El jardín de las hipótesis inconclusas. Un espacio abierto a todas las ideas, por locas que sean, y a todos los planteamientos, por alejados que estén de los pareceres comunes.
Dejo aquí dos cosas que escribí y que están inspiradas por películas. No sé si será muy fácil o muy difícil adivinar de qué películas se trata:
Otros dioses
Ya son ancianos
quienes fueron engendrados
entre paracaídas,
en noches luminosas,
en tierras lejanas.
Son los dioses humanos;
pero más hermosos, honestos, sanos.
Si mueren, se les recuerda;
ninguna palabra en ellos es vana.
No hay dudas ni errores;
un devenir perfecto, inmaculado.
No son los dioses
espíritus solitarios,
siempre están en el centro
de mil miradas.
La luz restalla en sus rostros hermosos,
sol y lluvia respetan
el momento en que su boca
besa de otro dios sus bellos labios.
Son los dioses crueles y generosos,
su camino no se tuerce,
derriba los obstáculos,
aplasta a quien se opone.
No son misericordiosos los dioses,
matan y mueren,
mueren y matan.
Son dioses de la guerra,
dioses que engendran,
dioses que aman,
dioses que viven,
dioses que matan,
dioses que mueren.
Habitan en el tiempo,
como nosotros.
No son eternos,
como nosotros no somos.
Son como somos,
pero no existen,
como nosotros.
Sangre
Llama la atención
la poca importancia
que tiene.
Un líquido rojo,
fluye poco a poco.
Llevas la mano al vientre
y es como un pequeño
riachuelo
Refresca la mano
y ves el final.
Sientes como te vas.
Miras abajo,
al precipicio
por el que caerás.
Es extraño,
tu estás inmovil
en medio del caos
de piedras y árboles,
nubes y azules.
Tu amor ya no está,
se borra mientras viene
la oscuridad.
Pronto te llegará
el final.
Una de mis obsesiones es la disminución de los salarios. Desde hace años se viene observando que el peso de las rentas salariales es cada vez menor en el PIB de la mayoría de los países desarrollados (sino en todos) y en España los datos son escalofriantes, porque ya antes de los últimos zarpazos derivados de la reforma laboral y los recortes en las retribuciones de los empleados públicos resultaba que más del 60% de los trabajadores españoles cobraban 1000 euros o menos al mes.
Hace tiempo que preveía que esta disminución de los salarios supondría graves dificultades para la financiación de la administración (muy dependiente de la tributación sobre las rentas del trabajo) y para el mantenimiento de las pensiones. No es posible que con unos salarios decrecientes se mantengan pensiones que en ocasiones superan con bastante lo que cobra actualmente un empleado que realiza un trabajo equivalente al que desempeñaba el ahora jubilado cuando se encontraba en activo.
Así, hemos asistido en los últimos años a una depauperación muy significativa de lo púbico. Se disminuyen las prestaciones sociales, se aumenta la ratio en las escuelas, se introduce el copago en los medicamentos. Además no se han renovado contratos en la administración e incluso se ha comenzado a despedir a empleados públicos; y también se ha producido una rebaja sensible de los salarios de estos empleados, rebaja que en los últimos dos años se acerca al 20% si se suma a la rebaja del nominal la pérdida de poder adquisitivo derivada de la inflación. El último reducto que quedaba por tocar eran las pensiones; pero parece que éstas finalmente también se verán afectadas por los recortes.
Es lógico, tal como planteaba hace año y medio. Si no se producen reformas profundas no son sostenibles pensiones tan desviadas de los salarios como las que tenemos actualmente. Como pese a la gravedad de la crisis no se han introducido reformas estructurales significativas (recortar no es lo mismo que reformar) estamos abocados a una espiral descendente de la que no se intuye todavía el final.
Existe una medida que aúna ambos objetivos: reformular el Impuesto de Sociedades para que tributen más aquellas empresas que peor pagan a sus empleados. Además, se podía hacer disminuir el peso del IRPF aunque fuera a costa de aumentar los impuestos indirectos, el IVA en concreto. El problema que tenemos con el IRPF y con el Impuesto de Sociedades es que existen formas de eludir el pago de tales impuestos a través de ingeniería fiscal internacional (véase, por ejemplo, el caso de los impuestos que paga Apple en España, en materia de Impuesto de Sociedades o el tema de las SICAV en IRPF). Los impuestos indirectos no son tan fáciles de eludir, por lo que suponen una fuente de financiación más fiable para la Administración. Es cierto que no son progresivos (eso nos explicaban a todos en Hacienda Pública y en Derecho Financiero y Tributario), pero también es verdad que el IRPF hoy tampoco es un impuesto excesivamente progresivo como consecuencia de los mecanismos que habilitan para su elusión y el fraude en la declaración en el que incurren bastantes de quienes no cobran por nómina. Creo que hay que encontrar medidas que garanticen que todo el mundo paga en función de lo que realmente gana; pero en tanto no se consiga sería más justo y eficaz disminuir el IRPF en los pocos que aún lo seguimos pagando e incrementar los impuestos indirectos; eso sin olvidar el primero de los objetivos que tendría que tener la política económica de este país: aumentar el nivel de los salarios.
Por otra parte, dado que es tan difícil encontrar trabajo, sería bueno facilitar extraordinariamente el desarrollo de actividades económicas. En España sigue siendo engorroso montar cualquier actividad o negocio. Si se facilitara la creación de empresas y se eliminaran trabas burocráticas todos saldríamos ganando. Quizás muchos de los que ahora están buscando trabajo dejarían de pedir permiso para ganarse la vida. Ojalá.
