viernes, 28 de enero de 2011

De salarios y pensiones

Bueno, pues ya tenemos pacto. Tendremos que ir a trabajar con pañales y todavía estaremos al pie del cañón con el andador de los mayores si queremos cobrar el cien por cien de la pensión. En fin, seguramente es una buena noticia; pero en todo este proceso se está hablando poco (me parece) de un elemento que, creo, es esencial para que el sistema funcione; me refiero a los salarios.
Es sabido por todos que los salarios en España son comparativamente bajos. El mileurismo, que comenzó siendo un fenómeno que afectaba a los más jóvenes y se suponía que debía ser una etapa transitoria en la vida laboral de cada persona, se va incrustando en la sociedad de forma alarmante. Cada vez son más grupos de trabajadores los que cobran en torno a los mil euros; y no solamente trabajadores no cualificados, también universitarios y personas con formación especializada. Además el salario no sube con los años, personas que llevan en el mercado laboral diez o veinte años siguen sin alcanzar un salario que le permita un cierto desahogo.
Las consecuencias de esta situación son muy variadas y con incidencia en varios sectores. Así, por ejemplo, y tal como comentaba hace un tiempo, tiene mucho que ver con el déficit de financiación de las Administraciones que tantos quebraderos de cabeza está causando. Afecta a la vida de las familias: no es una opción que trabajen los dos miembros de la pareja, es una necesidad; y quizás no falte mucho para que tengamos que vivir de tres en tres para poder llegar a final de mes, con lo que en unos años tendremos que abrir la posibilidad de que el matrimonio pueda ser entre más de dos personas; tiempo al tiempo. Además afecta al consumo; no creo que sea una casualidad que España sea el país con más piratería en música y películas. Si tienes poco dinero comprar un DVD o un CD no es una opción. Y que conste que no justifico las descargas ilegales, sino que me limito a explicar por qué en España, con sueldos mileuristas, hay más piratería que en otros países donde los trabajadores tienen salarios más elevados.
Así pues, los bajos salarios son relevantes para muchas cuestiones y también, evidentemente, para las pensiones. En primer lugar, para el cálculo de la pensión que se cobrará, ya que ésta depende del salario percibido durante la vida activa; pero también para las posibilidades de cobro de la misma.
Un error muy extendido es el de pensar que lo que se cobra de pensión es el resultado de la rentabilización de lo cotizado durante la vida activa; y eso no es así. Lo cotizado sirve para el cálculo de la pensión, pero esas cotizaciones no se ingresaron en su día en un fondo para que con los intereses se pudiera pagar la pensión futura. Eso es lo que se hace con un plan de pensiones; pero la Seguridad Social española no funciona sobre ese sistema. Si así fuera sería imposible pagar las pensiones que se están pagando (comparativamente altas) a partir de las comparativamente exiguas aportaciones realizadas durante la vida laboral. Sería, quizás, conveniente, que alguien se parara a explicar a los pensionistas lo que realmente cobrarían como resultado de la capitalización de sus aportaciones. La mayoría se quedarían muy sorprendidos.
