New York Times

sábado, 22 de marzo de 2014

Mentiras y de las gordas

Ayer estuvieron repartiendo esto en una biblioteca de Barcelona:



Estoy estupefacto.
Se trata de un folleto editado por CDC y que se enmarca en la campaña "Orgulloso de sus orígenes. Orgulloso de Catalunya", también publicitada como "¿Qué gano yo con el Estado propio?" de la que ya daba cuenta "Crónica Global" hace meses. Se trata de una campaña dirigida a convencer de las ventajas de la independencia y que, como digo, está en pleno funcionamiento.
La campaña se basa en preguntas sencillas y respuestas contundentes y lo que causa estupor es no solamente la seguridad con que en el folleto, editado por un partido político, se da cuenta de lo que haría el futuro Estado Catalán (¿cómo pueden saber con tanta certeza lo que pasará?); sino que en él se incluyen afirmaciones que son directamente falsas y, además, fácilmente verificables.

Empecemos por la más clara. En el apartado "Relación con Europa" se afirma textualmente lo siguiente:

"Si Catalunya es un estado, seguirá formando parte de la Unión Europea. La UE no prevé mecanismos de expulsión de sus miembros ni tampoco de aquella parte del territorio de un estado miembro que se haya independizado. Además, el derecho internacional establece que los tratados firmados por el estado predecesor pasan directamente al estado sucesor"



Bien, en los últimos meses tanto el Presidente del Consejo como el Presidente de la Comisión han afirmado de manera expresa y rotunda que en el caso de que una parte del territorio de un Estado miembro se separe de éste los tratados europeos dejarán de aplicarse en el territorio que se secesiona, lo que debe ser suficiente como para calificar de rotundamente falsa la afirmación del panfleto que, como digo, todavía hace dos días se repartía en las bibliotecas de Barcelona. 

¿Como es posible que alguien se pueda dirigir a un grupo de personas y pasarles un papel en el que se dice que Catalunya seguiría en la Unión Europea tras la secesión cuando se sabe que no es así? Una falsedad como ésta supone una quiebra de las reglas básicas del diálogo democrático. ¿Es la mentira parte legítima del debate público? ¿Carece de sanción el intento de engaño? La realidad es la que es y los ciudadanos tienen derecho a no ser engañados.


La tergiversación en el panfleto de CDC no queda en lo que acabo de señalar. En él se recogen otras afirmaciones que no responden en absoluto a la realidad, tal como indicaré a continuación.

En el folleto se indica en el epígrafe "Pensiones" lo siguiente: "Si Catalunya es un estado, las pensiones estarán aseguradas, tanto las actuales como las futuras, e incluso podrán ser mejores. El pago de las pensiones no depende de si estamos dentro o fuera de España, sino que depende del número de personas que están trabajando actualmente y en el futuro en Catalunya

Una respuesta mucho más ajustada a la realidad sería la siguiente:

"Dado que tras la secesión la Seguridad Social española dejaría de percibir las cotizaciones procedentes de los residentes en Cataluña y que las pensiones se pagan con las cotizaciones actuales, sin que opere como sistema de capitalización, lo lógico es que dejen de satisfacerse las pensiones que cobren los residentes en el territorio secesionado.

Esto quiere decir que si Cataluña se independiza los residentes en Cataluña dejarán de cobrar la pensión que venían cobrando hasta ese momento.
El nuevo Estado puede otorgar una pensión a quienes ya la vinieran cobrando; pero será una pensión diferente y que no tiene por qué coincidir con la que se cobraba. Hay que determinar cuántos años de cotización se exigirán, cómo se calculará la cuantía de la pensión y cuáles serán los niveles máximos y mínimos de la pensión. En cualquier caso será una nueva pensión, la pensión que hasta la independencia se tenía desaparece."

En el apartado "Nacionalidad" se indica que "Se otorgará la nacionalidad catalana a todos los ciudadanos que sean españoles y tengan vecindad administrativa en Catalunya, incluidos los originarios de otros países que hayan obtenido la nacionalidad española en los últimos años". Creo que sería necesario aclarar que ésta será, en su caso, la propuesta de CDC, pero no puede desconocerse que se barajan otros criterios para la concesión de la nacionalidad catalana, tal como puede verse, por ejemplo, en este artículo publicado en e-noticias y donde se sostiene una posición mucho más restrictiva sobre la concesión de la nacionalidad catalana, excluyendo de la misma, por ejemplo, a quienes se hayan opuesto a la independencia. Lo cierto es que serían las autoridades del nuevo Estado quienes decidieran qué criterios utilizar para la concesión de la nacionalidad y que no creo que sea posible a día de hoy cerrar ninguna posibilidad. Es bueno reflexionar sobre lo que pasó en los Países Bálticos, cuya "Vía Báltica" inspiró, precisamente, la Vía Catalana del pasado septiembre; tal como hizo hace unos meses Sonia Sierra en este artículo.

