domingo, 27 de febrero de 2011

¿Contención salarial?

En la última entrada de este blog mostraba mi preocupación por lo bajo de los salarios en España; planteaba que lo escaso de los sueldos no solamente era una cuestión de justicia social, sino que afectaba al conjunto de la economía y a la sostenibilidad de las distintas administraciones. En las semanas que siguieron hubo varias noticias en relación a este tema. La señora Merkel planteó la conveniencia de vincular los aumentos de salario a la productividad y no al IPC, se hizo público que los salarios en España disminuían pese a que aumentaba la productividad y recuerdo haber visto de pasada en una entrevista con el Ministro de Trabajo que éste afirmaba que era preciso mantener la contención salarial para poder competir, noticia que luego pude ver en la prensa.
Esto último me llamó especialmente la atención; sensibilizado como estaba con el tema de los salarios y habiendo comprendido que los comparativamente bajos salarios españoles eran un problema para nuestra economía me llamaba la atención que fuera precisamente el Ministro de Trabajo el que llamara a no subir los salarios. Me parecía, tal como indicaba en la entrada, que lo que resultaba prioritario era estudiar las formas de que los salarios subieran en España, no la manera de que siguieran perdiendo peso en el conjunto de la economía.
Y lo de que los salarios en España son bajos no es una simple apreciación subjetiva. Se apoya en datos. Gracias a Eurostat es posible acceder a datos comparados de los diversos países europeos; entre ellos el salario medio y la renta per cápita; y si examinamos esos datos nos damos cuenta de que el salario medio en España es significaivamente más bajo respecto a la renta per cápita que en otros países europeos, por ejemplo, Alemania.
Nadie pretende que el salario en España sea el mismo que en Alemania; es lógico que si un país es más rico que otro (lo que se refleja en la renta per cápita) los salarios en el país rico sean más altos que en el país pobre; pero esta diferencia de riqueza no justifica que la proporción del salario respecto a la renta per cápita sea diferente. Es decir, podemos ser más o menos ricos, pero eso no tiene por qué hacer variar la proporción que supone el salario en relación a la riqueza nacional; y si comparamos la situación de España y Alemania vemos que no es así.
En el año 2007, el último para el que encontré datos resultó que la renta per cápita (RPC) en Alemania fue de 27400 euros y en España de 17800. Evidentemente, la RPC en Alemania era (y es) mayor que en España (en concreto, la RPC alemana es un 154% la RPC española); pero esta diferencia se traducía en un salario medio mucho mayor en Alemania que en España. En Alemania el salario medio fue de 40200 euros mientras que en España fue de 21890 euros. El salario medio en Alemania es un ¡183% el salario medio en España! Fijémonos en que la RPC es "solamente" un 154% de la renta española. Si el salario medio en Alemania guardara la misma proporción que en España respecto a la RPC resultaría que en vez de ser de 40200 euros tendría que ser de 33428 (tendría que bajar un 16%) y, a la inversa, si el salario medio en España guardara respecto a la RPC la misma relación que tiene en Alemania el salario medio en España debería subir hasta los 26522 euros; esto es, tendría que subier ¡un 21%! Por resumir, en Alemania el salario medio es un 146,7% de la RPC, mientras que en España el salario medio supone tan solo el 122.9% de la RPC.
Aún se podrían añadir más datos, como el del importe de la retribución del trabajo en cada país, tanto en términos absolutos como en relación al Producto Interior Bruto; pero de momento creo que es suficiente para constatar que el problema en España no es la subida de los salarios sino que el problema es justamente el contrario; y si no somos conscientes de ello mal se le podrá poner solución.

2 comentarios:

Eduardo Rojo dijo...

Hola Rafa, muy interesante tu entrada. Por añadir una nota que considero importante, el debate no puede ser sólo de los salarios sino también el de la cualificación del personal y el del valor de los puestos de trabajo (en qué sectores, en qué actividades) que se ocupan. El pleno empleo basado en actividades intensivas en mano de obra de baja cualificación tiene a medio plazo consecuencias desagradables, como estamos comprobando en nuestras propias carnes españolas. Un abrazo.

Rafael dijo...

Hola Eudardo, es un tema clave el que tocas, desde luego. No he sabido encontrar los datos sobre retribución en función del puesto o del nivel de formación en Alemania y en España (o en otros países); pero seguro que resulta interesante estudiar esos datos. Intuyo que también aquí nos encontraremos con una menor retribución proporcional en España, ya sin contar con que, como todos sabemos, AC (antes de la crisis) un oficial albañil o un escayolista fácilmente doblaba en retribución a un ingeniero, o a un economista con idiomas y másters. Intuyo que el problema es que la economía española es incapaz de sacar valor añadido a las mejores formaciones, y eso es difícil de solucionar, sobre todo cuando se está poniendo el acento en los formadores (y ahí están las recientes propuestas sobre reforma de la gobernanza universitaria) y no donde se ubica el problema, que es en los empleadores de los técnicos y profesionales. Si no se acierta en el diagnóstico será difícil curar la enfermedad. Un abrazo, Eduardo.