultaba inadmisible al menos por dos razones: la primera porque no se trataba de casos de terrorismo, y la segunda porque la orden no se había limitado a las conversaciones con concretos abogados que estuvieran siendo investigados o sobre los que existieran sospechas de que cooperaban con los detenidos en su trama delictiva; sino que tal orden de escucha se extendía a cualquier letrado que comunicara con los detenidos, lo que hacía que incluso en casos en los que no hubiera indicios de que el abogado participaba en la trama también sus comunicaciones con el detenido serían intervenidas.
De acuerdo con lo que hasta aquí se ha expuesto pocas dudas caben de que la actuación de Garzón no se ajustó a Derecho, pues ordenó escuchas que no estaban amparadas por la previsión del art. 51 de la Ley Orgánica General Penitenciaria tal como había sido interpretada por el Tribunal Constitucional y por el Tribunal Supremo. A partir de aquí la atribución del delito de prevaricación se encuentra a un solo paso; y es un paso que no es excesivamente difícil de dar tal como veremos a continuación.
Prevaricación es dictar a sabiendas una decisión injusta. Lo de cómo ha de interpretarse lo de injusto está ya resuelto desde hace tiempo. En el caso Gómez de Liaño se estableció que el juez no puede entender que es justo aquello que no se ajusta al ordenamiento vigente; esto es, no puede sustituir el criterio de "lo justo" que se deriva del ordenamiento jurídico por su propio y particular criterio. De esta forma, si lo dictado por el juez al que se acusa de prevaricación no puede ser fundamentado en forma alguna en el ordenamiento vigente estará dictando una decisión injusta; y será la propia falta de fundamentación la que servirá de base para entender que la dictó a sabiendas de que era injusta, entendido aquí injusticia en este sentido: apartarse de lo que resulta de cualquier interpretación posible del ordenamiento jurídico.
En el caso concreto de Garzón se dice que la prevaricación se deriva de que no hay ninguna interpretación posible del ordenamiento jurídico que permita llegar a entender como fundamentada la orden de intervenir las comunicaciones entre los detenidos y sus letrados (incluidos los que pudiera tener en el futuro) y que el juez era consciente de que su orden vulneraba el derecho de defensa de los demandados (así se parece deducir de la propia orden dictada por el juez Garzón y que se reproduce en la sentencia).
Y como decía, tal como construye su discurso el TS pocas dudas nos quedan de que la decisión de Garzón es incompatible con la interpretación del art. 51 de la Ley Orgánica General Penitenciaria que hace el Tribunal Constitucional y que, la decisión que dictó es, por tanto, injusta. Como no parece que pueda presumirse un mero error en hechos tan evidentes como son la interpretación de un precepto tan relevante en la instrucción penal como es el art. 51 de la Ley Orgánica General Penitenciaria es difícil sostener que la sentencia injusta que dictó el juez Garzón no fue dictada "a sabiendas", y si sumamos injusticia de la decisión con conocimiento del carácter injusto por parte del juez ya tenemos el tipo de la prevaricación.
¿Prevaricó Garzón, entonces? Ya digo que la Sentencia del TS es convincente en la demostración de lo equivocado que estuvo el juez al dictar la resolución que ordenaba las escuchas; pero creo que asumiendo en su totalidad los hechos que se dan por probados y buena parte del razonamiento jurídico se podría llegar a una sentencia absolutoria. Así, por ejemplo, y de forma descuidada, me atrevo a imaginar que en un determinado punto de la sentencia esta podría continuar de la forma que me invento a continuación:

"... queda claro, por tanto, que la actuación del juez Garzón no se ajusta a lo previsto en nuestro ordenamiento jurídico en lo que se refiere a la intervención de las comunicaciones entre los detenidos y sus letrados; ahora bien, este error en la apreciación del juez no es aún delito de prevaricación. Para que éste se de es preciso que la interpretación del ordenamiento que realiza el juzgador no encuentre sustento alguno en el ordenamiento vigente. El Derecho no es una ciencia exacta, las normas admiten múltiples interpretaciones, unas mejor fundadas que otras. Las técnicas de la argumentación y del debate jurídico, unidas a la estructura jerarquizada de los órganos jurisdiccionales permiten ir depurando las diferentes interpretaciones, descartando unas y convirtiendo en dominantes otras, aunque siempre sometidas a vaivenes que no solamente dependen de la actividad del legislador, sino también de la constante evolución de la ciencia jurídica.
En estas circunstancias la prevaricación ha de reservarse para aquellas decisiones que no encuentran apoyatura alguna en el ordenamiento vigente; solamente aquellos casos en los que el juzgador ha hecho prevalecer un puro criterio personal sin optar por ninguna de las múltiples interpretaciones posibles del ordenamiento ha de operar este tipo penal que, si bien es garantía para los justiciables y el conjunto de la sociedad del correcto funcionamiento de la administración de justicia, no puede convertirse en amenaza para la independencia del juez, sometido únicamente a la ley y al derecho. La independencia y responsabilidad del juez, de todo juez con independencia del puesto que ocupe en el escalafón o el órgano jurisdiccional en el que desempeñe su función constitucional, han de permitirle operar sobre el ordenamiento con libertad de criterio, estando sometidas sus decisiones al escrutinio que resulta del sistema de recursos, pero sin que él mismo vea amenazada su función de intérprete de la ley más que en aquellos casos en los que su actuación pueda ser considerada arbitraria.
Evidentemente la independencia del juez ha de estar compensada por el ejercicio responsable de la crítica y por la valoración del conjunto de su función que realizan los órganos competentes del poder judicial; pero no es función del Derecho penal; y, en concreto, del delito de prevaricación, orientar la interpretación del ordenamiento que hacen los jueces; sino exclusivamente sancionar aquellos casos de ejercicio arbitrario de la función jurisdiccional.
De lo que se ha dicho hasta ahora se desprende que basta que algún criterio hermenéutico apoye la decision del juez para que se excluya el tipo de la prevaricación, con independencia de que la interpretación realizada por el juzgador en el caso concreto resulte errónea, o que acabe siendo revocada o, incluso, anulada por la autoridad correspondiente. El mero error no es prevaricación.
Pues bien, en el presente caso nos enfrentamos a una interpretación del art. 51 de la Ley Orgánica General Penitenciaria que choca con la sostenida por el Tribunal Constitucional en su última jurisprudencia; pero que no contradice el tenor literal de dicho precepto. Efectivamente, este art. 51 establece que las comunicaciones entre los detenidos y sus letrados pueden ser intervenidas por orden judicial y en caso de terrorismo. La dicción no aclara si son dos supuestos diferentes (se podrá intervenir cuando exista orden judicial y, además, en los casos de terrorismo) o uno solo (solamente se podrán intervenir tales comunicaciones cuando estemos ante un caso de terrorismo y, además, se dé la orden judicial). El tenor literal no es claro, y prueba de ello es que una antigua decisión del Tribunal Constitucional [citada, por cierto, en la Sentencia que condena a Garzón] hubiera realizado dicha interpretación. Es cierto que con posterioridad el Tribunal Constitucional modificó dicha interpretación; pero si en un momento dado el Tribunal Constitucional interpretó el precepto que nos ocupa en un sentido parecido al que ha utilizado el acusado en este proceso ¿puede considerarse absolutamente infundada la interpretación que realiza éste último? Es cierto que los jueces no solamente están sometidos a la ley, sino también al derecho, entendido como aquel conjunto de elementos normativos que configuran el ordenamiento jurídico y que van más allá de los meros preceptos legales; y entre estos elementos normativos tiene un valor singular la doctrina del Tribunal Constitucional, doctrina que, como se ha explicado, ha modificado aquella inicial que permitiría dar fundamento a la decisión que sirve de base a la acusación de prevaricación que aquí se juzga; ahora bien, no está absolutamente prohibido que los jueces discrepen de la doctrina del Tribunal Constitucional. Este mismo Tribunal Supremo en alguna ocasión ha tenido que apartarse de lo establecido por el Tribunal Constitucional al entender que lo que correctamente se derivaba del ordenamiento jurídico difería de lo establecido por el máximo interprete de la Constitución. La independencia judicial permite estos resultados que, con mayor o menor fortuna pueden encontrar amparo en el ordenamiento; pero que, en principio, no pueden ser considerados como aplicación arbitraria del mismo.
En definitiva, es claro que la decisión adoptada por el acusado es contraria a Derecho; pero no es cierto que carezca de fundamentación alguna en el ordenamiento. La dicción del art. 51 de la Ley Orgánica General Penitenciaria permite tal equivocada interpretación que, si bien debe ser rechazada, no constituye un supuesto de decisión injusta en el sentido en el que se utiliza en el tipo penal de la prevaricación por lo que no cabe aquí más que absolver al condenado".