El análisis de la situación actual es claro: las soluciones que impone Alemania a la crisis actual (recortes y más recortes) no funcionan, y no se buscan alternativas porque éstas exigirían una integración política europea mayor que la que existe actualmente. Ahora bien, de mantenerse la situación actual el desastre es más que evidente, por lo que solamente cabe o bien acabar con el euro y que cada país se enfrente en solitario a los mercados financieros globales o, por el contrario, profundizar en la construcción europea para que un auténtico poder político europeo disponga de los mecanismos para regular el mercado financiero de una manera efectiva. Evidentemente los autores defienden la segunda opción, ya que la primera no supone más que prolongar la agonía de las democracias frente al mercado; una lucha que si cada país emprende de forma separada solamente tiene un vencedor posible.
Urge, por tanto, profundizar (y con rapidez) en la construcción Europea. Solamente Europa puede ser un agente con el suficiente poder como para regular los mercados financieros y devolver la soberanía a los ciudadanos que ahora mismo asisten impotentes al expolio del que son objeto para sostener a los causantes de una crisis que no causaron y que ahora les golpea con dureza.
Aquí hay un diagnóstico, un plan y un proyecto. Hace tiempo que decía que sin una Europa de verdad estábamos perdidos. En el 2009 pronosticaba que en la década siguiente veríamos cómo ya no éramos capaces de incidir en la toma de decisiones que nos afectaban directamente. Ahora ya lo estamos sufriendo: el FMI nos dice que ha de subirse el IVA o bajarse el sueldo de los funcionarios. El BCE, que debería ser un ser un instrumento al servicio de los ciudadanos nos advierte de que los salarios no han bajado suficientemente. La democracia solamente es real si previamente existe un poder público con capacidad de incidir en la realidad, de tomar decisiones que favorezcan a los individuos; si no es así, si la democracia nos permite elegir solamente a gobiernos que carecen de los instrumentos para cambiar nuestras vidas es una pura pantomima. Sabíamos que la globalización podría conducir a esto; y ahora es el momento de ajustar las estructuras políticas a esta nueva situación. Construir una Europa de verdad es el primer paso para ello.
Desde hace meses sabemos que un número creciente de niños han abandonado los comedores escolares. La prensa acabó haciéndose eco de un fenómeno que difícilmente puede dejar indiferente a nadie que tenga la más mínima sensibilidad. Hay algo profundamente sórdido en que las dificultades económicas conduzcan a un cambio en los hábitos alimentarios de los niños. No quiero dramatizar excesivamente; no digo que los niños que lleven fiambrera no estén igual o mejor alimentados que los que se quedan en el comedor; pero no estamos ante una opción tomada libremente por los padres, sino forzada por la crisis económica. Familias que antes dejaban a sus hijos en el comedor escolar deciden dejar de hacerlo con el fin de ahorrarse los cien o ciento cincuenta euros por niño y mes que supone el servicio de comedor. No es posible afrontar ya ese gasto y se han de buscar alternativas. Mandar al hijo al colegio con una fiambrera puede ser una alternativa; pero seguramente no me equivoco si digo que a muchos padres y a muchas madres se les debe de encoger el corazón cada mañana cuando meten la fiambrera en la mochila de su hijo. Se trata de un gesto que implica que el niño tendrá que hacerse responsable de su comida probablemente antes de lo que quisieran sus padres; que no puede disfrutar de aquello que tenía hace unos meses; que no se les puede dar ya todo lo que desearían; que hay una posibilidad de que lo que ellos tendrán será menos de lo que uno tiene.
Creo que una sociedad ha de ser sensible ante problemas como éste, que han de buscarse mecanismos que permitan que los hijos que no pueden comer en sus casas puedan hacerlo en un comedor escolar debidamente atendido y con una calidad suficiente en la alimentación.
Han pasado meses y no tenía noticia de que se estuviesen estudiando mecanismos de ayuda a las familias que se habían visto obligadas a sacar a sus hijos del comedor escolar. Hoy el tema ha vuelto a salir en la prensa; pero la noticia no es la de que se van a intentar dotar más becas de comedor; que se ha intentado llegar a un acuerdo con las empresas que prestan este servicio para que se pueda producir una rebaja en los precios; que se ha intentado que las AMPAS y los departamentos responsables de enseñanza en las Comunidades Autónomas puedan establecer mecanismos de socorro para las familias más necesitadas. No, no se trata de nada de eso, sino de que en Cataluña los niños que acudan al comedor con fiambrera deberán pagar hasta tres euros al día por la utilización de la nevera, de los microondas, la organización de los espacios...
¿Es una broma? ¿Están locos? ¿Se dan cuenta de que la fiambrera se llevaba precisamente para ahorrar? Ahora ¿qué pretenden? ¿que ni fiambrera se lleve? porque habrá familias para las que también será inasumible pagar cincuenta euros por niño y mes por... usar una nevera y un microondas. Las patéticas explicaciones con las que va acompañada la noticia (no sé qué sobre que la calidad de la comida comienza en casa, que se darán indicaciones en una página web sobre cómo tienen que ser las comidas y otras sandeces por el estilo) son el complemento perfecto para una noticia que muestra que "el gobierno de los mejores" carece de la más mínima sensibilidad a la hora de establecer prioridades. Ahí siguen, por ejemplo, costosos organismos de más que dudosa utilidad (tribunal catalán de defensa de la competencia, embajadas, consell de garanties estatutàries...) mientras se deja de pagar a las entidades que se ocupan de atender a ancianos y dependientes; y ahí siguen también los no sé cuántos canales de TV3 y las ayudas millonarias a los periódicos mientras los niños han de pagar ¡tres euros diarios por poder llevar una fiambrera al colegio!
