viernes, 21 de agosto de 2009

Poeta con bigote

Un poeta en un claustro universitario
¡qué extraño!
Todos se fijan un momento en un hombre
con bigote.
Y el poeta piensa que pensarán
que tiene respuestas
y se ríe porque sabe
que tan solo es
perito en aire,
doctor en nada
o lo que es lo mismo:
sabio de verdad.

Estas palabras surgieron como comentario en la blog "ámbar y spunk"; a la entrada titulada "¿Qué sabe el poema? (Juan Gelman)".

miércoles, 19 de agosto de 2009

Tubinga

Me gustaría viajar a Tubinga,
vivir en una casa de dos pisos,
contemplar cómo crecen los narcisos
y cómo cae la nieve en Tubinga.
Me gustaría enseñar en Tubinga
los conceptos jurídicos precisos
y redactar los libros más incisos
que se hayan escrito "en Tubinga".
Me gustaría sentirme seguro
en la tranquilidad de aquel hogar,
libre del mal de ojo y del conjuro.
Me gustaría llegar a pensar
que este pantano y este bosque oscuro
no existen y voy pronto a despertar.

domingo, 16 de agosto de 2009

Afganistán

Me ha sorprendido el artículo del vicedirector de La Vanguardia de hoy domingo. Trata un tema delicado, la presencia de la OTAN en Afganistán; y lo hace con una gran claridad de ideas. El propio título es significativo ("¿Otra guerra medieval de cien años?"); critica la presencia de las tropas de la Fuerza internacional de asistencia a la seguridad en Afganistán (en condición de invasores, dice); se sorprende de que se admita que la presencia deberá prolongarse varias décadas y acaba profetizando que la salida del último soldado de las fuerzas internacionales de Afganistán se hará en helicóptero desde el tejado de una embajado o la azotea del cuartel general de la OTAN. De esta profecía a varios años vista pasa al análisis de la situación actual, poniendo de manifiesto la nula utilidad de las elecciones próximas dado el papel que juegan en todos los sectores del país los productores de opio. El tono crítico hace que se deslice en el artículo una frase que, en mi opinión, es extraordinariamente dura: "siempre eluden poner una fecha a la salida de las tropas aliadas de aquel miserable país asiático". Lo de "miserable país asiático" suena, desde luego, muy duro.
No digo yo que esté equivocado el vicedirector de La Vanguardia; me faltan conocimientos y formación para poder contradecirle; pero sí que, como decía, me sorprende el artículo; y lo hace porque el tema creo que merece algo más que brochazos, sobre todo si se va afirmar que la OTAN será derrotada sin paliativos en Afganistán y que toda la estrategia occidental en Asia Central está equivocada.
No creo que Afganistán sea, simplemente, un "miserable país asiático". Desde la Antigüedad es un país clave estratégicamente. Desde Kabul, Babur lanzó en el siglo XVI la campaña que acabó con la conquista del Norte de la India, creando el Imperio más rico del Mundo en aquel momento. Ya en el siglo XIX, Afganistán fue protagonista en "El Gran Juego", que enfrentó al Imperio Británico y a Rusia por el control de Asia Central. Actualmente es clave en una de las regiones más importantes del Mundo, por su vecindad con Pakistán (y la India), su cercanía a China y a los recursos de Asia Central. Entiendo que son circunstancias que deben, al menos, tenerse en cuenta si se plantea seriamente marcharse y abandonarlo todo.
Pero es que no se trata solamente de razones estratégicas. En los años finales del siglo XX y en el principio del XXI, antes del 11-S recuerdo la indignación con la que casi todos recibíamos las noticias de Afganistán, la forma en que se trataba a las mujeres, las ejecuciones públicas, la destrucción de los símbolos de otras culturas. Ya entonces se alzaban voces planteando si podíamos quedarnos de bazos cruzados ante atentados tan graves contra los Derechos Humanos.
Es cierto que no parece que se haya avanzado mucho en Afganistán en el tema de los Derechos Humanos desde que las tropas de la OTAN están allí ; pero ¿ha llegado ya el momento de decir, no podemos hacer nada, ahí tenéis vuestro "miserable país" (en término del Vicedirector de La Vanguardia, no mío) y morid como mejor queráis? ¿Es que no es posible hacer nada más?
Si es así, digámoslo, pero teniendo en cuenta todas las circunstancias y también todas las consecuencias. Si no tenemos voluntad o capacidad para estabilizar Afganistán, dentro de unas décadas Afganistán puede estar en nosotros, aquí.