Sería otra sentencia posible que a mi me satisfaría más que la que se ha dictado. Ahora bien ¿se equivocan los magistrados del Tribunal Supremo que han condenado a Garzón? No lo sé, como digo, fundamentan su decisión con tal solidez que me hacen dudar de mi propia percepción del caso. ¿Prevarican al condenar a Garzón tal como se ha llegado a decir? Rotundamente no. Han construido una sentencia que, a mi juicio, satisface plenamente las exigencias de fundamentación que requiere nuestro ordenamiento. No es, en absoluto, una sentencia prevaricadora.
¿Qué pasará a partir de ahora? Bien, en esta sentencia tan bien fundamentada se da un paso en la objetivación de la prevaricación. El elemento clave en la condena ya no es la propia ley, sino la interpretación que de la misma hace el Tribunal Constitucional. A partir de ahora cuando un juez se aparte ya no de la ley, sino de la interpretación que de la ley hacen los máximos órganos jurisdiccionales del país ¿está incurriendo en prevaricación? Mucho trabajo pueden tener a partir de ahora los jueces juzgándose unos a otros.

domingo 29 de enero de 2012

Lo de Spanair

Hace un año escribía esto sobre las primeras medidas adoptadas por el "Gobierno de los mejores". Entonces me quejaba, entre otras cosas, de las ayudas a Spanair y en un comentario (firmado por Carlos) se apuntaban las dudas que planteaban dichas ayudas desde la perspectiva del Derecho de la competencia y la limitación que éste establece respecto a las ayudas estatales.
Ahora un año después se ha concretado la debacle y el presidente Mas reconoce que por la compañía hicieron "lo que han podido y más". Ya me gustaría que se hiciera también lo que se pudiera (ya no pido que se haga más de lo que se pueda, porque tratándose de dinero público este "más de lo que se pueda" se acerca peligrosamente a la irregularidad administrativa o, incluso, la malversación); pero sí al menos todo lo que se pueda por la sanidad, la educación y los servicios sociales. Seguramente es pedir demasiado que en esta época excepcional que nos toca vivir los gobernantes se den cuenta de que no estamos para subvencionar aeropuertos o líneas aéreas, ni para festejos y televisiones; que debemos centrarnos en lo esencial y abordar los problemas como lo que son: problemas graves que no se resuelven simplemente recortando a quienes no pueden hacer nada para evitar lo que se les viene encima (funcionarios, pensionistas) para seguir pagando a los que viven cómodamente instalados en el sistema (medios de comunicación subvencionados, circuitos de cursos y formación, agencias y empresas públicas, etc.).
Hacer política no es más que elegir; elegir sabiendo que la elección afectará a vidas y personas; ahora y en el futuro. Y lamento decir que las elecciones que se han hecho en el último año me parecen casi todas equivocadas.

domingo 15 de enero de 2012

#yonopuedopagar


Acabo de leer esta noticia, que me deja bastante preocupado. Reproduzco lo que comenté en facebook sobre ella:


Es claro que los medios oficiales intentan minimizar todo lo que se refiere a ese movimiento de insatisfacción social que desde hace unos meses se ha instalado en varios países (no solo en España). El mirar para otro lado no hará que cambien las cosas porque: 1) El contexto económico y social es objetivamente muy malo, y cada vez son más quienes están profundamente afectados por la crisis. 2) La percepción de que la situación actual es injusta está cada vez más asumida, lo que provoca rechazo a las instituciones y resistencia ante los sacrificios que de forma constante se vienen exigiendo desde hace años sin que se aprecie mejoría alguna. 3) En momentos como éste son incidentes aparentemente "menores" como puede ser la subida del transporte, del pan, de las tarifas eléctricas o de las tasas universitarias los que desencadenan conflictos graves. La olla se ha calentado y no hace falta mucho para que estalle.

Teniendo en cuenta lo anterior es bastante irresponsable que la clase política y sus socios, los medios de comunicación, sigan actuando como si la situación no fuera excepcional. Lo es, y en una situación excepcional es preciso un pacto que permita unir a la sociedad, no bastan soluciones parciales que lo único que harán será conducir al desastre. Es preciso 1) depurar responsabilidades, tanto en lo que se refiere a los defraudadores y corruptos (la prensa está llena de referencias a infracciones y delitos fiscales y vinculados al tráfico de influencias) como a los responsables de la crisis por haber actuado de manera poco adecuada en los años que precedieron a ésta. 2) Fijar medidas no coyunturales, sino de reforma profunda que permitan otorgar una solución definitiva a la falta de ingresos de las administraciones públicas. Estas medidas tienen que incluir el cese de gastos inútiles (televisiones, infraestructuras "suntuarias", administraciones inútiles, empresas que solo sirven para colocar a afines a los partidos...), si es preciso incluirán también el aumento de impuestos y, si es necesario, la disminución de la retribución de los empleados públicos, pero con el compromiso de que esa disminución en la retribución no ha de ser permanente, sino limitada al tiempo en que dure la situación excepcional que vivimos. 3) Las medidas anteriores tienen que ir acompañadas de medidas que palien los altísimos costes sociales que está acarreando la crisis económica; en este sentido es fundamental un plan para evitar los deshaucios de familias sin recursos, sin que esto suponga en ningún caso la condonación de las deudas que en su momento se asumieron voluntariamente. 4) El conjunto de la sociedad nunca admitiría una disminución en la calidad de la sanidad y la enseñanza públicas. Un pacto como el que aquí se propone tiene que garantizar que la sanidad y la educación seguirán siendo universales, gratuitas y de calidad.

miércoles 28 de diciembre de 2011

El pasado, tan cerca y tan lejos

Me fascinan las fotos y las películas antiguas. Creo que ya he colgado algunas que he ido encontrando; pero hace un momento, al ver el facebook de Blanca Vilà me han entrado ganas de volver a sacar cosas del pasado que he ido encontrando. Aquí van:

La primera foto (de aproximadamente 1826)


La primera foto en la que se ve a una persona (1839)


Fotografía en color de un pueblo francés ¡en 1877!


