Canto de ira y fuego 2018

sábado, 9 de diciembre de 2017

Mi voto el 21-D

Nunca le he dado publicidad a mi voto. Hoy romperé esa costumbre.
No he sido excesivamente fiel a las siglas. Creo que en estos últimos 30 años he votado al menos a cinco partidos o coaliciones diferentes, y nunca he comentado ese voto casi ni a los familiares; pero en estas elecciones del próximo 21 de diciembre se dan unas circunstancias excepcionales que hacen que me parezca conveniente hacer explícito en quién depositaré mi confianza.
Se trata de Cs. Votaré a Cs y explicaré por qué.



En los últimos meses hemos vivido una situación de extraordinaria gravedad que nos ha afectado a todos y, lo que es peor, nos continuará afectando durante más tiempo del que nos gustaría: la fractura social y el daño a la economía y a la confianza, no solamente en Cataluña sino en el conjunto de España ha sido enorme, mayor quizás del que a veces imaginamos y mi primera preocupación es que no se vuelva a dar una situación semejante: que no volvamos a vernos privados del Estado de Derecho, con la amenaza inminente de una secesión, padeciendo la huida de miles de empresas y la fuga de los ahorros de los bancos. Que no volvamos a encontrarnos en medio de la anormalidad democrática que suponen los "paros de país" o los comités de defensa de la república, que no volvamos a sentirnos amenazados por nuestra propia policía y sin el amparo de nuestras instituciones. Mi primera preocupación es que recuperemos una normalidad institucional que va más allá del nombramiento de un nuevo gobierno, sino que implica que las diferentes administraciones dejen de estar al servicio de la construcción nacionalista y se pongan lealmente a trabajar por la mejora de nuestra sociedad. Aspiro a que la Comunidad Autónoma actúe como una institución constitucional española y busque lo mejor para los catalanes en el marco del proyecto español y europeo. Rechazo cualquier intento de secesión y también cualquier pretensión de la necesidad de un "encaje" especial o privilegiado; quiero para mí lo mismo que para cualquier otro español: ni más ni tampoco menos.
En definitiva, quiero que superemos el nacionalismo que nos ha traído hasta aquí, quiero que dejemos de vivir dándonos golpes de pecho, recreando pasados remotos y pretendiendo que todos conspiran para apartarnos del lugar que nos correspondería. Quiero una sociedad normal que disfrute del privilegio de formar parte de una de las áreas más desarrolladas en los económico y lo político del Mundo: Europa. Quiero que nuestras preocupaciones se orienten a la búsqueda de una mayor justicia social, una mayor riqueza, un mayor desarrollo, mejores escuelas y universidades, mejores hospitales para todos y una sociedad más abierta y feliz. Quiero todo eso y no continuar dándole vueltas al "proceso"; a este o a cualquier otro que se invente un nacionalismo siempre mutante.
Evidentemente los partidos nacionalistas y los Comunes (llámense ahora como se llamen) no me permitirán salir de este bucle perverso. Los independentistas seguirán con su cantinela de los presos políticos, la falta de libertades, la implementación de la República y la desobediencia; y dentro de los partidos que podríamos denominar "constitucionalistas" ninguno me ofrece mayor confianza que Cs.
Cuando Cs nació algo comenzó a cambiar. Su llegada al Parlamento de Cataluña hizo que el castellano comenzara a ser usado en aquella institución. A alguno quizás le sorprenda; pero es a Cs a quien debemos que ahora se utilice con una cierta normalidad el castellano en el Parlamento catalán. Antes de ellos el recurso al castellano en la Asamblea que nos representa a los catalanes era esporádico o anecdótico, como si se mancillaran aquellas piedras por la reverberación del sonido de la lengua que es materna de más de la mitad de los catalanes. Fue con ellos con quien a nuestra institución llegó lo que es normal en Cataluña: que el castellano y el catalán se utilicen de forma natural mezclándose y complementándose. Se negaba así uno de los dogmas del nacionalismo: la inevitable prevalencia del catalán en Cataluña; y se ponía en valor la necesidad de entender Cataluña como una tierra en la que catalán y castellano (y aranés) conviven y se enriquecen mútuamente.
Desde entonces Cs ha trabajado de forma constante y firme para esa recuperación de la normalidad no solamente en las instituciones, sino también en la escuela, donde se ha opuesto al monolingüismo en catalán y a la utilización de la escuela para el adoctrinamiento político. Lo ha hecho, creo que es justo reconocerlo, con más contundencia y continuidad que cualquier otra fuerza.
Pero es que además Cs ofrece una visión nueva de los problemas de nuestra sociedad. En las recientes elecciones generales plantearon por primera vez -a mi conocimiento- una medida que apunta a un problema clave para nuestra economía que me preocupa enormemente: la bajada de los salarios. Su medida de un complemento salarial no respondía plenamente a lo que yo propondría en ese ámbito, pero hay que reconocer su mérito de comenzar a trabajar en una línea diferente de las para mí agotadas relativas a políticas activas de empleo, salario mínimo y demás recetas del siglo XX. Cs es un partido nuevo y abierto que creo que puede responder bien a las exigencias de una sociedad moderna que debería orientarse a un rechazo frontal de la corrupción, negar cualquier tentación "antimoderna" y, a la vez, preocuparse porque los perdedores de la globalización y de la modernización no queden descolgados del avance general de la sociedad. Creo que esto Cs lo ha entendido mejor que otros partidos.
Finalmente, votaré a Cs por una cuestión meramente táctica; pero que podría tener una gran transcendencia: Cs tiene la oportunidad de ganar las elecciones autonómicas. No me fío de las encuestas; pero todas las que van saliendo nos indican que no está lejos de ERC, la fuerza favorita para ganar las elecciones autonómicas. Si esa distancia se acorta y Cs llega a superar a ERC se lanzaría un mensaje muy importante al mundo: un partido claramente no nacionalista, claramente contrario a la secesión habría ganado las elecciones regionales en Cataluña. Ya nadie volvería a confundir a los catalanes con los nacionalistas, una confusión que a mi me duele profundamente y que sería completamente ridícula si el primer partido en votos y escaños en el Parlamento regional es Cs. Es Cs quiene tiene esta oportunidad histórica y me gustaría contribuir con mi voto a que se hiciera realidad.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

No puedo estar más de acuerdo contigo.
Lo que no exime de nuestra responsabilidad de vigilar los pasos de cualquier gobierno sucesor al presente.
No queremos más, pero tampoco menos.
Me gustaría compartirlo. Puedo?

Rafael Arenas García dijo...

Gracias! Por supuesto que puedes compartirlo