sábado, 8 de agosto de 2009

La lógica y la egiptología





El antiguo Egipto me fascina, como a muchos; y como les sucede a muchos, mis conocimientos sobre el Reino de los Faraones son más bien limitaditos. Por eso, seguramente, a continuación diré alguna tontería y espero que alguno de los lectores me haga el favor de corregirme. Pero bueno, para eso están los blogs (entre otras cosas) para poder decir cosas sin tener que ser excesivamente riguroso.
El caso es que desde hace tiempo me sorprenden algunos argumentos, afirmaciones o conclusiones sobre el Antiguo Egipto. Mi mosqueo empezó hace más de diez años, cuando leí un libro que se titulaba algo así como "El misterio de Orión". En ese libro se desarrollaba una teoría sobre la función de las pirámides que negaba que fueran tumbas de faraones. No entraré ahora en la teoría, una más de las muchas que se han lanzado sobre tan fascinantes construcciones; porque lo que me interesa es, en este caso la teoría "ortodoxa" sobre las pirámides y la forma en que se ridiculizaba en el libro. Veámoslo a través de un imaginario diálogo entre un egiptólogo (E) y un simple curioso (C):

C: Entonces ¿cuál era la función de las pirámides?
E: Tumbas de los faraones.
C: Y ¿en qué forma se enterraba a los faraones en las pirámides?
E: Bueno, no lo podemos saber exactamente...
C: ¿Y eso?
E: Es que no hemos encontrado el cadáver de ningún faraón en las pirámides.
C: ¿No hay cadáveres de faraones en las pirámides?
E: No
C: ¿Por qué no hay cadáveres de faraones en las pirámides?
E: Se los han llevado los ladrones de tumbas.
C: Y si no han encontrado cadáveres en las pirámides ¿cómo saben que son tumbas?
E: Ya le he dicho que no hay cadáveres porque se los han llevado.
C: ¿Quién se los ha llevado?
E: Los ladrones de tumbas.
C: ¿Tienen ustedes pruebas de ello?
E: Pues claro, si no fuera por los ladrones de tumbas los cadáveres de los faraones estarían en las pirámides.
C: Pero, si no hay cadáveres ¿cómo pueden saber que son tumbas?
E: Ya le he dicho que los cadáveres fueron saqueados hace muchos siglos...
C: Sí, ya sé, por los ladrones de tumbas.
E: ¡Exacto! Al fin lo ha entendido.
C: Así que sin los ladrones de tumbas la teoría (mejor digamos, hipótesis) de que las pirámides son tumbas de faraones se vendría abajo.
E: No le acabo de entender.
C: Quiero decir que sin tales ladrones desconocidos no podríamos sostener que las pirámides son tumbas de faraones. Si los ladrones de tumbas salen de la explicación la teoría se cae.
E: Bueno, sí.
C: Ya.

Nunca lo había visto desde esta perspectiva, pero leyendo ese libro pensé que es extraño que una teoría rigurosa descanse sobre unos ladrones de tumbas. Las pirámides son tumbas, no hay cadáver, pero si no está es porque lo han robado. Vamos, con ese argumento no vayas a juicio porque se carcajean en tu cara.