Lo peor, con todo, no es que carezcan de sensibilidad a la hora de establecer prioridades; sino que parecen no darse cuenta de que en las circunstancias actuales esta noticia es una afrenta, un insulto a todos los que lo están pasando mal ante una situación que nos supera y supera a quienes nos gobiernan. Si no saben hacer algo más que cobrar tres euros por día a cada niño por llevar una fiambrera al colegio, por favor, váyanse ya.
Hace mucho que no escribo sobre Fórmula 1. Durante bastante tiempo comentaba casi cada carrera y especulaba sobre cómo podrían ir las siguientes. Hace un par de años se produjo un cambio significativo en la normativa y me dio la sensación de que me quedaba "descolgado", que ya había demasiadas cosas que se me escapaban. Ahora veo las carreras mucho más perdido que antes, y eso es bueno porque todo es bastante impredecible, lleno de sorpresas y cambios. Más divertido en definitiva.
Si hoy vuelvo a la Fórmula 1 no es para hablar de la carrera de este domingo o de carreras anteriores, sino -digámoslo con toda claridad- para meterme con los comentaristas de este deporte en televisión.
Este año ya no sintonizo a Lobato (que ahora está en Antena 3; pero que, me imagino, seguirá haciendo lo mismo que hacía en La Sexta y antes en Telecinco) y me he ido directamente a TV3. El año pasado y muchos de los anteriores los comentarios de Lobato eran soportables porque con él estaba el que, sin duda, es el mejor comentarista de Fórmula 1 que hay en España, Pedro Martínez de la Rosa. Como este año corre no comenta y aunque me alegra que esté en la parrilla echo de menos sus comentarios informados, ponderados y con el punto justo de gracia (¡qué listo Pedro, todavía recuerdo cómo toreaba hace unos años a un comentarista de Telecinco bastante osado y, a mi juicio, un tanto desinformado).
En TV3 hay un equipo que en general está bien y con el asesoramiento experto de Joan Villadelprat, quien normalmente ofrece comentarios que aportan, que muestran conocimiento y criterio; pero en los dos últimos grandes premios no han estado en su mejor momento.
Comencemos por el Gran Premio de Gran Bretaña en Silverstone hace quince días. La calificación fue una pesadilla, con condiciones cambiantes y tanta lluvia en un momento dado que se suspendió la Q2 por un buen rato. Al final Alonso, quien estuvo a punto de caer eliminado en la Q2, se hizo con la pole. Fue una calificación interesante en la que Alonso estuvo inconmensurable gestionando unas condiciones muy difíciles. Si uno consultaba la prensa extranjera no costaba mucho encontrar comentarios elogiosos de los periodistas especializados que se quitaban el sombrero ante la exhibición del piloto de Ferrari en la clasificación. Mientras esto sucedía en el extranjero, el comentarista de TV3 no dejaba de insistir en que "a Alonso le había tocado la lotería" y que qué pillo había sido al pedir la suspensión de la Q2 cuando estaba lloviendo tanto y él estaba fuera (como si se suspendiera la calificación porque lo pidiera un piloto, vaya).
Quizás haya una reacción contraria al forofismo de Lobato y compañía que pasa por tratar a Alonso como a cualquier otro piloto, no como al piloto local (y sobre si es local o no para TV3 tendríamos mucho que hablar y sería un debate que nos llevaría muy lejos); pero lo que no puede hacerse es irse al extremo contrario y minusvalorar lo que hace o consigue, porque se puede caer en el ridículo.
Hoy nuevo ejemplo de desinformación. Casi al final de la carrera Vettel adelanta a Button por fuera del circuito. La primera impresión de cualquier aficionado al ver la maniobra es que se trataba de una maniobra ilegal. Ningún comentario en ese sentido por parte de quienes transmiten la carrera y cuando se oye por radio que Button se queja a su equipo del adelantamiento Joan Villadelprat se burla del inglés ("se queja como un niño: ¡mira! me han adelantado por afuera", dijo) y se ratifican en que el adelantamiento de Vettel no planteaba ningún problema porque, según ellos (los comentaristas) "no había cortado ninguna chicane" y "Button no le había dejado sitio y por eso se había ido por afuera". Se trata de comentarios que muestran que no se conoce excesivamente bien el Reglamento de la FIA, que en su art. 20 claramente indica que si un coche se sitúa fuera de la pista ha de regresar a ésta cuando sea seguro y sin obtener ninguna ventaja; es decir, no se puede adelantar por fuera de la pista; más claro el agua. No es preciso que se corte ninguna chicane para que la norma opere. El hecho de que fuera Button quien forzara a Vettel a salir de la pista no habilita a éste último para que pueda volver a la pista obteniendo alguna ventaja.
Es cierto que está prohibido echar a un coche fuera de la pista, tal como indica el art. 16.1 del Reglamento (y, como por cierto, intentó Vettel precisamente contra Button en la salida del Gran Premio de Japón del año pasado); y en el caso de que la salida de Vettel hubiera sido causada por Button se podría haber investigado la acción de éste último y, en su caso, sancionado al británico; pero esto no cambiaría el que la maniobra de Vettel era ilegal. Evidentemente, además, Button no fue el que echó de la pista a Vettel; el inglés simplemente seguía su trazada y Vettel no tenía sitio para adelantar; y como no tenía sitio se salió de la pista para adelantar lo que, como digo, esto está claramente prohibido. No es extraño, pues, que los comisarios hayan sancionado al alemán con veinte segundos de penalización. De libro, tal como me imagino que se habrá explicado en otras televisiones.
