Libre

viernes, 11 de mayo de 2018

Gobierno de coalición entre Cs y ERC

Puigdemont ha hablado y propone como Presidente de la Generalitat a un candidato que ha dado muestras sobradas de su odio hacia los catalanes no nacionalistas, de su supremacismo y de su ultranacionalismo. Desde luego, un candidato muy poco adecuado para iniciar el tan necesario diálogo entre catalanes que es la única esperanza para recomponer las profundas heridas que ha dejado el proceso.
Asumámoslo, esta situación requiere hablar sin prejuicios y de manera abierta. No se trata de una negociación entre los nacionalistas y "Madrid", que dejaría fuera a la mitad de Cataluña, sino de un diálogo entre catalanes nacionalistas y no nacionalistas para encontrar aquellas soluciones que permitan la convivencia en Cataluña.
Poco antes de las elecciones de diciembre un compañero me decía que su mujer había planteado lo que a primera vista podría parecer un disparate, pero que no lo es en absoluto. Decía ella que a la luz de las encuestas la única salida para Cataluña sería un gobierno de coalición entre Cs y ERC.
Repito que puede parecer un disparate, pero no lo es; aunque mucho me temo que es imposible.













Un gobierno de coalición entre Cs y ERC representaría la unión entre las dos Cataluñas; sería un gobierno entre la primera fuerza, y primera entre las constitucionalistas, y el primer partido entre los nacionalistas (JXC no es un partido, es una propuesta personal, y casi diría que únicamente personal de Carles Puigdemont). Juntos tienen mayoría absoluta en el Parlament (36 escaños Cs y 32 ERC); pero es que, además, cada uno de ellos contaría con apoyos en otros partidos que podrían ser comunes.
Ahora bien, la pregunta es ¿qué programa podría unir a ERC y Cs? Bueno, no es tan difícil, creo que Cs podría entrar en ese gobierno con una única condición que no debería plantear problemas a nadie: que se cumpla la ley.
Podría parecer insuficiente; pero fijémonos qué cosas se conseguirían simplemente con el cumplimiento de la ley:
- Se introduciría un 25% de castellano para todos los alumnos de Cataluña.
- Las administraciones dejarían de hacer propaganda nacionalista.
- TV3 y el resto de medios públicos de comunicación reorientarían su actuación para promover los valores constitucionales.
No parece poca cosa, y esto resultaría tan solo del cumplimiento de la ley; es decir, de aceptar un imperativo que ahora ya debería asumirse. A partir de aquí ¿quién duda que no podrían encontrarse puntos concretos de encuentro? Así por ejemplo, en la asignación de mayores medios a las escuelas, en el estudio de mejoras en el sistema sanitario, incluso en la búsqueda de una posición común sobre la financiación autonómica.
¿Sería lo anterior suficiente para Cs? Pues no, claro, el programa de Cs va más allá del cumplimiento de la ley, pero para implementarlo en su totalidad se precisa obtener una mayoría suficiente para ello; si esta no se tiene hay que hacer lo que se pueda; y conseguir el cumplimiento de la ley en Cataluña no debería parecer poco.
¿Aceptaría ERC? Pues no, pero fijémonos que si no acepta un pacto así, que abriría el diálogo entre catalanes, sería porque no esta dispuesto a cumplir la ley.
Si este es el obstáculo y, por tanto, se obstinan en utilizar las administraciones al margen de la legalidad estaremos ante un problema que no se puede solucionar a partir de la dinámica parlamentaria catalana; y entonces los responsables de lo que pase en Cataluña ya serán otros

1 comentario:

Anónimo dijo...

Es lo malo de España,,no saber formar un gobierno paraa los ciudadanos,y no para los partidos,,,y las Autonomias mas de lo mismo,,