Fotografía en color tomada en el Cáucaso hacia 1912


La Belle Epoque en color. Imágenes de varias ciudades europeas en los años anteriores a la Primera Guerra Mundial






lunes 26 de diciembre de 2011

Las ideas... esas cosas del pasado

En ocasiones ya te pones de mala uva nada más abrir el periódico. Esta mañana lo primero que me salta a los ojos al entrar en El País son una declaraciones del alcalde de Toledo (PSOE) en las que manifiesta que "El líder primero, y luego las ideas". Sorprende ¿no? Uno tiene el ingenuo planteamiento de que en política se está para llevar determinadas ideas a la práctica con el objetivo último de mejorar la sociedad; en ese sentido las ideas han de ser siempre lo primero. Cuando los ciudadanos elegimos a nuestros representantes sería deseable que lo hiciéramos teniendo en cuenta qué planteamientos hacen acerca de los problemas que afectan a la sociedad y cómo piensan abordarlos; de qué manera pretenden mejorar nuestra calidad de vida, cómo piensan facilitar que las personas consigan sus objetivos individuales y colectivos... en definitiva, se suponía que la política era, ante todo, una batalla de ideas guiada por criterios racionales.
No soy tan ingenuo como para no haberme dado cuenta de que esto que digo es ahora más un paradigma ideal que descripción real de la política; no se me oculta que entre ideología y gestión la gestión (mala gestión con frecuencia) le gana la partida a la ideología; y no creo que eso sea una buena noticia.
Ahora bien, hasta ahora no creo que ningún líder político relevante haya dado el paso de convertir la práctica en paradigma, de hacer pasar por bueno lo que es una perversión del sistema, de reconocer expresa y públicamente que lo de las ideas no tiene tanta importancia, que son más importantes las personas. Ahora el alcalde de Toledo ya lo ha hecho, y además de una manera fundamentada, porque en la entrevista añade que "no se le puede decir a gente muy preparada políticamente, como son casi todos nuestros militantes, que lo importante son las ideas y lo de menos los líderes". ¡Claro, hombre! Es evidente que todas esas personas "muy preparadas políticamente" ya están en el secreto, saben de sobra que las ideas no importan, que lo que cuentan son las personas que se pongan en un cartel electoral, que engatusen a los votantes con su simpatía, su carisma o lo que sea y acaben consiguiendo que los votos fluyan hacia las urnas. Una vez que se consigue el poder esas personas "muy preparadas políticamente" saben que cargos y prebendas vendrán de aquí y de allá y que no es hasta ese momento en el que hay que ponerse a pensar en qué se hará con el poder que se ha conseguido. Ese será el momento de las ideas, de las ideas orientadas a conseguir que el poder no desgaste, a explicar que todo lo bueno que pase (hasta que el tiempo mejore) es cosa suya y todo lo malo es culpa de otros; ideas dirigidas a conseguir que en la siguiente elección los votos vuelvan a fluir, lo único que importa. ¡Qué suerte sería que se pudiera tener el poder (las prebendas) sin gobernar! Eso sería la cuadratura del círculo de estos políticos actuales "tan preparados", tan preparados para ganar elecciones y tan poco preparados para gobernar; pero es que, claro, para gobernar (bien) se precisan ideas y eso, por lo que se ve, es lo que menos importa.
Y todavía se preguntarán las razones de la desafección de la ciudadanía.

SORPRESA: Esta tarde vuelvo a entrar en la noticia a la que hago referencia en esta entrada y veo con estupor que se ha modificado sin que alcance a ver indicación, advertencia o explicación de la mutación. El titular ya ha cambiado (ahora es "Es líder quien vence con sus ideas y propuestas") y se ha alterado el texto del artículo. Pues será que alguien se ha dado cuenta de que se les había ido la mano. Intentaré recuperar de alguna forma el artículo original. A ver si hay suerte...

PUES SÍ QUE HA HABIDO SUERTE. Aquí están, un poco borrosos, pero están, los pantallazos de la versión original de la entrevista que publicaba esta mañana El País:



viernes 16 de diciembre de 2011

Manifiesto por la regeneración democrática

Manifiesto por la regeneración democrática elaborado por Carles Górriz López y Rafael Arenas García:

"El movimiento 15M ha puesto de manifiesto que somos muchos los que pensamos que la democracia española precisa reformas en profundidad. En los últimos treinta y cinco años nuestra democracia ha sido fuerte, ha permitido que los españoles viviéramos en paz y ha sido clave en el éxito más importante de los últimos dos siglos: la incorporación a la Unión Europea y con ello la plena participación de España en el proyecto europeo del que nos habíamos sentido ausentes durante buena parte de los siglos XIX y XX. Además, estos años han sido de desarrollo económico, potenciación de las infraestructuras, mejora de la sanidad y de la educación. España es a comienzos del siglo XXI un país desarrollado que participa plenamente en las relaciones internacionales en plano de igualdad con los países económica y socialmente más avanzados, y los españoles somos agentes activos en la nueva sociedad global. Todo esto no hubiera sido posible sin el sistema democrático al que da forma la Constitución de 1978, la más importante de las que ha tenido España en su Historia.

El reconocimiento de todos estos elementos postivos no debe, sin embargo, apartarnos de la necesaria tarea de crítica permanente al sistema que permita identificar sus puntos débiles y plantear propuestas para su mejora. En este sentido, el 15M ha de entenderse como una llamada de atención a la clase política que nos gobierna y cuya calidad se ha deteriorado peligrosamente en los últimos años. Este deterioro puede trasladarse al conjunto del sistema y producir una desafección en la ciudadanía cuyos primeros síntomas ya son manifiestos desde hace años (aumento del voto en blanco, del nulo en las últimas elecciones, altas tasas de abstención, etc.).

En este contexto resulta imprescindible una regeneración de nuestro sistema; regeneración que no será posible sin reformas de gran calado, algunas de las cuales precisarán la modificación de la Constitución. Se trata de reformas encaminadas a garantizar que las reglas del juego democrático sean más justas, a mejorar la calidad de la clase política y a potenciar la participación de la ciudadanía; se trata, por tanto de reformas en las que todos los partidos podrían (y deberían) estar de acuerdo, pues no implica opción alguna por políticas concretas.