En TV3, como acabo de explicar, el incidente fue relatado de una manera completamente distinta: Button era un llorón y Vettel no había cometido ninguna irregularidad; eso es muestra de un desconocimiento de la normativa que no es admisible en quienes cobran por informarnos y que me molesta profundamente. No entiendo cómo se puede acudir a comentar un Gran Premio de Fórmula 1 sin haberse estudiado previamente el Reglamento; es de una falta de profesionalidad preocupante; y esto es lo más grave porque no sucede solamente en los comentarios de las transmisiones deportivas.
Me molesta, por ejemplo, comprobar que con frecuencia el cliente de la tienda de móviles sabe más de teléfonos que el vendedor. Y esto no solamente pasa en el campo de las telecomunicaciones. Todavía recuerdo mi sorpresa cuando al visitar un concesionario de automóviles le pregunté al vendedor cuántos litros de capacidad tenía el maletero del coche que estaba viendo y me dijo que no lo sabía. ¿Cómo es que un vendedor de coches desconoce los datos básicos del coche que está vendiendo? ¿Cómo es que un vendedor de teléfonos móviles no sabe desconectar la línea de datos de uno de los teléfonos que forman parte de su catálogo? ¿Cómo es posible que ninguno de los tres comentaristas de un Gran Premio de Fórmula 1 se conozca el Reglamento de la competición? Como dice mi hermano, España es el paraíso del "masbaratismo". El que las cosas se hagan bien, que los trabajadores estén formados y que haya seriedad no cuenta, lo único que interesa es pagar lo menos posible. Así estamos hundiendo el país y cuando me encuentro con ejemplos de falta de rigor me cabreo, lo mismo da que sea en un aula universitaria, en un banco, en la oficina de correos, en la tienda de móviles, en un concesionario de móviles o viendo por televisión una carrera de Fórmula 1. Son cosas que me sublevan y como no las escriba me subirá la tensión, cosa que no me conviene.
Leo el BOE y no doy crédito. Esta mañana mi amiga y compañera Lídia Santos me comentaba que el último Decreto-ley perpetrado por el Consejo de Ministros, el de la subida del IVA, la reducción del sueldo de los funcionarios, y la disminución de la prestación por desempleo a partir del sexto mes "para incentivar la búsqueda activa de empleo" en palabras del Presidente del Gobierno; este Decreto-ley, el vigésimo en lo que va de año, incluía también una especie de prohibición de salida al extranjero de los desempleados. Comentamos por encima las dificultades de encaje que tendría esta prohibición con el Derecho de la UE y quedamos en mirar la norma. Nada más colgar el teléfono busco el Decreto-ley en la página web del BOE y me pongo a leerlo (puede consultarse aquí).
Enseguida aparece la disposición que ando buscando. La leo y no doy crédito, me froto los ojos y la vuelvo a leer. No hay duda, ahí está. Se trata del art. 21 del Decreto Ley que modifica el art. 2 del RD 1369/2006, de 24 de noviembre, por el que se regula el programa de renta activa de inserción para desempleados con especiales necesidades económicas y dificultad para encontrar empleo. En este RD se regula la renta activa de inserción, que va dirigida a personas que tienen una renta escasa y que se encuentran con especiales dificultades para encontrar trabajo. De acuerdo con el apartado 1 del art. 2 del RD pueden ser beneficiarios de la renta activa de inserción los mayores de 45 años que estuvieran inscritos como desempleados durante 12 meses o más, que no tengan derecho a las prestaciones o subsidios por desempleo o a la renta agraria y que carezcan de rentas de cualquier naturaleza que sean superiores al 75% del salario mínimo interprofesional.
El Decreto-ley del sábado lo que hace es añadir ciertas condiciones para poder ser beneficiario de la renta activa de inserción (haber buscado activamente empleo, no haber rechazado ofertas apropiadas ni haberse negado a participar en acciones de promoción, formación o reconversión profesional). Además -y este es el punto al que quería llegar- se establece que:
"La salida al extranjero por cualquier motivo o duración interrumpe la inscripción como demandante de empleo a estos efectos"
Es decir, si un desempleado sale al extranjero durante el período de doce meses de inscripción como demandante de empleo que ha de pasar antes de poder aspirar a la renta activa de inserción el cómputo de esos doce meses se interrumpe y si quiere aspirar a la renta deberán pasar otros doce meses ininterrumpidos de inscripción como demandante de empleo. El tiempo comienza a contar de nuevo.
Esta exigencia de permanencia en España plantea algunos problemas. Así, en primer lugar, puede darse de bruces con el Derecho de la UE sobre libre circulación de trabajadores, ya que, por una parte, coloca en peor posición a los que se desplazan a otro Estado miembro de la UE a buscar trabajo que a los que se limitan a buscar trabajo en España. Además podría suponer un fuerte desincentivo a que trabajadores de otros Estados miembros se desplacen a España, ya que en caso de hacerlo no podrán regresar a su país de origen por ningún motivo, aunque sea por un plazo breve, si no quieren perder la ayuda de la que podrían beneficiarse en España transcurridos los doce meses de inscripción como demandantes de empleo.
Y aquí nos vamos acercando a la auténtica barbaridad que supone la norma, porque ésta bien clarito especifica que la interrupción se producirá con independencia del "motivo o duración" de la salida al extranjero. Esto es, si un trabajador residente en España (español o extranjero, lo mismo da) recibe la noticia de que su padre o su madre o su hijo o su cónyuge han sufrido un accidente en el extranjero, se encuentran hospitalizados o han fallecido deberá elegir entre desplazarse a donde se encuentra su familiar accidentado, hospitalizado o muerto o perder la posibilidad de conseguir la renta activa de inserción ¿tiene esto algún sentido?