Me he acordado ahora de esto porque hace unos días estuve visitando una exposición en el Museo Marítimo de Barcelona donde se reproduce la tumba de Tutankamón. La exposición está realmente bien, muy bien montada y organizada, la recomiendo. Pero a lo que voy es a que en un par de momentos te explican que la tumba fue saqueada, lo que explicaría el desorden existente y que las puertas de la capilla donde se encontraba su sarcófago estuvieran abiertas. Esta explicación me dejó perplejo, porque cinco minutos antes nos habían dicho que Howard Carter, el descubridor de la tumba, había encontrado intactos los sellos de la entrada ¿cómo habían entrado, entonces los ladrones? De nuevo los ladrones de tumbas, cual deus ex machina salían en ayuda de los egiptólogos cuando se llegaba a un punto desconcertante.
A mi, en filosofía de COU me habían explicado algo así como que la explicación más sencilla ha de ser siempre preferida (creo que esto lo llamaban la Navaja de Ockam); en este caso, habiendo sellos intactos en la entrada de la tumba la hipótesis de que los ladrones son los causantes del desorden en la tumba no puede ser apoyada; de la misma forma que, mientras no aparezca el cadáver de un faraón en una pirámide (o encontremos e interroguemos a alguno de los famosos ladrones de tumbas que tanto parecían abundar en Egipto) no estaremos en condiciones de, con rigor, mantener que la función de tan extraordinarias construcciones fue servir de tumba a los faraones.

jueves, 9 de julio de 2009

El Tour en Barcelona

Hoy llega el Tour de Francia a Barcelona. Desconozco de quién ha sido la idea, desconozco lo que cuesta, desconozco qué beneficios traerá a la ciudad; y desde mi desconocimiento me atrevo a decir que ha sido una muy mala idea.
Barcelona y su área metropolitana son, probablemente, una de las zonas más delicadas de Europa en lo que a movilidad se refiere. La insuficiencia del transporte público y de las infraestructuras hacen que el número de vehículos y desplazamientos esté siempre muy cerca de la congestión. Los que vivimos por aquí lo vemos y padecemos a diario. No es extraño que un simple vehículo aparcado en el arcén en cualquiera de las rondas de la ciudad origine atascos kilométricos. La ciudad está permanentemente al borde del colapso. En estas circunstancias, la llegada del Tour en un día laborable, con los cortes de tráfico que supondrá (y que permanencen en el misterio, porque apenas se puede obtener información sobre ellos en la web del Ayuntamiento) es probable que originen un caos considerable. No hace falta ser un experto para darse cuenta de ello.
Es cierto que todo acontecimiento deportivo o espectáculo es fuente de incomodidades, hágase en la ciudad del mundo que se haga; eso deben de haber pensado el Alcalde y los concejales de Barcelona; pero es que esta ciudad, como digo, es especial, pues se encuentra mucho más saturada que Berlín o Madrid, por decir dos ciudades que conozco desde dentro. Las consecuencias de una alteración del tráfico como la que se dará hoy serán, por tanto, más graves que si se dieran en otra ciudad.
Y la pregunta que me hago es ¿a quién beneficia la llegada del Tour? Todas las personas con las que hablo se quejan de la idea, algunas con mucha rotundidad porque o bien tendrán que renunciar a citas importantes o se verán obligadas a emplear varias horas extras en sus desplazamientos. ¿Será tan importante hacer la ola amarilla más grande de la historia, como pretenden los organizadores de la gente que se coloque en las calles para ver el paso fugaz de los corredores?
A veces tengo la impresión de que algo falla. Antes pensaba que la ciudad estaba al servicio de los ciudadanos, ahora me parece que los ciudadanos somos meros figurantes en lo que se pretende que sea un espectáculo permanente.

martes, 2 de junio de 2009

Torre

"... y la torre que había soñado era, sin duda, la más hermosa del Reino. Se dispuso a levantarla poniendo al servicio de la empresa obreros, oro y los mejores arquitectos y artistas que pudo encontrar. A medida que las paredes se levantaban cada detalle era corregido una y otra vez para que se ajustara a lo soñado por el Emperador. Éste supervisaba cada día las obras, modificaba los planos y cortaba manos y cabezas para animar a quienes trabajaban en tan alta empresa.
Desatendidos los asuntos del Reino, los bárbaros del norte se atrevieron a cruzar la Muralla. El ejército imperial fue derrotado y el Emperador capturado junto a su inacabada torre. Cuando llevaron al emperador ante el Kan de los bárbaros éste sonrió y dijo: "Veo que no has podido concluir la torre que mis brujos te hicieron soñar. Ahora esta obra inacabada te servirá de celda, y cuando mueras la derruiré sobre tu cadáver".
El Kan era, sin embargo, una persona bondadosa, y por eso ordenó a los brujos que rompieran su hechizo; así, durante todos sus largos años de cautiverio el Emperador se vio libre del sueño de la torre y pudo, por fin, pasar los días deleitándose en el trozo de cielo azul y en las nubes que se veían desde su celda."