En primer lugar, es imprescindible una reforma electoral. No es asumible que, por ejemplo, en las últimas elecciones generales celebradas el PNV con 303.000 votos consiguiera 6 escaños, mientras que UPyD con 303.000 votos obtuviera 1 solo e IU, con casi un millón de votos, sólo 2 –es decir, una tercera parte de los escaños conseguidos por el PNV-. Resulta evidente que el sistema electoral actual no consigue que el Congreso de los Diputados refleje las preferencias políticas de los ciudadanos y, por esto, debe reformarse el sistema electoral.

La reforma ha de pasar por la eliminación de la provincia como circunscripción electoral.. La única forma de conseguir una representación adecuada de la ciudadanía es tomar como circunscripción electoral en cada elección el territorio al que se refirere dicha elección: si se trata de las elecciones al Congreso la circunscripción ha de ser toda España; si las elecciones son autonómicas la circunscripción ha de ser la Comunidad Autónoma; si son europeas la circunscripción ha de ser Europa (lo que obligaría a la creación de auténticos partidos europeos) y si la elección es municipal ha de ser el municipio. Esta reforma es absolutamente imprescindible y debería, incluso, adoptarse antes de las próximas elecciones, so pena de que éstas, de nuevo, no ofrezcan una imagen fiel de la voluntad política de los españoles. Todo ello sin perjuicio de que las diferentes sensibilidades, culturas, tradiciones y lenguas se encuentren adecuadamente representadas por ser elementos consubstanciales de la sociedad que tienen que tener su reflejo en las instituciones públicas. El objetivo ha de ser conseguir una mejor representación, no la uniformización.

Los partidos políticos son imprescindibles para el funcionamiento de nuestra democracia. Asumimos, además, que son, en general, estructuras democráticas y abiertas. Por eso instamos a todos los españoles a integrarse y participar en la vida de los partidos: cuanto mayor sea la participación mayor será la proximidad de los partidos a los ciudadanos y mayores las posibilidades de que desde dentro de los partidos se produzca la transformación de la forma de hacer política. Ahora bien, en las circunstancias actuales es preciso realizar un esfuerzo importante de apertura de los partidos a la sociedad; esfuerzo que ha de concretarse en la abolición de las listas cerradas. Las elecciones deben permitir que los ciudadanos elijan de entre los candidatos presentados por los partidos aquellos que prefieran, sin tener que limitarse a optar por una u otra lista. Las listas abiertas son un elemento que incrementa la participación ciudadana y, a la vez, una limitación al poder de los partidos que, con el sistema actual, tienen una incidencia determinante en la composición de los distintos Parlamentos y demás órganos elegidos.

Los partidos hasta ahora, y con evidentes excepciones, no han sido mecanismos que llevaran a los mejores a las más altas cotas de responsabilidad. Una tarea fundamental de los partidos es la selección de las personas que han de desempeñar los cargos de más responsabilidad en nuestra vida política (Presidente del Gobierno y de las Comunidades Autónomas, Ministros y Consejeros, Diputados y Senadores, etc.). En los últimos años hemos visto como personas imputadas asumían y asumen dichos cargos; cómo personas sin formación académica ni curriculum personal son designados para puestos de una altísima responsabilidad. Esta situación pone en evidencia un fallo en el funcionamiento de los partidos que debe ser objeto de enmienda. Una mayor participación ciudadana y la sustitución de las listas cerradas por listas abiertas pueden ser un acicate para que los partidos opten por la vía del rigor y la excelencia en la confección de sus listas y en la elección de las personas que han de ejercer cargos de responsabilidad, tanto en los partidos como en las distintas administraciones, en los órganos legislativos y en las altas magistraturas judiciales. Solo así se conseguirá lograr una revalorización de la política y devolver el prestigio que merece la tarea que llevan a cabo los políticos.

Ahora bien, esta transformación tiene que ir acompañada de un cambio en la forma de hacer, en la que el debate sobre las ideas y actuaciones tiene que ser el único eje. Rechazamos que la política sea utilizada para la descalificación personal; vía fácil para exaltar emociones y hurtar a los ciudadanos debates sustanciales. No debería nunca votarse a un partido más que a partir de sus propuestas y planteamientos, lo que exige que todos los ciudadanos asuman la obligación de votar responsablemente, atendiendo a programas y teniendo en cuenta las propuestas que hacen unos y otros. Cualquier medida de gobierno que no estuviera incluida en el programa electoral solamente debería poder ser adoptada tras someterla a la consideración de la ciudadanía por medio de referendum, pues supone una actuación más allá de la representación otorgada por medio del voto. Este principio, que –evidentemente- puede admitir excepciones, es básico para que la ciudadanía asuma la necesidad de valorar programas y contenidos y no meras simpatías. Es una medida que contribuiría a elevar el bajísimo nivel actual del debate político.

La Administración ha de estar al servicio de los ciudadanos y no de los partidos. La proliferación de administraciones más parece justificada por la necesidad de colocar afines que por objetivos intereses generales. No sólo debe evitarse la proliferación de nuevas instituciones supérfluas e infructuosas  sino que debe estudiarse una reducción de la Administración y de las administraciones existentes, con criterios de eficiencia y racionalidad.

Además, deben eliminarse todos los cargos de designación política. La Administración ya está servida por empleados públicos que acceden –y debe velarse porque así sea- a sus cargos través de los criterios de mérito y de capacidad y que han de ser siempre leales con aquéllos a quien la voluntad popular ha puesto al frente de los designios públicos. Estos empleados públicos han de ser suficientes para la llevanza de los asuntos públicos, por lo que el recurso a cargos de designación directa no se encuentra justificado.

Igualmente debe revisarse el sistema de financiación de los partidos políticos. Dado que son una pieza fundamental del engranaje democrático, deben recibir una financiación pública suficiente, que puede venir dada por los resultados electorales obtenidos. El recurso al crédito debería estar prohibido, así como las donaciones anónimas. Los partidos deberían ser restrictivos en sus gastos y austeros. Las campañas electorales deberían ser igualmente austeras; la ocupación del espacio público por pancartas y la realización de mítins no se encuentra justificada hoy en día para la transmisión del mensaje político, debiendo optarse por vías menos gravosas y más sostenibles para la difusión de las ideas propias tales como la organización de debates y encuentros tanto en los medios de comunicación tradicionales como a través de internet. El envío de propaganda electoral a los domicilios debería estar prohibida. El objeto y fa función de los partidos políticos, esencial en una democracia parlamentaria, justificaría además que las cuentas de los partidos políticos fueran transparentes y estuvieran a la disposición del público.

Por último, España debe formar parte de la Unión Europa, y no sólo por razones económicas, sino también sociales, culturales e históricas. Pero no sirve una Europa cualquiera. Por consiguiente, debería aspirarse a una regeneración democrática de mayor alcance. En este sentido, es necesario construir una Unión Europea fuerte, democráctica, solvente, que constituya un referente esencial en las relaciones internacionales y sin la que sea concebible el futuro mundial."

jueves 24 de noviembre de 2011

¿Qué hacer con 300 millones de euros en un año?


¿Pagar el sueldo de 7.500 médicos?