Es más, si el demandante de empleo no quiere perder la posibilidad de dicha renta de inserción deberá renunciar a viajar al extranjero para, por ejemplo, someterse a un tratamiento médico. A mi me parece que esto vulnera la normativa de la UE sobre libre prestación de servicios ya que restringe la posibilidad de desplazarse a un Estado miembro de la UE para recibir el servicio; y dicha posibilidad de desplazamiento ha sido considerada como parte integrante de la libre prestación de servicios. Veremos que opina la Comisión de esta norma.
Pero es que el absurdo puede ser todavía mayor. Un demandante de empleo en España ¿no puede visitar el apartamento que le ha dejado en herencia su tía de Perpignan si quiere aspirar a la renta de inserción? ¿no es esto contrario al derecho a la libre circulación que recoge el Derecho de la UE? Es más, tal como me indicaba mi compañero y amigo Josep Maria de Dios ¿qué sucede si el demandante de empleo vive en Llivia ¿no puede visitar Puigcerdà? Porque para ir de Llivia a Puigcerdà (o de Puigcerdà a Llivia) no hay más remedio que pisar suelo francés, y eso es una salida al extranjero que, dado que no importa el motivo o duración de la misma (véase el texto de negrita más arriba) supondría la interrupción del cómputo de los doce meses precisos para aspirar a la renta de inserción.
Finalmente me queda una duda ¿qué es el extranjero? ¿siempre que se sale de España estamos ante una salida al extranjero o, por el contrario, para que se produzca ésta es preciso entrar en el territorio de un país extranjero? La diferencia no es baladí, porque en cualquier viaje entre la Península y las Islas Baleares se sale de España, ya que parte del recorrido se hace por o sobre aguas internacionales. Si el extranjero es todo lo que no sea España, incluidos los espacios que no están sometidos a ninguna soberanía, los aspirantes de una renta activa de inserción tendrían vedado viajar entre las Islas Baleares y la Península. Desde luego lo que estaría completamente excluido es el viajar entre las Islas Canarias y la Península, pues el vuelo pasa por encima del espacio aéreo marroquí, y eso, técnicamente, supone que se está en territorio marroquí, por lo que es una salida al extranjero.
Quizás se me diga que estoy llevando las cosas al extremo, pero no soy yo el extremista, sino que me limito a leer la norma que se publicó en el Boletín Oficial del Estado del pasado sábado, 14 de julio (¡que ironía!, el día de la Fiesta Nacional de Francia en que se conmemora la toma de la Bastilla).
Es este BOE del 14 de julio el que incluye una norma que leída en su literalidad (y la literalidad de la norma es siempre el primer criterio de interpretación) permite a la administración negar la renta de inserción a quien se hubiere desplazado a Francia o a Portugal a ver si encontraba trabajo, a quien viajó a Burdeos para ser operado mediante una técnica que solamente se practica allí, a quien tuvo que ir a recoger el cadáver de un ser querido en cualquier país del mundo, a quien se desplazó a casa de unos primos en Toulouse para pasar un fin de semana o a quien, simplemente, se perdió en una excursión en el Pirineo y acabó en un pueblecito francés sin darse cuenta de que había salido de España.
Se me podrá decir también que el legislador no quería llegar a este resultado; pero entonces la pregunta es: si no quería ¿por qué lo hizo? ¿no podía expresarse de una manera más ajustada a sus verdaderos propósitos? ¿No podría decir, por ejemplo, que las salidas al extranjero, salvo que fuesen de corta duración y por razones de necesidad, supondrían la interrupción de la inscripción como demandante de empleo, a salvo siempre de los desplazamientos que vengan permitidos por el Derecho de la UE? Podría, pero no lo hizo, y no creo que sea inocente.
Lo que se quiere no es solamente mandar, sino amedrentar y humillar; este "por cualquier motivo o duración" tiene la misma carga de desprecio y afrenta que la explicación de Mariano Rajoy para la disminución de la prestación por desempleo a partir del sexto mes con la que empezaba esta entrada (hacia el minuto 2 del vídeo que cuelgo a continuación):
o el ya tristemente famoso "que se jodan" de la diputada Fabra
Alguien tendría que recordar a esta gente que el ganar las elecciones no da derecho a hacer lo que a uno le venga en gana, despreciando no solo los principios básicos del ordenamiento, sino la lógica, la coherencia y, lo que es peor, la dignidad de las personas, de las personas a las que tendrían que servir.
Entristece leer noticias como ésta, en la que se da cuenta de que la demencia senil de García Márquez le impedirá volver a escribir. Me pregunto, sin embargo, por qué me entristece. No conozco personalmente a García Márquez y lo que le sucede tampoco puede ser calificado de una desgracia extraordinaria, ya que afecta a no pocas personas de su edad e incluso más jóvenes. Además García Márquez tampoco es uno de esos escritores que me hayan subyugado. Leí "Cien Años de Soledad" cuando estaba en el instituto y me entusiasmó, tanto como para animarme a leer la novela que por entonces acababa de publicar Gabo, "El amor en los tiempos del cólera". La acabé, pero no me gustó gran cosa, la verdad. Luego empecé, sin llegar a terminar, otros trabajos suyos y en ningún momento volví a sentir la pasión con la que devoré "Cien años de soledad". No es, por tanto, un escritor de cabecera para mí; y aún así sigue entristeciéndome la noticia de que no escribirá más; que vivirá probablemente todavía bastantes años; pero ya muerto como escritor.