El segundo rapto de Europa

En El País de hoy se publica un interesante artículo de Blanca Vilà Costa que recomiendo vivamente: El segundo rapto de Europa

La imagen es el Rapto de Europa, del Escultor Oliveira. Se encuentra en la ciudad de Vigo. La fotografía ha sido tomada de http://hoxe.vigo.org/movemonos/e_europa.php?lang=cas

lunes, 1 de junio de 2009

Decepción y preocupación

Mis obsesiones son la política social y la política educativa. Estoy convencido de que para la sociedad vaya bien es preciso en primer lugar, crear riqueza, y eso, hoy en día, pasa por que la educación y la formación sean de altísima calidad, lo que sienta las bases de una economía basada en la innovación y el desarrollo. En segundo lugar, es preciso que esta riqueza ofrezca garantías a los ciudadanos de que sus necesidades básicas van a estar cubiertas; y aquí hago especial hincapié en la política sanitaria; entre otras cosas, porque creo que es mucho más fácil conseguir una sanidad pública de calidad que una sanidad privada de calidad (tema que, por sí solo, daría para otro post).
Y aquí es donde viene mi preocupación. Cuando hace unos años el PSC, ERC e IC llegaron al poder en Cataluña pensé que se abría una época en la que se avanzaría en estas políticas que considero prioritarias. Mi lectura de la situación entonces era la de que se habían dedicado muchos esfuerzos a construir una identidad nacional con el objetivo puesto, a medio o largo plazo, en la independencia de Cataluña. Con el cambio de gobierno esperaba que las políticas sociales, educativas y de innovación se potenciaran.
Transcurridos ya los años suficientes como para que se pueda hacer balance mi experiencia (mi experiencia, no he consultado las grandes cifras ni los sesudos informes que puedan existir, hablo de mi experiencia personal, que no sé si será o no compartida) es la de que estamos abandonando algunos logros que se habían conseguido. La introducción de la sexta hora ha hecho que la escuela profundice su función de guardería, y paralelamente a la introducción de esta sexta hora se ha reducido el esfuerzo que se dedicaba a aulas de acogida, refuerzos y especialidades; esto es, en lugar de hacer que en la escuela se enseñe más avanzamos hacia una escuela en la que los niños están más tiempo para aprender menos.
En sanidad observo con preocupación esta misma marcha del cangrejo. Algunos de los controles que hacían los pediatras han sido transferidos a los enfermeros; algunas de las vacunas se las tienen que pagar las familias; y no tengo la percepción de que haya mejorado el tema de las listas de espera.
En la Universidad se notó una mejoría en el primer año del gobierno de Maragall. En aquel momento inicial tuve la percepción de que se habían aumentado los recursos dedicados a la enseñanza superior (nada espectacular, pero, como digo, me preocupa mucho la identificación de las tendencias). Ahora, sin embargo, en el momento en el que hay que poner en marcha el proceso de Bolonia se dice que tendrá que hacerse a coste cero; que es lo mismo que decirle a los servicios de mantenimiento del Ayuntamiento de Barcelona que, a coste cero y sin dejar de atender sus tareas habituales, han de construir una nueva ronda para la ciudad.
En fin, que a día de hoy mi expectativa ya no es que mejoren la sanidad, la educación y la investigación; sino, simplemente, que se mantengan. Y esto no es muy esperanzador que digamos.