No, el sistema se basa en un sistema de solidaridad intergeneracional: los que ahora son pensionistas pagaron las pensiones de quienes estaban jubilados cuando ellos (los pensionistas actuales) trabajaban, y son los trabajadores actuales los que pagan las jubilaciones de los actuales pensionistas. Y aquí viene una primera paradoja: los trabajadores actuales, mileuristas como sabemos, están contribuyendo a pagar pensiones que son, en ciertos casos, más altas que sus propios salarios, ya que su importe se ha calculado sobre las retribuciones proporcionalmente más altas que se cobraban hace décadas. Está bien ser solidario; pero es causa de cierta perplejidad que el favorecido por la solidaridad esté en mejor situación que el dador de solidaridad.
Y es que a medio plazo la reducción de los salarios tiene que implicar, necesariamente, una reducción de las pensiones. Es cierto que existen alternativas, como por ejemplo que parte de las pensiones se paguen vía impuestos, y no necesariamente en su totalidad a cargo de las cuotas de la Seguridad Social; pero a la larga la devaluación de los salarios ha de implicar una devaluación de las pensiones y, como veíamos antes, una disminución del consumo, menores ingresos vía impuestos y, por tanto, una contracción de la Administración que, probablamente, deberá acabar por pagar también salarios mileuristas a sus funcionarios (ya lo está haciendo con los que no son de las escalas A y B).
¿Es éste el panorama que queremos? Supongo que no, y por eso urge aumentar los salarios en este país. No se plantea como una prioridad y siempre se está hablando de contención salarial; pero esa vía solamente nos conduce al desastre. Si queremos mantener la estabilidad y desarrollo del país hay que introducir las reformas que sean necesarias para conseguir un aumento de los salarios.
La pregunta del millón es cómo se puede conseguir que los salarios aumenten. Me imagino que no existe una medida mágica que consiga esto automáticamente; pero quizás se puede pensar en algunas orientaciones. En primer lugar, hay que primar los sectores productivos con un mayor valor añadido y que menos susceptibles son de competencia por parte de países en vías de desarrollo con salarios muy bajos. A mi las ayudas a las plantas de montaje de coches me dan cierto repelús porque intuyo que meter dinero ahí es tirarlo a un pozo sin fondo. Hace poco se llegó en Barcelona a un acuerdo con Nissan para mantener la empresa y un año después ya estaba otra vez la compañía exigiendo más recortes salariales; y podrá repetir la operación todas las veces que quiera, porque siempre puede llevarse la planta a un país donde se cobre la mitad que en España y se acabó el problema. Por la vía de la industria no hay nada que hacer y, por tanto, hay que limitar las ayudas a estos sectores para centrarlas en aquellos otros que si que crean valor añadido; y para esto una mayor inversión en educación e investigación es fundamental.
En segundo lugar es preciso favorecer el acceso a la actividad empresarial. Una mayor competencia entre los empresarios favorecería la subida de salarios; si son pocas las empresas que compiten por los trabajadores los salarios serán reducidos, si son muchas existirá una tendencia a la subida de los salarios.
Y, finalmente, hay que potenciar la negociación colectiva. Los sindicatos tienen que apoyar una subida real de los salarios. Desde hace casi treinta años permitieron que por la vía de contratos de formación, contratos temporales, etc los más jóvenes fueran casi esclavizados. La compensación era que la situación de los trabajadores fijos no se tocaba. Se produjo así una partición del mercado de trabajo en España que resulta verdaderamente dramática, sobre todo porque aquellos trabajadores fijos privilegiados se están retirando (con buenas pensiones, por cierto) y solamente queda la inmensa masa de mileuristas que se comenzó a formar en la época de las reformas laborales de los años 80. De aquellos polvos, estos lodos.