Cuando intento averiguar por qué me entristece la noticia descubro que, como casi todo, tiene más que ver conmigo que con la persona a la que se refiere la noticia. "Cien años de soledad" es una obra especial para mí. Pueden ser tonterías, pero me siento unida a ella. Se publicó el mismo año en el que yo nací, 1967 y recuerdo oír hablar de ella cuando estaba en el colegio, allá por la mitad de los años 70. Entonces la novela era reciente y ya era un mito, algo extraordinario, como Cruyff en fútbol o la llegada del hombre a la Luna unos años antes. Ya entonces, con apenas siete u ocho años pensaba que debía leer ese libro. Afortunadamente no lo intenté hasta diez años después, cuando ya en el adolescencia devoré un ejemplar prestado (no recuerdo ahora por quién) y que lucía en la portada la imagen de una mujer vestida de negro y sentada en una silla; una imagen que en cierta forma también me era familiar (largas tardes en casa de mi abuela entre el final del cole y la hora de cenar, novelas en la radio, juegos y partidas de cartas).
Recuerdo la primera frase de la novela, una de las mejores primeras frases que he leído nunca: "Muchos años después, ante el pelotón de fusilamiento, el coronel José Arcadio Buendía recordó el día en el que su padre le llevó a ver el hielo" (no sé si la frase es exacta, me niego a comprobar ahora la cita y la dejo tal como la tengo en la memoria) y recuerdo la sensación de ligero abandono con que me perdía entre las sucesivas generaciones de Buendías como quien se pierde en un bosque misterioso sin el temor de más osos o lobos que los que quiera poner nuestra imaginación.
Recuerdo la fuerza de la historia, el calor de aquel Macondo imaginado, la forma en que la vida se colaba en esa catedral de la literatura que es "Cien años de soledad". Recuerdo haberla disfrutado y recuerdo, por tanto, cómo pasó a ser parte de mi vida; y de esa forma, inevitablemente, también García Márquez, su autor. Es curioso, porque comenzaba diciendo que no conozco personalmente a Gabo, y es cierto; pero a la vez siento que de alguna forma me es próximo por haber compartido sus obsesiones de forma intensa durante unas semanas (las que dediqué a leer su libro) y de manera más comedida pero constante desde entonces hasta el día de hoy. Entiendo ahora que los lectores quieran conocer a los autores y que se sientan traicionados si el autor niega una firma, un saludo o una foto. Racionalmente diríamos que el autor tiene derecho a mantener la distancia con quienes no son más que desconocidos; pero yo le diría que ese privilegio le fue retirado en el mismo momento en el que dio a leer su obra; a partir de entonces ha de sentirse obligado a corresponder a ese gesto de extrema intimidad que es leer lo que otro ha escrito, porque lo cierto es que los autores son parte de la vida de sus lectores, y parte normalmente más importante que la de los vecinos o, incluso, los parientes de esos mismos lectores.
Así voy entendiendo porque me ha entristecido la noticia de la demencia senil de García Márquez. En cierta forma la muerte como escritor del autor de "Cien años de soledad" traslada al pasado mi propia experiencia como lector de su obra, mi entusiasmo adolescente por la historia de Macondo, mi curiosidad infantil por aquella novela de la que hablaban todos los mayores, el recuerdo de aquella portada que me transportaba a las tardes que de niño pasaba en casa de mi abuela. En definitiva, me entristece no por García Márquez, sino por mí. Como dijo Donne, las campanas siempre doblan por nosotros.
Why do writers write? What moves them to tell us stories, to put words together to express or evoke emotions? The reasons for each author are unique, different, or, conversely, if we pay enough attention we will find a single and primitive impulse common to all who are called "writers"?
Could it be that we were not aware of it, but perhaps through this question is possible to understand one of the most inexplicable behaviors we, the readers, have: to compare writers with another writers. It is increasingly common that publishers and libraries intoduce an author connecting him or her with another writer. "The Agatha Christie of the Nordic countries", "the German Faulkner", "a postmodern Oscar Wilde" or, as has actually happened a few months ago (these are invented epithets), "the Virginia Woolf of the facebook era" or the new Virginia Woolf, as the New York Times blog in Spanish called Eugenia Rico.
I have always been annoyed by these forced relationships between writers, but I must recognize that as a reader I also incur in this fault. Lately, for example, I don't keep comparing "Life and Fate" by Vasily Grossman (one of the best novels I have read) with Tolstoy's "War and Peace". Although we rationally condemn that, we insist in doing these kind of comparisons, and even classifications (the ten best books I have read, the greatest writer of the twentieth century, the best romantic poet, etc..). One of the favorites hobbies of our species is collecting (when you pay attention to young children -or even chimpanzees or other great apes- it is easy to notice that). And this hobby leads us to the habit of classifying and ranking. Put the blame on the genes, there is nothing we can do.
In regard to the literature this diversion is deeply unfair. Each author is unique and has its own voice. I think that if I were a writer I would dislike to be compared to other author. It does not matter if the comparison is with an unknown writer or with an absolute genius as Dante, Shakespeare or Cervantes. Each artist must have its own place under the sun or in the limbo of the damned. Certainly some places are big and others small, but everyone is entitled to have his or her own site.
However, despite the injustice, there are deep reasons for continuing making this set of comparisons. Maybe the most important of them is that through the answer of this questions we can peek, if only to sneak, one of those great mysteries of literature, the reasons for writing. When we compare authors, stories and styles we are dealing, often unknowingly, with this issue. This is the reason why so often we intend to find the keys to an author in her or his biography, his or her life circumstances, in the events of the author's life. It seems that lately has been vilified this way of making literary criticism and prevails the opinion that the critic must be disconnected from the authors' personal circumstances. I'm not sure what is the purpose of that, but intuitively it seems wrong for me. Certainly the personal story is literary irrelevant by itself, but it is relevant when it is possible to connect that story with the reasons that have compelled the author to write. In this case the story is not just an anecdote, but a key that can be valuable for understanding this nuclear question: why they write? Taking this into account it can make sense to compare one author's biography with another author's biography. When similar experiences lead to literary works that somehow can be related we are in the way of finding out why writers write.