jueves, 28 de mayo de 2009

Hablando de Europa en serio




He de confesar que me cansa un tanto la retórica europeista: "nuestro objetivo ha de ser fortalecer Europa", "que los ciudadanos se coloquen en el centro del proceso de construcción europea", "reforcemos las instituciones europeas, profundicemos en su carácter democrático y construyamos instrumentos que faciliten una presencia relevante de Europa en el mundo global"... Mi impresión personal es que discursos de este tipo, tan vaporosos, justifican por sí solos el escepticismo de una gran parte de la ciudadanía hacia "Europa" y lo que significa. A continuación haré el ejercicio de exponer tal como veo ya las cosas, sin tecnicismos, con sinceridad y renunciando a matices en aras de que la presentación global sea clara.
Lo primero que tiene que quedar claro es que Europa (la Unión Europea, la Comunidad Europea; ya digo que ni matizaré ni me detendré en tecnicismos) es un instrumento al servicio de los Estados. Durante 200 años, desde mediados del siglo XVIII hasta el final de la II Guerra Mundial, las Naciones Europeas compitieron entre sí para crear imperios globales que acabaron sometiendo a la mayor parte del planeta. El Reino Unido, Alemania, Francia, Italia, eran los dueños del Mundo y competían entre ellos sin ningún temor a las potencias no europeas. Tras la II Guerra Mundial estos países se encuentran en una situación de extrema debilidad: economías destrozadas, sin mecanismos para conservar los imperios coloniales que aún tenían Francia y el Reino Unido y ocupados militarmente (de forma pacífica u hostil) por los Estados Unidos y por la Unión Soviética.
En este escenario las Comunidades Europeas surgen como una oportunidad para cada uno de los Estados fundadores de mantener un papel relevante en el Mundo. Tanto Francia como Alemania e Italia participaron en la creación de las iniciales Comunidades previendo que la nueva organización podría ser útil a sus propios intereses nacionales. La política interna se encuentra tras la construcción europea. De esta forma, el resultado es una estructura en la que el poder último de decisión se encuentra en manos de los Estados nacionales, sus auténticos dueños.
Esto no ha cambiado sustancialmente desde la fundación de las Comunidades. Comisión, Parlamento, Consejo, Tribunal de Justicia..., un complejo entramado en cuya cúspide real (a veces no aparente) se encuentra la reunión de los Jefes de Gobierno o de los Ministros de los distintos Estados. El paradigma que se mantiene desde hace casi sesenta años es el de que la Unión es y ha de ser un instrumento al servicio de los Estados.
Las reformas emprendidas en los últimos lustros no cambian esto. La fallida Constitución Europea o el Tratado de Lisboa no suponían (suponen) un cambio de paradigma, la Unión que diseñan sigue siendo un instrumento al servicio de los Estados. Así, por ejemplo, se crea la figura del Presidente del Consejo, que dará visibilidad exterior a la Unión; pero esta figura es elegida por los miembros del Consejo (los Estados) y no por el Parlamento o los ciudadanos.
¿Es mala esta situación, este paradigma? Yo creo que no. Lo que ha conseguido "Europa" en estos cincuenta y tantos años es impresionante: prácticamente se ha eliminado el riesgo de confrontación bélica entre los Estados europeos; se ha creado una economía auténticamente europea que es la primera del Mundo; se ha profundizado en el conocimiento y comprensión mutuos entre personas, países y culturas; se ha construido un armazón jurídico de gran complejidad y que, con independencia de su carácter mejorable, destaca por garantizar en alto grado los derechos fundamentales, la protección de los consumidores y del medio ambiente; se ha concluido el proceso de creación de una moneda única; moneda que ha sustituido, entre otras, al franco, al marco, al florín holandés. Son tantos los logros alcanzados que se me hace realmente incomprensible que se hable de crisis, falta de aliento, decepción o cosa semejante. La construcción europea es, desde el punto de vista histórico, jurídico, político y económico una de las empresas de más fuste de la Historia. Lo que tenemos es inmenso; y ahora, además, hay que añadir la incorporación de la Europa Central y del Este, palabras mayores.