En el apartado "Fronteras" del panfleto se hace un totum revolutum entre la Unión Europea, Schengen y "El Espacio Europeo de Libre Circulación de personas y bienes" (¿se referirán al Espacio Económico Europeo? ¿A la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA)?). Lo que ahí dice es esto: "Si Catalunya es un estado en el marco de la Unión Europea, seguirá formando parte del Espacio Schengen. En caso contrario, Catalunya pactará la adhesión al Espacio Europeo de Libre Circulación de personas y bienes" (sic.).
Bueno, ya hemos visto que lo de la pertenencia de Catalunya a la UE no se daría, lo que no impediría sin embargo -buena noticia para los independentistas, no sé cómo no se han dado cuenta- la pertenencia a Schengen, ya que hay países integrados en Schengen que no son parte de la UE. Otra cosa es que se admitiera a Catalunya en el espacio Schengen, porque eso habría que negociarlo, claro. Y en lo que se refiere a la alternativa de incorporarse a ese misterioso "Espacio Europeo de Libre Circulación de personas y bienes" hay que decir que tanto si es el Espacio Económico Europeo como la Asociación Europea de Libre Comercio no afecta la pertenencia a los controles fronterizos, sino, en su caso, al derecho a cruzar las fronteras, que es una cosa distinta.
Sin salir de las fronteras en lo que se refiere a las relaciones Catalunya-España se indica lo siguiente:
"Mantendremos puentes de diálogo y de colaboración con el Gobierno español, no habrá fronteras físicas, habrá total libertad de circulación para las personas, los bienes y los capitales".
Nos encontramos aquí con otra afirmación que no es cierta. Las fronteras tienen dos lados, y podría ser que en el lado catalán no se quisiera establecer ningún control, pero mucho me temo que en el lado español sí que habría controles, entre otras cosas porque una vez producida la secesión la frontera de Cataluña con España es una frontera exterior de la Unión Europea y, por tanto, España está obligada a establecer en ella los controles europeos previstos en relación a países terceros; o sea que lo de que no habrá controles es una pura falsedad. Por otra parte, aquí se vuelve a confundir el control fronterizo con el derecho de libre circulación. Como decía antes son conceptos diferentes, ya que puede existir el derecho y mantenerse el control o desaparecer el control sin que se goce del derecho. En el caso de las relaciones entre una Cataluña independiente y España (y también Francia) mucho me temo que habrá controles y no existirá el derecho. La realidad es la que es.

Lamento profundamente que se confunda de esta manera a los ciudadanos. Es lógico que intenten presentarse las cosas en la forma que más favorezca los intereses de quien realiza la presentación, pero en un país serio el límite a estos relatos "orientados" debería ser la verdad. En Cataluña, por desgracia, ese límite no existe. Algunos al menos gozan de bula para decir lo que quieran, como quieran, cuando quieran y donde quieran. Creo que es obligación de los demás denunciar estas aberrantes manipulaciones, por servicio a la verdad y porque es mucho lo que nos jugamos.

5 comentarios:

anto33 dijo...

Absolutamente increíble el descaro con el que los catalanistas mienten una y otra vez.

Azul Turquesa dijo...

Pues que esto es un caso muy feo y que si ocurre que no lo creo,nos veremos en un aprieto.
Las mentira de estas gentes no tienen limites y lo peligroso es que hay gran cantidad de gente que se las creen. Que dios nos coja confesados.

Anónimo dijo...

Lo que es incomprensible es que sigamos puteando los catalanes, no tenemos ni idea d sus sentimientos ni cultura, porque siempre hemos menospreciado todo lo catalan?,es envidia.

Alex Mayer dijo...

Gran artículo.

Pero lo que me ha dejado estupefacto, es el artículo al que remites cuando hablas de nacionalidad. Ese artículo de de Jordi Casacuberta publicado en el e-notícies... Cómo es posible que un medio publique una cosa así de racista, xenófoba, supremacista y tan y tan fascista?

Rafael Arenas García dijo...

Bueno, es una columna de opinión y en los periódicos suele primar la libertad de expresión en relación a los columnistas habituales. No es que cada artículo tenga que ser aprobado y deba ajustarse a la línea editorial, sino que se asume lo que envía el columnista. La verdad es que el artículo mete miedo; pero es la mentalidad que tienen más de los que pensamos. Otra cosa es que lo expliquen con tanta claridad