New York Times

domingo, 15 de enero de 2012

#yonopuedopagar


Acabo de leer esta noticia, que me deja bastante preocupado. Reproduzco lo que comenté en facebook sobre ella:


Es claro que los medios oficiales intentan minimizar todo lo que se refiere a ese movimiento de insatisfacción social que desde hace unos meses se ha instalado en varios países (no solo en España). El mirar para otro lado no hará que cambien las cosas porque: 1) El contexto económico y social es objetivamente muy malo, y cada vez son más quienes están profundamente afectados por la crisis. 2) La percepción de que la situación actual es injusta está cada vez más asumida, lo que provoca rechazo a las instituciones y resistencia ante los sacrificios que de forma constante se vienen exigiendo desde hace años sin que se aprecie mejoría alguna. 3) En momentos como éste son incidentes aparentemente "menores" como puede ser la subida del transporte, del pan, de las tarifas eléctricas o de las tasas universitarias los que desencadenan conflictos graves. La olla se ha calentado y no hace falta mucho para que estalle.

Teniendo en cuenta lo anterior es bastante irresponsable que la clase política y sus socios, los medios de comunicación, sigan actuando como si la situación no fuera excepcional. Lo es, y en una situación excepcional es preciso un pacto que permita unir a la sociedad, no bastan soluciones parciales que lo único que harán será conducir al desastre. Es preciso 1) depurar responsabilidades, tanto en lo que se refiere a los defraudadores y corruptos (la prensa está llena de referencias a infracciones y delitos fiscales y vinculados al tráfico de influencias) como a los responsables de la crisis por haber actuado de manera poco adecuada en los años que precedieron a ésta. 2) Fijar medidas no coyunturales, sino de reforma profunda que permitan otorgar una solución definitiva a la falta de ingresos de las administraciones públicas. Estas medidas tienen que incluir el cese de gastos inútiles (televisiones, infraestructuras "suntuarias", administraciones inútiles, empresas que solo sirven para colocar a afines a los partidos...), si es preciso incluirán también el aumento de impuestos y, si es necesario, la disminución de la retribución de los empleados públicos, pero con el compromiso de que esa disminución en la retribución no ha de ser permanente, sino limitada al tiempo en que dure la situación excepcional que vivimos. 3) Las medidas anteriores tienen que ir acompañadas de medidas que palien los altísimos costes sociales que está acarreando la crisis económica; en este sentido es fundamental un plan para evitar los deshaucios de familias sin recursos, sin que esto suponga en ningún caso la condonación de las deudas que en su momento se asumieron voluntariamente. 4) El conjunto de la sociedad nunca admitiría una disminución en la calidad de la sanidad y la enseñanza públicas. Un pacto como el que aquí se propone tiene que garantizar que la sanidad y la educación seguirán siendo universales, gratuitas y de calidad.

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