¿Cómo es posible, entonces, que la sensación generalizada sea la de derrotismo, fracaso, parálisis, etc.? Mi explicación personal es la de que se ha planteado como una reforma transcendental lo que no deja de ser un ajuste técnico, y las dificultades de este ajuste técnico se han magnificado. Me explico.
Tal como decía, ni la Constitución Europea ni el Tratado de Lisboa suponen un cambio de paradigma, la Unión Europea que diseñan sigue siendo un instrumento al servicio de los Estados. Las modificaciones que introduce son, por tanto, únicamente ajustes relativos al funcionamiento de esta estructura y nada más. No parece que exista tampoco voluntad de cambiar el paradigma dominante (Europa al servicio de los Estados), por lo que creo que lo que resulta más sensato es congratularnos de lo que tenemos (que no es poco, como acabamos de ver), asumirlo y dar por concluido el proceso de integración europea. De esta forma la sensación que se tendría es la de satisfacción y no la de fracaso. Deberíamos olvidarnos de las reformas y consagrar la situación actual.
Alguien podrá oponer a esto que es preciso reformar los mecanismos institucionales porque no es posible funcionar en una Unión de 27 con los instrumentos originales, pensados para tan sólo seis Estados. A esto yo digo que, de hecho, llevamos funcionando con estas "terribles dificultades" más de un lustro sin que la Unión se haya venido abajo. La complejidad comunitaria no es paralizante. El funcionamiento normal de la Unión es posible sin cambios estructurales. Es claro, sin embargo, que sin tales cambios no se podrá avanzar; pero aquí es donde sostengo que, en contra de lo que se dice abiertamente, no hay ninguna voluntad de realizar un cambio real, ya que casi nadie sostiene la conveniencia de acabar con el sometimiento de la Unión a los Estados. Si realmente no queremos avanzar ¿para qué nos empecinamos en querer cambiarlo todo?
Así pues, defiendo que mientras no se quiera convertir a la Unión Europea en un actor independiente dejemos las cosas como están. El pesimismo reinante se iría diluyendo y podríamos vivir todos un poco más tranquilos sabiendo que en las próximas décadas el escenario en el que nos movemos no se transformará.
La pregunta siguiente es la de si éste es el mejor escenario posible. Par la mayoría, sí lo es, como muestra la falta de exigencia del cambio de paradigma. Ni los Estados ni los grandes partidos se plantean un cambio en profundidad. Supongo que será porque creen que son más los riesgos que las ventajas o porque directamente no lo ven como algo positivo. Las razones importan menos que la constatación de esta falta de voluntad.
Para mi, en cambio, esta falta de ambición es suicida a medio plazo. No hay contradicción con lo que decía hace un momento. Es malo insistir en reformas que no suponen más que dar vueltas sobre uno mismo; pero me agradaría que sí que existiera una voluntad real de transformación del paradigma. Sin una Unión Europea real, esto es, independiente de los Estados que la integran; el papel de Europa en el Mundo no hará más que disminuir. No estaremos entre quienes deciden y serán otros los que impongan sus políticas y la forma de entender las relaciones internacionales. Ya lo estamos empezando a ver, pero será probablemente en la próxima década cuando acabemos de comprobar realmente que las grandes decisiones se toman de espaldas a lo que pensamos y sin tener capacidad de imponer nuestros intereses. Será un declive lento, pero continuo e inevitable.
Y si se quisieran cambiar las cosas, si se quisiera cambiar el paradigma ¿sería difícil? No, sería muy sencillo, lo único que es preciso es tener voluntad para ello. Las reformas que habría que introducir son muy sencillas:
1- Poder legislativo pleno para el Parlamento Europeo.
2- Poder fiscal pleno para el Parlamento Europeo.
3- Elección de un Presidente Europeo, bien directamente por los ciudadanos, bien por el Parlamento Europeo. Este presidente asumiría las funciones del Consejo (excluida la legislativa, que correspondería en exclusiva al Parlamento) y de la Comisión; tendría las competencias en materia de Política Exterior y de Defensa.
¡Qué fácil si se quisiera!

