Ley y política en Cataluña

martes, 2 de junio de 2009

Torre

"... y la torre que había soñado era, sin duda, la más hermosa del Reino. Se dispuso a levantarla poniendo al servicio de la empresa obreros, oro y los mejores arquitectos y artistas que pudo encontrar. A medida que las paredes se levantaban cada detalle era corregido una y otra vez para que se ajustara a lo soñado por el Emperador. Éste supervisaba cada día las obras, modificaba los planos y cortaba manos y cabezas para animar a quienes trabajaban en tan alta empresa.
Desatendidos los asuntos del Reino, los bárbaros del norte se atrevieron a cruzar la Muralla. El ejército imperial fue derrotado y el Emperador capturado junto a su inacabada torre. Cuando llevaron al emperador ante el Kan de los bárbaros éste sonrió y dijo: "Veo que no has podido concluir la torre que mis brujos te hicieron soñar. Ahora esta obra inacabada te servirá de celda, y cuando mueras la derruiré sobre tu cadáver".
El Kan era, sin embargo, una persona bondadosa, y por eso ordenó a los brujos que rompieran su hechizo; así, durante todos sus largos años de cautiverio el Emperador se vio libre del sueño de la torre y pudo, por fin, pasar los días deleitándose en el trozo de cielo azul y en las nubes que se veían desde su celda."

El segundo rapto de Europa

En El País de hoy se publica un interesante artículo de Blanca Vilà Costa que recomiendo vivamente: El segundo rapto de Europa

La imagen es el Rapto de Europa, del Escultor Oliveira. Se encuentra en la ciudad de Vigo. La fotografía ha sido tomada de http://hoxe.vigo.org/movemonos/e_europa.php?lang=cas

lunes, 1 de junio de 2009

Decepción y preocupación

Mis obsesiones son la política social y la política educativa. Estoy convencido de que para la sociedad vaya bien es preciso en primer lugar, crear riqueza, y eso, hoy en día, pasa por que la educación y la formación sean de altísima calidad, lo que sienta las bases de una economía basada en la innovación y el desarrollo. En segundo lugar, es preciso que esta riqueza ofrezca garantías a los ciudadanos de que sus necesidades básicas van a estar cubiertas; y aquí hago especial hincapié en la política sanitaria; entre otras cosas, porque creo que es mucho más fácil conseguir una sanidad pública de calidad que una sanidad privada de calidad (tema que, por sí solo, daría para otro post).
Y aquí es donde viene mi preocupación. Cuando hace unos años el PSC, ERC e IC llegaron al poder en Cataluña pensé que se abría una época en la que se avanzaría en estas políticas que considero prioritarias. Mi lectura de la situación entonces era la de que se habían dedicado muchos esfuerzos a construir una identidad nacional con el objetivo puesto, a medio o largo plazo, en la independencia de Cataluña. Con el cambio de gobierno esperaba que las políticas sociales, educativas y de innovación se potenciaran.
Transcurridos ya los años suficientes como para que se pueda hacer balance mi experiencia (mi experiencia, no he consultado las grandes cifras ni los sesudos informes que puedan existir, hablo de mi experiencia personal, que no sé si será o no compartida) es la de que estamos abandonando algunos logros que se habían conseguido. La introducción de la sexta hora ha hecho que la escuela profundice su función de guardería, y paralelamente a la introducción de esta sexta hora se ha reducido el esfuerzo que se dedicaba a aulas de acogida, refuerzos y especialidades; esto es, en lugar de hacer que en la escuela se enseñe más avanzamos hacia una escuela en la que los niños están más tiempo para aprender menos.
En sanidad observo con preocupación esta misma marcha del cangrejo. Algunos de los controles que hacían los pediatras han sido transferidos a los enfermeros; algunas de las vacunas se las tienen que pagar las familias; y no tengo la percepción de que haya mejorado el tema de las listas de espera.
En la Universidad se notó una mejoría en el primer año del gobierno de Maragall. En aquel momento inicial tuve la percepción de que se habían aumentado los recursos dedicados a la enseñanza superior (nada espectacular, pero, como digo, me preocupa mucho la identificación de las tendencias). Ahora, sin embargo, en el momento en el que hay que poner en marcha el proceso de Bolonia se dice que tendrá que hacerse a coste cero; que es lo mismo que decirle a los servicios de mantenimiento del Ayuntamiento de Barcelona que, a coste cero y sin dejar de atender sus tareas habituales, han de construir una nueva ronda para la ciudad.
En fin, que a día de hoy mi expectativa ya no es que mejoren la sanidad, la educación y la investigación; sino, simplemente, que se mantengan. Y esto no es muy esperanzador que digamos.