¿Pagar el sueldo de 8.300 maestros?



¿Subvencionar 100.000 plazas de guardería?



¿Pagar en su totalidad 37.500 plazas de estudiante universitario?



¿Eliminar las tasas de 300.000 estudiantes universitarios?



¿O, mejor todavía, una combinación de todo lo anterior?:

¿Contratar a 1000 médicos Y contratar a 1200 maestros Y crear 50.000 plazas de guardería Y reducir un 15% las tasas universitarias a 300.000 estudiantes?







O,

ALTERNATIVAMENTE,




Subvencionar TV3
(véase aquí y aquí)

lunes 21 de noviembre de 2011

Los milagros de la ley electoral


De nuevo hoy tenemos ocasión de maravillarnos con los prodigios de la Ley Electoral. Hace tres años y medio mostraba mi asombro porque determinados partidos consiguieran más escaños que otros que habían tenido más votos (en realidad muchos más votos). Ahora se repite la historia. Veamos si no estos datos:

IU: 1680810 votos: 11 escaños.
CiU: 1014263 votos: 16 escaños.
UPyD: 1140242 votos: 5 escaños.
AMAIUR: 333628 votos: 7 escaños.
PNV: 323517 votos: 5 escaños.

Vemos como IU, que tiene 600.000 votos más que CiU tiene 5 escaños menos; UPyD, que tiene 100.000 votos menos que UPyD recoge ¡3 veces los escaños de UPyD! (16 para CiU, 5 para UPyD); y AMAIUR, con cinco veces menos votos que IU y 3 veces menos votos que UPyD reúne 7 diputados, más de la mitad de los que tiene IU y 2 más que los de UPyD.
Si esto no es un cachondeo se parece mucho.
Y la culpa no la tiene la Ley d'Hondt, sino la provincia como circunscripción electoral. Me he entretenido en ver cuál sería la composición del Parlamento con una Ley Electoral racional, es decir, una en la que hubiera una circunscripción única aplicándose en dicha circunscripción la Ley d'Hondt para la atribución de escaños y estableciendo un límite mínimo de un 2% de los votos (solamente los partidos que llegan al 2% de los votos participan en el reparto de escaños, en el caso de las últimas elecciones los partidos que hayan alcanzado al menos 491.811 votos). El resultado sería el siguiente:

PP: 176 escaños (61.538 votos por escaño).
PSOE: 113 escaños (61,715 votos por escaño).
IU: 27 escaños (62.252 votos por escaño).
UPyD: 18 escaños (63.346 votos por escaño).
CiU: 16 escaños (63.391 votos por escaño).

Y si no se estableciese un límite de votos para el reparto de escaños el resultado sería el siguiente:

PP: 164 escaños (66.0400 votos por escaño).
PSOE: 105 escaños (66.417 votos por escaño).
IU: 25 escaños (67.232 votos por escaño).
UPyD: 17 escaños (67.073 votos por escaño).
CiU: 15 escaños (67617 votos por escaño).
AMAIUR: 5 escaños (66.725 votos por escaño).
PNV: 4 escaños (80.879 votos por escaño).
ERC: 3 escaños (85.464 votos por escaño).
EQUO: 3 escaños (71.925 votos por escaño).
BNG: 2 escaños (91.639 votos por escaño).
CC-NC-PNC: 2 escaños (71.775 votos por escaño).
COMPROMIS-Q: 1 escaño (121050 votos).
PACMA: 1 escaño (101.557 votos).
FAC: 1 escaño (99173 votos).
Eb: 1 escaño (97.706 votos).
PA: 1 escaño (76852 votos).

Desde luego bastante distinto de lo que tenemos, al menos para los partidos que se presentan en todo el Estado (PP, PSOE, IU y UPyD), resultando escandaloso el perjuicio que sufren IU y UPyD:

PP: 186 escaños (58.229 votos por escaño).
PSOE: 110 escaños (63.398 votos por escaño).
CiU: 16 escaños (63.391 votos por escaño).
IU: 11 escaños (152.800 votos por escaño).
AMAIUR: 7 escaños (47.661 votos por escaño).
UPyD: 5 escaños (228.048 votos por escaño).
PNV: 5 escaños (64.703 votos por escaño).
ERC: 3 escaños (85.464 votos por escaño).
BNG: 2 escaños (91.639 votos por escaño).
CC-NC-PNC: 2 escaños (71.775 votos por escaño).
COMPROMÍS -Q: 1 escaño (125.150 votos por escaño).
FAC: 1 escaño (99.173 votos por escaño).
GBAI: 1 escaño (42.411 otros por escaño).

Obsérvese que mientras a AMAIUR cada uno de sus siete diputados le ha "costado" 47.661 votos, cada diputado de IU tiene detrás 152.800 votos y cada uno de los de UPyD, ¡228.048 votos! Me parece intolerable. Fijémonos también en que EQUO (sin representación parlamentaria) ha obtenido más votos que cinco formaciones que sí tienen representación. Creo que es hora de hacérnoslo mirar y reformar de una vez una Ley Electoral que más parece una tomadura de pelo que un instrumento serio destinado a conseguir que el Parlamento sea fiel reflejo de la voluntad popular.

