Antifascistas

domingo, 8 de junio de 2014

Sobre lenguas e idiomas

Me ha dejado horrorizado la viñeta que puede verse en la página web de Som Escola. Es ésta:



Un magistrado divide en dos la lengua de un niño agarrado a un pupitre. La viñeta transmite de forma explícita la idea de que los jueces torturan a los niños catalanes con sus decisiones sobre la lengua en la enseñanza. La tortura, además, es inmisericorde (basta fijarse en el ceño fruncido del magistrado) y salvaje (una mutilación lo es, evidentemente). Es cierto que toda viñeta parte de la exageración, pero en este caso el resultado es tan dramático que inevitablemente provoca un escalofrío. La imagen de unas tijeras actuando sobre una lengua, y además sobre la lengua de un niño, causa una instintiva repulsión, un sentimiento profundo de rechazo.
Si superamos este inicial rechazo y analizamos la viñeta observaremos que su sentido es, curiosamente, contrario a las proclamas que habitualmente se utilizan para justificar una escuela exclusivamente en catalán. Como es sabido, el argumento de quienes defiende la escuela en catalán es el de que solamente este modelo permite garantizar que al final de su educación obligatoria los niños puedan dominar los dos idiomas oficiales en Cataluña: catalán y castellano. La explicación de cómo es posible semejante milagro (siendo las clases en su práctica totalidad en catalán se consigue que los niños dominen catalán y castellano) está ausente y el debate se despacha con la indicación de que los hechos prueban que es así (lo que está lejos de ser cierto). A partir de aquí se critica a quienes pretende que el castellano sea lengua en la enseñanza junto con el catalán, afirmando que tales propuestas pretenden evitar el aprendizaje del catalán. En este propósito no se duda en manipular las resoluciones judiciales recaídas sobre el tema con el fin de hacerles decir, por ejemplo, que en ellas se recoge que un solo niño puede imponer la escolarización en castellano a toda la clase, cuando en realidad lo que se establece es que un solo niño puede conseguir que toda la clase reciba su escolarización en catalán y en castellano. Me ocupé hace un tiempo de este tema, cuando se dieron a conocer las decisiones judiciales que recogían la necesidad de que parte de las clases se impartieran en castellano en las escuelas catalanas.
De acuerdo con lo que hemos visto, por tanto, la inmersión se presenta como una herramienta que favorece el bilingüismo y las decisiones judiciales dictadas hasta ahora como instrumentos al servicio del monolingüismo. Como digo, es justo lo contrario y curiosamente la viñeta parece que da la razón a la realidad y no a la mentira, pues, como puede verse lo que hace el juez es dividir por la mitad la lengua del niño; esto es, simbólicamente convertirlo en bilingüe. Este bilingüismo, sin embargo, no es percibido como una riqueza por el autor de la viñeta, sino como una tortura antinatural porque -y aquí está la clave del problema- en realidad quienes defienden la inmersión no buscan el bilingüismo, sino un férreo monolingüismo (en catalán, por supuesto), que ven como la única forma natural de relación de una sociedad con la lengua. La inmersión, que muchos entendieron (entendimos) como un buen mecanismo para el conocimiento de las dos lenguas de Cataluña, catalán y castellano; en realidad encierra un plan para convertir a la sociedad catalana en una sociedad monolingüe (me ocupé aquí de esta doble perspectiva sobre la inmersión).
La viñeta asume, por tanto, ese "plan oculto" de la inmersión en la que el bilingüismo real de la sociedad catalana es percibido como una anomalía, una anomalía equivalente a una lengua humana bífida, parecida a la de una serpiente.
Quizás fuera justo, por tanto, completar la viñeta que luce "Som escola" con otra en la que se viera a un maestro acercando unas tijeras a la lengua de un niño, ya no para dividir en dos su lengua, sino para cortarla mientras otro maestro se prepara con aguja e hilo para coser al inminente muñón sangrante una nueva lengua preparada ex profeso para los niños que no tienen como lengua materna el catalán.



1 comentario:

Anónimo dijo...

¿Qué te pasa? ¿Se te ha rayado el disco? Lo dicho: en otras comunidades nadie a obligar a tus hijos a aprender nada que no sea español (porque tú debes ser de los que no le llama castellano, ¿no?)