New York Times

sábado, 22 de marzo de 2008

La reforma del sistema electoral

Tras las elecciones del 9 de marzo unos cuantos (no sé si muchos) han comenzado a agitar la bandera del cambio del sistema electoral. El argumento para ello es que con el actual sistema puede ser que quien tenga más votos no tenga más escaños. Así, por ejemplo, en las últimas elecciones IU obtuvo 963.000 votos que se tradujeron en 2 escaños; el PNV, con 303.000 votos llegó a los 6 escaños y UPD, con algún voto más que el PNV, se quedó en 1 escaño. En el instituto no era del todo malo en matemáticas; pero estos números cuestan de entender:

963.000 votos = 2 escaños;
303.000 votos = 6 escaños;
303.000 votos = 1 escaño.

A partir de aquí, venga Dios y lo vea.

Una situación tan estrambótica es de difícil digestión. Sobre todo cuando llevamos no se cuanto tiempo oyendo lo de la importancia de ir a votar, el valor de la democracia, cada persona un voto y que gane el que tenga más votos y cosas así... Ante todo esto no es extraño que a través de los medios de los que se dipone (blogs, sobre todo) algunos "ciudadanos de a pie" hayan mostrado su malestar por la situación. Este malestar se une al de la gran perjudicada por el sistema electoral, que es IU, quien ya ha iniciado una campaña de firmas para pedir que se modifique el sistema electoral. El link para poder firmar la petición es el siguiente:

http://www1.izquierda-unida.es./leyelectoral.htm

Ya son varios los análisis realizados sobre la situación, y circula una propuesta de la Universidad de Granada para mejorar la proporcionalidad del sistema electoral; esto es, que el número de diputados se corresponda con la proporción de votos obtenidos en mayor medida que lo que sucede en la actualidad. En La Comunidad de blogs de "El País" existen varias entradas y comentarios sobre el tema. El debate se cifra en si es posible conseguir una mejora del sistema electoral en el sentido apuntado mediante una mera modificación de la Ley Electoral o es preciso cambiar la Constitución, y también si el responsable de esta situación es el sistema D'Hondt por el que se realiza en nuestro país la atribución de escaños, o el que la circunscripción electoral sea la provincia.
Mi posición sobre este tema es que la clave del problema está en la circunscripción provincial. El sistema D'Hondt de atribución de escaños respeta la proporcionalidad, y si se proyectase sobre una única circunscripción los resultados serían aceptables. Así, en las últimas elecciones generales la utilización del sistema D'Hondt sobre los votos emitidos, contando España como una única circunscripción, daría los siguientes resultados:

PSOE: 161 escaños
PP: 147 escaños
IU: 14 escaños
CiU: 11 escaños
UPD: 4 escaños
PNV: 4 escaños
ERC: 4 escaños
BNG: 3 escaños
CC: 2 escaños

El reparto de escaños se ajustaría bastante a la proporción de votos obtenido por cada lista electoral. Así pues, la solución para las deficiencias del actual sistema electoral pasa por sustituir las circunscripciones provinciales por una sóla circunscripción nacional para las elecciones al Congreso. Ahora bien, este cambio no puede hacerse sin modificar la Constitución, que en su art. 68 es muy clara a este respecto, estableciendo como circunscripciones electorales las provincias, Ceuta y Melilla. No cabe en el actual texto constitucional una circunscripción nacional para las elecciones al Congreso.
El hecho de que se tenga que reformar la Constitución para llegar al resultado deseado, un sistema electoral más justo, puede parecer a primera vista un inconveniente, pues la reforma de la Constitución exige un trámite más complejo que la reforma de una Ley; ahora bien, también presenta una ventaja y es la de que tal reforma, de llevarse a cabo, podría aprovecharse para trasladar este principio de mayor justicia y proporcionalidad a las elecciones autonómicas, ya que las deficiencias que se derivan de un sistema electoral basado en la provincia se proyectan también sobre las elecciones a los Parlamentos de las Comunidades Autónomas. Ciertamente, es probable que aquí los cambios que se derivaran del paso de la circunscripción provincial a la autonómica no fuesen tan significativos como lo son a nivel estatal; pero no dejarían de darse. Me he entretenido en proyectar los resultados de las últimas elecciones en Cataluña a una circunscripción única para toda Cataluña y el resultado es el siguiente:

Composición actual del Parlamento de Cataluña:

CiU: 48 escaños
PSC: 37 escaños
ERC: 21 escaños
PP: 14 escaños
IC: 12 escaños
C's: 3 escaños

Con una única circunscripción para toda Cataluña y con los resultados obtenidos por las distintas listas en el año 2006 la composición del Parlamento de Cataluña sería la siguiente:

CiU: 45 escaños
PSC: 38 escaños
ERC: 20 escaños
PP: 15 escaños
IC: 13 escaños
C's: 4 escaños

No es mucho, pero es algo, y sobre todo, se consigue que ningún ciudadano piense que su voto se pierde o que vale menos que el voto de quien vive en otro sitio. ¿No es lógico que si las elecciones son al Congreso de España la circunscripción sea España y si las elecciones son al Parlamento de Cataluña la circunscripción haya de ser Cataluña? Creo que la carga de la prueba corresponde a quien mantenga lo contrario.

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