Ley y política en Cataluña

viernes, 26 de diciembre de 2014

Lo poco claro que tenemos qué es España

Mi amiga Mabel Míguez ha compartido en facebook un interesante artículo sobre Dña. Urraca, reina de León y Castilla a comienzos del siglo XII.
El motivo de esta entrada no es, sin embargo, comentar el artículo, referido a un personaje del que no sabía prácticamente nada y que apenas sé situar en su contexto histórico; sino matizar el párrafo introductor del mismo, el que reproduzco a continuación:

"La Princesa de Asturias, Leonor, está llamada a convertirse en la cuarta Reina de España, si contamos a Isabel la Católica, a Juana I, conocida como Juana la Loca (que reinó muy poco tiempo) y a Isabel II. Pero antes de que existiera lo que hoy llamamos España, otras mujeres ciñeron la Corona en estas tierras."

De las mujeres que se citan la única que fue formalmente Reina de España es Isabel II. Isabel la Católica fue reina de Castilla y reina consorte de Aragón, en su calidad de esposa de Fernando II de Aragón pero nunca reinó en Navarra. En cualquier caso, y con independencia de que los reinos de Castilla y Aragón comenzasen a actuar como una unidad al menos frente al exterior, lo cierto es que los títulos y derechos con los que Isabel y Fernado reinaban en Castilla no eran los títulos y derechos con los que reinaban en Aragón, por lo que decir que eran reyes de España no deja de ser una licencia.
Luego viene Juana. En el artículo se dice que reinó muy poco tiempo, lo que indica que el autor solamente considera el tiempo en el que Juana reinó de forma efectiva, antes de ser apartada del ejercicio del poder a causa de su demencia (o como consecuencia de un complot). Si consideráramos todo su reinado formal sobre Castilla (desde 1504 hasta su muerte en 1555) y en Aragón (desde 1516 hasta 1555) no podríamos decir que su reinado fue corto, precisamente. De hecho, los 51 años que reinó formalmente en Castilla superan los de cualquiera de sus sucesores.
No parece ser ésta, sin embargo, la perspectiva del artículo, ya que hace referencia a un reinado corto, por lo que parece estar pensando solamente en el período de reinado efectivo sobre Castilla, que se sitúa entre 1504 y 1507.
Si ésta es la posición del autor del artículo ¿por qué la llama Reina de España? Juana no llegó a reinar de forma efectiva en Aragón. Reinó en Castilla tras la muerte de su madre, Isabel I, y porque su padre no era Rey de Castilla más que en virtud de su matrimonio con Isabel con lo que a la muerte de ésta perdió su condición de tal. De esta forma, entre 1504 y 1507 Juana era Reina de Castilla y Fernando Rey de Aragón ¿por qué en el artículo a Juana se le da el título de Reina de España si nunca fue Reina efectiva de Aragón?



El tema no es un mero purismo. Tiene que ver con la concepción que tengamos de lo que es España ¿es España una mera Castilla ampliada y por tanto todo lo que sucede en Castilla ha de tener una importancia mayor para la historia de España que lo sucedido en otros lugares? Diría que esto es lo que subyace en el párrafo con el que se inicia el artículo que comento. Juana (igual que su marido Felipe, Felipe I) son sin duda Reyes de España para muchos, pese a que, como digo, Juana nunca reinó de forma efectiva en Aragón (esto es, en las actuales Aragón, Cataluña, Valencia y Baleares) y Felipe I (cuyo "I" justifica el "VI" de nuestro actual Monarca) ni siquiera formalmente reinó sobre estas tierras y tampoco en Navarra.
Como mera curiosidad histórica no me preocupa esta falta de rigor, sino por lo que implica: una visión de España que está alejada de la riqueza de matices que debería tener. Todavía tenemos mucho que andar en ese sentido.

Post scriptum

Añado a la entrada el comentario que ha dejado en Facebook sobre ella Mabel Míguez y que resulta muy interesante:

"El profesor García Cárcel escribía en su libro Las memorias históricas de España sobre la necesidad que tenemos de consensuar una historia común. Hay una historia de España hecha desde una visión castellanocéntrica, elaborada en el primer cuarto de siglo (y aún antes, durante todo el siglo XIX) desde el Centro de Estudios Históricos, amparada en el movimiento de renovación de la ciencia en España que impulsó la Junta para la Ampliación de Estudios, a la que de algún modo se quiso oponer el catalanismo con la creación del Institut d'Estudis Català. Particularmente la visión de la edad media peninsular ha sido caballo de batalla en las difierentes interpretaciones de la historia de España, un tema que me interesa especialmente y sobre el que llevo trabajando algún tiempo. Que el primer catalán en ocupar un sillón de la Real Academia de la Historia fuera Ramón d'Abadal ya en los años 60 no deja de resultar sorprendente, aunque tenga también su explicación. En este sentido, una buena muestra del uso y abuso de la historia de España como arma de combate entre nacionalismos fue la polémica que mantuvieron Menéndez Pidal y Ferran Soldevila a propósito del significado del Compromiso de Caspe en el devenir de la historia de nuestro país. En fin, no me quiero extender, que me voy por las ramas, solamente quería decir que el autor del artículo escribe desde una determinada visión de la historia de España que, estoy de acuerdo contigo, deberíamos revisar si queremos seguir juntos y mejor, como dice el lema de ese movimiento con el que ambos simpatizamos."

domingo, 7 de diciembre de 2014

Traducciones

Estoy leyendo un libro que me recomendaron el otro día, Sapiens. Una breu història de la humanitat, de Yuval Noah Harari, profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalem. Ayer estaba en el FNAC, lo vi, me acordé de la recomendación -que venía de un buen amigo- y sin dudarlo mucho me lo compré.
El libro de momento me está gustando mucho. Quizás cuando lo acabe haya ocasión de comentarlo; pero ahora tengo que escribir esto porque sin haber llegado a la página 80 me he encontrado con dos sorpresas en el texto que creo que deben ser señaladas.



