Castelldefels

lunes, 12 de diciembre de 2016

Ni un paso atrás




Estos somos nosotros a las once de la mañana, en la Plaza Cívica de la UAB, a punto de comenzar el reparto de información sobre el Cine-Fórum que el martes, día 13 de diciembre, a las cinco de la tarde, se desarrollará en la Sala de Actos del Edifico Àgora de la UAB. Allí se presentará el documental "Dissidents"


para luego comentarlo. Este era el folleto que se distribuía:



Durante hora y media pudimos repartir la información con normalidad, atender a las dudas que algunos planteaban y responder a las cuestiones que surgían no solamente sobre el documental, sino también sobre Societat Civil Catalana, la organización con la que colaboraban los alumnos de la UAB presentes en la carpa y en la que yo también participo. Una organización que obtuvo el Premio Ciudadano Europeo en el año 2014 y que desde el más escrupuloso respeto a los valores democráticos, defiende la conveniencia de que los catalanes sigamos participando en el proyecto común español y europeo.
Sabíamos que podría haber problemas. El domingo tuvimos conocimiento de que se estaba convocando un acto de boicot a la carpa informativa que montábamos. Por whatsapp circulaba el siguiente mensaje.



La convocatoria de quienes querían reventar nuestra campaña de difusión del Cine-Fórum era a las doce de la mañana, y cuando a las doce y veinte veíamos que todo seguía en la más absoluta normalidad llegamos a pensar que los intolerantes habían recapacitado y nos dejarían realizar nuestro reparto de información. Nos equivocábamos.
A eso de las doce y media vimos como se acercaba un grupo con pancartas y un megáfono y la evidente intención de boicotear nuestro acto. Los servicios de seguridad de la UAB se interpusieron e impidieron que se acercaran más que unos veinte metros de la carpa donde estábamos. Desde allí, y sirviéndose del megáfono comenzaron a corear consignas contra nosotros. Su intención expresa, la de impedirnos difundir nuestra información porque, según ellos, nosotros éramos "fascistas".
La teoría en estos casos te dice que no has de entrar a dialogar con quienes te quieren sabotear; pero estábamos en una Universidad y los que servíamos la carpa éramos estudiantes y profesores. No puedes escuchar mentiras flagrantes sobre ti sin replicar, y allí nos acercamos a recriminarles su actitud, a desafiarles a que encontraran en nuestros escritos y documentos ni una sola afirmación que no fuera escrupulosamente democrática, a recriminarles que fueran ellos, lo que se hacían llamar "antifascistas" los que actuaran en la más pura línea de los fascismos clásicos: impedir la expresión del discrepante, ocupación del espacio público, monolitismo en el pensamiento.
Todo inútil, por supuesto. Entre gritos e insultos iban avanzando, hacían retroceder poco a poco al cordón de seguridad hasta rodearnos a nosotros y a nuestra carpa. Una cinta que ellos mismos llevaban delimitaba nuestro espacio.



Mucho antes de lo que habíamos deseado se había acabado nuestra tarea de información. Ahora ya éramos un grupo rodeado y lo que quedaba era aguantar las miradas, demostrarles que el espacio público también era nuestro, negarles la facilidad con la que pretendían imponer su matonismo sobre nuestro derecho, mantenernos allí por todos aquellos que, como nosotros, teníamos también derecho a que nuestras ideas estuvieran presentes en la calle.
No estaban contentos con habernos encerrado, querían ir más allá. Avanzaban y en un momento dado superaron el control de seguridad. Cuando me quise dar cuenta estaba rodeado por ellos, separados de la carpa que parecía que nos daba cierta seguridad.
Entonces pareció que se sentían más fuertes. Uno grande y con el megáfono en la mano dijo en mal tono "Fuera, ya está bien, fuera de aquí". "Porque tú lo digas", le espetamos. Estábamos rodeados, pero no nos iríamos. No nos someteríamos a los dictados de un matón que se creía con derecho para decir quién podía estar en la calle y quién no.
No sé qué hubiera pasado a partir de ahí; pero fue en ese momento cuando llegaron los Mossos d'Esquadra y se intepusieron entre nosotros y los matones. El cordón de los Mossos ya no pudo ser superado por los intolerantes. Algunos empujones, pero no conseguían avanzar. El círculo se hizo un poco más estrecho; pero ya no parecía que pudieran echársenos encima.