miércoles, 26 de enero de 2011

Políticas coherentes

No lleva CiU en el gobierno ni un mes y ya está dando muestras de que no se le ha olvidado cuáles han de ser las líneas maestras de su política. Siempre he dicho que CiU, a pesar de ser dos partidos, es de lo más coherente que hay en la política española. No engaña a nadie, cuando se le vota se sabe lo que se vota, y luego no defrauda, no da bandazos que desconciertan a su electorado. Este primer mes es muestra ya de esa coherencia, y han adoptado varias decisiones que nos indican por dónde irá el resto de la legislatura.
Comenzaré por la ayuda a Spanair que se anunció ayer. En otras circunstancias podría no llamar la atención; pero en el contexto actual, en el que desde el propio entorno de CiU se habla de una posible quiebra de la Generalitat, de la imposibilidad de pagar nómina a los funcionarios, de la necesidad de realizar recortes dolorosos, que en ese contexto se acuda en socorro de Spanair con una ayuda de 10 millones de euros resulta significativo. Es cierto que se trata de un préstamo (aunque, claro, en las circunstancias en las que está Spanair ¿lo devolverá?) y que 10 millones de euros no es tanto (el sueldo anual de 300 maestros, más o menos); pero es muestra de una orientación política, sobre todo si la enfrentamos a la paralización de obras de infraestructura como el metro, de la que ya me ocupé aquí. En esta época de crisis se dedica una cantidad significativa a salvar una línea aérea (nos preocupan más los que viajan en avión que los que viajan en metro) cuyo principal valor es la marca de país (se pretende que Spanair sea a El Prat lo que Iberia a Barajas) y que ha sido una apuesta de algunas élites políticas catalanas en un momento en el que se dudaba sobre si lo mejor no sería dejar caer a la compañía. Si a esto añadimos que el replanteamiento de las obras del metro se justifica en que se hace preciso ese dinero para poder realizar políticas de reequilibrio territorial tenemos el panorama casi completo de la política de CiU en materia de transportes.
La segunda es una noticia de esta misma mañana: se ha decidido que en caso de empate en la adjudicación de una plaza en la escuela, tendrán preferencia (cinco puntos más) aquellos aspirantes que hayan tenido un hermano o padre que haya estudiado en el centro. La medida es también muy de CiU: la familia como elemento de legitimación para la obtención de ventajas. Y no me refiero aquí a dar ventajas a familias numerosas o monoparentales, sino a la idea de que si eres parte de una determinada familia tienes más derechos que si eres miembro de otra familia. Pensemos, por ejemplo, en alguno de esos colegios de prestigio concertados a los que todos quieren llevar a sus hijos. Si concurren dos aspirantes con los mismos puntos acabará entrando aquél cuyo padre o madre ya fueron a ese mismo colegio, en la época en la que los crtierios para entrar eran el dinero o las relaciones. Con este criterio se perpetúa la injusticia sobre el acceso a la educación que reinaba hace décadas, traemos al siglo XXI las desigualdades del siglo XX.
Por último, queda por ver qué pasará con el Impuesto de Sucesiones. A mi no me sorprendería que CiU, finalmente, lo eliminara; al fin y al cabo fue una de las escasas cosas que concretó durante su campaña; pero, a la vez, llamaría la atención que en un momento en el que, dicen, las cuentas públicas están tan mal, nos privemos de una fuente de ingresos que, además, no afecta prácticamente en nada a la actividad económica, a diferencia de lo que podría pasar con un aumento del Impuesto de Sociedades, de la Renta, del IVA o de otros impuestos indirectos.
En definitiva, preferencia a una presunta idea de País sobre los intereses concretos de los ciudadanos, preferencia de los territorios sobre los ciudadanos que se hacinan en el área metropolitana de Barcelona, preferencia de las familias "de siempre" sobre los recien llegados y preferencia de los que más tienen sobre el cuidado de lo público; en definitiva, lo que siempre ha sido CiU. Ya digo que es una formación política que siempre ha mostrado una coherencia envidiable.

lunes, 3 de enero de 2011

¡Son los transportes, estúpido!

