Un libro

viernes, 8 de junio de 2012

Diferencias esenciales

Estaba el otro día viendo un episodio de "Anatomía de Grey" cuando cai en la cuenta de una diferencia esencial entre éste nuestro país, España, y otros países como, por ejemplo, Estados Unidos.



En este episodio los residentes se encuentran a punto de acabar su período de formación y han de buscar un puesto como adjuntos en algún hospital. Hay una gran diferencia entre los que han destacado en su etapa de residentes (como Cristina) y quienes no. Aquellos que han probado ser los mejores son cortejados y agasajados por los mejores hospitales, que quieren contar con sus servicios: les hacen regalos, los altos cargos del hospital cruzan el país para comer con el aspirante... En definitiva, hay un genuino interés por parte de los empleadores para quedarse con los más talentosos, con aquellos que pueden hacer un mejor trabajo.
Sé que es película; pero lo he comentado con amigos que conocen bien Estados Unidos y me confirman que allí las cosas funcionan así. Si alguien se ha formado bien y hace bien su trabajo tendrá una posición fuerte en el mercado de trabajo ya que los empleadores están realmente interesados en contratar talento.
Evidentemente en España esto no es así. Puedo hablar de lo que más conozco que es la Universidad y en los más de veinte años que llevo en ella no he visto jamás que ninguna Universidad se peleara por contratar a los mejores; ni las públicas ni las privadas.
En el caso de las públicas siempre cuento la misma anécdota. Hace unos años había un Profesor Titular en mi área de conocimiento que nadie discutía que era el mejor de su generación. Él deseaba ser Catedrático y estaba dispuesto a irse a cualquier Universidad que le ofreciera una cátedra. ¿Alguna lo hizo? Sí, al final una Universidad apartada que actuaba como si el favor lo hiciera ella y no fuera al revés. Ninguna de las Universidades teóricamente punteras movió un dedo para quedarse con los servicios de ese profesor. Y esta es una historia que se repite y repite.
Lo mismo podría decirse de las Universidades privadas que, en teoría, apuestan por la excelencia. Alguno de sus profesores es una figura relevante en las materias que yo controlo (Derecho); pero podría contar a esos profesores que son ampliamente reconocidos como autoridades en su materia con los dedos de una mano. Generalmente los profesores de la privada, al menos en el ámbito jurídico, están menos reconocidos que sus homólogos de la pública. ¿Por qué las universidades privadas, que no tienen límites legales a la hora de ofrecer emolumentos y compensaciones no compiten de verdad por los mejores profesores?
La respuesta es tan clara como dura: en España la calidad no interesa. Es un valor ajeno a nuestra cultura, que prefiere moverse por el amiguismo, el enchufe y el juego en corto de los favores recíprocos. No hay un verdadero interés por las cosas bien hechas... y así nos va.

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