New York Times

lunes, 12 de mayo de 2008

Hamilton al desnudo

Esta entrada se iba a titular “¡Bravo por Hamilton!” y el título estaría justificado. La carrera de ayer domingo estuvo animada de principio a fin por el británico, que evitó que se convirtiera en un aburrido ejercicio de dominio por parte de Ferrari. La primera lectura sería la de que frente a unos Ferrari superiores Hamilton consiguió, con una estrategia arriesgada a tres paradas, interponerse entre ambos y evitar el doblete. Al ir menos cargado que los demás coches la mayor parte de la carrera, Hamilton pudo correr a gusto, adelantar a Massa en una acción histórica y superar a Raikkonen por poco. Hamilton debía correr para compensar los casi 30 segundos de más que resultarían de su parada extra y esta diferencia de estrategias dio emoción a la carrera.

El resultado fue una carrera en la que Hamilton parecía correr siempre más que los demás, siempre al límite y sin cometer errores. Se trata de una táctica atractiva para el espectador y que, incluso, pudo haberle llevado a la victoria, pues la diferencia entre el y Massa fue lo suficientemente ajustada como para que en varias fases de la carrera hubiese incertidumbre sobre ese punto. Es por todo esto que bien pudiera haberse titulado la entrada “¡Bravo por Hamilton!” como apuntaba. Tras la carrera el propio corredor dijo que había sido la carrera de su vida y la sensación que tenía quien esto escribe cuando la veía era esta. Por primera vez en mi vida vi a un Hamilton auténticamente dominador (aunque no ganara), un piloto con personalidad, que es capaz de correr 58 vueltas a tope sin cometer errores. Chapeau por él, por tanto. Después de unas carreras en las que había estado desdibujado ésta seguro que ha sido una buena inyección de moral para él.

Ahora bien, tras este primer análisis la pregunta es la de ¿por qué eligió Hamilton una estrategia de tres paradas? No era la mejor. Todos parecen coincidir en que lo ideal era realizar dos paradas, que fue la opción que siguieron el resto de pilotos. Pedro Martínez de la Rosa indicó que la causa de optar por tres paradas estaba en el riesgo de que los neumáticos sufrieran un daño excesivo si se utilizaban durante demasiadas vueltas. Es cierto que cada coche trata de forma diferente los neumáticos, y si el McLaren era excesivamente duro con ellos podrían ocasionarse reventones, como el que sufrió Kovalainen en Montmeló o el que padeció Hamilton en el Gran Premio de Turquía del año pasado. Ahora bien, el problema no parece que estuviera en el coche, porque Kovalainen había optado por una estrategia de dos paradas y solamente el inoportuno pinchazo en la vuelta inicial le obligó a realizar tres visitas a los boxes. Y la pregunta es ¿si la causa del deterioro de los neumáticos no estaba en el coche, dónde estaba? Bien la respuesta es sencilla, en el propio Hamilton. El año pasado ya se apuntó que su manera de conducir era excesivamente agresiva, y que de ahí su reventón en Turquía. En el mismo escenario en el que aquel reventón le costó el año pasado un podio o, quizás, una victoria, sintió miedo de repetir la historia y optó por la táctica conservadora (respecto a los neumáticos) de realizar tres cambios de gomas.

Así vista la situación resulta curiosa. Hamilton habría optado por una táctica que sabía mala solamente para poder mantener su agresividad en el pilotaje del coche. Es extraño que ni siquiera haya hecho el intento de conducir de una manera un poco más conservadora con el fin de poder realizar solamente dos paradas y no perder así 30 segundos con respecto a sus rivales por el título; pero bueno, las cosas son como son y, por tanto, el “¡bravo Hamilton!” debe ponerse en cuarentena, pues una cosa es dominar y otra hacer fuegos artificiales.

Esta extraña situación nos deja, además, una incógnita abierta, y que no es otra que la auténtica relación de fuerzas entre McLaren y Ferrari. Los Ferrari parecen muy superiores, pero si reparamos en que con una mala táctica Hamilton se coló entre los dos y a punto estuvo de amenazar el triunfo de Massa bien podemos plantearnos qué hubiera pasado si Kovalainen no pincha. Quizás hubiera sido un rival serio para los Ferrari. En la retransmisión De la Rosa reconocía que sus esperanzas para la carrera estaban puestas más en Kovalainen que en Hamilton, lastrado por su mala táctica.

Quedan los BMW. Me han decepcionado. Tras las tres primeras carreras parecía que estaban en condiciones de pelear por el título y, sin embargo, los veo algo apagados. Da la sensación de que no han progresado tanto como sus rivales con las mejoras que se probaron hace un mes en Barcelona. Heidfeld, además, está bastante gris. En una entrada anterior decía que los BMW parece que van a lo suyo, sin importarles lo que hagan los demás, y quizá sea esto lo que está pasando. Ellos no compiten con McLaren y Ferrari, sino consigo mismos para hacer un coche ganador. Quizás piensen que el de este año todavía no lo es y estén centrándose ya en el del año que viene, que no sé por qué me da que estará pilotado por un polaco y un español.

Y dos palabras para Renault. Le falta un empujón. Dos, tres décimas para pelearse con los grandes (pelearse, que no ganar, que eso es otra cosa). ¿Las conseguirá? Lo veremos cuando introduzcan la nueva suspensión, diseñada para resolver los problemas de tracción que les acompañan. Lo que sucede es que no sé para cuándo estará esta mejora. Si no está en Mónaco les veo sufriendo en un circuito de curvas lentas en las que tracción es fundamental; pero bueno, ya veremos. Y para acabar. Con tantos buenos pilotos que hay en el Mundo ¿por qué está ahí Piquet? Cinco carreras es un margen demasiado amplio para lo que se estila en la Fórmula 1. Bueno, es una pregunta retórica, porque las razones de la presencia de Piquet en el equipo son conocidas, pero tal como va quizás estén buscando ya un recambio que tenga su mismo perfil pero que, además, sea capaz de estar un poco más cerca de Alonso.

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