Para los que sean muy jóvenes (tentado estaba de escribir "demasiado jóvenes"; pero no se puede ser "demasiado" joven) aclararé que el título hace referencia a una frase que se hizo popular en la primera mitad de los 90, durante la campaña electoral en la que Clinton (Bill) derrotó a Bush (padre) en su lucha por la presidencia de los Estados Unidos. Durante aquella campaña, frente a los éxitos en política exterior de Bush, el equipo de Clinton lanzó el slogan "it's the economy, stupid!" para indicar cuáles eran los problemas que realmente preocupaban a los norteamericanos. Desde entonces se usa para indicar lo importante que resulta identificar el punto neurálgico de cualquier problema.
Hoy me he acordado de ella al leer la noticia de que el nuevo responsable de Infraestructuras del Gobierno de Cataluña revisará el proyecto de línea 9 del metro porque "impide hacer políticas de reequilibrio territorial". Y me he acordado porque desde hace catorce años digo a todo el que me quiere oír que los tres principales problemas de Cataluña son el déficit de infraestructuras de transporte, el déficit de infraestructuras de transporte y el déficit de infraestructuras de transporte. Y lo que más me preocupa es que en la clase política nadie lo dice claramente. Cuando llegué a Cataluña en el año 96 me quedé profundamente sorprendido por lo limitado del transporte público. El área metropolitana de Barcelona necesita mucho más un transporte público de calidad que Madrid, porque en Madrid la concentración de población en el núcleo del área metropolitana es mucho mayor que en Barcelona. En Barcelona tan sólo millón y medio de personas viven en la ciudad de Barcelona. En torno a ella se acumula otro millón y medio o dos millones que permanentemente han de moverse por toda el área metropolitana, tanto desde la periferia al centro como entre distintos puntos de la periferia. El área metropolitana es una sola ciudad desde el punto de vista sociológico y económico que, sin embargo, desde el punto de vista de los transportes sigue tratado como un conjunto de pequeñas poblaciones, como si la vida de la gente de Sabadell tuviera que desarrollarse fundamentalmente en Sabadell, la de la gente de Granollers en Granollers y así sucesivamente.
Este planteamiento causa problemas a los ciudadanos, ya que los desplazamientos son largos y llenos de transbordos, incluso sin contar con huelgas averías y otros problemas; pero es que, además, esta limitación en el transporte condiciona el desarrollo económico de toda el área metropolitana. Si los transportes fueran mejores la integración económica y sociológica dentro del área metropolitana sería mucho mayor y eso redundaría en un mayor desarrollo, una mayor actividad económica. Es decir, no se trata tan sólo de hacer que la vida de los ciudadanos de a pie sea mejor (lo que, a lo mejor no preocupa excesivamente a los partidos de derechas, más interesados en los que van en coche o en tractor que de aquéllos que tienen que utilizar (o prefieren utilizar) el transporte público); sino de que la economía mejore. Si queremos estallar como país (en el buen sentido de "estallar") es prioritario mimar el mayor activo de Cataluña: su área metropolitana. Como decía en el título ¡son los transportes, estúpido! porque, al final "¡es la economía (estúpido)!"

lunes, 6 de diciembre de 2010

La Constitución de Cádiz

Hace unos meses escribía sobre la proximidad del bicentenario de la Constitución de Cádiz. Entonces planteaba que sería una buena ocasión para reflexionar con rigor y profundidad sobre la estructura del Estado. La Constitución de Cádiz es, y se ha destacado poco este punto, el punto de inicio de España como Nación. Antes de la Constitución de Cádiz jurídicamente solamente existían distintos reinos y territorios unidos dinásticamente. Antes de 1812 España era un concepto geográfico y político, no una realidad jurídica.
Es cierto que desde hacía siglos España era dada por sentada como objeto y objetivo. Los ejemplos son muchos, pero aquí no me resisto a recordar el bando final de Rafael Casanova en Barcelona justo antes de la rendición de la ciudad a las tropas de Felipe V (Felipe IV en Catalunya); la negrita ha sido añadida por mí:

"Se hace también saber, que siendo la esclavitud cierta y forzosa, en obligación de sus cargos, explican, declaran y protestan los presentes, y dan testimonio a las generaciones venideras, de que han ejecutado las últimas exhortaciones y esfuerzos, quejándose de todos los males, ruinas y desolaciones que sobrevengan a nuestra común y afligida Patria, y extermine todos los honores y privilegios, quedando esclavos con los demás españoles engañados y todos en esclavitud del dominio francés; pero así y todo se confía, que todos como verdaderos hijos de la Patria, amantes de la libertad, acudirán a los lugares señalados, a fin de derramar gloriosamente su sangre y su vida por su Rey, por su honor, por la Patria y por la libertad de toda España".

