sábado, 6 de agosto de 2011

¿Quién es el autor de Hamlet?

El otro día vi el cartel que anuncia la película "Anonymous", cuyo estreno está previsto para el otoño y que, parece ser, vuelve sobre la cuestión de la autoría de las obras atribuidas a Shakespeare. Como es sabido, desde hace bastante se cuestiona que una persona como Shakespeare (bajo origen, escasos estudios, poco latín y menos griego) tuviera los conocimientos y cultura necesarios para componer la pléyade de trabajos que integran una de las más esplendorosas (o, quizás, la más esplendorosa) aportación individual a la literatura occidental. Desde luego, doctores tiene la Crítica Literaria para debatir sobre esta cuestión, yo tan solo he leído una parte de la obra de Shakespeare (quizás diez o doce trabajos, no más) y no sé nada de crítica literaria; así que se me escapan buena parte de los argumentos que se emplean en debate sobre la mencionada autoría.
Es verdad que a mí también me extraña que una persona del perfil de Shakespeare hubiera asimilado el conocimiento de la historia de Inglaterra, de los clásicos latinos y griegos y de la ciencia política que muestran sus obras; y si tuviera que apostar apostaría que más tarde o más temprano se encontrará quién fue el verdadero autor no solamente de Hamlet, sino también de todo el resto de maravillosas obras atribuidas al actor de Stratford-upon-Avon.
Pero ¿cómo abordar esta búsqueda, más propia de Sherlock Holmes que de sesudos catedráticos de Filología? Una primera pista nos la da que Shakespeare deja de escribir abruptamente, o casi abruptamente. Una rápida consulta a la wikipedia confirma que la última obra no escrita en colaboración es "La Tempestad", que data del año 1611. Si esto fuera una película de detectives la conclusión es que el verdadero autor que se esconde tras Shakespeare (su ghost writer) habría muerto en 1611 o 1610 dejando sin materiales al actor y empresario. A partir de ahí solamente habría que consultar, también en la wikipedia, quien murió en Inglaterra en 1610 y en 1611 para encontrar una lista de candidatos a ser el verdadero Shakespeare. En principio, el auténtico autor debería ser una persona de relieve, porque no tendría explicación alguna que una persona de escasa presencia pública tuviera motivos para ocultarse tras la fachada de un actor de provincias.



Y la consulta de los fallecimientos acaecidos en 1610 nos aporta un nombre que podría resultar interesante, Richard Bancroft, arzobispo de Canterbury. Este Richard Bancroft tuvo una excelente formación, incluyendo una estancia en Cambridge. Nacido en 1544, obtuvo su doctorado en 1585, siendo ese mismo año nombrado tesorero de la Catedral de San Pablo, en Londres. En 1589, cuando Shakespeare comienza a dar a conocer sus obras se encuentra, por tanto, en Londres en una posición acomodada y de prestigio; pero que, desde luego, le imposibilitaba para ejercer de autor teatral. En caso de que tuviera veleidades artísticas le sería forzoso recurrir a alguien que quisiera prestarle su nombre, puesto que él mismo no podría nunca figurar como autor dada su condición eclesial. Ya hemos dicho que fallece en 1610, justo el año antes de que se represente la última obra de Shakespeare escrita en solitario y, sorprendámonos, en 1600 Richard Bancroft es enviado a Emdem (norte de Alemania) como miembro de una embajada dirigida a resolver ciertos problemas entre Inglaterra y ¡el reino de Dinamarca! Curiosamente, Hamlet, príncipe de Dinamarca, fue escrito entre 1599 y 1601. ¿Casualidad?
En fin, no sé si Richard Bancroft figura en la larga lista de personajes a los que se han atribuido las obras de Shakespeare. Si es así seguramente ya habrá sido refutada su autoría; si no está todavía en esa lista quizás mereciera la pena que alguien se detuviera a examinar la posibilidad de que el Arzobispo de Canterbury fuera el verdadero autor de las obras completas de William Shakespeare.

3 comentarios:

ADELFA MARTIN dijo...

TIEMPO SIN SABER DE TI,

paso a dejarte un afectuoso saludo



Cuanto y desde cuando se ha especulado sobre este tema...¡y si ue una mujer? ¡quien sabe! por aquéllos tiempos no se les permitía pensar y algunas escribían con seudónimos, y siendo el hombre de teatro, y de pensamiento liberal, bien pudo solapar a alguien que publicaba con su nombre....

Rafael R. Costa dijo...

Como otros muchos millones soy un incondicional de Sh., y al través de los años he ido leyendo sesudas respuestas sobre el tema de la autoría de sus obras. Desde Marlowe, pasando por otros actores, algún noble, y ¿cómo no?, por un eclesiástico.

Incluso he llegado a pensar en el meollo, y no he hallado dentro de mis nimias si no inanes posibilidades más autoría que la suya. Sí, es raro que tantas obras maestras salgan de una misma pluma; raro es también que un muchacho, hijo del posadero de un pueblo mediano, huyera tras unos cómicos hasta Londres y allí se dedicara a amontonar heces de caballería a la puerta de los teatros... hasta que volvía a la posada a escribir hasta el amanecer.
Ante tanta rareza al menos yo decidí atribuirle la rareza más grande: aceptar al de las orejas anilladas la autoría de sus obras. Digo orejas anilladas porque hay dos retratos y en cada uno muestra la argolla en una oreja, y aun en un tercero no contemporáneo no lleva ninguna. Hasta ahí es raro el amigo William.

La única conclusión viable es que éste se leyó de pe a pa "Las Metamorfosis" de Ovidio, amén de otros títulos. Porque no hay detalle ovidiano que no aparezca en sus obras.

Desde luego, a mí me fascina, Rafael. Siguiendo con sus Obras Completas (¿realmente son completas?), te diré que me las leí dos veces, creo que eran 32 libros, empezando por Venus y Adonis, Sonetos, y terminando con La Tempestad. Y rellené docenas, mejor: cientos, de fichas (es que soy de la antigua usanza... o era) con apuntes de sus maravillosos textos.

No obstante, ha sido muy grato leer tus conclusiones: revivir al viejo William siempre es un acontecer dichoso.

Para terminar, y como conclusión propia: siempre he mantenido que la única obra de teatro español que parece escrita por Shakespeare es "La vida es sueño"...

Rafael Arenas García dijo...

Querido Rafael, gracias por tu comentario, que es un lujo. Me llama la atención sobre todo tu reflexión sobre La Vida es Sueño. Es una de mis obras favoritas. No se me había ocurrido que pudiera parecer escrita por Shakespeare; pero ahora que lo dices... podría ser. Tengo que volver sobre ella, porque es una idea que me gusta y que reforzaría mi tesis, porque Calderón es mucho más parecido a Bancroft que al actor de Stratford-upon-Avon: buena educación, contactos en la Corte, incluso acabó siendo sacerdote Calderón y parece ser que siempre mostró una preocupación por la teología en la que el "logos" pesaba al menos tanto como el "teos".
Un abrazo