lunes 14 de noviembre de 2011

La jirafa perdida

Hace muchos años, en África, una jirafa joven, casi una niña jirafa, mordisqueaba hojas de los árboles junto con las compañeras jirafas de su manada. La Jirafa encontró unos árboles muy sabrosos y se entretuvo en probar todas y cada una de sus hojas. Cuando se dio cuenta la manada ya no estaba. Se había quedado sola en medio de la sabana.
La Jirafa se asustó mucho, porque en la sabana una jirafa sola es presa fácil para los leones o los leopardos. Se puso a llorar pensando que no llegaría a ver la luz del día siguiente.
Sin saber qué hacer se metió más adentro del bosquecillo en el que estaba por ver si veía a alguien que la pudiera ayudar. Al poco vio en lo alto de una rama un pájaro grande y negro.
- Pájaro hermoso, pájaro hermoso - dijo la Jirafa - ¿podrías ayudarme?
- ¿Qué es lo que te pasa? - preguntó el Pájaro.
La Jirafa se lo explicó entre sollozos, cuando hubo concluido el Pájaro le preguntó:
- Y yo ¿cómo puedo ayudarte?
- Puedes volar alto y desde allí verás dónde están mis amigas jirafas. Así sabré hacia dónde ir.
- Es cierto - dijo el Pájaro- pero ¿por qué habría de ayudarte? ¿qué me darías a cambio?
- No tengo nada, soy una pobre jirafa perdida, casi una niña jirafa que no tiene nada - reconoció la Jirafa.
- Pues entonces, búscate la vida en otra parte - dijo el Pájaro- yo no te ayudaré.
La Jirafa se fue muy triste. Estaba oscureciendo y temblaba al pensar que tendría que pasar la noche sola.
Un poco más adentro del bosque vio a una serpiente que estaba enroscada en un tronco. Al ver cómo lloraba la Serpiente le preguntó:
- ¿Qué te pasa, Jirafa?
- Me he perdido - dijo la Jirafa - No encuentro a mi manada y si no puedo estar con ellos cuando caiga la noche los leones me atacarán y me comerán. Estoy muy asustada.
- ¡Pobre Jirafa! - dijo la Serpiente- ¿puedo ayudarte en algo?
La Jirafa dejó de llorar al ver la buena disposición de la Serpiente; pero negó con la cabeza.
- No se me ocurre qué podrías hacer. No vuelas ni eres capaz de subir rauda a lo alto de una colina para ver dónde están mis amigas; y no sé qué otra cosa podrías hacer para ayudarme.
- Tienes razón, amiga - reconoció la Serpiente - no veo forma en que podría ayudarte. Es una lástima.
Al oír aquello la Jirafa suspiró.
- Tú que me quieres ayudar, no puedes; y el Pájaro, que podría, no quiere. No tengo suerte.
- ¿Qué pájaro? - preguntó la Serpiente.
La Jirafa le explicó su encuentro con el Pájaro y cómo éste no había querido ayudarla.
- Pues quizás pueda ayudarte - dijo la Serpiente.
- ¿Ah sí? - se extrañó la Jirafa - ¿cómo?
La Serpiente se acercó a la Jirafa y le explicó lo que se le había ocurrido. Entonces ambas se dirigieron hacia dónde estaba el Pájaro, la Serpiente delante y la Jirafa un poco más atrás.
La Serpiente se acercó sigilosamente al Pájaro, que estaba limpiándose con mucho cuidado las plumas, y aprovechando su distracción se lanzó sobre él y comenzó a estrangularlo.
- ¡Socorro, socorro! gritaba el pájaro con la voz que le dejaba el abrazo de la Serpiente.
- ¿Qué te pasa? - preguntó la Jirafa que había hecho entonces acto de presencia.
- Esta serpiente me ahoga, ayúdame - suplicaba el Pájaro.
- Veo que ahora necesitas mi ayuda - dijo la Jirafa - pero ¿por qué habría de ayudarte?
- Volaré y localizaré a tus amigas; pero, por favor, quítame esta serpiente de encima.
La Jirafa asintió y lanzó sus patas hacia la Serpiente como si fuera a pisotearla, pero con cuidado para no darle. La Serpiente hizo como que se asustaba y se escondió entre unas hierbas.
- Gracias - dijo el Pájaro- ahora cumpliré con mi parte del trato.
Y salió volando hacia el cielo que ya estaba pasando del azul al negro. A los pocos minutos descendió suavemente sobre la rama.
- He visto a tus amigas. Están hacia allí - y con la mano señaló hacia el Oeste.
- ¡Muchas gracias! - dijo la Jirafa mientras se lanzaba al galope en la dirección que le había indicado el Pájaro.
Casi a la salida del bosque la esperaba la Serpiente.
- Tu idea ha funcionado a la perfección, muchas gracias Serpiente.
- Me alegro de que ahora puedas reunirte con tus amigos; pero ahora el Pájaro llamará a sus amigos e intentarán acabar conmigo.
- Siento que esto te cause problemas, amiga.
- ¿Te podría pedir un favor? - preguntó la Serpiente.
- Claro, me has salvado la vida.
- ¿Podría acompañarte? Ahora has visto que podemos formar un buen equipo.
- ¡Desde luego! ¡Sube a mi grupa!
Y la Serpiente subió a la grupa de la Jirafa, se enroscó en su cuello sin apretar y la Jirafa se lanzó al galope. Antes de que fuera completamente de noche encontró su manada. La Serpiente no se separó de ella y entre ambas salvaron de muchos peligros a las jirafas. Al cabo de unos pocos años la Jirafa era la jefa de la manada y la Serpiente siempre estaba con ella. Su leyenda se extendió por toda la sabana y las abuelas todavía hoy cuentan a sus nietos las historias de las dos amigas: la Jirafa y la Serpiente.

viernes 11 de noviembre de 2011

Hunger!

Hoy todos hablan de parálisis, crisis y recesión. Parece ser que Europa no crecerá según lo previsto, que la economía se estanca y que la disminución del PIB acecha. Tras año y medio de medidas de ajuste y restricción parece ser que la economía sigue sin funcionar; al revés, se encuentra cada vez más deprimida.
Qué casualidad que era esto mismo lo que predecían hace un año los "Economistas Aterrados" que se unieron para lanzar un manifiesto que era una advertencia: en épocas de crisis las políticas restrictivas son un suicidio. Enseguida se echaron sobre estos economistas los "ortodoxos" que mantienen que lo que sirvió en 1930 en Estados Unidos no serviría ahora y que lo mejor es continuar con la destrucción del Estado y del resto de las administraciones, la confianza ciega en los mercados y en que esto se arreglará por si solo sin intervención pública; los mismos ortodoxos que construyeron el contexto que permitió el desastre de 2008, la crisis de los activos tóxicos y el descontrol de los mercados de deuda.
En fin ¿seguiremos por la senda equivocada? Mucho me temo que sí, nuestros "líderes" no parece que sepan encontrar otro camino. Así el futuro que nos espera no es muy halagüeño que digamos.

Habrá que revisar el vídeo que se puede ver en este enlace:

martes 8 de noviembre de 2011

Cosas que se aprenden viendo un debate


Hace años, creo que en 2003, me sorprendió que en una entrevista Zapatero -que entonces ya comenzaba a parecer el aprendiz de estadista que ahora es- ante la pregunta de si creía que sería algún día presidente del gobierno contestó sin dudar que estaba seguro que lo sería. Entonces no nos parecía a los profanos que fuera fácil que se cumpliera la profecía: el PP gobernaba con una mayoría absoluta inquebrantable, la economía iba bien, la sucesión de Aznar era un espectáculo de unanimidad y magnificencia envidiable... sin embargo Zapatero sabía lo que decía, era consciente de que para ser presidente del gobierno en España lo único que hay que hacer es mantenerse el tiempo suficiente al frente del PP o del PSOE. El sistema electoral y político que tenemos prima a los grandes partidos, dificulta hasta la imposibilidad el crecimiento de nuevas formaciones, por creciente que sea su apoyo popular y, además, PP y PSOE se ponen rápidamente de acuerdo si de lo que se trata es de evitar que entren nuevos invitados en su fiesta particular (y la vergonzante reforma de la Ley Electoral de este mismo año es un buen ejemplo de ello).
Zapatero sabía todo eso y, por tanto, era consciente de que lo único que tenía que hacer para ser presidente del gobierno era esperar al frente del PSOE el momento oportuno que más tarde o más temprano acabaría llegando. Y llegó, como todos sabemos. Me da la sensación de que Rajoy tiene el mismo conocimiento, y ya lo tenía en 2004, cuando inesperadamente perdió con Zapatero. Rajoy sabía que más tarde o más temprano llegaría su momento y que lo único que tenía que evitar es que lo movieran de la presidencia del PP antes de que su turno llegara.
Y tras el debate de ayer estoy convencido de que Rubalcaba piensa lo mismo. Rubalcaba asume que perderá (lo hizo explícito en más de una ocasión durante el debate) y se limitó a intentar forzar a Rajoy para que soltara alguna frase que pudiera serle útil en los debates que piensa que tendrá con él durante los siguientes años. Sabe Rubalcaba que lo único que tiene que evitar es que le muevan de la cúspide del PSOE y que si consigue eso más tarde o más temprano (en cuatro, en ocho años, en diez o doce a lo sumo) será presidente del gobierno. Su única preocupación habrá de ser el control del partido, pero en eso Rubalcaba parece gato viejo, y me parece que piensa que a partir de ahora lo único que tiene que hacer es esperar a que el gobierno de España caiga en su mano como fruta madura cuando le llegue la hora.
Lamentable, evidentemente; porque de esta forma lo que conseguimos es que personas que no son excepcionales nos gobiernen. Ayer durante el debate no vi a ningún estadista. Rajoy leyó más que habló (y sorprende en alguien que se ha sacado las oposiciones a registrador de la propiedad) y su expresión en determinados momentos inspiraba de todo menos confianza (esos ojos como platos, ese tic en la ceja). Rubalcaba por su parte perdió completamente el hilo del debate en la segunda parte, parecía perdido y la impresión era la de que no dominaba en absoluto los temas de los que hablaba (sanidad y educación). En un momento dado parecía ya cansado, como ido. Yo me preguntaba "y si tiene que negociar algo importante en Bruselas o en una cumbre internacional ¿cómo lo hará? ¿son conscientes en el extranjero que no aguanta más de una hora, que no tiene fuelle para más?"
¿Son éstas las mejores personas para gobernarnos? No me parece, y solamente podemos achacarnos a nosotros haber llegado a este punto de degradación. Me gustaría que los que se presentan a las elecciones fueran conscientes de que o ganan o se van para casa o tienen que volver a empezar de cero (como suele suceder en Estados Unidos). El sistema partitocrático en el que vivimos nos dio ayer una muestra más de la mediocridad a la que estamos condenados.


sábado 5 de noviembre de 2011

Did Richard Bancroft write William Shakespeare's works?

This summer I saw the theatrical release poster of "Anonymous", a movie that presents Edward de Vere as the true author of William Shakespeare's plays. I do not believe that de Vere is the "real" Shakespeare, but that poster of the film made me think again about this old mystery: who wrote Shakespeare's plays and poems?
As is widely known, since the 19th century, some scholars have argued that it is not easy to admit that a person like Shakespeare (low origin, few studies, small Latin and less Greek) had enough skills and culture to create one of the most magnificent (or, perhaps, the most splendid) individual contribution to Western literature ever. Doctors must discuss this issue. I have only read a part of William Shakespeare's works (maybe ten or twelve plays, no more) and I know nothing of literary criticism, so many of the arguments in the debate are far beyond my own knowledge.
However, it is true that I wonder how a person without a good education, as Shakespeare was, had assimilated the knowledge of the history of England, of Greek and Latin classics and of political science that is shown in Shakespeare's plays. If I were compelled to bet on this issue, my bet would be that later or earlier the true author of Hamlet and all the other wonderful works attributed to he actor from Stratford-upon-Avon will be discovered.
But, how to deal with this search, closer to Sherlock Holmes than to brainy professors of literature? The first clue is that Shakespeare stopped writing abruptly, or almost abruptly. A quick consultation to Wikipedia confirms that the last work that Shakespeare wrote alone was "The Tempest", which dates from 1611 (five years before Shakespeare's death). If this were a thriller, the conclusion would be that the real author behind Shakespeare, his ghostwriter, would have died in 1611 or 1610. The second clue is that the ghost author was, probably, a known person. If the "real" Shakespeare were a person without a public presence, why should he or she hide his or her name behind an actor's name?
Taking into account these two clues, the next step in our search is to see who died in England in 1610 and 1611. If we consult wikipedia again it is easy to obtain a "short list" of possible "Shakespeares". And in this list there is a name that could be interesting: Richard Bancroft.


Richard Bancroft, Archbishop of Canterbury died in 1610. He had a good education, including a stay in Cambridge. Born in 1544, he obtained a Doctorate in 1585. The same year, he was appointed treasurer of St. Paul's cathedral in London. In 1589, when Shakespeare's plays began to be represented Bancroft was in London, in a prestigious position that made impossible for him to work openly as a playwright. If Richard Bancroft had artistic inclinations, he had to find somebody who could lend him a name to be put on the first page of each of his works. It was absolutely impossible to be at the same time treasurer of St. Paul's cathedral (and Bishop of London since 1597 and Archbishop of Canterbury since 1604) and writer of plays and poems.
Of course, what I have just written proves nothing, but there are some significant coincidences between Bancroft and Shakespeare. First, we have already seen that Bancroft's death and the end of Shakespeare as playwright were almost simultaneous. Second, in 1600 Richard Bancroft was sent to Emdem (North Germany) as a member of an embassy aimed to solve certain problems between England... and the Kingdom of Denmark! Hamlet, prince of Denmark -Shakespeare's play- was written between 1599 and 1600. Is that just a coincidence?
Finally, it has been questioned whether Shakespeare was involved in the King James Bible. The King James Bible is the English translation of the Bible by the Church of England. This translation was ordered by King James I in 1604 and was completed in 1611. Although William Shakespeare was not a member of the team of translators, it has been argued that the style of the Bible is close in some points to Shakespeare's works. It seems that there is no direct evidence of Shakespeare implication in the translation of the Bible, but oddly, the "chief overseer" of the translation was... Richard Bancroft! Is that -again- just a coincidence?
Maybe nobody has argued, till now, that Bancroft is Shakespeare's ghostwriter, but al least, somebody has thought that Shakespeare was Bancroft's ghostwriter. I would like to think that that great author (Bancroft), unable to make public his work under his own name, gave free rein to his hidden talent in the translation of the Bible. Maybe he was not worried by the fact that somebody could discover his secret. Maybe at that point he hoped that somebody would understand that the same hand that had translated into English the Psalms and the Book of Judith had written Macbeth and Julius Caesar. Maybe he wished that in the future will shine the name of the true author of that wonderful plays and poems, the true name of the greatest talent of the literature in English. Maybe... 


viernes 28 de octubre de 2011

Más sobre Richard Bancroft

Vuelvo con la locura ésta de que el verdadero autor de las obras de Shakespeare es Richard Bancroft, arzobispo de Canterbury y contemporáneo del actor a quien se atribuye una de las obras literarias más impresionantes de Occidente (si no la más impresionante). Dando vueltas por Internet en búsqueda de alguien que haya lanzado la hipótesis de que Bancroft es el verdadero Shakespeare me tropiezo con la información de que en algún momento se ha planteado la duda acerca de si Shakespeare participó en la redacción de la versión de la Biblia del Rey Jaime, una magna obra de traducción de toda la Biblia al inglés en la que participaron cincuenta y cuatro traductores y que estuvo supervisada por... ¡Richard Bancroft!
No he encontrado -todavía- que alguien haya defendido que Brancroft es Shakespeare; pero sí la duda sobre si Shakespeare participó en una obra en la que sabemos a ciencia cierta que colaboró Bancroft. ¿Podríamos pensar que ese gran escritor (Bancroft), imposibilitado de dar a conocer su obra bajo su propio nombre, había dando rienda suelta a su talento oculto en la traducción de la Biblia sin ser capaz de  disimular que la misma pluma que traducía o supervisaba la versión inglesa de los Salmos o del Libro de Judit era la que había escrito Macbeth o Julio Cesar? O, quizás, deseando que en algún momento su secreto fuera descubierto y finalmente brillara con luz propia el auténtico autor de las más grandes tragedias que en la escena se han representado, el talento más grande que ha conocido la lengua inglesa. ¿Hay alguien ahí afuera que me responda?