Es claro que en aquel momento los catalanes se consideraban españoles y entendían su lucha como una lucha con el conjunto de España. Es decir, existía una idea de España que permitía la construcción de empresas comunes.
A esa España aún solamente imaginada es a la que da forma la Constitución de Cádiz, convirtiendo en realidad una Nación hasta entonces inexistente. Luego vendrían los años tenebrosos, desde la llegada de Fernando VII en 1814 hasta la Constitución de 1978. En esos años se perdió en gran medida el legado anterior; pero no creo que resulte imposible recuperarlo; pero para eso es necesaria determinación e inteligencia. Aprovechar el bicentenario de la Constitución de Cádiz para lanzar esta tarea sería síntoma de inteligencia.
De momento no estoy excesivamente esperanzado. Esta mañana escuchaba en la radio un programa que se ocupaba de la Constitución de Cádiz. El presentador del mismo orientaba la charla con el alcalde de San Fernando (creo) y con un constitucionalista cuyo nombre no pude oir por derroteros que me desagradaban. Se hacía hincapié en el "gracejo andaluz" (al ponerle el sobrenombre de La Pepa por el día de su promulgación) y se pretendía descubrir su importancia, pese a su escasa vigencia, por su influencia en Constituciones posteriores, tanto españolas como extranjeras.
No señores, la Constitución de Cádiz es mucho más que eso, la Constitución de Cádiz es el acta de nacimiento de España. El equivalente para nosotros de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos. Ni más ni menos.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Idioma y nación en el Bachillerato

Esta tarde, después de comer, se acercó por casa un sobrino que estudia segundo de Bachillerato, aquí, en Barcelona, en un instituto público. Mientras jugábamos una partida de ajedrez me comentó que tenía que echarle un vistazo a su libro de Catalán, porque le parecía que tenía alguna cosa un tanto rara. Advierto ya que el mencionado sobrino se declara catalanista, se refiere al 2014 como el año del trescientos aniversario del inicio de la ocupación de Cataluña y no creo que le pareciera mal que Cataluña fuera un Estado independiente de España.
Me picó la curiosidad y le pedí que me trajera el libro (vive al lado mismo). Lo hizo, y realmente me quedé alucinado. Voy a transcribir dos fragmentos del mencionado libro (Teresa Guiluz i Vidal/Eduard Juanmartí i Generès. Llengua catalana. 2 BAT. Barcelona. Enciclopèdia Catalana SAU):

"El coneixement i l’ús actuals de la llengua catalana estan condicionats per diversos factors que tenen a veure amb l’evolució social i política dels Països Catalans entre el 1975, data de l’acabament de la dictadura, i el 2005:


(…)

Les dificultats polítiques derivades del fet de no disposar d’un Estat propi i de la política adversa dels Estats espanyol i francès. Només al Principat de Catalunya la majoria de les opcions polítiques intenten superar aquesta situació. La falta d’una consciència nacional definida bàsicament en funció de l’idioma, juntament amb la inèrcia estatal favorable al castellà, és el factor determinant que explica que el coneixement creixent de la llengua no s’hagi traduït més clarament en una expansió proporcional del seu ús." (p. 64).

"El sistema educatiu

La Generalitat de Catalunya ha organitzat, a partir dels anys vuitanta, un sistema educatiu que garanteix la prioritat del català com a llengua pròpia de l’ensenyament, el coneixement de les dues llengües oficials al final de l’escolarització obligatòria, la cohesió social i, en darrer terme, el manteniment de la identitat lingüística dels catalans.

Aquesta política educativa s’ha concretat en el programa d’inmersió lingüística, mitjançant el qual els alumnes reben l’ensenyament en la llengua del país independentment de la seva llengua familiar, des de la seva incorporació a l’escola fins al final de l’escolarització obligatòria. La llengua castellana i l’anglesa s’introdueixen en un segon moment. Aquesta estratègia d’ensenyament ha rebut el suport pràcticament unànime de la població catalana i, en canvi, ha estat combatuda per diferents instàncies i opcions polítiques estatals" (p. 66)


Me quedé un tanto de pasta de boniato al leer esto. De hecho, creo que me voy a comprar el libro, porque algunas de las viñetas pretendídamente cómicas no tienen desperdicio y me gustaría poder dedicarles también algo de atención. Lo que transcribo, sin embargo, creo que es suficiente para darse cuenta de que este libro de texto, utilizado en el sistema público de educación en absoluto se limita a transmitir información con objetividad y a formar en el conocimiento, la crítica y la pluralidad. La idea de la nación construida en torno a un idioma no es ni mucho menos un consenso social, ni en España ni en otros países. No puede darse por sentado como si fuera indiscutible. La idea de que si no se habla más el catalán es culpa de Francia y España carece de apoyos y ni siquiera está argumentada. En lo que se refiere al sistema de inmersión lingüística la afirmación de que la práctica unanimidad de la sociedad catalana lo apoya requeriría algún contraste en cifras; práctica unanimidad significa que el apoyo está cercano al 100% ¿es esa la situación actual en Cataluña? Por otra parte, mantener que la inmersión es "combatida" por opciones políticas estatales supone ignorar que en el Parlamento de Catalunya (no en el Congreso de los Diputados de Madrid) se sientas unos cuantos diputados que respresentan a fuerzas catalanas y que tampoco están de acuerdo con el sistema de inmersión. De hecho, éste ha sido un punto de debate durante la reciente campaña electoral.

