jueves, 28 de mayo de 2009

Hablando de Europa en serio

He de confesar que me cansa un tanto la retórica europeista: "nuestro objetivo ha de ser fortalecer Europa", "que los ciudadanos se coloquen en el centro del proceso de construcción europea", "reforcemos las instituciones europeas, profundicemos en su carácter democrático y construyamos instrumentos que faciliten una presencia relevante de Europa en el mundo global"... Mi impresión personal es que discursos de este tipo, tan vaporosos, justifican por sí solos el escepticismo de una gran parte de la ciudadanía hacia "Europa" y lo que significa. A continuación haré el ejercicio de exponer tal como veo ya las cosas, sin tecnicismos, con sinceridad y renunciando a matices en aras de que la presentación global sea clara.
Lo primero que tiene que quedar claro es que Europa (la Unión Europea, la Comunidad Europea; ya digo que ni matizaré ni me detendré en tecnicismos) es un instrumento al servicio de los Estados. Durante 200 años, desde mediados del siglo XVIII hasta el final de la II Guerra Mundial, las Naciones Europeas compitieron entre sí para crear imperios globales que acabaron sometiendo a la mayor parte del planeta. El Reino Unido, Alemania, Francia, Italia, eran los dueños del Mundo y competían entre ellos sin ningún temor a las potencias no europeas. Tras la II Guerra Mundial estos países se encuentran en una situación de extrema debilidad: economías destrozadas, sin mecanismos para conservar los imperios coloniales que aún tenían Francia y el Reino Unido y ocupados militarmente (de forma pacífica u hostil) por los Estados Unidos y por la Unión Soviética.
En este escenario las Comunidades Europeas surgen como una oportunidad para cada uno de los Estados fundadores de mantener un papel relevante en el Mundo. Tanto Francia como Alemania e Italia participaron en la creación de las iniciales Comunidades previendo que la nueva organización podría ser útil a sus propios intereses nacionales. La política interna se encuentra tras la construcción europea. De esta forma, el resultado es una estructura en la que el poder último de decisión se encuentra en manos de los Estados nacionales, sus auténticos dueños.
Esto no ha cambiado sustancialmente desde la fundación de las Comunidades. Comisión, Parlamento, Consejo, Tribunal de Justicia..., un complejo entramado en cuya cúspide real (a veces no aparente) se encuentra la reunión de los Jefes de Gobierno o de los Ministros de los distintos Estados. El paradigma que se mantiene desde hace casi sesenta años es el de que la Unión es y ha de ser un instrumento al servicio de los Estados.
Las reformas emprendidas en los últimos lustros no cambian esto. La fallida Constitución Europea o el Tratado de Lisboa no suponían (suponen) un cambio de paradigma, la Unión que diseñan sigue siendo un instrumento al servicio de los Estados. Así, por ejemplo, se crea la figura del Presidente del Consejo, que dará visibilidad exterior a la Unión; pero esta figura es elegida por los miembros del Consejo (los Estados) y no por el Parlamento o los ciudadanos.
¿Es mala esta situación, este paradigma? Yo creo que no. Lo que ha conseguido "Europa" en estos cincuenta y tantos años es impresionante: prácticamente se ha eliminado el riesgo de confrontación bélica entre los Estados europeos; se ha creado una economía auténticamente europea que es la primera del Mundo; se ha profundizado en el conocimiento y comprensión mutuos entre personas, países y culturas; se ha construido un armazón jurídico de gran complejidad y que, con independencia de su carácter mejorable, destaca por garantizar en alto grado los derechos fundamentales, la protección de los consumidores y del medio ambiente; se ha concluido el proceso de creación de una moneda única; moneda que ha sustituido, entre otras, al franco, al marco, al florín holandés. Son tantos los logros alcanzados que se me hace realmente incomprensible que se hable de crisis, falta de aliento, decepción o cosa semejante. La construcción europea es, desde el punto de vista histórico, jurídico, político y económico una de las empresas de más fuste de la Historia. Lo que tenemos es inmenso; y ahora, además, hay que añadir la incorporación de la Europa Central y del Este, palabras mayores.