¿El auténtico William Shakespeare?

lunes 17 de octubre de 2011

Los soldados del Rey

Y los soldados del Rey se los llevaron a todos a un castillo lejano y en el castillo les dijeron: "habéis sido elegidos para ser los soldados más valientes y feroces de nuestro Rey. Aquí os convertiremos en los mejores guerreros; pero para eso tenéis que olvidar a vuestras madres y a vuestros padres, a vuestros hermanos y vuestras casas". Los niños se preguntaban cómo podría ser eso; pero enseguida se lo aclararon: "vendrá el Mago y os dará un brebaje que os convertirá en fuertes y valientes y hará que os olvidéis de los que habéis dejado atrás". Entonces hizo su aparición en el patio del castillo, donde estaban formados todos lo niños, un Mago de vestido largo y sombrero con plumas en la cabeza. Llevaba una bandeja con seis copas y ofreció de ellas a todos los niños. Los niños cogieron la copa y bebieron; todos menos uno, que disimuladamente derramó el líquido mientras aparentaba beberlo. Cuando hubieron bebido el Mago se dirigió a uno de ellos: "Te acuerdas de tu padre", le preguntó. "No", respondió el niño. "Te acuerdas de tu madre". "No", volvió a decir el niño. "Te acuerdas de tus hermanos". "¿Qué son hermanos?" respondió otra vez el pequeño. "Te acuerdas de tu casa". "Nunca he tenido casa", fue lo que contestó el muchacho". "Bien" dijo complacido el Mago. "Ahora toma esta espada y parte ese tronco de un solo golpe", y le dio una espada al niño. El niño se dirigió al tronco y de un solo golpe lo partió en dos.
El niño que no había bebido el brebaje se acordaba de su padre, de su madre y de sus hermanos; pero temía no tener la fuerza que ahora tenían sus compañeros y se descubriera que no había tomado el brebaje. Así que decidió entrenarse por su cuenta para adquirir la misma fuerza que ahora tenían el resto de niños. Levantaba pesas, hacía flexiones y corría por las noches escapándose de la habitación en la que dormían. Tanto se esforzó que acabó siendo el más rápido y fuerte de todos los niños, y también el más diestro con las armas y en todos los ejercicios que les proponían.
Pasaron los años y el entrenamiento acabó. Los niños se convirtieron en soldados y tuvieron que ir a la guerra. El niño que no había tomado el brebaje fue designado jefe de sus compañeros por su valor, habilidad y fuerza. Con pericia les guió en sus primeros combates y derrotaron a los enemigos del Rey. Tras la primera guerra vino otra en la que también lucharon con valor y vencieron. Casi no había acabado ésta cuando el Rey llamó a los seis guerreros a su palacio y les dijo: "Todavía tenéis que derrotar a otro enemigo mío, un traidor que me ha robado una parte de lo que era mi reino y traído a su causa a los habitantes". Dirigíos allí y exterminad a todos, no dejéis a nadie vivo de los que allí encontréis."
Los guerreros asintieron, tomaron sus armas, montaron en sus caballos y se lanzaron al galope hacia donde les decía el Rey. Dos días después de su partida estaban llegando a las tierras que les habían indicado. A medida que se acercaban a la primera aldea que debían arrasar el soldado que de niño no había bebido el brebaje comenzó a recordar campos y casas. Se dio cuenta de que aquella era su propia aldea. Estaban ya casi junto a las primeras casas del pueblo y se disponían a atacar cuando ordenó que todos se detuvieran. Nadie entendió la orden, pero era el comandante y había que obedecerle. "No atacaremos hoy, acamparemos junto a aquellos árboles y mañana arrasaremos el pueblo". Dieron media vuelta y establecieron el campamento allí donde había indicado.
A la noche el jefe de los guerreros no podía dormir. No sabía cómo evitar que el pueblo del que tan bien se acordaba fuera arrasado. Paseando por los alrededores del campamento se llegó a la vera de un río. Allí, a la luz de la luna vio a una joven y hermosa mujer que parecía estar lavándose los pies en el agua.
- ¿Qué te preocupa, joven guerrero? - le preguntó.
El guerrero, sorprendido, le contó toda su historia y su angustia al no encontrar la forma de evitar que fuera él mismo quien destruyera su pueblo.
- Haz que tus soldados beban del agua del río, si lo hacen recordarán todo lo que el brebaje les hizo olvidar.
A la mañana siguiente el guerrero ordenó a sus soldados que llenaran sus cantimploras en el río, pero que no bebieran hasta que él se lo ordenase. Todos obedecieron, llenaron las cantimploras y montaron en los caballos lanzándose al galope hacia el pueblo.
Cuando estaban dispuestos en torno al pueblo para lanzarse al ataque el jefe les ordenó que bebieran. Todos lo hicieron y a todos les vino a la vez el recuerdo de aquel sitio que habían abandonado hacía tantos años. Estaban sorprendidos y fue el jefe quien les tuvo que explicar todo lo que había pasado. Cuando se dirigieron al pueblo ya habían abandonado las armas y entraron en él a pie, cogidos los caballos de las bridas, sintiéndose todavía los niños que eran cuando fueron raptados.
Sus madres, padres, hermanos y amigos les reconocieron y abrazaron, volvieron a sus casas y durmieron en las camas de su infancia. Durante dos días recobraron la niñez que habían perdido.
Al cabo de dos días, el jefe de los guerreros les reunió.
- No podemos seguir aquí indefinidamente - les dijo- el Rey mandará más soldados para arrasar el pueblo al ver que nosotros no lo hacemos. Tenemos que ser nosotros los que ataquemos. Iremos a la capital y derrocaremos al Rey.
Todos se juramentaron, tomaron sus armas, se subieron en sus caballos y se lanzaron como flechas hacia el palacio real.
Como eran tan buenos guerreros derrotaron a todos los soldados que les trataban de impedir el paso, llegaron al palacio del Rey y lo capturaron. Por todos sus crímenes lo encerraron en una celda para el resto de sus días.
Hubo entonces que nombrar un nuevo Rey, y el elegido fue el niño que no había tomado el brebaje, el jefe de los guerreros, que era una niña y se llamaba Cecilia, y sus compañeros eran Iker, Jordi, Joel, Maria y Laia.