Creo que no podemos ser indiferentes a esta forma de "enseñar"; utilizar el sistema educativo como vehículo de construcción nacional es más viejo que el andar a pie; y, además, es eficaz; por eso hay que garantizar que los valores que se transmitan sean objetivos y compartidos por todos. De hecho, una presentación equilibrada de distintas posiciones y argumentos sería más acorde con el Estado democrático en el que vivimos. Libros como el que aquí comento son más propios de otras épocas, de otros regímenes, de otros educadores también imbuidos de una misión: construir una nación y enfrentarla a sus enemigos interiores y exteriores.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Felicitaciones navideñas


Me he enterado de que en la iluminación navideña de Barcelona se desearán Felices Fiestas en seis idiomas: catalán, ruso, chino, árabe, japonés y portugués. Quizás en alguno más, porque en la foto a mi me salen siete mensajes. Si alguien me lo aclara se lo agradeceré.
El caso es que entre los idiomas elegidos no está el castellano. Antes, cuando era algo más ingenuo, estas cosas no me importaban. Pensaba que al fin y al cabo todos entendíamos el "Bon Nadal" y que así se ahorraba espacio para incluir otro idioma. Y eso me parecía bueno, porque me gustan los idiomas.
Antes pensaba que esto no tenía mayor importancia, que no había que buscarle tres pies al gato y que seguramente no había ninguna intención malévola en que no se pusiera la felicitación también en castellano.
Ahora ya no pienso así.
Ahora soy menos ingenuo y tiendo a pensar que estas cosas no son por casualidad y que el que no esté el castellano no es para que haya sitio para más idiomas, sino para que, al final, haya menos.
Ahora estas cosas me cabrean.

domingo, 21 de noviembre de 2010

¿Existe España?

Ya adelanto que comentaré algo que, en sí, resulta de una trivialidad absoluta y que, sin embargo, me parece significativo. Ayer estaba viendo los titulares de las Noticias de las 9 de la noche en la 1 y en la sección de deportes me sorprendió que la noticia de que el Barcelona iba ganando 0-5 al descanso en su partido de Almería se ilustrase con las imágenes de Raúl marcando goles en la Liga Alemana. Es más, las imágenes eran comunes para las dos noticias (el Schalke de Raúl ganaba con un hat-trick del ex-jugador del Madrid, y el Barça goleaba en el descanso al Almería) y en el pie de imagen la noticia de Raúl figuraba ¡delante de la noticia del partido entre el Barcelona y el Almería!
Ya decía que era una tontería, pero, como adelantaba, significativa. La 1 es la cadena de todos los españoles, sus noticias tendrían que asumir el punto de vista del conjunto de España y de los españoles, a ser posible que no fuera posible identificar si los redactores o presentadores están en Madrid, en La Coruña, Sevilla o Barcelona. Esto, sin embargo, no es así. En demasiadas ocasiones las noticias parecen más unas noticias de Madrid ampliadas (véase, por ejemplo, el intenso seguimiento de las Primarias en el PSM) que un auténtico intento de construcción de una visión de la realidad que sea común a todos los españoles.
Y si esto pasara solamente en las noticias no estaría tan preocupado. Tengo la sospecha, sin embargo, de que va más allá; de que en el fondo existe una concepción de España que identifica a esta con Madrid y, por desgracia, esta concepción limitadora, que ya adelantaba Ortega hace casi un siglo en su "España invertebrada", se vuelve agresiva, se levanta e intenta imponerse.
Hace unos años Mariano Rajoy dijo que España era algo más de lo que pensaban quince personas en Madrid. Me parece una frase de una extraordinaria lucidez. Ahora lo que falta es que desde distintos ámbitos se haga algo para que las cosas cambien; para que se construya, de verdad, un espacio en el que todos se puedan sentir identificados. Velar para que las noticias deportivas en las televisiones estatales se dirijan al conjunto de España y no especialmente a Madrid sería un paso, pequeñito, pero un paso. Si no somos capaces de dar ni ése ¿cómo podremos ir más allá?