¿Cómo es posible, entonces, que la sensación generalizada sea la de derrotismo, fracaso, parálisis, etc.? Mi explicación personal es la de que se ha planteado como una reforma transcendental lo que no deja de ser un ajuste técnico, y las dificultades de este ajuste técnico se han magnificado. Me explico.
Tal como decía, ni la Constitución Europea ni el Tratado de Lisboa suponen un cambio de paradigma, la Unión Europea que diseñan sigue siendo un instrumento al servicio de los Estados. Las modificaciones que introduce son, por tanto, únicamente ajustes relativos al funcionamiento de esta estructura y nada más. No parece que exista tampoco voluntad de cambiar el paradigma dominante (Europa al servicio de los Estados), por lo que creo que lo que resulta más sensato es congratularnos de lo que tenemos (que no es poco, como acabamos de ver), asumirlo y dar por concluido el proceso de integración europea. De esta forma la sensación que se tendría es la de satisfacción y no la de fracaso. Deberíamos olvidarnos de las reformas y consagrar la situación actual.
Alguien podrá oponer a esto que es preciso reformar los mecanismos institucionales porque no es posible funcionar en una Unión de 27 con los instrumentos originales, pensados para tan sólo seis Estados. A esto yo digo que, de hecho, llevamos funcionando con estas "terribles dificultades" más de un lustro sin que la Unión se haya venido abajo. La complejidad comunitaria no es paralizante. El funcionamiento normal de la Unión es posible sin cambios estructurales. Es claro, sin embargo, que sin tales cambios no se podrá avanzar; pero aquí es donde sostengo que, en contra de lo que se dice abiertamente, no hay ninguna voluntad de realizar un cambio real, ya que casi nadie sostiene la conveniencia de acabar con el sometimiento de la Unión a los Estados. Si realmente no queremos avanzar ¿para qué nos empecinamos en querer cambiarlo todo?
Así pues, defiendo que mientras no se quiera convertir a la Unión Europea en un actor independiente dejemos las cosas como están. El pesimismo reinante se iría diluyendo y podríamos vivir todos un poco más tranquilos sabiendo que en las próximas décadas el escenario en el que nos movemos no se transformará.
La pregunta siguiente es la de si éste es el mejor escenario posible. Par la mayoría, sí lo es, como muestra la falta de exigencia del cambio de paradigma. Ni los Estados ni los grandes partidos se plantean un cambio en profundidad. Supongo que será porque creen que son más los riesgos que las ventajas o porque directamente no lo ven como algo positivo. Las razones importan menos que la constatación de esta falta de voluntad.
Para mi, en cambio, esta falta de ambición es suicida a medio plazo. No hay contradicción con lo que decía hace un momento. Es malo insistir en reformas que no suponen más que dar vueltas sobre uno mismo; pero me agradaría que sí que existiera una voluntad real de transformación del paradigma. Sin una Unión Europea real, esto es, independiente de los Estados que la integran; el papel de Europa en el Mundo no hará más que disminuir. No estaremos entre quienes deciden y serán otros los que impongan sus políticas y la forma de entender las relaciones internacionales. Ya lo estamos empezando a ver, pero será probablemente en la próxima década cuando acabemos de comprobar realmente que las grandes decisiones se toman de espaldas a lo que pensamos y sin tener capacidad de imponer nuestros intereses. Será un declive lento, pero continuo e inevitable.
Y si se quisieran cambiar las cosas, si se quisiera cambiar el paradigma ¿sería difícil? No, sería muy sencillo, lo único que es preciso es tener voluntad para ello. Las reformas que habría que introducir son muy sencillas:
1- Poder legislativo pleno para el Parlamento Europeo.
2- Poder fiscal pleno para el Parlamento Europeo.
3- Elección de un Presidente Europeo, bien directamente por los ciudadanos, bien por el Parlamento Europeo. Este presidente asumiría las funciones del Consejo (excluida la legislativa, que correspondería en exclusiva al Parlamento) y de la Comisión; tendría las competencias en materia de Política Exterior y de Defensa.
¡Qué fácil si se quisiera!

