domingo, 18 de abril de 2010

Aciertos y errores en China

A mi me parece que la carrera de hoy ha sido, fundamentalmente, una carrera de pilotos. En la Fórmula 1 el coche es fundamental, es cierto; pero actualmente las diferencias entre unos y otros monoplazas no son muy grandes (al menos si dejamos aparte los equipos del furgón de cola de la parrilla: Hispania, Lotus, Sauber). Con diferencias pequeñas carreras "extrañas" como las de hoy permiten aventurar algunas conclusiones sobre las diferencias de calidad de los pilotos, partiendo siempre de la base de que ninguno de los que están ahí puede ser considerado "malo"; cuesta demasiado llegar a la Fórmula 1 como para que se cuele alguien que no sea, realmente, un buen piloto.
La carrera de hoy era especialmente interesante porque las condiciones meteorológicas (lluvia intermitente y variable) hacían necesario que el piloto asumiera mayor protagonismo en la toma de decisiones estratégicas que en otros casos. Es sabido que las estrategias de los equipos en cuanto a paradas no son cosa de los pilotos, son los ingenieros y los programas los que determinan en qué vuelta es más adecuado parar. En temporadas anteriores, cuando era posible repostar durante la carrera esto era, creo, incluso más claro.
Cuando empiezan a caer gotas, en cambio, el "feeling" del piloto es fundamental. Saber si es posible utilizar neumáticos de seco o, por el contrario, se hace necesario poner intermedios depende en gran parte de lo que diga el piloto, quien, a su vez, estará condicionado por su pericia al manejarse en las deslizantes pistas mojadas. En estas circunstancias los diálogos entre los pilotos y los ingenieros se vuelven mucho más humanos. Ya no se trata tanto de traspasar datos sobre temperaturas y consumo como de transmitir impresiones. Además, en cuestiones meteorológicas la ciencia todavía no es exacta. Recuerdo una ocasión en la que el ingeniero informaba al piloto de que no había previsión de lluvia y el piloto le replicaba que le parecía muy bien, pero que a él ya le estaba cayendo el agua encima.
Por eso decía que la carrera de hoy era una carrera de pilotos, en el sentido de que se puede apreciar quién va mejor sobre el agua y, también, porque los que en mayor medida acertaron con sus decisiones sobre los neumáticos a utilizar acabaron llevándose el gato al agua (si se me permite el chiste fácil). Y en este apartado los más listos han sido Button, Rosberg y Kubica. Los tres hicieron su primera parada en la vuelta 20 para poner neumáticos intermedios. Entre la vuelta 19 y la 20 pararon también casi todos sus rivales, pero para hacer su ¡tercera parada! (en el caso de Alonso la cuarta, contando el drive through que tuvo que cumplir como sanción por salir antes de que se apagara el semáforo). Resulta que en la vuelta dos Alonso, Vettel, Massa, Hamilton, Schumacher...) se detuvieron para sustituir los neumáticos de seco con los que habían salido por neumáticos intermedios... y entre la vuelta cuatro y seis tuvieron que volver a entrar para sustituir los intermedios por neumáticos de seco otra vez. Rosberg, Kubica y Button aguantaron en la pista mojada con neumáticos de seco y se ahorraron dos paradas en boxes. El ahorro de tiempo en boxes para estos tres pilotos fue, respecto a otros pilotos, de unos cincuenta segundos (al final de carrera Button había estado en boxes 47,599 segundos; Hamilton había empleado en boxes 99,785 segundos). Hubo otros dos pilotos que también eludieron esas paradas en las primeras vueltas: Petrov, de Renault; y Kovalainen, de Lotus; pero Petrov estropeo su carrera con una salida de pista y Kovalainen, con su Lotus, no pudo obtener más renta que superar al Williams de Nico Hulkenger y a los Hispania.
Así pues, el tino de Button y Rosberg explica que, al final, obtuvieran el premio del podium, y eso que se vieron perjudicados por un safety car que anuló la ventaja que habían ido acumulando durante la carrera. Se me podrá decir que en todo esto también hay un componente de suerte, ya que si la lluvia hubiera arreciado a partir de la vuelta 2 Button, Kubica y Rosberg no hubieran sacado la ventaja que obtuvieron. Es cierto, pero también lo es que tampoco hubieran salido especialmente perjudicados. Midieron bien el riesgo y ganaron.
Es claro, sin embargo, que hubo otros pilotos destacados. El primero de ellos, Lewis Hamilton. De nuevo al ataque, pese a las dos paradas de más respecto a otros pilotos alcanzó el segundo puesto, y hubiera seguido atacando hasta el final para llevarse la victoria; pero, como le suele pasar, destrozó el neumático antes de poder culminar su objetivo. De todas formas, muy buena carrera la suya.
Y también hay que destacar a Alonso. Es cierto que tuvo un error grave al saltarse el semáforo rojo; pero sigo todavía sin entender en qué forma pudo, habiendo tenido que pasar por un drive through, superar a Vettel, Weber, Kubica y a su propio compañero, Felipe Massa, quien, sin penalización, solamente pudo ser noveno, sin haber podido superar a ninguno de los pilotos que le precedían en parrilla y habiendo sido él, a su vez, superado por los dos Renault. Es cierto que Massa se vio penalizado frente a los Renault por su doble parada entre las vueltas 2 y 6; pero ¿cómo es posible que Alonso acabara por delante de los Renault pese a haber hecho esas mismas dos paradas y, además, el drive through? Reconozco que no sé cómo explicarlo, debería ver otra vez la carrera, cosa que no haré; pero me queda el buen sabor de boca de haber disfrutado de un Gran Premio en el que han pasado más cosas de las que he sido capaz de asimilar. Así debería ser siempre.

2 comentarios:

emilio dijo...

Te decía el otro día, Rafa, que me estoy aficionando aquí a la Fórmula 1.
Hasta ahora, ojeaba los titulares de EL PAIS al día siguiente de la carrera, sobre todo si algun español había hecho algo.
Nunca me había planteado que una carrera fuera "de pilotos". Siempre he pensado que el que gasta más en formar el mejor equipo y en aplicar las últimas innovaciones era el que se llevaba el gato al agua. El piloto para mí era un "apendice" del equipo.
En fin Rafa, que muy bien estas crónicas y espero que no me acabe picando :)

Rafael dijo...

Hola Emilio. Creo que lo de que el piloto es un apéndice del equipo está bien visto. Es así, el piloto puede aportar o quitar muy poco. Si un coche gira en 1.40 (por decir algo), de esos 100 segundos probablemente el piloto es responsable, como mucho, de tres décimas (un 0,3% tan solo, y eso en el mejor de los casos). Lo que pasa es como todo está tan igualado esas tres décimas pueden ser determinantes. Un piloto extraordinario puede decidir un campeonato a base de no fallar, de ser regular, de aportar en cada vuelta de gran premio esas pocas décimas de más que atesora.
Además, el piloto es importante en la puesta a punto del coche y en su evolución. Es por eso que un piloto no puede ganar un mundial, pero sí hacérselo perder a un equipo que tenga un buen coche y, en casos muy, muy excepcionales, hacérselo ganar a un equipo que tenga un buen coche, aunque no sea el mejor de la parrilla.
De todas formas, pilotos absolutamente excepcionales hay muy pocos. Todos los que corren en Fórmula 1 (o casi todos) son muy buenos, pero auténticamente excepcionales yo solamente recuerdo a Ayrton Senna. No tengo en la cabeza ningún otro piloto que transmitiera tanto la sensación de que hacía ir al coche más allá de donde el coche podía.
Gracias por pasarte y comentar. Yo sí que espero que te acabes picando.