New York Times

viernes, 9 de abril de 2010

La verdadera naturaleza de Europa

Hace tiempo que me obsesiona la idea -nada original, por cierto- de que Europa (la Unión Europea) es un instrumento al servicio de los Estados y que es este carácter auxiliar el que explica las dificultades para avanzar en la integración. Una mayor integración supondría alterar el paradigma en el que, de facto, se basa la construcción europea.
Si de las ideas descendemos a los intereses, resulta que Europa no está controlada por una élite política auténticamente "europea" (la burocracia de Bruselas) sino por las élites políticas de los Estados, y son estas últimas las que no quieren avanzar en una mayor integración porque supondría perder cuotas de poder. Esta segunda parte del razonamiento no es tan evidente ni tan compartida como la primera, pero creo que también es clara si consideramos la forma en que se mueven los actores políticos en Europa.
En este sentido, la pretendida presidencia española de la UE es un claro ejemplo. Desde hace no sé cuánto tiempo el Gobierno de España ha estado haciendo marketing de esta presidencia. Seguro que casi todos recordamos las declaraciones de Leire Pajín sobre Obama y Zapatero a ambos lados del Atlántico, por ejemplo. El problema es que tras el Tratado de Lisboa la presidencia española se esfumó, cosa que se negó a aceptar nuestro Gobierno. Lo auténticamente europeo hubiera sido reconocer que a partir del nombramiento de Van Rompuy como presidente del Consejo Europeo era éste el que debía representar a Europa y ejercer ese papel de presidente, sin que el país que ejerce la presidencia rotatoria del Consejo de la Unión (que es lo que está haciendo España este semestre) limite el papel representativo del Presidente del Consejo Europeo, lo que más se acerca actualmente a un Presidente de Europa.
España no adoptó este papel, al menos de puertas adentro y en cuestión de imagen. Estoy saturado de la pretendida presidencia española, presidencia que, como digo, en realidad tiene menos contenido del que se pretende. Si había dudas sobre esto último, aconsejo la lectura de la entrevisa a Van Rompuy que se publica hoy en El País. En ella el Presidente del Consejo Europeo explica, entre otras cosas, las entrevistas que tuvo con Merkel y Sarkozy con el fin de tratar la crisis griega. El periodista le hace notar a Van Rompuy que en esas importantes entrevistas estuvo ausente la presidencia española a lo que Van Rompuy responde que "La presidencia española no preside el Consejo Europeo. No hay que crear falsas expectativas". Negro sobre blanco: no pretendan jugar a lo que no son, su papel es otro, es lo que viene a decir Van Rompuy. Me empieza a gustar cómo actúa este hombre. Parece ser que, sin estridencias, está poniendo a cada uno en el sitio que le corresponde. Ahora bien, si traigo a colación este asunto no es tanto por la forma en que se está resolviendo el caso particular sino como muestra de las resistencias de los Estados a dejar en manos de los organismos europeos los auténticos resortes del poder. El Gobierno español ha pretendido hacerse autopromoción a costa de Europa, esto es utilizar la Unión en beneficio propio. Aquí es, fundamentalmente, una cuestión de marketing y de imagen; pero en otros asuntos puede ser más sustancial ¿o pensamos que cuando Merkel o Sarkozy se reúnen con Van Rompuy no tienen en su cabeza, ante todo, los intereses alemanes o franceses? Evidentemente que sí, y además es su obligación como presidentes de cada uno de sus países, lo que sucede es que cada país europeo es, además, integrante del Consejo Europeo y del Consejo de la Unión, que son los órganos de la Unión más importantes, y la tensión que resulta del doble papel de los gobernantes de los Estados, como tales y, además, como órganos comunitarios, impide el avance en la construcción europea. La única solución es crear órganos europeos con legitimación directa. Si a Van Rompuy lo hubiéramos elegido entre todos los ciudadanos europeos (o el Parlamento Europeo) veríamos grandes avances en la construcción, y sería un cambio tan sencillo de hacer...

2 comentarios:

emilio dijo...

Bueno Rafa, tú ya conoces mis opiniones sobre los diversos temas europeos.
Sin embargo, hoy tengo que decir que sí, que es cierto ( o por lo menos que estoy de acuerdo con ) lo que dices:
Esa doble representación -Jefes de Estado que buscan "naturalmente" su propio beneficio y miembros del Consejo Europeo- está siendo nefasta, sobre todo en estos últimos años.
Yo creo que, desde que se ha puesto en marcha el Tratado de Lisboa, se le está viendo más el plumero al tandem Sarkozy-Merkel. Y eso no me parece beneficioso para la UE.
A mí en particular me resulta muy desagradable.
En cuanto a la operación de marketing de la presidencia española, totalmente de acuerdo. Pero para que esa operación tuviera sus frutos, sería necesario que la economía acompañase.
Como no es el caso, se queda en agua de borrajas.
Un saludo: emilio
PD. He podido recuperar -no sé como- el post de las convocatorias!!!

Rafael dijo...

Hola Emilio, es que, aunque en ocasiones parezca que no estamos de acuerdo, a medida que vamos comentando nos damos cuenta de que, en el fondo, no estamos tan distantes. Y es verdad que Europa no puede explicarse sin los ejes que forman algunos países y, muy especialmente, el eje franco-alemán. Es la dinámica de la Europa que tenemos y, por desgracia, no conozco ningún partido con cierto peso que mantenga nada diferente.
Un abrazo.