lunes, 15 de noviembre de 2010

La obra del tripartito

Hace casi un año escribía que el gran vencedor del Tripartito había sido Esquerra. ERC había conseguido que tanto CiU como el PSC se escoraran hacia la independencia, defendiendo CiU posiciones que hace unos años eran las de ERC, y adoptando el PSC el discurso anterior de CiU. Este domingo Josep Ramoneda, en El País, desarrollaba una idea bastante similar.
Aprovecho la ocasión para volver sobre este tema porque creo que sería bueno que el debate larvado, implícito, poco claro, ambiguo, sobre la posible independencia de Catalunya se colocara en el centro del escenario político. No puede ser que esé ajeno al debate electoral un proceso que supondría la mayor transformación en el sur de Europa desde la unificación italiana a mediados del siglo XIX. A veces tengo la impresión de que los independentistas juegan a que la secesión se produzca sin que nadie se entere. A mi esto me parece una ingenuidad y una irresponsabilidad.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Vettel es campeón y ¿ha hecho el ridículo Ferrari?

Hace ahora algo más de dos años escribí que había nacido una estrella, comentando la primera victoria de Vettel en la Fórmula 1, en el circuito de Monza. Han bastado dos años para que se confirmara la progresión de Vettel, porque un piloto que gana el campeonato del Mundo ya forma parte de la historia del deporte del motor. Si, además, es el piloto más joven en lograrlo está claro que podemos decir, recurriendo al tópico, que entra en la leyenda. Vettel ya ha pasado a ingresar en el club de los campeones, de los que en activo contamos con Schumacher, Alonso, Hamilton, Button y, ahora, Vettel.
Vettel ha ganado, además, el mejor campeonato que yo recuerdo, con cuatro pilotos con opciones en la última carrera. Es cierto que tiene el mejor coche; pero hay que hacerlo llegar a la meta y sobreponerse a errores (propios y ajenos), mala suerte y fallos mecánicos. En cualquier caso, al final de la temporada, como dice Alonso, la buena y mala suerte se compensa, por lo que no debe haber reservas sobre que el campeón es el mejor piloto de la temporada; al menos de los que tienen los mejores coches. Existen pilotos que, por conducir monoplazas con menos prestaciones no tienen opciones de ganar (y aquí yo incluiría este año a Kubica y a Rosberg, pilotos que, creo, estarían claramente luchando por el campeonato si sus vehículos tuvieran mejores prestaciones) pero también es cierto que parte del talento del piloto tiene que emplearse en buscar los mejores coches y subirse en ellos en el momento en el que es más factible que opten a ganar el campeonato.
Así pues, chapeau por Vettel. Me alegro de que haya tenido continuidad aquella victoria en Monza sobre el agua que tanto me impresionó en su momento.
La cruz de la jornada ha sido para Alonso, que llegaba en inmejorables condiciones para hacerse con el campeonato, y se quedó sin ninguna posibilidad cuando paró en la vuelta 15. A toro pasado parece un error grueso el que cometió Ferrari al hacer parar tan pronto a su piloto ¿por qué lo hicieron? No acabo de entenderlo. Es cierto que Webber había parado en la vuelta 11; pero en la 15 ya se había visto que estaba metido en medio del tráfico y que tenía por delante una carrera bastante complicada. Cuando Massa paró en la 13 se pudo comprobar que parar tan pronto te mandaba muy atrás, por detrás de pilotos que habían hecho su parada ya en la vuelta 1 aprovechándose del safety car. En esas condiciones hacer parar a Alonso suponía un riesgo (tal como se comprobó al final).
Talmente pareciera que Ferrari hubiera caído en una trampa hábilmente tendida por Red Bull. El ritmo por delante cae, se amaga con una degradación de los neumáticos y cuando Webber, Massa y Alonso han entrado los neumáticos blandos vuelven a ser consistentes. Los pilotos que han parado están en mitad del pelotón y los de delante se escapan. Claro está que también hay que contar con que efectivamente la degradación en Ferrari fuera más alta que en los otros equipos (al revés de lo que ha pasado toda la temporada). Si es así no hay más remedio que parar, tal como se hizo. En fin, supongo que en los próximos días tendremos más datos.
En cualquier caso, la imagen que ha dado Ferrari es muy negativa. Salían tercero (Alonso) y sexto (Massa) y acabaron séptimo y décimo, sin que Massa pudiera superar el Toro Rosso de Jaime Alguersuari y con Alonso penando tras el Renault de Vitaly Petrov. Ese resultado sin que haya habido accidentes, salidas de pista o errores de pilotaje, es consecuencia directa de una estrategia errada y, claro, cuando te estás jugando el campeonato del Mundo equivocarse de estrategia de una forma tan grave tiene delito.
En fin, lo que nos quita nadie es haber disfrutado de una temporada apasionante, de un campeonato disputado, divertido, emocionante. Ojalá el del año que viene sea, al menos, tan bueno.