In the case of Virginia Woolf and Eugenia Rico there is an element in the biography of both women that immediately seems relevant to anyone who tries to connect these two authors. When they were teenagers both suffered the loss of a very close relative. Virginia Woolf lost her mother and sister when Virginia was thirteen and fifteen years old respectively, Eugenia's brother died when she was sixteen or seventeen years old. The footprint of that loss in Eugenia Rico's oeuvre is explicit in which for me is her best book, "La Muerte Blanca" ("The White Death"). In this book it is difficult to separate what is true story of what is invented, but in any case it is not so important to define precisely the borders between true facts and imagined stories because everything in the novel is deeply real, real in the literary sense of the term. There is no deception in the book, no artificial recreation, but on the contrary, a speech that sounds like relief and grabs the reader from first page to last.
In regards to Eugenia, therefore, the first -and quick- response to the question of why she writes is easy to answer after a short consultation of her biography. The death of her brother had to be told, the profound change that occurs when a person suffers a similar loss must be explained. Years of inexpressible pain finally found its way out through this story. Eugenia wrote because she wanted to tell, which means (and we will turn over it again a little later) that she wanted it to be read, that she wished that her grief was shared in some way. No one writes to enclose the sheet in a locked drawer or better yet, to burn what was written without giving opportunity to anyone to know. There are cases of writers who gave to fire his work or ordered to be given it to fire, but these are special cases which are related to particular circumstances and can not be taken as a rule precisely because the rule is that the writer wants to be read, which is a particular manifestation of the desire to be heard; universal desire so well summarized in Orlando by Virginia Woolf when she explained that human beings "will yet endure ridicule and misunderstanding rather than keep any experience to themselves".
"La Muerte Blanca" is therefore the clearer impression of an early loss in the work of Eugenia Rico, but not the only one, of course. Others footprints are more subtle, but for this very reason, perhaps more significant. Death is not worth just for itself but, above all, because death tints life. We can not imagine life without death (or perhaps we can, but that will come later) and this makes that the experience of the death changes the perception we have of life. In "La Muerte Blanca" the treatment of death is explicit, but in Eugenia's other works death can be seen through the way in which death transforms the perception of life. This happens in "La Edad Secreta" ("The Secret Age")', where the reference in the title is just to the years left to live. The story shows how a near-death experience transforms life. A woman in their forties seeks to hasten the conscious of her life when she realizes that life is a good that is exhausted and may end at any time. Thus the story becomes a paradigm of how death changes life and that is relevant, because seldom we realize that the eternal change, the flood of time that is essential for our understanding of the world is just a consequence coming from the brutal shock of death against life. Without death there would be no time as we know it and the whole perception of the world would be different.
It is in this perception where Virginia Woolf and Eugenia Rico find a common place. To my knowledge in Virginia's work there is nothing that resembles Eugenia's "La Muerte Blanca". Maybe if Virginia had been written at one time or another a book like that, would not have suffered what she suffered in life and had not died so prematurely as she died. Perhaps, but the truth is that this work -which had been the medical equivalent to an incision that allows flowing the blood that has been accumulated within the tissues and bones after a blow- does not exist. Despite that, death is not absent in Virginia Woolf's work, but it is not present in an explicit way, but just as a soft paint which changes the colors of life. The stream of time through our lives is a key element in many novels by Virginia Woolf. "Waves" shows us a picture of tremendous strength despite its topical nature. These waves which reach the beach from the sea undisturbed by the changes that occur from dawn to dusk are perhaps more important even than the extraordinary soliloquies that make up this masterpiece. The pass of time is also present in other works of Virginia Woolf. The way in which the story of one single day can light an entire life -and that happens in "Mrs. Dalloway"and in "The Years"- could be just a metaphor of that particular experience in relation to time, an experience that is very close to those who know that eternity is not a long time but the lack of time.
The exception to this particular way of conceiving time is a novel that, perhaps, is the most beautiful work of Virginia Woolf, "Orlando". The leit-motiv of the book is time. Time passes but the main character does not grow old and, of course he/she does not die. It is true that Orlando suffers a non minor change, because in one point he, a man at the beginning of the story, becomes a woman, but this change precisely is a way to express a whole experience of the world and life. In other works of Virginia Woolf time defeats life, but in "Orlando" is life which prevails over time. That has an explanation; as has once been said, "Orlando" is the longest love letter ever written. Through this book Virginia told the world what the affaire she had had with Vita Sackville-West had meant to her. And the result is extraordinary. Do not think it's coincidence that when love (and what a love!) enraptures her, an explosion of beauty as I have never seen light us, an explosion of love and beauty that it is only comparable to the much colder and rational that Dante's "Commedia" is; but, of course, the love of Dante was painstakingly built by himself, while in the case of Virginia Woolf she had really enjoyed the passion of her lover, and that's not a trivial difference either in life or in literature.
Virginia Woolf did not write, as we have said, a book equivalent to "La Muerte Blanca"; and Eugenia Rico has written nothing equivalent to "Orlando". Eugenia's book which deals more with love is, precisely, "La Muerte Blanca," but the love there is the brotherly love, not the sexual and passionate love that brights in "Orlando". It is true that also in "Los Amantes Tristes" ("The Sad Lovers") and in "La Edad Secreta" we can read about lovers, affairs, sexual relations and maybe about something close to love, but real love (or if you excuse me the vulgarity, "LOVE" in capital letters) is not present. Eugenia (as a writer) has not yet discovered, therefore, this special fest which is able to reduce time to ashes and death to immaterial smoke. In Eugenia's work we can find just the dissection of transcendent experiences that develop as flashes, like flames that turn on and off in seconds but whose memory or explanation may takes hundreds of pages. This is true in the whole "La Edad Secreta' and in many moments of "La Muerte Blanca" (unforgettable here the narration of the moment when the main character is informed of her brother's death). In his latest novel, "Aunque seamos malditas" (Although we are damned) the option is another one. Here the pass of the time is represented by two parallel stories separated by several centuries and developed on the same places. In this novel the story works as a metaphor for fear, and therefore hate, to those who seem weaker, different, to those who, however, hide occult knowledge and skills. A universal history of oppression, which is incomprehensible (and thus unwritable) as a whole is represented by the simple union of two related stories (one, two, many; as small children count).