miércoles, 27 de mayo de 2009

Dos de tres (de momento)

Tras la superioridad mostrada por Brawn en las primeras carreras del Mundial, y una vez aclarado el tema del doble difusor; todo el mundo esperaba el regreso a Europa para comprobar en qué forma el resto de escuderías introducían las necesarias reformas en sus coches. En este sentido, Barcelona, Mónaco y Turquía eran (son) las citas clave. Si tras estas carreras Brawn continuaba mostrándose superior al resto podríamos dar el Mundial por finalizado; de otra forma, todavía quedaría competición.
Bien, pues, de momento, dos de tres. En Barcelona los Brawn se mostraron insultantemente superiores a los demás y en Mónaco, donde pensaba que las cosas se igualarían (véase la entrada "Britannia rule the race"), Brawn ha vuelto a demostrar que su coche está claramente por delante de todos los demás. Bien es cierto que Raikkonen estuvo a punto de arrebatarle la pole a Button, y que la victoria de éste se vio favorecida por el tapón de Vettel en las primeras vueltas y por la poco lucida actuación de Barrichello. Pero hay que recordar que Barrichello, con todas y con esas ¡fue segundo! Dicen que el valor de un coche lo da el resultado de su segundo piloto; si esto es así hay que concluir que el Brawn es mejor que cualquier otro coche de la parrilla, condúzcalo quien lo conduzca.
De hecho, todos parecen empezar a rendirse al prodigio surgido del estudio de Ross Brawn, y esta temporada podría pasar a la Historia como la segunda en que un equipo nuevo en el campeonato se alza con el título de pilotos y de escuderías (la primera ocasión fue, obviamente, el año de creación del campeonato). No he comprobado el dato; pero no me extrañaría nada que así fuera, que hasta ahora ningún equipo haya sido capaz de ganar el Mundial en el año de su debut.
El que esto finalmente suceda o no depende -a mi juicio- de dos circunstancias. La primera de ellas es la reacción del resto de equipos. Ferrari ha tenido una progresión muy importante: En Mónaco Raikkonen perdió por la pole por 25 milésimas, con una carga de combustible no muy inferior a la de Button; y la vuelta rápida en carrera fue para Massa. Se aprecia que Ferrari ya es el primero de los perseguidores, y dado el potencial del equipo, es probable que aún conserven mejoras para introducir en Turquía y en el resto de carreras. Ahora mismo el título se les ha puesto muy cuesta arriba; pero podrían pasar a ser el equipo dominador en la segunda parte del campeonato. McLaren también ha mejorado, y deberemos esperar para ver si esa progresión se mantiene, mientras que Renault y Red Bull parecen haberse estancado; pero no puede descartarse que las cosas cambien. Turquía será, seguramente, la última oportunidad para la reacción de estos equipos. Si esta se produjera aún podríamos disfrutar de carreras disputadas.
La segunda circunstancia es la actitud de la FIA. Estamos acostumbrados a que a lo largo de la temporada se produzcan circunstancias que tienden a igualar el campeonato. Hace unos años, cuando Renault parecía que iba a arrasar, la FIA le obligó a quitar el Mass-Damper, y el campeonato se igualó. En 2007, cuando McLaren dominaba, estalla el escándalo del espionaje a Ferrari. En la temporada actual las dudas sobre la legalidad de algunos de los elementos del Brawn han estado presentes desde antes de arrancar la primera carrera. La FIA rechazó la reclamación sobre el doble difusor y parece que el resto de los equipos han asumido que quejarse no conducirá a nada. Ahora mismo, además, asistimos a un interesante debate acerca de las condiciones del campeonato del año que viene, en el que las posiciones de la FIA y de los grandes equipos se encuentran muy alejadas. Quizás, sin embargo, en caso de llegarse a un acuerdo entre Ferrari, McLaren, Renault, BMW, etc, por una parte; y la FIA, por otra; se abrieran nuevas perspectivas sobre la interpretación del reglamento vigente y su aplicación por los equipos, lo que podría conducir a un escrutinio detallado del Brawn. Se trata, por supuesto, tan solo de una especulación.

África

Uno tras otro fueron devorados
por leones hambrientos.
Los cachorros royeron sus huesos,
su carne les sirvió como alimento.
Solamente dos sobrevivieron.
Tan sólo ellos dos en la sabana,
postreros de una especie condenada.
Por azar se salvaron,
y por azar vivieron,
y procrearon.
Y sus crías se arrastraron
y sobrevivieron.
No sabemos su nombre,
ni siquiera si tenían nombre.
Sabemos que murieron,
y que cuando murieron
recordaron
un niño desgarrado
por leones hambrientos.
Y lloraron.
Y fue entonces,
en aquel tiempo sin nombre
cuando empezamos a ser
mujeres y hombres.

miércoles, 20 de mayo de 2009

In Paradisum

Me emociona especialmente "In Paradisum", del Requiem de Fauré; quizá sea porque creo que ese lugar existe...

lunes, 18 de mayo de 2009

Mario Benedetti

Ha muerto Mario Benedetti; en modesto homenaje recupero este soneto inspirado en un cuento suyo que escribí hace unos meses.

Aeropuerto

Se refleja el cristal en las baldosas
y se yerguen palmeras contra el cielo,
barullo de maletas sobre el suelo.
Pasa veloz el joven y sus rosas,
se cruza con mujeres aún hermosas,
serias mientras esperan a su vuelo.
Ni una oreja sin móvil ¡qué revuelo!
Llora un niño abrazado a muchas cosas,
cansado por el lento discurrir
del tiempo en el brillante marcador
que rige de la vida el devenir.
Ninguno ve la sombra sin fulgor
que contempla impertérrita el partir
de quienes aún disfrutan del calor.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Britannia rule the race