Solo y sólo

Parece ser que se está planeando eliminar la tilde en "sólo", de tal forma que "solo" siempre se escribiría así, sin tilde, tanto cuando se usa como alternativa a solamente como cuando funciona como adjetivo indicando la ausencia de compañía.
Es un cambio que no entiendo. La tilde ayuda a evitar ambigüedades en la interpretación y, por tanto, resulta útil. Un amigo me ha comentado que el argumento utilizado para justificar la eliminación de la tilde es el de que del contexto se podrá determinar en qué sentido se utiliza "solo" sin necesidad de que la tilde lo precise. Este argumento no me parece convincente. Pondré solamente un ejemplo.
Hace unos meses leí en el blog de Jose Zuñiga, "Tiempo a destiempo" el siguiente poema:

"Empieza un nuevo día y hablo sólo

Las luces no se apagan nunca,
a pesar de la niebla, a pesar de la aurora,
las luces siempre están alerta,
frente al muro impasibles, como tú,
no se apaga la luz de tu recuerdo
—en la estación palomas mensajeras
destilan lágrimas—, la luz de tu recuerdo
sorbiendo, sin saciarme; bebería
de ti, de ti, de todos tus olores
y de aquellos alientos que tanto atesoraba.

Hoy debo estar sereno para pensar en ti,
la ciudad está lejos, alumbrándose
de todas las farolas de imposible reflejo,
una sonata para violín y piano, levantarme,
ya llega la mañana y acaricio una sombra,
será el humo, acallar el suspiro
que no debe escuchar el primer transeúnte,
sólo tú, debo pensar en ti,
y ya la luna opaca se retira vencida,
resbala en la ventana el penúltimo acorde,
pero las luces, míralas, qué dices,
las luces no se apagan nunca."

Tras leerlo comenté en la entrada:

"La tarea del poeta es hablar y escribir sólo, aunque nunca solo o para sí solo. Y fuera del poema sólo hablar ya puede ser bastante.
Un abrazo. "

A lo que el autor contestó:

"Sólo hablar es mucho, Rafael, morimos de silencios. Y yo hablaba solo, aunque no para mí. Perdona, la tilde en el título sobraba. Ya está corregido.
Abrazo"

Ahora puede leerse el poema ya sin la tilde en el título:

Me parece bastante claro que puede haber casos en los que el contexto no nos permitirá saber si estamos ante "solo" o ante "sólo", y condenarnos a utilizar siempre "solamente" cuando queremos decir "sólo" no es justo. Por mi parte, seguiré poniéndole la tilde a "sólo" cuando me parezca necesario, aunque sea, de acuerdo con la Academia, una falta de ortografía.