Probably all I have written till now is just frivolous speculation without substance. However, I like this "divertissement". I obtain a great satisfaction from pretending to guess that both Virginia Woolf and Eugenia Rico tell us about the pass of time because they are well aware (or, maybe, not in a conscious way) that death becomes an essential and irremediable element for our conception of life and time; ant that gives me a deep pleasure, as I have just said, because this kind of thoughts are connected to the question I have begun with: why writers write? Anyway, we do not know yet why we, the readers, are interested in knowing why writers write. Why should we worry about the reasons of those who write? Should not be enough to read what we offer without considering the reasons that prompted them to write it? It seems that the answer should be "not", because, as we have already seen, the readers like to know about authors' life. We are deligthed with the details of the existance of those who give us their pages. The answer to this question (why we are interested in writers' reasons?) could be interesting because it connects us with a deeper question: why do we read?
The impression I have is that the question on writers' reasons is intimately connected to the question of readers' reasons. At the end, literature is not a solitary exercise, but requires the interaction between author and reader, as Perec masterfully expressed in "Life: A User's Manual". We have already considered here that authors usually need readers (or they, authors, like to have readers). The writer does not write just for himself, but she or he pretends to communicate with others. He or she desires to provoke thoughts, emotions, concerns... that should be, ideally, answered by the reader. But why should the reader consider what the author proposes? The answer is also intuitively clear: because when the writer speaks of himself (don't be disappointed!, all writers talk about themselves) is also speaking about the reader. If the reader does not identify him or herself with what he reads will leave the story, poem or novel. If we keep reading is because consciously or unconsciously discover that the author, an author which has never directly spoken to the reader, or maybe dead centuries ago, or maybe completely unknown, is speaking of ourselves, the readers, and our experiences and feelings; often feelings or experiences of which the reader was not even aware before the reading. In fact the more full of own experiences is the work more interesting for the reader it will seem; that is why good literature must always contain the right amount of mystery, of difficulty. Enough to incite the reader to make an intellectual exercise that will make him or her look a little beyond what their normal horizon is, but not enough to discourage the reader overcome by a gibberish that is absolutely inextricable. Wallace Stevens put it well when he said that poetry must resist the intelligence "almost successfully." Literature is great when the reader finds a work that requires just that effort rewarded with the satisfaction of discovering feelings or moods that are proper and did not know before reading the novel, the poem, the story or the essay. Literature at the end is an intimate communication between the author and reader that allows both to explore lands beyond the common experience, very often literature departs from this common experience, the reality known, to reach the unknown reality, the most authentic.
Taking this into account we can consider from a new point of view sentences like "we are facing a very personal work." Usually this kind of statements are referred seemingly to the writer, but perhaps the critic or reviewer is referring to himself, and he or she is trying to express that the work in question is connected to his or her inner self in an unexpected and fruitful way. For me this is where the magic of literature lies, and it is also the proof that we all, individuals of a species characterized by an exaggerated symbolic capacity, are connected by common feelings and, finally, there are some people, artists, who are able to highlight it. If we analyze the reasons why they write and we read, we discover that we are a brotherhood deeper than we sometimes think. The major issues addressed by the science, philosophy or theology are transformed by writers in personal experience. I am delighted that Virginia and Eugenia have been able to talk about those great issues: death, time, love, in such a way that talking about themselves they are also talking about all of us.
Quienes me conocen saben que no soy nada "talibán" en cuestiones de política de género y, es más, que algunas de las medidas que han sido adoptadas en los últimos años no me acaban de convencer, especialmente todo lo que se refiere a cuotas por sexos. Ahora bien, eso no impide (ni tendría por qué hacerlo) que intente fijarme en todas las discriminaciones y trato desigual que me voy encontrando. El otro día me llamó la atención uno en el que no había reparado. Al hilo de la noticia de que las naves Voyager estaban a punto de cruzar la frontera del Sistema Solar volví sobre los mensajes que en estas naves y en las Pioneer se habían colocado para el caso de que fueran interceptadas por civilizaciones extraterrestres. En concreto en las Pioneer 10 y 11 se incluyó la siguiente placa:
Está dibujada hace 40 años, entonces quizás no llamara la atención, pero ahora, al menos a mí, sí. ¿Por qué es el hombre el que saluda mientras la mujer permanece en actitud pasiva? Parecería incluso que el varón está un poco más adelantado que la mujer. Cuando el otro día vi esta imagen después de tantos años me sucedió lo mismo que pasa cuando regresas a una casa a la que no has vuelto desde la infancia: todo te parece distinto, más pequeño, la percecpión del niño y del adulto se mezcla por unos segundos en una experiencia inefable. Al ver este dibujo tuve la misma sensación confusa durante unos momentos, los necesarios para racionalizar lo que estaba sintiendo y que ahora pongo aquí por escrito.
Lástima que el primer mensaje que lanzamos al Cosmos inconscientemente diga tanto de la desigualdad entre los sexos que tan frecuente es en las culturas de nuestra especie.