En la página 74 de la versión que manejo (traducción de Marc Rubió, Ediciones 62, Barcelona, edición que cuenta con el apoyo del Departament de Cultura de la Generalitat de Catalunya) se lee lo siguiente:

"Per exemple, tenim tots els motius per creure que un grup de caçadors-recol·lectors que visqués fa 30.000 anys a les terres que ara ocupa Barcelona no parlaria la mateixa llengua que un grup que visqués on ara hi ha Lleida. Podria ser que un grup fos bel·ligerant i l'altre pacífic. Potser el grup de Barcelona seria comunal mentre que el de Lleida es basaria en les famílies nuclears. Potser els barcelonins es passarien llargues hores esculpint estàtues de fusta dels seus esperits guardians, mentre que els seus contemporanis lleidatans els adorarien per mitjà del ball."

Un poco más adelante, en la página 77 se lee lo siguiente:

"La població de sapiens es va escampar per grans extensions. Abans de la Revolució Agrícola, la població humana de tot el planeta no era pas mes nombrosa que la que avui viu a Catalunya."

Tanta referencia a Cataluña en la obra de un autor que es profesor en Jerusalem me extrañaba. Volví a las primeras páginas por ver si en vez de una mera traducción me encontraba ante una adaptación de la obra a la realidad catalana, pero no, en las referencias iniciales tan solo se hablaba de traducción, no de adaptación.

De Amazon me acabo de bajar el original de la obra escrito en inglés. Copiaré a continuación lo que se corresponde a los dos fragmentos que acabo de reproducir:

"For example, there's every reason to believe that a forager band that lived 30.000 years ago on the spot where Oxford University now stands would have spoken a different language from one living where Cambridge is now situated. One band might have been belligerent and the other peaceful. Perhaps the Cambridge band was communal while the one at Oxford was based on nuclear families. The Cantabrigians might have spent long hours carving wooden statues of their guardian spirits, whereas the Oxonians may have worshiped through dance."

"The Sapiens population was thinly spread over vast territories. Before the Agricultural Revolution, the human population of the entire planet was smaller than that of today's Cairo."

¿Qué sentido tiene cambiar Oxford y Cambridge por Barcelona y Lleida? ¿Qué sentido tiene convertir El Cairo en Cataluña? No es imposible que en una traducción se realicen indicaciones para aclarar juegos de palabras o referencias que en el contexto del autor pueden ser muy claras pero no tanto en el de aquellos a quienes va destinada la traducción. En estos casos lo más adecuado es dejar en el texto la versión que se ajusta a lo escrito por el autor y realizar la aclaración en una nota a pie de página (las famosas "N. del T."). En el libro al que me refiero no hay ninguna indicación de que en la traducción se han cambiado las referencias que existían en el original. Referencias que, por otra parte, no son en absoluto esotéricas. Doy por sentado que cualquier persona que se acerque al libro sabrá qué son Oxford, Cambridge y El Cairo. Siendo así ¿por qué cambiar lo que el autor ha escrito sin dar ninguna pista al lector sobre ello?
Traduttore, traditore... hay ocasiones en las que la frase adquiere pleno y verdadero sentido. Y no en una obra literaria, sino en una obra científica. De divulgación científica, cierto, pero científica al fin y al cabo.
Inadmisible.



lunes, 1 de diciembre de 2014

Relatividad



Solemne, la gota permaneció suspendida en la comisura del tubo metálico.
No pudo evitar fijarse en ella. Contempló como casi imperceptiblemente se deslizaba, quedaba milagrosamente enganchada al grifo por una conexión cada vez más fina hasta desprenderse y caer al lavabo sobre los restos de la espuma de afeitar.
Otra gota se formó, pero no lo suficientemente rápido como para que resultara preocupante. No había ninguna avería, nada que reparar. La mañana artificial comenzaba sin sobresaltos. Bastó pensar en ello para que el espejo se convirtiera en la imagen de un bosque con el rosado del amanecer sobre las colinas lejanas. Le satisfizo, pero casi sin querer sus ojos volvieron a la nueva gota que se había formado y ya estaba a punto de caer tal como había hecho su compañera hacía un momento. En esta ocasión prestó atención al minúsculo sonido que devolvía el aluminio al recibir el agua e imaginó el que había ocasionado la primera gota. Entre una y otra había transcurrido una generación entera. Hombres y mujeres habían nacido, crecido, aprendido todo lo posible, amado y peleado, ganado premios y disfrutado de hijos y nietos entre aquellos dos minúsculos sonidos en su lavabo. Entre ambas gotas habían caído gobiernos y se habían desarrollado guerras. Habían sucedido tantas cosas en aquellos pocos segundos que a él le llevaría años repasarlo una vez que regresara. Él mismo había cumplido cincuenta o sesenta años en aquellos pocos segundos. Paradojas que cada vez le interesaban menos. La forma en que contaban los que se habían quedado atrás le empezaba a parecer tan extraña como la sociedad de las hormigas. Echó una rápida mirada al reloj. Su soliloquio había durado exactamente ocho segundos, y eso era lo que contaba, lo que era real para él aquí y ahora.