Pues va a resultar que ser brasileño en un equipo británico, en el que el dueño y director es británico y en el que el otro piloto es también británico, puede acabar siendo un problema. Quizás esto es lo que piensa Barrichello después de la carrera del domingo en Montmeló, en la que, por segunda vez, la estrategia del equipo arruinó sus posibilidades de ganar en beneficio de su compañero Button. No seré yo el que diga que en Brawn benefician a Button en perjuicio de Barrichello; no lo pensaré siquiera -de momento-; pero quizás más de uno esté rumiando que algo le están preparando a Rubens al estilo de lo que el mismo Ross Brawn cocinaba cuando era el director técnico de Ferrari y fijaba las estrategias que conducían a que Schumacher ganara los campeonatos y Barrichello las palmadas en la espalda. En una película bastante entretenida, "Juegos Salvajes", uno de los personajes dice algo así como "cuando estaba en el servicio secreto decíamos: una vez es un accidente, dos veces es una casualidad, tres veces es una acción de guerra". Pues en Brawn llevamos dos a cero contra Barrichello; preparemos el terreno; de momento éste ya ha avisado de que puede colgar el casco si advierte favoritismos para Jenson. En fin, que se empieza a calentar el ambiente.
De todas formas, en el hipotético caso de que Brawn estuviera favoreciendo a Button no se tratataría de nada descabellado. En alguna otra entrada ya comenté que para ganar el campeonato del Mundo es importante que el equipo tenga claro quién es el jefe de filas. El año pasado Ferrari lo perdió, entre otras cosas, por no poner orden entre Massa y Raikkonen; y el anterior lo ganó Raikkonen porque, por una parte, en McLaren no había forma de organizar a Alonso y Hamilton y; por otra, porque Massa perdió oportunamente la primera posición en beneficio de su compañero en la carrera de Brasil. Habas contadas.
Ahora Brawn tiene una gran ventaja sobre el resto; pero creo que Ferrari, Renault y McLaren volverán al ataque; y Red Bull está ahí, acechando. En estas circunstancias es mejor tener a Button con 41 puntos y a Barrichello con 27 que tener al primero con 39 y al segundo con 31 o 33. Cuantos antes se acaben las especulaciones sobre a quien le corresponde el liderazgo del equipo, mejor. Al menos esto es lo que podría pensar Ross Brawn teniendo en cuenta su experiencia en Ferrari.
Porque yo no veo impensable que a mitad de temporada los Brawn estén luchando por subir al podio. Ferrari ha mostrado que tiene coche para estar ahí y tanto McLaren como Renault pueden colocarse en esa posición; si a eso añadimos que Red Bull aún no tiene el doble difusor nos podemos encontrar en una par de carreras con una lucha cerrada entre cuatro o cinco equipos. Lo que desde la perspectiva del espectáculo estaría muy bien.
Para empezar, creo que en Mónaco el dominio de Brawn no será ni mucho menos el que ha mostrado en Barcelona. Montmeló es un circuito con curvas rápidas, que va muy bien a las características del Brawn. En Mónaco hay que tener buen motor (y el Ferrari y el Renault no parecen inferiores al Mercedes) y manos. Confío en que allí veamos una carrera más de piloto que de coche, dada la igualdad existente entre todos ellos; será una oportunidad para Vettel, Alonso, Kimi (lo siento por los que lo entierran, en Mónaco Raikkonen hará un carrerón, ya veréis) e, incluso, Hamilton; pese a que su coche, de momento, está un par de pasos por detrás.
Y luego, en Turquía, mejoras en muchas escuderías; así que a partir de ahí nos podremos encontrar con que la clasificación se aprieta; y para Brawn es mejor llegar a ese momento con un líder sólido... fuera y dentro del equipo.

sábado, 9 de mayo de 2009

Una escena de Japón


... y la gheisa depositó la taza sobre la mesa, con la inclinación justa, la esperada. El samurai la miró complacido y acercó su mano al recipiente. Casi imperceptiblemente la empuñadura de su espada rozó la madera de boj. La mano se detuvo en el aire un instante. El shogún entrecerró los párpados, nada dijo; el emperador aparentaba dormir.
Al día siguiente rodaba la cabeza del samurai. "Supuse que sería vuestro deseo", explicaba el shogún al emperador mientras una gheisa -quizás la misma- le cantaba.
¿Quién no es gheisa, samurai, shogún, emperador?




miércoles, 6 de mayo de 2009

Enigma



A la memoria de Juan Miquel

Oculta la ironía en el dictamen,
dormida tanta gracia que escondía,
perdíamos del verbo la alegría.
Sólo como materia de un examen
o de algún académico certamen
aquel árido texto se leía.
Real creían lo que parecía,
sin ver en tan sutil trama el ligamen.
Ni polvo eran ya los fríos restos
del romano doctor que con su genio
se rió de los juristas peripuestos,
cuando otro empeñó todo su ingenio
en ver los artificios interpuestos;
y al final el enigma mostró al Genio.