miércoles, 27 de mayo de 2009

Dos de tres (de momento)

Tras la superioridad mostrada por Brawn en las primeras carreras del Mundial, y una vez aclarado el tema del doble difusor; todo el mundo esperaba el regreso a Europa para comprobar en qué forma el resto de escuderías introducían las necesarias reformas en sus coches. En este sentido, Barcelona, Mónaco y Turquía eran (son) las citas clave. Si tras estas carreras Brawn continuaba mostrándose superior al resto podríamos dar el Mundial por finalizado; de otra forma, todavía quedaría competición.
Bien, pues, de momento, dos de tres. En Barcelona los Brawn se mostraron insultantemente superiores a los demás y en Mónaco, donde pensaba que las cosas se igualarían (véase la entrada "Britannia rule the race"), Brawn ha vuelto a demostrar que su coche está claramente por delante de todos los demás. Bien es cierto que Raikkonen estuvo a punto de arrebatarle la pole a Button, y que la victoria de éste se vio favorecida por el tapón de Vettel en las primeras vueltas y por la poco lucida actuación de Barrichello. Pero hay que recordar que Barrichello, con todas y con esas ¡fue segundo! Dicen que el valor de un coche lo da el resultado de su segundo piloto; si esto es así hay que concluir que el Brawn es mejor que cualquier otro coche de la parrilla, condúzcalo quien lo conduzca.
De hecho, todos parecen empezar a rendirse al prodigio surgido del estudio de Ross Brawn, y esta temporada podría pasar a la Historia como la segunda en que un equipo nuevo en el campeonato se alza con el título de pilotos y de escuderías (la primera ocasión fue, obviamente, el año de creación del campeonato). No he comprobado el dato; pero no me extrañaría nada que así fuera, que hasta ahora ningún equipo haya sido capaz de ganar el Mundial en el año de su debut.
El que esto finalmente suceda o no depende -a mi juicio- de dos circunstancias. La primera de ellas es la reacción del resto de equipos. Ferrari ha tenido una progresión muy importante: En Mónaco Raikkonen perdió por la pole por 25 milésimas, con una carga de combustible no muy inferior a la de Button; y la vuelta rápida en carrera fue para Massa. Se aprecia que Ferrari ya es el primero de los perseguidores, y dado el potencial del equipo, es probable que aún conserven mejoras para introducir en Turquía y en el resto de carreras. Ahora mismo el título se les ha puesto muy cuesta arriba; pero podrían pasar a ser el equipo dominador en la segunda parte del campeonato. McLaren también ha mejorado, y deberemos esperar para ver si esa progresión se mantiene, mientras que Renault y Red Bull parecen haberse estancado; pero no puede descartarse que las cosas cambien. Turquía será, seguramente, la última oportunidad para la reacción de estos equipos. Si esta se produjera aún podríamos disfrutar de carreras disputadas.
La segunda circunstancia es la actitud de la FIA. Estamos acostumbrados a que a lo largo de la temporada se produzcan circunstancias que tienden a igualar el campeonato. Hace unos años, cuando Renault parecía que iba a arrasar, la FIA le obligó a quitar el Mass-Damper, y el campeonato se igualó. En 2007, cuando McLaren dominaba, estalla el escándalo del espionaje a Ferrari. En la temporada actual las dudas sobre la legalidad de algunos de los elementos del Brawn han estado presentes desde antes de arrancar la primera carrera. La FIA rechazó la reclamación sobre el doble difusor y parece que el resto de los equipos han asumido que quejarse no conducirá a nada. Ahora mismo, además, asistimos a un interesante debate acerca de las condiciones del campeonato del año que viene, en el que las posiciones de la FIA y de los grandes equipos se encuentran muy alejadas. Quizás, sin embargo, en caso de llegarse a un acuerdo entre Ferrari, McLaren, Renault, BMW, etc, por una parte; y la FIA, por otra; se abrieran nuevas perspectivas sobre la interpretación del reglamento vigente y su aplicación por los equipos, lo que podría conducir a un escrutinio detallado del Brawn. Se trata, por supuesto, tan solo de una especulación.