A partir de ahí se trataba solamente de esperar. Nuestra carpa tenía permiso hasta las dos de la tarde y aunque ya no pudiéramos repartir información nos quedaríamos hasta las dos. Con sorna los concentrados iban haciendo la cuenta atrás. Llegaron las dos, pero no nos movimos. Aguantaríamos un poco más. A las dos y diez alguien de la administración universitaria nos indicó que nuestro permiso duraba hasta las dos. Extrañado pregunté hasta qué hora tenían permiso los que nos habían boicoteado. Me parecía sorprendente que se nos exigiera irnos a nosotros y no a quienes habían impedido que pudiéramos ejercer la actividad que habíamos solicitado. Aún así decidimos levantar la carpa e irnos. Antes de abandonar el lugar todavía tuvimos que escuchar cómo se lanzaban gritos de apoyo a "Terra Lliure", la organización terrorista que cometió varios atentados en Cataluña en los años 80 del siglo XX. Aquí está el vídeo donde se recogen los "Visca Terra Lliure":



Había sido más de hora y media de insultos, acoso y coacciones. Se había impedido que ejerciéramos nuestra libertad de expresión y se nos había rodeado a la vez que se nos exigía que nos fuéramos. En esa hora y media esperé en vano que una autoridad académica viniera a respaldarnos, a intentar poner freno al intento de unos matones por hacerse dueños del espacio público. Nadie vino. Luego supe que una Vicerrectora se encontraba por allí, pero ante mi sorpresa -soy así de ingenuo- se quedó mirando el espectáculo sin ir a dar apoyo a quienes estaban siendo acosados.
Es esto, sin duda, lo más grave. Hemos llegado al punto en el que las actitudes antidemocráticas no encuentran frente a ellas una respuesta firme porque parece asumirse que defender determinadas cosas ha de llevar aparejado un peaje. No entraré en el fácil juego especulativo de qué pasaría si la carpa acosada no fuera de SCC, sino de otro colectivo. No entraré porque, evidentemente, esto es especulativo y, sobre todo, no hace falta. No es necesario establecer comparaciones. Ante una situación tan grave como la que he descrito las instituciones han de actuar, no han de tener dudas de dónde está la razón, de quién es el agraviado y quién el agresor.
Por desgracia en Cataluña hace tiempo que estos principios básicos de la democracia se han difuminado. Por eso es más necesario que nunca que mañana se celebre el Cine-Fórum sobre el documental "Dissidents" que tenemos programado. Por eso es necesario que existan organizaciones como Societat Civil Catalana. Por eso es preciso que cada vez más personas den el paso de reconocer que hay cosas que no pueden tolerarse.
Porque en la defensa de la democracia no podemos dar ni un paso atrás.



3 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias por defendernos a todos... está claro quienes son los feixistas...

Rafael Talavera dijo...

Qué cobardes estos matones de pacotilla, pero les habéis hecho retratarse a los totalitarios amantes de la tiranía dictatorial.

Anónimo dijo...

Estoy tan consternado tras leer esto (una cosa es que desde fuera de Cataluña se intuyan cosas y otra tropezarse con estas realidades) que aunque pretendía hacer un discurso sobre el valor del diálogo y la palabra, me he quedado sin ellas, salvo dos: ÁNIMO, RAFA. Y los demás, por supuesto.
Por cierto, aunque no tenga nada que ver, recuerdo perfectamente la bolsa de pan con los libros y el paraguas plegable "no por si llueve, sino para que no llueva".